Disclaimer: Nada de Cars/Cars 2 o ninguno de sus personajes me pertenecen, al igual que no lo hace la pelicula Imagine Me&You de donde la idea general de esto se basa.

wooooow, en serio me he tardado de mas con esta continuacion! Supongo que puedo decir que la inspiración y otras cosas no habían dado suficiente animo, pero la verdad, no tengo excusas u/u mejor tarde que nunca~?

Dedicatoria especial: Sabes que no puede ser para otra persona encanto uwo7 no era mi primera opcion para tu regalo de Navidad, pero aun asi espero que llene un poco tus expectativas uwo7 yyy como siempre suele pasar, esta recien salido del horno asi que me disculpo por posibles errores u/o


Una noche perfecta

Nunca había sido el mayor fanático del baile del mundo, la verdad era que… si debía ser totalmente sincero, aquel no era uno de sus puntos fuertes. Sin embargo, Sally siempre lo había hecho más fácil. Había algo en ella que lograba relajarlo de una forma que no había conocido antes de perderse en Radiator Springs años atrás. La rubia le daba una extraña seguridad, al igual que el resto de los habitantes de ese pequeño pueblo, un particular calor de hogar como nunca había sentido antes. Lightning suponía que aquello era amor.

— ¿En qué estás pensando?

La voz de su ahora esposa hizo que bajara de las nubes en las que se había perdido sin darse cuenta. El corredor sacudió un poco la cabeza, dirigiéndole una sonrisa mientras le hacía dar una vuelta entre sus brazos antes de volver a abrazarla.

— Sólo en lo mucho que te quiero —. Alzó hombros, obteniendo una radiante sonrisa en respuesta —. Y en lo perfecta que está resultando esta noche. Harv en verdad no escatimó en gastos para asegurarse de ello —. Agregó aun ligeramente impresionado con el nivel de cuidado que su representante había puesto en todo.

Recordaría acercarse a agradecerle… en el momento en que no estuviera pegado a alguno de sus teléfonos o hablando con lo que asumía que era algún otro posible patrocinador para él. El hombre realmente parecía no descansar nunca.

— Incluso el discurso de Mater fue mejor de lo esperado —. Señaló Sally con una ligera risa, recordando la, honestamente impresionante, cantidad de momentos embarazosos sobre su mejor amigo que el chico de la grúa había mencionado durante su discurso de padrino.

— Gracias por recordarme eso —. Se quejó por lo bajo el rubio haciendo una mueca que solo se acrecentó cuando escuchó la segunda risa de Sally —. Creo que es el momento perfecto para tomar un descanso —. Señaló luego, guiándola hacia el costado de la pista de baile.

— Vamos, no te enfades Letritas —. La abogada besó su mejilla, una sonrisa traviesa nunca abandonando su rostro —. Aunque aún pienso que es adorable cuando te pones tan infantil.

Lightning rodó los ojos, aunque le sonrió también al negar con la cabeza.

— ¿Un poco de ponche? —. Propuso con un suspiro resignado y buscando un momento para terminar de relajarse.


Generalmente, Lightning McQueen no tenía por qué preocuparse por la suerte. La suya solía ser buena desde que tenía memoria, a un nivel que quizás —, solo quizás—, lo había vuelto demasiado confiado en algunas situaciones. Aquello no hacía más que agregar sal a la herida de que su suerte parecía amar fallarle en los momentos en que se sentía más seguro de ella.

— Vamos… estúpido ponche… —. Removió de nuevo el líquido rojizo con el cucharón en su mano, sin encontrar nada más que un par de rebanadas de naranja cuando lo sacó. Un gruñido de frustración se escapó de sus labios.

cosa stai facendo?

Si cualquier persona decidía alguna vez preguntarle al respecto, Lightning negaría que había dado un respingo bastante cómico cuando escuchó esa repentina frase y saberla dirigida hacia él. También negaría por completo que su cerebro no había sabido cómo reaccionar cuando, tras darse la vuelta para encarar al dueño de la voz, se había topado directamente con los mismos ojos castaños y el mismo saco perfectamente blanco que habían llamado su atención unas horas antes.

Pero no podría negar que ese mismo cerebro había tardado unos segundos más de lo usual en reconocer que el idioma en que ese castaño había hablado era italiano, uno con el que el McQueen estaba afortunadamente familiarizado.

— No estaba haciendo nada —. Se apresuró a decir, soltando el cucharón del ponche y llevando la mano a su nuca, rascándola de forma insegura.

— ¿Seguro de eso, McQueen? —. El castaño alzó una ceja con lo que parecía ser incredulidad, y un toque de burla lo suficientemente fuerte para encender el orgullo del otro.

— Completamente —. Remarcó rodando los ojos y cruzando los brazos a la defensiva, antes de distraerse por un detalle —. ¿Cómo sabes mi nombre? No creo que nos conozcamos o algo.

