Arya (I)

Las clases se me hicieron eternas, a tal punto que cada segundo transcurría como si fuera un minuto. Y yo no puedo parar de pensar en lo mismo una y otra vez, en él. Hacía al menos unos diez años que no nos veíamos, y de pronto vuelve a aparecer en mi vida, como si nada hubiese pasado.

Odio esa sonrisa de idiota que lo hace ver realmente apuesto. El recuerdo de la última vez que nos vimos se repite en mi mente como una cinta durante toda la clase de matemáticas.

Flashback

- Papa me ha dicho que no nos volveremos a ver.- Musita un pequeño Gendry de apenas seis años de edad.

Tiene una tirita en su nariz, y le falta un diente debido al puñetazo que le di el día anterior. Yo reprimo las lágrimas, no quiero llorar delante de él, ni parecer débil. Sus ojos azules no se despegan de los míos.

- El mío me ha dicho lo mismo…

- Me duele aquí, Arya.- Él se señala el corazón mientras sus ojos se aguan.- De nuevo voy a estar solo…- Un sollozo se escapa de sus labios.

- Gendry, yo puedo ser tu familia.- me acerco a él, y por primera vez le doy la mano. La suya es más grande que la mía pero ambos acariciamos la contraria.

- Tú nunca vas a poder ser mi familia. Serías mi señora.

Fin del Flashback

Hasta al cabo de unos años no pude entender a qué se refería con esas palabras. Y este recuerdo me ha estado atormentando durante años, pero con el tiempo todo se borró de mi mente.

El timbre suena anunciando la hora del descanso, recojo mis cosas deprisa y me encamino a la clase de Bran. Cuando llego veo que se ha quedado el último para salir de clase, como siempre. No tiene amigos, ni nadie que lo ayude a superar todo lo malo que ha estado viviendo, por lo que no pienso dejarlo solo.

- ¿Qué tal la clase de Matemáticas?- Me pregunta curioso.

- Horrible.

- ¿Hablan del conjunto de Jayne hoy? Totalmente de acuerdo.

Sansa se une a nuestra conversación, siempre almorzamos juntos todos los hermanos. Es una tradición, aunque debo de admitir que extraño aquellos momentos cuando nos reuníamos Robb, Jon, Sansa, Bran y yo el año anterior. Al menos, el año que viene tendremos a Rickon con nosotros, aunque Sansa se irá a la universidad.

Al llegar al patio siempre nos sentamos en la misma mesa, justo al lado de un gran ciprés que proyecta su enorme sombra encima de nosotros dándonos el frescor que necesitamos. Dejo a Bran al lado de Sansa y me dispongo a ir por la comida de todos.

Cuando vuelvo toda cargada de bandejas, le sirvo primero a Bran para que almuerce primero, seguido de Sansa.

- ¿Os podéis creer que el rumor que corre entre el profesor Loras de Literatura y el profesor Renly de arte?

- ¿Qué rumor?- Pregunto sin mucho interés mientras hundo mi tenedor en la ensalada.

- Venga, Arya, es obvio…- Responde Sansa siempre con ese aire de sabelotodo.

- No será tan obvio si no lo sé.

- O eres ciega para lo que del amor se trata.

- ¿Qué?

- Hola, perdonad que os moleste mientras coméis, he venido a traerte esto, Bran. Se debió mezclar entre mis libros.

El rostro de Sansa forma una mueca de repulsión al verlo, en cambio Bran sonrió. Gendry me mira un poco de soslayo, y yo solo procedo a ignorarlo, mientras este le devuelve un libro a mi hermano.

- Oh, muchas gracias, ¿Por qué no te sientas con nosotros?- Le ofrece educadamente, como padre siempre nos ha enseñado.

- Yo…- No le da tiempo a acabar la frase porque es interrumpido.

- No hace falta que lo presiones, seguramente ya tendrá planes con personas como él.

- Sansa no seas grosera.- Le regaña Bran.

Frunzo el ceño sin poder evitarlo, no me gusta lo que acaba de decir mi hermana. Personas como él, de su misma clase social se refería. Maldita idiota.

- Da igual, Bran…- Gendry sonríe forzadamente ante el desplante.

- No, pero…

- Ese es tu acosador, ¿No, Arya?- Todos nos giramos a mirar en la misma dirección de Sansa.

- Mierda…

Hace un año llego un chico nuevo al colegio, al que no tardaron mucho en apodarle pastel caliente. En muy poco tiempo nos hicimos amigos, hasta que un día se me declaró. De solo recordarlo, me pongo incómoda.

