CAPITULO I

TODO COMENZÓ POR UN TE AMO

Las historias románticas siempre empiezan con la protagonista y sus pensamientos profundos acerca del amor y la pureza. Pero este no es mi caso.

Le sonreí ¿Cuánto tiempo había sido desde que había tenido la sensación de que alguien estaba ahí por mi y no por si mismo?

-" Le recomiendo que se acomode porque este será un relato largo y algo pesado, pero siéntase libre de interrumpirme cuando tenga alguna pregunta acerca de mi comportamiento en situaciones que le iré relatando, ya que necesito que entienda bien lo que le voy a contar"

Soy ese tipo de personas que se divierte con los juegos mentales, manipular a las personas ha sido un don que me fue dado desde hace mucho tiempo. Aunque no lo uso para cosas malas, como todos han de pensar. Así que supe que Tsukishiro se había quedado con una gran interrogante en el momento en que le di mi recomendación.

Bien. Me convenía que estuviera intrigado.

Erase una de las más hermosas mañanas que pudiera haber en Tomoeda, a pesar de ser invierno, el sonido del viento contra la ventana era pacifico y tranquilizador. No quería levantarme, debo aclarar que mi costumbre no es dormirme hasta tarde. Pero algo acerca de esa mañana me hizo querer quedarme un poco más de tiempo baja las sabanas.

Los sonidos usuales de la mañana comenzaron a inundar la casa. Podía escuchar desde lo lejos las pisadas constantes de mi padre, un paso ligero, tranquilo, y energético. Las pisadas de un hombre feliz con su vida.

Comencé a asearme. Y empece con mi cabellera.

Mi cabello castaño en aquel entonces bastante largo, me recordaba a mi abuela, ella solía llevarlo largo en su juventud también y eso le traía buenos recuerdos a mi gruñón abuelo.

Siendo una persona de altura media, con mis 1.75 mts. me sentía feliz con quien era y como era. No era demasiado alta, pero si delgada y elegante, se esto porque mi madre y mi hermana son muy parecidas a mi, y ellas siempre me habían parecido seres elegantes y de rasgos finos.

Me bañe y me puse el uniforme de la preparatoria Seiju. Consistía en un saco azul marino, con falda negra y calcetas del mismo color, y por supuesto una blusa blanca. Ese día, recuerdo haberme puesto una diadema, para retener mi cabello.

Coloque mi reloj en mi muñeca izquierda-como siempre lo hacia-, vi la hora y supe que todo estaba en orden, me daría tiempo para hacer todo lo que solía hacer en las mañanas.

Arregle mi habitación, y me puse mi mochila al salir. Baje con toda calma las escalera- me gustaba tomarme mi tiempo-, cuando iba a la mitad de las mismas, comencé a oler el inconfundible aroma del desayuno. No importaba cuantas veces lo preparaba, el desayuno de mi padre siempre era delicioso y como tal olia a paraíso.

Le gustaba combinar los aromas y sabores, así que siempre teníamos algo diferente que comer cuando él se encargaba de la comida.

Así era su comida, siempre que comiera algo de mi padre, me recordaba a mi hogar.

-"Buenos días hija"-me saludo papá al llegar a la cocina para ayudarle a poner el desayuno.

-"Buenos días papá"-le conteste con una sonrisa, mientras buscaba en los estantes los cubiertos que necesitaríamos (siendo japoneses no eran demasiado, debo agregar)-"¿Cómo amaneciste?"

-"Espléndidamente, gracias por preguntar hija"-el optimismo de mi padre siempre era había sido contagioso.

-"¿Cómo durmió mamá?"-le pregunte, aunque ya sabia la respuesta.

-"Ha dormido plácidamente"-me regalo una sonrisa cómplice, ambos sabíamos que mi madre y hermana compartían el mismo amor por el sueño-"De hecho ha dormido tan plácidamente, que he decidido no despertarla"

-"Si bueno"-le dije mientras me dirigía al comedor para poner la mesa-"Desearía hacer los mismo con Sakura, pero sabemos que si no la despierto, seguramente llegara tarde de nuevo"

Pude escuchar la leve risa de mi padre antes de salir de la cocina.

Mi padre y yo siempre habíamos sido así de unidos, no necesitábamos palabras para entender lo que queríamos decir. Ambos teníamos mucho en común y compartíamos intereses iguales. Creo que en ese sentido Sakura y mamá son muy parecidas también.