— No en persona sfortunatamente —. Relajado, el aparente itaiano alzó los hombros —. Pero sería bastante raro de mi parte asistir a una boda y ni siquiera conocer el nombre del novio, non pensi?

Bien, ahora definitivamente el de rojo se sentía como un tonto, debería haber pensado en aquella obvia explicación. Cruzó los brazos con más fuerza contra su pecho y desvió la vista un momento, dirigiéndola nuevamente hacía el ponche que había sido el inicio de todos sus problemas.

— Bueno, el nombre es Francesco Bernoulli, para igualar un poco el terreno —. Habló de nuevo el castaño, esperando a que su acompañante devolviera la mirada a su rostro para darle un pequeño guiño.

En alguna parte al fondo de la mente del rubio algo pareció hacer click, reconocía ese nombre de alguna parte.

— ¡Ah! Eres es piloto de fórmula 1 italiano —. Dijo cuando finalmente pudo recordar. Guido y Luigi probablemente lo habían mencionado si en realidad era italiano... Aunque ahora que lo pensaba bien, recordaba que Sally le había hecho ver alguna de sus carreras más de una vez.

Su ceño se frunció ligeramente. Desde la primera vez que lo vio correr se dió cuenta de que era bastante bueno, podía admitir aquello en voz alta...

— Veo que tengo un ammiratore americano, que honor —. El más alto sonrió con orgullo, un ligero toque de arrogancia que deja a bastante clap que su línea sobre honor no era realmente en serio.

El McQueen cerró de nuevo la boca que había abierto, decidiendo de inmediato no hacerle el cumplido que había pensado y decidiendo mejor rodar los ojos con ligero hastío.

— Mi novia... Esposa. Mi esposa me hizo mirar alguna de tus carreras una vez —. Comentó con tono de desinterés, alzando los hombros de la misma forma —. Creo que no había nada mejor en la televisión así que tuvimos que sufrir durante un par de vueltas.

Contrario a la reacción que había esperado, el castaño no se notó molesto u ofendido, el brillo de sus ojos cafés era más bien entretenido, y su sonrisa se volvió un poco maliciosa cuando volvió a hablar.

— Bueno, al menos les mantuvo despiertos lo suficiente para encontrar algo mejor entonces. Cuando Francesco tiene problemas para dormir Francesco pone una carrera americana, luego de due giri de la carrera de McQueen Francesco está durmiendo como un bambino.

Intentó ignorar el calor que sintió subir por sus mejillas, y ofendido, cruzó los brazos con fuerza y rodó nuevamente los ojos, desviando la mirada hacia donde los invitados bailaban y disfrutaban de la fiesta, totalmente ajenos a su ahora incómodo encuentro. No tenía realmente ninguna razón para continuar con la conversación —, y honestamente, no era lo suficientemente amable como para inventarse una —, así que simplemente podría alejarse en ese momento y volver junto a Sally, que en ese momento presumía su anillo a Flo y las gemelas Mia&Tia.

"!El anillo!"

Se dió la vuelta de inmediato hacia el gran tazón de ponche, volviendo a su actividad anterior de removerlo con el cucharón esperando sentir el icónico tacto de un pequeño aro de oro... Y sin tener aún mucha suerte.

— ¿Sabes? Francesco no tiene mucha experiencia con esto de las feste de matrimonio, pero que el novio se pase alrededor de una hora mezclando el ponche parece un poco raro hasta para mi.

— Bueno, Francesco mismo lo dijo —. El rubio rodó los ojos, hablando con fuerte sarcasmo y algo cansado de su tendencia a referirse a si mismo en tercera persona —. No tienes experiencia con estas cosas así que no necesito tu opinión.

Escuchó al italiano reír, y un momento después sintió como le rodeaba los hombros con un brazo. Lo miró de reojo, lo suficientemente fastidiado con lo profundamente entretenido que se veía como para ignorar el escalofrío que había recorrido su columna cuando sintió el contacto. Nunca le había gustado que le tocaran con tanta confianza, seguramente había sido eso.

— Anda McQueen, Francesco solo estaba jugando, pero si tienes un problema y necesitas ayuda puedes decirlo.

Apretó los labios por simple orgullo, quedándose mirando el pequeño pero insistente remolino que habia terminado por formar en la ponchera en sus intentos fallidos de recuperar lo que había perdido un rato atrás.

Miró de nuevo hacia donde Sally bailaba una animada pieza con Mater, considerando que tan buena sería la opción de acudir por ayuda a alguno de sus amigos de Radiator Springs. No tardó en suspirar pesadamente, demasiado consciente de que si los del pueblo se enteraban de su desliz nunca le dejarian olvidarlo. No tenían malas intenciones, ninguno de ellos, pero prefería evitarle ese golpe a su orgullo de ser posible.

— Estaba sirviéndole ponche a Sally y mi anillo se cayó dentro —. Admitió finalmente por lo bajo.