Él me mira desde lejos, y yo retiro mi mirada disimuladamente, pero se acerca a nosotros. Piensa, Arya, piensa. Unos ojos azules como el mismo cielo miran la escena curiosos.

- Estúpido.- Lo llamo, y él frunce el ceño.- Siéntate a mi lado, deprisa.

- ¿Qué?

- Sin preguntas venga.- Parece dudar ante la orden de Bran, y mira a Sansa, la cual asiente levemente algo disconforme.- Venga, hazle caso a mi hermana.

Es mucho más alto que yo, inclusive sentados en el mismo banco uno al lado del otro. El chico está cada vez más cerca, e internamente rezo para que mi plan surta efecto. Cuando veo que Pastel caliente ya está lo suficientemente cerca para poder escucharme, comienzo a hablar.

- Me alegro tanto de verte de nuevo, te he extrañado mucho, pequeño estúpido.- Mi voz suena elevada, mientras me acerco mucho a Gendry y le sonrío con calidez.

- Eso no pareció antes…- Murmura extrañado, ¡No está entendiendo nada!

- ¿Qué hablas, tonto?- Le doy una enorme patada por debajo de la mesa a su pierna, lo que provocó que soltara un mini grito de dolor.- Disimula, retrasado.- Susurro levemente.

Él frunce el ceño, parece cabreado, pero de pronto su rostro cambia, y me regala una sonrisa traviesa que no sé bien cómo interpretar.

- Lo digo, mi señora, porque no me saludaste como antaño…

Al principio no lo llego a entender, hasta que se acerca bruscamente a mí y une nuestras frentes. Nuestras narices se rozan un poco, y siento su cálida respiración cerca de mi boca. Inexplicablemente siento que mi corazón se acelera, y una corriente de sentimientos inunda mi cuerpo. Su nariz se mueve junto a la mía. Ese era nuestro saludo; Un saludo de pingüinos.

Sus labios y los míos están demasiado cerca, como aquella vez en la que me beso. Él cierra los ojos, impulsando a que yo lo imite. Me va a besar de nuevo. Y como una tonta espero ese beso con los ojos cerrados.

Beso que nunca llega.

- Ya se ha ido, mi señora.- su voz suena burlesca, y siento como la ira me inunda.

He sido una idiota al pensar que me iba a besar, y lo he sido mucho más al dejarme, ¿Qué mierda me pasa hoy? Lo primero que veo al abrir los ojos es su sonrisa de autosuficiencia, la cual quiero partir de un puñetazo, estaría justificado si me hubiese besado. Pero no lo ha hecho, ¿Por qué?

- Mejor, espero que se le quite las ganas de acosarme.

- Si quieres puedo hablar con él…

- No gracias, no eres parte de mi familia como para defenderme de tal forma.- Me arrepiento en el acto de mis palabras poco acertada. Él no tiene familia, y yo sólo se lo estaba recriminando, cuando sólo quería ayudarme.- Yo…

- No pasa nada, Arya. Perdona mi osadía.

Tras decir eso, se levanta y se marcha, sin ni siquiera haber probado su comida. Su pelo oscuro no me deja apreciar bien sus ojos, y mi mirada lo sigue hasta que desaparece dentro del instituto.

- Él solo quería ayudarte.- Me recrimina Bran.

- Lo sé, no he pensado bien lo que he dicho.

- Yo que tú, le pediría perdón.- Miro a Sansa sorprendida ante sus palabras, ella se encoge de hombros.- Si yo no os tuviera, no me gustaría que me lo recalcaran. Y menos si me lo dijera Joffrey.

- Yo no soy Joffrey.

- Es sólo una analogía, Arya.- Sansa se levanta y me quita la tarta de chocolate que tenía de postre.- Hoy no te mereces el postre, ve y pídele perdón. Mientras Bran y yo nos comemos tu parte.

- Joder.

Me levanto sin saber muy bien que decirle cuando lo tenga enfrente, pero aun así lo busco. Comencé por mirar en su clase, luego en la de música, en el baño mixto y por último en el gimnasio.

Allí estaba, pegándole puñetazos a un saco de boxeo. Sus músculos se marcaban muchísimo debido al sudor, y a que no portaba ninguna camiseta. Cada golpe era más rápido y más fuerte, por lo que no puedo evitar pensar que está pensando en mí al golpearlo.

