SK no me pertenece, solo me adjudico la trama.


The Promise

Hicieron una promesa de niños… Han pasado los años y ahora ella lo encuentra para hacerlo cumplir su palabra, el problema es ¡que el no la recuerda!... ¿No iras a retractarte, verdad Yoh?


Una vez tenía todo lo que deseaba, una hermosa chica, centenares de dólares, y comida de calidad por donde viese… ¡hasta un penthouse frente al Central Park!... Claro que después mi molesta hermana me despertó y volví a la cruda realidad.



Capitulo 2: Entonces, ¿Esto no es un sueño?

Segundo Sueño

Habían muchas cosas que Kyoyama Anna no soportaba; como los chicos inmaduros, las multitudes, los invitados sorpresa… entre otros, pero sin duda alguna, algo que de verdad la sacaba de quicio era no supieran quien era ella.

La joven había llegado desde muy lejos a la cuidad donde se suponía que su futuro esposo se encontraba, había pasado por mucho papeleo para obtener una VISA y poder salir de su país natal, ¡hasta insistió frenéticamente y casi sobornó a la directora de la escuela con tal de estar en su mismo salón! Todo eso y más, solo para que el distraído de Yoh Asakura solo articulara un "¿Kyo-qué?"

Y definitivamente, esa era la razón del porque lo había abofeteado hasta dejarlo desmayado. ¿Cómo se atrevía? ¡Si ella era Anna! ¡Y no cualquier Anna, si no Kyoyama Anna!... Y para que al final él no tuviera ni alguna vaga idea de quien era ella.

Lo único en lo que ella pensaba en estos precisos momentos era en lo hartada que estaba. Desde que sus pies pisaron territorio escolar no se encontraba chico que no la observaba debida e indebidamente. Y lo que pasaba es que todos la encontraban atractiva, con su fino cabello rubio cayéndole por la espalda, su piel tersa que mas bien parecía porcelana por su palidez y su perfección, sus ojos negros tan profundos como el mar, y su esbelta y bien proporcionada figura de adolescente; la hacían parecer una modelo exótica entre tantas otras de las chicas quienes se veían mortificadas por tener el cabello de color café o negro. Había tan pocas rubias, y aun menos pelirrojas, que se sentían tan mal las pobres estudiantes al ver a alguien más con genes privilegiados. Por que al final de todo, siempre era una guerra por ver cual conseguía un chico antes del baile de graduación escolar, incluso aunque faltaran tantos meses para ello.

En el rostro de la rubia podía observarse su notorio enfado, más aun, la delataba su reciente cruzado de brazos. Mientras que los amigos del desmayado, Horokeu Usui, Ren Tao y Manta Oyamada, veían la escena con horror y sin saber exactamente que hacer.

El menor de los Asakura, el cual ahora estaba tirado sobre el piso de la calle con una no-invisible marca en la mejilla agredida, se encontraba en un lugar bastante lejano ahora mismo. Tanto había sido el impacto de la bofetada que su mente ya estaba trabajando para hacerlo soñar nuevamente.

¿Cómo te llamas? –Le había preguntado con una gran sonrisa.

Eso no te importa – Respondió de una forma bastante seca y cortante aquella niña tan misteriosa que cargaba una bolsa con víveres, la cual se alejaba a paso apresurado.

Vamos, no puede ser tan malo decirme tu nombre – Agrego el castaño siguiéndola a una distancia razonable.

¿Y tú para que quieres saber mi nombre? – Volvió a responder ella, sin siquiera mirarlo, tan solo seguía su camino vuelta a casa.

Simple curiosidad

En ese caso mejor dime tu nombre, extraño. – Ella paró y volteo a verlo con seriedad. El pequeño niño incremento su sonrisa mientras se detenía ante la interesante desconocida.

Bien. – Extendió su mano derecha hacia ella – Soy Yoh, Yoh Asakura.

La pequeña miro la mano del chico, vacilo mucho tiempo antes de pasar la bolsa de víveres a la mano izquierda y con la derecha estrechar su mano con la de el. –Yo soy…

– Yoh Escucho una voz a lo lejos, y el sonido de esa voz era como si el castaño regresara de algún extraño mundo¡Vamos, Yoh, despierta! Pedía la impaciente voz del joven Oyamada.