Creo que es la cosa de tener una familia de dos padres y dos hermanos. Sakura y mi madre siempre han sido un gran equipo, ambas son tan vivaces y encantadoras, y mi padre y yo hacemos un fantástico dúo.

Y es que, a pesar de que hablo mas de lo que habla papá-es lo que comparten él y Touya- hablo menos que mamá y Sakura. En ese sentido soy un intermedio, pero para lo demás es diferente, me gusta la historia es una de mis pasiones, y concuerda perfectamente con la carrera de arqueología de mi padre.

Ambos somos buenos con los números, y somos muy ahorrativos. Y también realistas, además de que cuidamos de dos mujeres que les encanta dormir y de una peculiar forma, cuando están despiertas parecen tener mas energía que un conejo saltando a todos lados. Probablemente era debido al sueño extra que obtenían.

Reí un poco ante la mención de la cualidad más infalible de mi madre y mi hermana, ambas son bastante hiperactivas y tan… bueno no sabría describirlo, ambas tienen un espíritu de animadoras- y lo digo literalmente ya que ambas en la preparatoria han sido las jefas de animadoras de la escuela- y bueno cuando tienes a personalidades tan activas como esas, esta de mas decir que siempre las vemos correr por algo.

-"Creo que no sobrevivirían sin nosotros ¿no crees?"-me dijo papá cuando volví a entrar en la cocina.

-"Estoy segura que no sobrevivirían si nosotros"-le sonreí y me acerque a darle un beso en la mejía-"Hablando de sobrevivir, iré a despertar a Sakura antes de que se nos haga tarde"

Subí de nuevo las escaleras y abrí la puerta a la habitación de mi hermana Sakura. A diferencia de mi habitación, la de ella estaba tan solo un poco desordenada. Inmediatamente la pude ver a ella dormida boca abajo en su cama. Se miraba como lo que era, un ángel.

Lastimosamente, tenia que despertar al ángel de su sueño. No es por nada, pero Sakura suele ser muy perezosa en las mañanas, y con eso digo que le es casi imposible levantarse por voluntad propia en las mañanas.

Saque mi celular de la bolsa de mi falda y marque a la única persona que se que puede despertarla sin usar un balde de agua fría.

-"¿Ya es hora?"-pregunto la voz varonil de mi hermano del otro lado.

Desde que Touya se había mudado al campus de su universidad, lo hemos extrañado mucho. Especialmente Sakura, que no tiene a su propio despertador ambulante desde que él se fue. Pero hay que admitir que la vida universitaria le había caído bien a mi hermano, ya no era tan gruñón como antes-rasgo heredado de la familia de Nadeshiko-, creo que lo que le hacia falta era alejarse un poco para darse cuenta que nos extrañaba.

-"Si, ya es hora"-conteste.

-"Pon el alta voz"-me pidió amablemente mi hermano.

Hice lo que me dijo, puse mi celular en alta voz, y lo coloque cerca de Sakura, justo a unos centímetros de su oído.

-"¡MONTROS LEVANTATE YA!"-la voz de mi hermano puede hacer que un imperio se estremezca cuando quiere-"¡SABEMOS QUE LOS MONTROS SE LA PASA DURMIENDO PARA DESCANZAR LO QUE NO PUDIERON CUANDO SE ESTABAN COMIENDO LA MITAD DE TOKIO…. PERO ES HORA DE QUE TE LEVANTES!"

Y sobra decir, que después de eso Sakura no solo se cayó de su cama, sino que estuvo tirando almohadazos a la puerta. Supongo que estaba tan dormida aun, que no se acordaba que Touya estaba a unos cientos de kilómetros de Tomoeda.

-"Gracias"-le agradeci a mi hermano cuando obtube mi celular de vuelta

-"¡HERMANO YA TE DIJE QUE NO ME DIGAS ASÍ!"-después del grito desesperado de Sakura, solo pude reír ligeramente.

-"No hay problema, cuéntame si se vuelve a dormir"-me respondió mi hermano. Por mucho que Touya molestara a Sakura, sabia que lo hacia feliz meterse a estas pequeñas riñas con ella.

Y no lo culpo Sakura tiene ese efecto en las personas. Te hace feliz cuando estas alrededor de ella.