- Es muy fácil darle a un blanco inmóvil, deberías probar con una persona real alguna vez.- Sugiero, al no saber como comenzar nuestra conversación. Él parece sorprendido de verme aquí, pero no me sonríe, simplemente me ignora.- Yo te daría una buena paliza. Soy muy rápida, ¿Sabes?

Poco a poco me he puesto a su lado, viendo cada certero golpe. Además de su abdomen bien definido. Él me mira de reojo esperando el momento en el que me canse de insistir y me vaya, pero no lo hago, por lo que acaba cediendo.

- ¿Qué quieres, Arya?- Su voz suena enfadada aún.

- Yo…

Mis ojos recorren su cuerpo, y no puedo evitar ponerme demasiado nerviosa. Una gota de sudor recorre su cuerpo, y yo solo me limito a lamerme los labios.

- ¿Tú, qué?

- Yo…

- ¿Sí? Venga, niña, es fácil. Sujeto, verbo y predicado. No hay más.- Me está vacilando, pero se lo dejo pasar, ya que hoy me he comportado como una completa imbécil.

- Ven a cenar con nosotros hoy a casa.

- ¿Qué?

¿Qué? Un momento, Arya Stark, no le ibas a decir eso. Le ibas a decir que lo lamentabas por ese comentario tan desafortunado, no invitarlo a casa.

- Lo que has oído. Dúchate, y a la hora de la salida te espero con Sansa y Bran en la entrada principal. No llegues tarde.

Tras decir eso, me marcho, dejándolo con la palabra en la boca. Espero que no se presente en la entrada, y si lo hace que sea con alguna excusa barata para no venir. El timbre vuelve a sonar y vuelvo a mi rutina diaria.

Entre clase y clase, decido hablar por el grupo de Whatsapp a mis hermanos, comentándoles lo sucedido. Abro el grupo de Winter is cooming, y comienzo a teclear mientras la maestra no me presta atención.

Arya: Hola, no sé cómo, pero el estúpido viene hoy a cenar a casa con nosotros.

Sansa: ¿No sabes cómo o lo has invitado tú?

Robb: ¿Qué?

Jon: ¿Quién?

Rickon: ¿Cuándo? Jajaja Nada, chiste.

Arya: No es nadie, ni pasa nada. No arméis un drama de esto.

Sansa: Pero lo invitaste tú, ¿Verdad?

Robb: Responde

Arya: Pues…

Robb: ¿Pues?

Arya: Me daba pena. Es huérfano y hoy sin querer he sido un poco despectiva con el tema.

Sansa: MUY despectiva, diría ya.

Rickon: Mira quien habla.

Sansa: ¿Tú no eres muy chico para andar con ws en clase?

Jon: Menos mal que Bran es aplicado.

Bran: Hola, no os pongáis nerviosos, es el hijo del Sacerdote.

Arya: Mierda, Bran…

Robb: ¿Quién? ¿Al que le pegaste?

Jon: ¿Al que te beso?

Robb: Votación. Yo voto que no vaya a casa.

Bran: Yo que sí.

Arya: Yo también.

Jon: Me abstengo a votar.

Robb: ¿Por qué?

Jon: Porque en parte quiero ver la reacción de padre cuando vea que Arya lleva un chico a casa.

Sansa: Si ni si quiera vas a estar.

Rickon: Yo lo grabo, no te preocupes. Por lo que voto a favor, y por lo tanto ganamos.

Arya: Idiotas. No es para tanto.

Sansa: En fin, sigo con mi clase.

Robb: Estoy pasando con el coche cerca de vuestro instituto ahora.

Rickon: ¿Dónde vas?

Robb: A comprar comida para Viento Gris y Fantasma.

Rickon: Pues llévate esta.

Rickon ha sido eliminado por Robb

Robb: Mejor así.

Sansa: Totalmente.

Robb: ¿Sansa eres tú la que está saliendo del instituto con Joffrey?

Sansa: ¿Qué? No digas tonterías, ambos estamos en clase.

Robb: Sansa te estoy viendo teclear y mirar para todos lados. Ese idiota se va a enterar.

Jon ha unido a Rickon

Rickon: No tenéis sentido del humor.

Dejo de leer el grupo debido a que la maestra me llama la atención. Es obvio que me ha pillado debido a mis risas disimuladas, pero es que no puedo evitarlo, todos son muy cómicos cuando quieren.

Entiendo que mis palabras hayan herido a Gendry, yo no sabría que hacer sin ellos.