El infante Asakura pudo notar como los labios de la fémina se movían articulando algo, sin embargo no pudo escuchar el nombre que ella había espetado con frialdad mientras se saludaban. Aunque en esa visión, Yoh parecía sonreír mucho más ante lo que había dicho ella.

Entonces ya no somos extraños. – Finalizó él.

– ¡Él tiene razón, Yoh! Escucho una voz más, solo que esta vez del amigo peliazul. ¡Ya has dormido suficiente por el día de hoy!Lo siguiente fue con una voz más divertida y relajada. No vaya a ser que tanto sueño sea por que las neuronas se te estén suicidando.

Se escucho la risa frenética de Horo debido a su broma, poco después sintió como alguien lo sacudía violentamente. Trato de abrir los ojos pero lo único que vio fue una cegadora luz. Llevo sus manos a sus orbes tallándolas ligeramente mientras la desesperada sacudida seguía.

Cuando sus pupilas volvieron a adaptarse al brillo del día, lo primero que vio fue a su amigo Ren casi arriba de él. Ambos no pudieron evitar sonrojarse.

– ¿Ren? –Pregunto confuso – ¿Tu eras quien me sacudía?

– Si – Contestó de mala gana, para después señalar a Horo y a Manta – Esos debiluchos no hacían algo más que decir tu nombre.

– Bueno, gracias Ren – Responde el castaño sonriéndole – Solo una cosa.

– ¿Qué?

– ¿Te quitarías encima mío? – Después de articular eso, Yoh ríe despreocupadamente. Ren se vuelve a sonrojar y frunciendo el ceño, debido a su vergüenza, deja de invadir el espacio personal de su amigo.

Asakura observa divertido a sus amigos quienes se encontraban sentados sobre una banca mientras los rodeaban muchos árboles, entonces Yoh supo que se encontraban en el parque. Llevo su mano a la mejilla que aun seguía roja, al sentir el tacto sobre su piel articuló un pequeño "auch" pues le ardía.

Su mente recordó lo que había pasado con anterioridad, pudo ver con claridad como aquella chica le preguntaba su nombre, como intimidaba a sus amigos, y como lo golpeaba hasta mandarlo a un posible viaje astral.

Volvió a mirar a sus amigos, Horo Horo lo veía sonriente, claramente todavía divertido acerca de su broma con las neuronas, Manta lo miraba un poco preocupado por su cara maltratada, y Ren, cruzado de brazos, lo miraba esperando que dijera algo.

Su mirada seguía buscando una cosa, o más bien a alguien. Al parecer, Yoh y sus amigos estaban solos en aquel parque, y al juzgar por la apariencia del cielo, el cual estaba claramente despejado y con un tono de azul bastante claro, pudo adivinar que serían cerca de las cinco y media. ¿Tanto tiempo había estado dormido?

– Por cierto… – Hablo dudoso – ¿Dónde esta ella?

– ¿Ella? – Hablo Manta – ¿Te refieres a la chica que te golpeo dejándose inconciente, y casi con una mancha de sangre sobre el piso?

Yoh río un poco.

– Si, hablo de ella.

– Esa niña se fue poco después de haberte mandado al otro mundo. Se veía molesta. – Agrego Ren. – Si fuera tú no me preocuparía más, parece que no te volverá a dirigir la palabra.

– Yo no te culparía por haberla tratado así, Yoh, puede que haya sido tan solo una chica ebria con posibles alucinaciones ¡incluso demencia! – Comento Usui, poco después noto que sus amigos lo veían extrañados, ya que a juzgar por la mirada de ellos, parecían decir que las alucinaciones eran de otro –…. Ya se que eso no suena tan posible. Yoh ¿de verdad nunca la habías visto antes?

El castaño medito un poco, para después responder.

– La verdad no mucho. Ignoraba su existencia hasta hace poco – Hablo serio – He estado soñando con que hago una promesa con una chica cuando era niño, y siempre es la misma trama; estoy con ella en diversos lugares, algunas veces en la calle, otras en algún tipo de pradera, y precisamente en esa pradera hago la promesa – Al terminar se sonroja.

Los jóvenes lo comenzaron a mirar de una forma muy sospechosa.

– Yoh – Hablo el menor de los cuatro – ¿Qué promesa hacías con ella? ¿Lo recuerdas?

Al escuchar eso, el menor de los Asakura prolongó su notorio sonrojo.

– ¡Uy, uy, uy! – Dijo Horo Horo con picardía – ¡Esto suena bastante tentador! ¡Vamos, Yoh, suéltalo!