-"¿Vendrás a casa el domingo?"-le pregunte luego de que Sakura dejara de arrojar almohadas al aire-"Te he extrañado mucho, y necesito llevarte a un nuevo café que han abierto por aquí"

-"¿Un nuevo café?"-pregunto mi hermano-"No lo vi cuando estuve por haya"

-"Pero la razón por la que te he querido llevar, es que hay un show los domingos, en donde los poetas pueden leer sus obras, quiero entrar y como mamá y Sakura son muy imperactivas para estarse tranquilas por un rato…"

-"¡Oye!"-escuche quejarse a Sakura. Al menos con eso sabia que no estaba durmiendo de nuevo.

-"Y papá estará de viaje, entonces quería que me acompañaras"

Hubo un largo silencio del otro lado. Me preguntaba si había colgado por accidente, pues no podía escuchar nada.

-"De acuerdo, iré el domingo"-dijo después de unos minutos, esto era raro mi hermano usualmente contestaba rápido.

-"¿Sucede algo?"-le pregunte algo preocupada-"Si no puedes venir, no tienes que hacerlo, sabes lo exigente que soy con las personas a veces, no quiero que pienses que me sentiré ofendida si no vas"

-"No es eso"-me respondió con un dejo de inseguridad. Ahora si estaba preocupada, Touya no era para nada inseguro-"Estaré ahí lo prometo… Me tengo que ir, me esperan en el hospital"

Mi hermano estaba en el ultimo año de su residencia, luego de eso será oficialmente un doctor.

-"De acuerdo, hasta pronto"- me despedí y colgué. Algo no estaba bien, y le sacaría la verdad aunque fuera lo último que haga.

-"Miau, miau, miau"- el maullido del felino de la casa me despertó de mis pensamientos.

-"Hola Cerberos"-lo salude con rascandolo detrás de su oído-"Vamos, hay que salir de aquí antes de que mamá sepa que estuviste durmiendo en el cuarto de Sakura… Otra vez"

Voltie a ver y mi hermana se encontraba todavía tirada en el suelo. Me acerque a ella, y confirme que no estaba durmiendo, o al menos no en la manera tradicional, estaba soñando con los ojos abiertos… otra vez.

-"Cerberos, crees que si te tiras a la cara de tu dueña y le maúllas ¿despertara de su sueño?"-le dije, y podría jurar que el gato me sonrió de vuelta.

-"Espere un segundo"-me interrumpió Tsukishiro-"¿Me esta queriendo decir que el gato le sonrió?"

Las esquinas de mis labios se levantaron ligeramente, porque sabía que ahora me trataría como loca si no le daba la respuesta correcta.

-"Fue en sentido figurado Tsukishiro"-le dije aun sonriendo-"Los gatos no sonríen, y aunque lo hicieran, no estoy segura de estar lo suficientemente loca como para verlo… pero suelo decir que el gato de mi casa es mas humano que animal porque…"

Y entonces se puso encima de la cara de mi hermana y jugo con su cola enfrente de ella, maullando. Fue gracioso porque hizo exactamente lo que le pedí, y con eso Sakura despertó completamente.

-"¡Kero!"-grito-"¿Qué estas haciendo?"

-"Te esta despertando dormilona"-le dije con una sonrisa en mi cara-"Y es hora de que te levantes, o llegaras tarde… otra vez"

Creo que ese día dije tantos 'Otra vez', porque lo cierto es que mi hermana es muy repetitiva, tiene un patrón de conducta muy predecible.

-"Y como te dije desde el año pasado"-le recordé-"Ya no te esperare, no me gusta correr a clases, así que arréglate y baja a desayunar"

Después de eso comencé a salir de la habitación tranquilamente.

-"¿Sakary?"-me llamo mi hermana.

-"¿Si?"

-"Tuve un sueño"-me dijo, y sabia de lo que estaba hablando, pero aun así agrego-"uno de esos sueños"

Me dio un escalofrió. Ya recordaba porque no me había querido levantar esa mañana, yo también tuve uno de esos sueños.

-"¿Uno de esos sueño?"-pregunto Tsukishiro nuevamente.

-"Se que esto sonara loco, incluso para usted, y se que ha escuchado muchas locuras"-le dije medio en broma y creo que le hizo algo de gracia-"vera, desde que éramos pequeñas, Sakura y yo tenemos este tipo de sueños premonitorios..."

