Hola! Buenas noticias aprendí a poner las lineas xDDD. Bueno aquí el segundo capitulo, espero les guste. 3. Tambien es un poco corto, pero los prox. serán mas largo (espero.) Bueno... Nos leemos!


Tsuna caminó en silenció, mirando el cielo, una pequeña lagrima rodaba por su mejilla. No se arrepentía de su decisión, sabía que lo mejor era que ellos se quedaran, pero aun así dolía. Dolía mucho.

Caminó un par de cuadras más hasta que llegó al parque. Lo miró con tristeza. Con un suspiro camino hasta el columpio, se sentó en él, su vista fija en el horizonte. Estaba atardeciendo.

-Un jefe de la mafia nunca llora.- Una voz demasiado conocida hablo. Tsuna lo ignoro, dejando ahora que sus lágrimas bajaran libremente.

-Pero por esta vez, lo dejare pasar.- Reborn se sentó en el hombro de su estudiante. Su sombrero tapándole la cara.

Ambos se quedaron hasta tarde en la noche, ni una sola palabra fue hablando durante ese tiempo.


Un joven bajaba por las escaleras de su casa, grandes y pesadas maletas siendo arrastradas por él.

Un fuerte "Puff" resonó por toda la casa. Los que estaban en la cocina corrieron a revisar y al llegar se encontraron con cierto castaño tirado en el suelo frente a las escaleras, sus maletas encima de él.

-Dame-Tsuna realmente eres muy dame… Necesitas más entrenamiento.- El castaño río, estando ya bastante acostumbrado a la amenaza, aunque por dentro temblaba de miedo, pues sabía que era verdad.

-Bueno días Reborn, Kaa-san, Lambo, Ipin, Fuuta.- Tsuna se levantó con una gran sonrisa, mientras se sobaba la parte afectada. El resto de los presentes respondieron con un casi inaudible "Hola", y con un aura de tristeza rodeándolos, volvieron a la cocina.

-Realmente les afecta que te vallas, Dame-Tsuna.- El ex – arcobaleno habló antes de irse junto al grupo.

Tsuna miró a su casi-familia entrar a la cocina. Suspiró sabiendo que no podría hacer nada para consolarlos, mientras se levantaba del suelo junto a sus maletas.

Cuando entró a la cocina sonrío al ver que todos volvían a estar tan alegres como siempre. Desayuno mientras reía y hablaba, finalmente a las 7:30, se levantó de la mesa. Y despidiéndose de todos, salió por la puerta de la que había sido su casa toda la vida.


-Llegamos- Habló el chofer del taxi. Tsuna miró por la ventana, el gran aeropuerto internacional de Japón frente a él. Bajándose del auto le pagó al taxista, y caminó hasta la entrada.

- Es la última vez que viajamos en Taxi, Dame-Tsuna.- Hablo un bebe en el hombro del joven castaño. Este, ignorando a su tutor, busco el número de la puerta que lo llevaría hasta Italia.

-¡Tsuna!- Gritó alguien no tan lejos de él. Al reconocer la voz acelero el paso, tratando de perderlos. Los pasos de ellos se acervan, Tsuna miraba de un lado a otro tratando de encontrar la puerta. Cuando al fin la localizo una mano lo previno de seguir. Suspiro resignado antes de girarse a ver a sus guardianes.

-¿Qué hacen aquí?- Dijo con tristeza, mirando todo menos a las personas frente a él. Su pregunta fue respondida con silencio.

-Y-Ya les d-dije que n-no pueden v-venir.- Las lágrimas empezaron a salir y la falta de aire le hacía tartamudear. De pronto sintió unos brazos rodearlos. Su guardiana de la niebla lo abrazaba con fuerza, su cara escondida, pero por la humedad de su camisa, Tsuna sabía que estaba llorando.

- Adiós Bossu…- Finalmente Chrome se separó, su cara completamente roja por la acción que acababa de hacer. Tsuna le acaricio la cabeza antes de volverla a traer a sus brazos.

-Mantente en contacto Tsuna.- Su siempre alegre guardián de la lluvia le dijo con un poco de tristeza. Tsuna alzó la cabeza. Todos sus guardianes estaban frente a él. Pasó la mirada por todos hasta que se detuvo en su guardián de la nube. Hibari asintió la cabeza a forma de despedida, antes de desaparecer. Tsuna rio un poco, ese pelinegro nunca cambiaria. Los cuatro guardianes restantes le miraban con una sonrisa triste, Ryohe y Lambo estaban en lágrimas mientras que los otros dos evitaban que las suyas cayeran. El próximo jefe Vongola abrió sus brazos, invitándolos al abrazo. Sin pensarlos todos lo rodearon.

-Pasajeros con destino a Italia, por favor abordar el avión.- Los guardianes abrazaron más fuerte a su jefe, en un intento desesperado porque se quedara.

-Es hora de irme.- Tsuna se separó lentamente de sus amigos, dándoles la mejor de sus sonrisas.

-No es un Adiós, es un Hasta luego.- Tsuna recogió sus maletas y dándoles una última mirada, caminó junto a Reborn hasta el avión.


Seis Jóvenes bastante peculiares veían por la ventana del aeropuerto al avión con destino a Italia.

-Lambo-san q-quiere a-a Dame-Tsuna.- Sollozaba un pequeño niño entre los brazos de una joven con peinado de piña.

-Tch. Pronto lo volveremos a ver, estúpida vaca.- Un peli plata con un cigarrillo en su boca le respondió al pequeño, sus ojos fijos en el avión que empezaba a desaparecer entre las nubes.

-Entrenare al EXTREMO, para ser lo suficientemente fuerte para proteger a Sawada.- El mayor de ellos hablo, su puño alzado en el aire.

-Tienes razón, sempai.- Yamamoto, al igual que el peli plata, miraba por la ventana, no separando sus ojos ni por un segundo del avión.

Pasaron unos cuantos minutos en los que nadie dijo nada. Cuando no había más que nubes para ver, uno por uno se retiró, todos esperando que esos dos años pasaran con rapidez.


Se que es triste... Pero no creo que estén muy felices por que Tsuna se valla. El momento de Hibari y Tsuna NO es Yaoi, es mas como un momento amigo/familia, ya que a Hibari no le gusta estar con las demás personas, a Tsuna le pareció un poco extraño verlo, pero eso es todo. No es Yaoi.

Espero que les haya gustado :3. Déjenme sus comentarios.

Ya tengo los primero capítulos planeados y también un par de arcos, pero si quieren alguna arco de un personaje en especifico, avísenme y lo subo primero!

Nos leemos!

PSD: El prox puede ser 2 años después o 1 años después, ustedes elijen!