– Aunque deba admitirlo, suena bastante interesante la promesa que hiciste – Comento Ren.

Y para cuando el castaño se dio cuenta, sus tres mejores amigos lo veían bastante interesados: como si hubiese dejado embarazada a la tal Anna y ahora ella lo hiciera responsable de sus actos.

Aunque tal posible teoría de la promesa que hizo no fuese factible, Yoh nunca había estado antes con una chica, lo más cercano que tenia como una novia era la joven Tamamura, solo y únicamente, porque aquella tímida chica le llevaba el almuerzo en algunas ocasiones.

A él no le molestaba para nada eso, es más, lo disfrutaba. Era lindo que alguien se preocupara y cuidara de él. Y aunque muchas veces sospechaba los sentimientos de su amiga Tamao, prefería ignorarlo para evitarse situaciones incomodas y lastimarla, ya que le guardaba un cariño fraternal. Por ahora el no estaba haciendo nada inapropiado, tan solo la dejaba alimentarlo dos de cada tres días y eso, asimismo, ayudaba bastante el autoestima de Tamamura, pues se sentía útil.

– Yoh – Canturreó Horo – Dinos que tanto prometiste. ¡Tu rostro aun sigue rojo, y no precisamente por el golpe!

– Chicos… Vamos, lo están tomando por el camino equivocado – Intento defenderse con una nerviosa risita mientras, sutilmente, intentaba alejarse.

– Puede que tengas razón – Agregó Ren, tomándole del brazo en automático para evitar que escapara – Pero entre todos nosotros, tú eres el único que parece que oculta algo.

– ¡Pero eso es porque soñé que hacia una promesa con alguien! No es porque de verdad lo hubiese hecho, ¡y mas con ella!

– ¡Te entiendo completamente Yoh! Y para probártelo te contare algo –Comentó felizmente Usui – Una vez tenia todo lo que deseaba, una hermosa chica, centenares dólares, comida de calidad por donde viese… ¡Hasta un penthouse frente al Central Park!... Era demasiado bello, y era muy feliz. –Hablo con orgullo, para después poner una mueca bastante resignada – Claro que tanta belleza no podía ser verdad…. Mi molesta hermana me despertó y volví a la cruda realidad.

Horo guardo unos segundos de silencio, deprimido.

– ¡Pero ya lo he superado! – Continuo – Y eso es lo que tienes que hacer tú, ¡debes de volver a tu cruda realidad y decirnos que le prometiste a esa niña tan enojona!

Yoh volvió a reír nervioso.

– Vamos, amigo, no puede ser tan malo lo que le hayas dicho a esa niña que cumplirías – Insistió Manta.

Al parecer, Asakura no se libraría de aquel interrogatorio, por lo que se dio por vencido.

– Esta bien – Suspiro y tomo aire antes de hacer aquella revelación – En mi sueño, le prometía que cuando tuviésemos 17….

Guardo silencio y sus compañeros lo miraron intrigados, esperando que continuara.

– ¡Deben de recordar que lo soñé! ¡No hay nada que pruebe que es real! Además creo haber tenido cerca de diez años, estaba muy joven y…

– ¡Continua de una vez! – Gritaron Ren, Manta y Horo al unísono. Al castaño tan solo se le crisparon los nervios.

– Prometí que… A los 17… – Volvió a guardar silencio bastante sonrojado para finalizar en un tono casi inaudible. – Nos casaríamos.

– ¿Eh? – Articulo Manta – No escuche lo que dijiste, ¿podrías decirlo mas alto?

– Dije que… Ella y yo nos casaríamos – Hablo entre dientes.

– ¿Dijiste "Que ella y yo nos cocinaríamos" o "Que ella y yo nos embriagaríamos? – Pregunto Horo – Si es lo segundo no es tan malo como crees.

– No, no… Dije que ella y yo… Nos casaríamos – Escupió finalmente con claridad.

Reino un silencio bastante incomodo. Yoh estaba aun más sonrojado que segundos antes, mientras los demás se quedaban expectantes mirando a su amigo de una forma indescriptible. En los ojos de los chicos había confusión, sorpresa e incredibilidad, se negaban a tomar en serio lo que había salido de la boca de Yoh. Y por un momento querían creer que tan solo era una broma morbosa, sin embargo, al ver la seriedad en los ojos del menor Asakura cayeron cerca de un estado de shock.