-"¿Sueños premonitorios?"

-"Si, vera"-tome una gran bocana de aire para poder contarlo-"Ambas soñamos con la torre de Tokio, cuando algo malo esta apunto de pasar, nunca sabemos que es, pero sabemos que es malo"

Seguía callado, supongo que esperaba a que siguiera explicando.

-"Cuando tenia 6 años, soñamos con la torre de Tokio, y mi madre fue internada en el hospital por una enfermedad congénita"-le explique-"se recupero luego de 10 meses en tratamiento y operaciones."

"Cuando tenía 8 años, soñamos de nuevo con la torre de Tokio, y hubo un terremoto tan grande, que la casa casi se nos cae encima"

"cuando tenia 10 volvió a pasa, pero esta vez murió mi abuela"

"a los 12 años, nuestra maestra preferida de primaria-a quien todavía le hablábamos- murió en un accidente aéreo"

"a los 13 años, se murió el papá de nuestra mejor amiga y prima Tomoyo Daidoji"

"Pero hacia muchos años que no soñábamos lo mismo, desde la muerte del Tío. Y para entonces ya teníamos 17 años, así que pasamos 4 años sin preocuparnos por eso, pero…"

Sabia lo que significaba, alguien estaba en peligro. Y algo me decía que era mi hermano, tal vez por eso había estado tan extraño cuando lo había llamado. Tal vez él lo sabía también.

Pero con este tipo de sueños uno nunca sabe quien será. No podía adivinar si era mi hermano o alguien más. Pero tenia que ser él, porque sino no me hubiera dado un dolor en el pecho tan fuerte como el que sentía.

Pero no podía decirle eso a Sakura, trataría de hacer algo y tal vez eso es lo que no tenía que suceder, porque perdería entonces a mis dos hermanos. No quiere decir que no desee que mi hermano este a salvo, pero estaba dispuesta a hacer todo lo posible porque ninguno de los dos saliera dañado.

-"No te preocupes, todo estará bien"-y con eso la hice sonreír, eso es lo que mi mamá solía decirnos cuando teníamos alguna preocupación y eso es lo que le diría para que no se preocupara más.

Salí de su habitación y me fui directo a desayunar. Papá ya había servido y ambos estábamos comiendo, mientras escuchábamos los estragos que Sakura hacia todas las mañanas, antes de bajar a desayunar.

-"¿Te tienes que ir hoy?"-le pregunte a mi padre, ignorando los sonidos de mi hermana.

-"Si, esa excavación es muy importante para la universidad"-me dijo con una sonrisa en la cara, pero podía ver que no le complacía del todo darme esa respuesta-"Regresare en una semana, lo prometo"

Le sonreí, porque sabíamos bien que esa promesa solo era una mas. El defecto de mi padre es que en las excavaciones pierde la noción del tiempo, creo que hasta se le olvidaba si era día o noche. Pero era un gran padre y por eso lo perdonaba, además de que cuando realmente no era necesario trataba de quedarse con nosotros.

Podía ver porque mi madre lo había escogido para pasar el resto de su vida juntos. Mi padre era magnifico.

-"No te vayas sin despierte de mamá, sabes como se pone cuando despierta y descubre que no te volverá a ver hasta dentro de unos días y ni siquiera se despidieron"-le dije, terminando mi desayuno y tomando mi almuerzo, tenia la esperanza de esperar a mi hermana, pero es demasiado lenta y eso no va mucho conmigo-"Dile a Sakura que lo siento, pero no la pude esperar"

Le di un beso en la mejía cuando regresaba de lavarme los dientes.

-"Hasta pronto papá"

-"Adiós cariño, te amo"

-"Yo también papá… regresa a casa pronto y a salvo"-le dije como despedida.

Le sonreí de vuelta, pero algo dentro de mí se removió cuando dijo eso. Me sentía mal porque se fuera, pero era la primera vez que me sentía tan renuente a que no se despidiera. Pero seguramente era por el tonto sueño que había tenido ese día…

Todo estaría bien, me dije mientras lo abrazaba más fuerte.

Me fui caminando hacia la escuela, me gustaba sentir el viento desordenar mis cabellos, y sentir como los arboles de cerezo me saludaban a su paso.