Una de las cejas del corredor de fórmula 1 se arqueó, y Lightning prácticamente pudo ver cómo su cerebro se decidía entre ceder a lo —, según él —, divertido del asunto o contenerse de ello.

— Bueno... —. Finalmente el castaño habló de nuevo, soltando los hombros de su acompañante y acercándose al tazón, mirándolo de forma analítica por un momento —. Parece que solo queda una cosa por hacer. Coprimi McQueen.

Dicho aquello, el italiano arremangó lo mejor que pudo la manga de su saco blanco, y sin esperar a que el más bajo reaccionara metió el brazo hasta el codo en el ponche.

— ¡Eh! ¿Qué estás haciendo? —. El rubio abrió los ojos grandes como platos, sujetando al otro del hombro intentando hacerlo retroceder.

Calma McQueen, sólo asegúrate que nadie intente servirse ponche mientras hago esto —. El italiano se sacudió su mano de encima y siguió con su auto asignada tarea.

— Esto es ridículo.

— ¿Más ridículo que el hecho de que se te cayera el anello para empezar?

— Cierra la boca.

Volvió a escucharlo reír por lo bajo, aunque afortunadamente decidió hacerle caso y no decir nada más. El novio miró alrededor aprensivamente, dando un imperceptible suspiro aliviado al comprobar que nadie parecía prestarles atención.

Vittoria!

— ¿Lo tienes? —. Lightning se giró de inmediato a su acompañante, que sostenía en alto el pequeño anillo dorado y lo extendía hacia él.

Sin dudar ni un momento el rubio también extendió la mano pra tomarlo, sólo para que el otro lo apartara de nuevo, una sonrisa burlona en su rostro.

— Me parece que un grazie es lo menos que me merezco ahora. Este es un Brioni hecho a la medida —. Señaló su traje, y la forma en que el líquido rojizo había manchado irremediablemente la manga y frente del saco antes blanco.

— Me parece que eres insoportable —. Gruñó el otro, antes de que una minúscula sonrisa se abriera pasó en sus labios —. Pero supongo que debo decirlo... Grazie.

— ¿Por qué estás agradeciendo Letritas? —. Preguntó la voz de Sally, una de sus delicadas manos enguantadas en blanco metiéndose debajo de su brazo para sujetarse a él.

— ¡Sally! ¿Qué haces aquí? —. Se alarmó el novio, dejando caer la mano donde había estado a punto de tomar el anillo recuperado.

— Bueno, cuarenta minutos para buscar un bocado de ponche parecía demasiado tiempo, así que me aseguro de que no has metido en problemas —. La rubia alzó hombros, dirigiendo su vista hacia el tercer presente y ensanchando su sonrisa en el momento en que reconoció de quien se trataba —. ¡Eres Francesco Bernoulli! ¡Soy una gran admiradora tuya!

Tuo sposo ya me mencionó algo de eso, definitivamente escogió a una chica con buen gusto —. La sonrisa del italiano volvió a tornarse arrogante, y estiró una mano para tomar la de Lightning y dejar el anillo en la palma antes de poner ambas manos en sus bolsillos —. McQueen sólo estaba mostrándome su bello anillo y hablándome de su bella novia, pero Francesco dejara de acapararlo ahora siñorina Sally, por favor acepten mis felicitaciones y disfruten el resto de su fiesta.

Con aquella despedida, el castaño dió una fluida reverencia antes de darse vuelta, solo para mirar por sobre su hombro aenas segundos después.

— Francesco pasará una temporada más en la región por cierto. Tal vez deberíamos intentar vernos uno de estos días, en un entorno meno accidentato —. Propuso con una suave sonrisa antes de desaparecer entre la gente.

— ¡Fue un placer conocerte! —. Una sonriente Sally se despidió con un gesto de la mano, antes de girarse hacia la otro corredor y preguntarle con tono cómplice —. ¿A que se refería con eso último? Y, ¿en verdad su saco estaba manchado de rojo justo ahora?

Por supuesto que detalles como aquellos no se le escaparían a la rubia, debería haberlo previsto desde el principio.

— Oh, eso... —. El ojiazul rascó su nuca un momento, antes de sonreir de forma traviesa para si y alzar los hombros con ensayada falsa inocencia —. Bueno, el muy torpe tiró uno de sus gemelos en el ponche y tuvo que meter el brazo hasta el codo para sacarlo. le prometí no mencionarlo asi que creo que agradecería que no lo mencionaras tampoco.

Aquella compensación por la mala suerte que había tenido un rato antes le parecía bastante necesaria.


Tengo que admitir que es bastante divertido usar algunas escenas de la pelicula original pro adaptandolas a este par de desastres xD la escena del ponche es una de mis favoritas, tan dulce y sencilla...Pero sabemos que dulce y sencillo no funciona con ellos ;D

En fin, espero no estar demasiado oxidada con esto, ha pasado tiempo desde que escribia y mas aun con esta pareja, pero la época simplemente lo ameritaba ;) felices fiestas a todos!