– ¿Que qué? –Articulo Manta son la voz ligeramente cortada.

– Ya lo dije, ¡no lo repetiré!

– Yoh, no me digas que… ¡No puede ser! –Continuó Horo en apoyo de la no favorable articulación del amigo mas pequeño, en su voz había un poco de burla – ¡Hiciste un pacto con el demonio!

– Vaya, que decepcionado estoy de ti – Siguió Ren – A los diez años yo pensaba razonablemente.

– ¡Chicos, chicos! Tranquilos – Intento controlar la situación el aludido – ¡Les dije que había sido un sueño después de todo!

– Eso es verdad –Dijo Manta – Pero es muy probable que no lo recuerdes, y que en realidad esa chica sea una cazafortunas e intente aprovecharse de ti.

– Mejor dicho, una cazahombres –Hablo Horo. – Puede que tenga todo un historial matando hombres inocentes, solo para quedarse con su dinero, casa frente a la playa, autos Mercedes Benz, y mansiones. – Comento algo histérico, para después agregar más relajado – Pero tu no te preocupes, no tienes nada de eso, salvo la gran casa que compartes con tu hermano.

– Tienes razón, además, ella no sabe siquiera donde vivo.

– Tienes suerte por ahora, Yoh – Finalizó Ren.

Poco después de esa larga charla en el parque los amigos decidieron irse a sus casas, Ren había llamado a su chofer y en unos cuantos minutos habían llegado por el en una flamante limosina. Antes de que llegara el auto mencionado, Tao le había ofrecido a Manta llevarlo a su casa, pero él se había negado amablemente diciendo que acompañaría a Yoh a su casa. Ante eso, Horo se había indignado porque no le ofrecía nada a él, y después de una dramática y para nada celosa pelea entre amigos, Ren y Horo estaban en la limosina rumbo a sus hogares.

Yoh y Manta caminaban por las calles de la cuidad en donde habitaban, pasando por grandes edificios y algunas pequeñas casas, en el transcurso iban charlando acerca de las cosas que habían realizado durante el día, claro estaba, antes de que la chica rubia se apareciera.

Ambos estaban un tanto preocupados por la clase de Literatura a la que habían faltado, después de todo el maestro era un amargado, incluso bromeaban e imitaban su voz tratando de adivinar lo que pudiera decirles en la próxima clase.

Lo que Oyamada notaba, y que le alegraba, es que su amigo ya estaba mucho mejor acerca de su golpe. Manta le guardaba mucho cariño al menor de los Asakura, el había sido su primer amigo, ¡y vaya que Yoh Asakura sabia el verdadero significado de la amistad! Pero sobre todo, algo que admiraba del castaño es que siempre decía que todo iba a salir bien.

Yoh siempre estaba para apoyar a Manta en cuando lo necesitase, y Manta siempre ayudaría a Yoh en cuando pudiera.

Cerca de las 7:25 PM llegaron a gran casa que el mas alto de los dos poseía, las luces de la planta baja estaban prendidas, por lo que supusieron que Hao, el hermano mayor de Yoh, ya estaba en casa.

Hao iba en el grado superior, por lo tanto estaba en otro salón. Tanto a Manta, como a Ren y como Horo Horo no les agradaba mucho el mayor de los castaños, a ellos, Hao les parecía un mujeriego y un arrogante de primera, siempre argumentaban "Se cree el Rey del Mundo" y cuando él se les acercaba para hablar con Yoh, eran muy pocas las veces en las que no sospecharan de su verdadero motivo.

Sin embargo, Yoh ignoraba totalmente esos pensamientos. Su relación con su hermano no era perfecta, pero tampoco insoportable, simplemente, se llevaban bien.

– ¿Nos veremos mañana, verdad Yoh? – Le pregunto Manta antes de que su amigo entrada al pórtico de la gran casa. – No iras a evitar la escuela solo por no ver a esa chica. – Agrego en burla.

Yoh soltó una risita.

– Claro que no, Manta, es probable que ni siquiera quiera hablarme.

– Tienes razón – Dijo entre risas.

– ¿Quieres pasar? Aun tenemos algo de las sobras de la cena de ayer.

– Gracias, amigo, pero ya es tarde y debo de ir a estudiar.

– Está bien. Nos vemos mañana, reza porque no nos manden un castigo. – Hablo mientras abría la puerta de su casa, al momento en que Manta se iba.