El verde de la naturaleza en Tomoeda, me recordaba a Sakura y sus grande y expresivos ojos, ojos color jade que brillaban como si mostraran su alma. Sus ojos eran otra herencia de mi madre, ya que ella poseía los mismos ojos expresivos y vivaces.

Mi hermano Touya, era historia diferente. A diferencia de Sakura y de mi, el era de tez morena, un moreno lindo y bronceado. Sus cabellos eran tan oscuros como el negro del café- el color de sus cabellos se debía a mi abuelo, ya que él tenía el mismo tipo de cabellera, y también comparten eso de ser algo gruñones, a veces nadie los soporta- y es mucho más alto que Sakura y yo. Además de que sus ojos son de un café profundo y analíticos, igual que los de mi papá.

La verdad es que Touya y papá, son muy parecidos físicamente, excepto que papá usaba lentes y el color de su cabello era mas claro, pero aparte de eso son casi idénticos.

Entrando en la escuela fui a dejar mis cosas a los casilleros, y como siempre cuando llegaba sin Sakura, no había ni un solo alma rondando por ahí. Eso me gustaba, porque entones tenia tiempo para pensar, tiempo para sentir sin tener que ocultar nada a nadie.

Camine por vario rato así. Sintiéndome tan libre como el aire a mi alrededor, que podía ir y venir cuando quisiera.

Creo que me quede ahí por más de media hora, porque cuando me di cuenta, ya varios alumnos estaban en los salones, y el ajetreo escolar regresaba a su estado normal a los alrededores.

Con paso tranquilo dirigí mi camino de regreso a mi salón. Seguramente Sakura y Tomoyo ya estaría ahí. La verdad es que suena raro, pero Sakura estaba en el mismo salón que yo este año, y siendo hermanas gemelas, se supone que eso no debería permitirse, pero creo que todo fue gracias a la influencia de mi abuelo Masaki Amamiya. Le había, apropósito, comentado que era algo duro pasar en una escuela con amigas diferentes y profesores turnados entre Sakura y Yo, porque yo siempre le tenía que ayudar en su tarea y seria más fácil si ambas estuviéramos en el mismo salón.

Así que supongo que movió sus influencias, como todo un buen Amamiya, e hizo que Sakura y yo estuviéramos en la misma clase.

Al abuelo nunca le agrado el matrimonio de mis padres pero siempre nos había tratado con cariño.

Me senté en mi asiento habitual, y salude todos al pasar. No me creía popular, no para nada, Sakura y Tomoyo eran las populares, ellas estaban en cosas como el coro y el equipo de porristas.

Yo prefería la clase de cosas que no llaman tanto la atención. Soy la presidenta del grupo de fotografía, y también capitana del equipo de matemáticas- como dije antes, las matemáticas se me dan muy bien- aunque prácticamente fui obligada por el profesor.

-"Buenos días Sakary"-me saludo Tomoyo Daidoji, quien era la mejor amiga de Sakura y mía, además de nuestra prima. Desde pequeñas habíamos sido inseparables, lo cual hacia aun mejor que estuviéramos en el mismo salón.

-"Buenos días Tomoyo"-le dije mientras ella se sentaba en el escritorio al lado derecho del mío. Mire hacia atrás y efectivamente, Sakura no había llegado todavía, lo cual era casi imposible, si yo misma me asegure de que saliera de su cama a la hora correcta.

Estuvimos hablando con Tomoyo por un buen rato. Resulta ser que el coro cantaría en el festival de las flores este año, y Tomoyo seria la solista-como siempre-, así que no nos podría acompañar a casa ya que tenían prácticas después de clases.

A todo esto, la campana al fin sonó y mi-por naturaleza atrasada- hermana aun no llegaba.

Luego de unos cuantos minutos de clase pude escuchar sonidos afuera del aula, y el sonido de alguien tocando a la puerta, cuando el profesor fue a abrir supe que Sakura estaba siendo regañada por haber llegado tarde, otra vez.

Como dije antes, el patrón de conducta de mi hermana, es muy predecible.

-"Espero señorita Kinomoto, que aprenda del buen ejemplo que es su hermana y llegue temprano mas seguido"-el profesor de calculo era un viejo malhumorado de unos sesenta años, con barba de chivo y ropa del siglo pasado.

Y no puedo evitar molestarme con este patético profesor, por molestar a mi hermana.

-"Disculpe profesor"-llame su atención, mientras seguía sermoneando a mi hermana.

-"¿Si, Sakary?"- esa era otra cosa que odiaba de él, que me llamara por mi nombre. A mi hermana le decía Kinomoto, a mi me decía Sakary. Como si fuéramos amigos o algo por el estilo.

-"Preferiría si no me usa como ejemplo cuando regaña a mi hermana"-fue lo que dije, aunque lo hice con una sonrisa para que creyera que era algo amable lo que le estaba diciendo-"No es bueno compararnos, crea rivalidades entre hermanos, y aunque ese no sea el caso entre mi hermana y yo, no creo que sea correcto que lo haga"

Luego de un largo silencio. El profesor dejo pasar a mi hermana y yo me quede mas tranquila.

El pelo de Sakura estaba terriblemente alborotado, pero le daba un toque encantador a sus sonrojadas facciones. A pesar de que Sakura y yo nos pareciéramos mucho, también éramos muy distintas, no solo en nuestra actitud, sino también físicamente. Sus ojos eran color jade, mientras que los míos eran color zafiro; yo tenia unos cuantos lunares esparcidos por mi rostro, mientras que Sakura estaba libre de toda peca o lunar; mi cabello era cortado en dos capas y algo largo, el de ella era mas corto que el mío; y bueno también estaba la diferencia en que yo era ligeramente mas alta que Sakura, por como un centímetro o algo asi.

El día paso, casi sin ningún cambio. Tuvimos un examen sorpresa de matemáticas- que por supuesto yo ya había anticipado y le había ayudado a Sakura a repasar.

Fue un día bastante tranquilo la verdad. Nada que me pudiera preocupar.

Al salir de clases, Sakura se fue con algunas de sus amigas a comprar un par de cosas al centro, yo por mi lado decidí declinar la invitación y regresar a casa en cambio.

Aun así no podía dejar de sentir un gran desasosiego. Entonces saque mi celular y por segunda vez en el día, marque el numero de mi hermano, pero no contesto. No me preocupe mucho, ya que seguramente a esa hora estaría ocupado en su residencia.

Cuando llegue mamá ya se encontraba en casa. Usualmente llegaba justo antes de que nosotras regresáramos de clases, ya que su trabajo no le tomaba tanto tiempo como el de papá. Ella era directora creativa en una empresa de publicidad, y también es fotógrafa. Lo cual nos hace suponer que por supuesto que herede eso de ella también.

-"Hola hija ¿Cómo fue tu día de hoy?"-pregunto una sonriente Nadeshiko. Aunque yo bien sabia que su alegría no seria completa hasta que mi padre regresara de esa excavación.

-"En realidad fue un día algo aburrido, no paso nada importante, solo un par de exámenes sorpresa y nada mas"-le conteste tomando asiento en la mesa, luego de haberme cambiado de zapatos.

-"Bueno, la verdad es que el ultimo año de preparatoria no es tan emocionante como todos piensan"-me dijo mamá.

Antes de empezar a comer, me acerque a ella y le di un beso en la mejía, ya que se me había olvidado hacerlo al sentarme.

Poco tiempo después llego Sakura de su excursión al centro.

No pusimos a hablar y entretanto servimos la cena. Nos encontrábamos como cualquier día normal, comiendo, también riendo un poco ante las alocadas ideas de mi hermana, y las historias graciosas de los años de preparatoria de mi madre. Una velada que termino muy placentera.

Esta noche me tocaba a mi lavar los platos y cubiertos, así que me adelante a hacer eso y limpiar y ordenar la cocina.

Al salir me encontré con mamá dormida en el sillón-como siempre hacia cuando papá no estaba- con la televisión encendida, en una película romántica. Sakura estaba a su lado y ambas se acurrucaban la una a la otra, protegiéndose así del frió del invierno.

Saque del armario una manta y las deje descansar. De cualquier manera mañana no teníamos que levantarnos temprano ya que era sábado.

Me fui a mi habitación y comencé a hacer mis tareas, no quería hacerlas el domingo aunque no las tuviera que entregar mañana. Me hice una coleta alta, y me cambie de vestimenta a mis pijamas. Termine con mis tareas y cuando me di cuenta ya era las 10:30 pm. Necesitaba dormir, así que me lave los dientes y antes de apagar la luz, intente llamar de nuevo a Touya, pero no me contesto, y eso ya me estaba comenzando a preocupar. Intente llamar a mi hermano como por lo menos veinte veces, pero nada, así que sin mas que hacer me tuve que dormir aunque me fue difícil conciliar el sueño después de todo.