– ¡Lo haré! – Dijo antes de desaparecer en la oscuridad de la noche.

El menor de los Asakura entro en su hogar, escucho el sonido de la televisión proveniente de la sala de estar. Se imagino que su hermano debía de estar viendo su serie favorita "CSI: La Escena del Crimen", nunca se la perdía y cuando alguien le interrumpía o le preguntaba algo durante la programación, respondía cuando estaban los comerciales.

Algo que le extraño bastante a Yoh fue que no se escuchaban diálogos policíacos, ni mucho menos disparos, se oía la voz de una mujer cantando una melodía llena de odio.

"Puede que estén pasando el partido de voleibol en vez de su serie y decidió poner un canal de música." Pensó.

Vio una mochila muy llena recargada en una pared cercana a la salida, supuso que era la de su hermano, si que dejo la suya al lado de la otra, recargada también, así no la olvidaría a la mañana siguiente.

Paso por la cocina para tomar un bocadillo, y se extraño aun más de que hubiese hoyas llenas de comida, distintos postres y hasta platillos extranjeros. ¡Incluso había una caja de pizza que no había sido abierta!

Algo extraño estaba pasando, Yoh no sabía exactamente qué, pero algo sucedía.

Salio de la cocina para dirigirse a la sala de estar y ver un rato televisión con su hermano antes de retirarse a su alcoba, entonces, cuando estaba cercano a la puerta que daba conexión a aquella habitación, escucho murmullos.

– ¡Vaya! Esa chica canta bastante bien, ¿Cómo dijiste que se llamaba? – Había preguntando Hao entusiasmado.

"¿Tendrá visitas?, ¿será alguna novia suya?... ¿O estará hablando solo?" Pensó nuevamente el castaño.

– Tú eres muy interesante… Y bonita – Había seguido Hao con cierta sensualidad en su voz – ¿Realmente vas a mi misma escuela?

"Bien, al menos es una ella. No creo que a un chico le llame "bonita"" Reflexiono Yoh.

Después se escucho el presentador del programa de televisión: Awaya Ringo estuvo fabulosa logrando que el equipo rojo vaya a la cabeza, ¿podrán sus contrincantes vencerlos? ¡Lo descubriremos ahora con el siguiente concursante! ¡Con ustedes… Bob!

¿Bob? ¿Realmente había dicho Bob?

¡Yoh estaba entusiasmadísimo! ¡Incluso había sentido que volvía a nacer cuando aquel hombre comenzó a cantar!

Con motivación y decisión de ver a su cantante favorito, abrió la puerta con una gran sonrisa, la cual se congelo al ver a su hermano en compañía de… Ella.

– Oh… – Dijo Hao viendo a su hermano, para después saludarlo alegremente – ¡Hola, Yoh! ¡No sabia que tuvieras una amiga tan buena! – Hablo mirando a la rubia, aun vestida con el uniforma escolar, que no despejaba la vista del televisor, obviamente mirando la pobre interpretación del cantante, muy a su parecer.

– ¿A-Anna…? – Articulo cortadamente el menor, mirando muy sorprendido a la joven. Ella, al oír su nombre volteo a verlo con indiferencia.

– Hola, Yoh. Hasta que llegaste – Espeto como quien no quiere la cosa.

– ¿Qu-que haces… a-aquí?... ¿C-c-como sabes… d-donde vivo? – Pregunto tartamudeando. ¿M-e espiabas d-desde antes?

– Claro que no, idiota. – Respondió volviendo a ver la televisión, y con una de sus manos señalo a Hao, quien sonrío con orgullo – El se ofreció a llevarme a casa poco después de nuestro encuentro, como le dije que era nueva en al ciudad me pregunto si tenia donde hospedarme… Y como le dije que no…

– ¡Se quedara con nosotros! – Finalizo entusiasmado el mayor.


¡Hola, gente! Finalmente traigo una actualizacion, he tenido bastante tarea D:

Y en mi momentito de descanzo aprobeche para terminar y subir el cap xD

¿Que les va pareciendo? ¿Le esta gustando? ¡Hao ha aparecido! xD

Agradezco a todas las personas que agregaron esta historia a sus alertas y favoritos, tambien a quienes dejaron review – en serio, es mi unica paga –

Sin mas que decir, nos leemos en la proxima actualizacion... Am... si se superan los reviews actualizo antes xDU

Night