Se escuchaban pasos fuertes y airados subir por las escaleras. Abrí los ojos y me encontré con la oscuridad, y mi reloj dando las 2:00 am. No sabía lo que eso significaba, ya que seguía escuchando los pasos, pero no daba con quien era. Mamá y Sakura no tenían el peso suficiente para hacer tal estrépito con sus pasos.

Me preocupe y pensé en salir a investigar, aunque antes me debatí en si llamar a la policía primero o salir. Al final creo que alguien tomo la decisión por mí, ya que la puerta de mi habitación se abrió y la luz brillante del corredor me cegó por unos segundos.

Pude distinguir una silueta masculina, pero no podía reconocer su rostro, ya que aun me encontraba cegada. Pero al fin pude distinguir al hombre.

Era Touya, parado en la puerta de mi habitación, despertándome a las dos de mañana y con una pose que parecía derrotada. Nos quedamos así por unos minutos más, los minutos más largos de mi vida y de repente, de la nada, me abrazo.

O más bien, se me abalanzo.

Pude sentir como se aferraba a mí, como si me fuera a deshacer en el aire, y no entendía nada, pero sabia que me necesitaba, entonces lo sostuve, incluso cuando sentía que me asfixiaría de tan apretado abrazo.

-"¡Sakary! ¡Sakary! ¡Sakary!"-escuche que Sakura me llamaba, pero no me podía mover, decidí esperar asta que su voz me encontró en la penumbra de mi habitación abrazada a Touya, quien parecía no reaccionar a los gritos de Sakura, lo cual era extraño en él.

¿Qué estaba pasando? ¿Acaso seguía dormida?

Escuche los pasos frenéticos de mi hermana. Una ansiedad maligna me hizo temblar, pero estoy segura que eso tampoco lo sintió Touya.

-"¡Sakary!"-al fin me encontró y desde la puerta de mi habitación coloco una mano en el marco, como si se fuera a caer, y pude ver que lloraba porque sus lagrimas brillaban con la luz del corredor.

-"¡Sakary!"-grito nuevamente mi hermana, como si aun no me hubiera visto-"¡Era papá!"

No entendía bien sus palabras, pero supe que no eran buenas, porque sentí como mi estomago se comenzó a revolver como si fuera a vomitar.

-"¡El del sueño!-grito-"¡El del sueño era papá!"

Y fue cuando todo se hizo claro, el porque de la reacción de Touya, y porque mi hermana se encontraba tan histérica. Tal vez Touya no había estado escuchando nada, pero a la mención de papá, su cuerpo se paralizo y sentí un líquido resbalar por mi hombro, y supe que mi hermano, uno de los hombre mas testarudos y fuertes que he conocido, estaba llorando.

Porque mi padre se había muerto.

Sentía que miles de lagrimas se escapaban de mis ojos y se colaban como mares en mis mejías, ya ni siquiera sabia si seguía con Touya abrazado a mi o no.

Pero cuando Sakura comenzó a sollozar, desperté de mi letargo, y supe que me necesitaba. Aun Touya me sostenía, como si yo también fuera su única verdad. Acerque mis manos a mis mejías para limpiarlas de las lagrimas. Pero no había nada, ni siquiera rastros de que alguna vez hubieran estado ahí.

Y de alguna manera eso me hiso sentir aun peor.

Con una mano temblorosa le indique a Sakura que se acomodara en mi cama y se quedara con nosotros. Ambos lloraron, y lloraron y lo siguieron haciendo, hasta que el dolor y el cansancio los consumió y cayeron rendidos.

Sabia que mi mundo iba a cambiar, pero no pensé que en un día, en donde todo parecía tan aburrido y normal, algo tan horrendo le sucedería a mi vida, a mi familia.

A partir de ese día, ya nada fue lo mismo.

Ese fue el comienzo de los desastres que ocurrieron después.


Bueno, tengo una nueva misión para esta historia, por lo que estoy arreglando y renovando todos los capítulos. Espero les guste, y me dicen que opinan con un review.