Los días han pasado tranquilos, clases y entrenamientos fuera del instituto. Ciera no conocía realmente una vida distinta, al estar tan enfocada en sus estudios trataba de alejarse de cualquier santo que se aproximara a ella sin importar si era mujer u hombre, ella prefería estar alejada del mundo entero, posiblemente porque su vida la paso al lado de su padre y tío, pero para su mala suerte Kouga notó a la joven, aunque no había sido el único, varios alumnos se percataban de su existencia sabían que era hija del legendario Andrómeda, incluso que ella era portadora. Incluso con la máscara puesta, la joven atraía la vista de muchos, de cabellera larga verde como la de su padre y piel tan blanca como el sol, pero además, su dominio en ataque con y sin su elemento, el aire, eran más que formidables, después de todo había sido entrenada por Ikki de Fenix.
En la sala de descanso del instituto, Kouga se encontraba observando a la peliverde con curiosidad – porque estará siempre sola? Igual y es muy tímida no creen? – decía el pelirojo
La rubia, Yunna del Aguila simplemente lo miro con desaprobación – deseas conocerla? Al igual que todos aquí no es así? Ve de igual manera creo que solo es una chica prepotente –
El pegaso replicó – La pobre esta sola y ni siquiera la conocemos, Yunna!
Ryuho dejo escapar una pequeña risa ante los comentarios de sus amigos – Ella es una chica solitaria Kouga, siempre se aleja de la gente o la gente se aleja de ella por razones extrañas – el Pegaso escuchaba atento mientras el dragón explicaba – Ciera se encierra en sus libros y en sus entrenamientos como si no quisiera proteger a la gente de ella misma. Recuerdo que cuando éramos pequeños y visitaban a mi familia y a mí en 5 picos ella siempre salía al bosque, se escondía casi todo el día hasta que el Sr. Shun le llamaba para irse, de hecho la llegue a ver sentada en un árbol viendo algo en su mano pero nunca llegue a ver que era. Ese día me descubrió viéndola, se escondió lo que tenía en la mano y comenzó a atacarme, en ese entonces tenía poco de empezar mi entrenamiento con mi padre, así que no me pude defender. Después de eso, no volví a saber de ella hasta ahora – Kouga observo sorprendido, parecía que la hija del patriarca guardaba un gran poder y algunos secretos que por el momento no tenían mucha importancia pero era algo que habría que tomar en cuenta.
El periodo regular de clases había terminado, en pocas palabras el momento de Ciera de huir al jardín de rosas había llegado, corrió lo más rápido que pudo, después de todo ese era su lugar de paz y tranquilidad. Al llegar al jardín se recostó como siempre pero esta vez el sueño la venció y cayó rendida a los brazos de Morfeo en medio de las rosas.
-Sueño de Ciera-
Este lugar tan lúgubre, sofocante, obscuro, pero a la vez es tan relajante, es como el campo de rosas, es como si estos lugares me dieran paz o como si aquí fuera donde perteneciera, que es lo que observo en el fondo de este lugar, es…es acaso es la Colina de Yomotsu. El olor a muerte?...será acaso eso?...el olor a muerte me hace feliz?
-Fin del sueño de Ciera-
Despertó de golpe, pero al ver a su alrededor ya no estaba en el jardín, parecía más bien alguna de las 12 casas, aun no lograba reconocerlas todas, pero estaba segura que estaba en una de ellas, se levanto de la cama donde se encontraba y tomo su máscara que se encontraba en la mesita de al lado.
– No debería de levantarse, señorita hija del patriarca – Entro un joven un poco más grande que ella, de cabello azul, detrás de él otro joven idéntico al primero, lo cual le dio una idea de donde se encontraba.
– Mi nombre es Ciera de Andrómeda, no "señorita hija del patriarca" te pido más respeto aprendiz de Géminis – observo molesta, el joven geminiano se giro para verla, pero antes que el pudiese articular alguna palabra, Ciera se quedo en shock al ver el rostro de quien la había llevado a la casa de Géminis – Kanon? Saga? –
La cara de asombro de los gemelos no se hizo esperar, el primero de ellos se soltó riendo – Acaso conociste a nuestro padre y tío? No eres un poco pequeña para haberlo conocido? Somos hijos de Kanon de Géminis o Dragón Marino, depende de qué lado estés –
Ciera sonrió un poco sonrojada, pero gracias a la máscara no podrían notarlo – Tienen razón, a lo mucho tendría 1 año cuando lo vi, pero he escuchado historias sobre el – Era una gran mentira, ella si bien conoció a Kanon de bebe, su rostro había quedado marcado en su cabeza, hasta cierto punto ese hombre, a su corta edad, se convirtió en el amor platónico de la dama.
Su acompañante se rio mas – Soy Pollux y mi hermano menor es Erebo, somos los futuros Santos dorados de géminis. Además somos quienes te salvamos de las rosas envenenadas de la casa de Piscis – la joven miro confundida esperando una explicación – Acaso no sabes que esas rosas están infestadas de veneno? Pudiste haber muerto! De no ser por mi seguirías ahí!
– No sé de que hablas – riendo un poco – Llevo semanas yendo a ese lugar a descansar, me trae paz y tranquilidad, cosa que no consigo fácilmente – no comprendía porque continuaba hablando con él como si nada, posiblemente era el mayor tiempo que había durado platicando con alguien, Pollux parecía un hombre agradable, pero Erebo, era serio y hasta cierto punto le causaba miedo, sus miradas parecían analizarla como si se metieran en su mente buscando los detalles más ocultos. Su mente le decía, huye, e hizo caso a lo que esta le decía – me debo retirar, mi padre me espera – sin dejar que el joven se despidiera, Ciera salió para dirigirse al estudio de su padre antes que este moviera a medio santuario en busca de ella.
Si bien era una gran guerrera, no lograba descubrir que alguien le venia siguiendo los pasos desde hace mas de 2 meses, un rubio de una sola ceja que había regresado para ocupar el lugar de quien alguna vez fue su amada, esta vez el orden de las cosas en la historia debería ser cambiado, cambiado desde raíz, después de todo, esto lo había provocado la misma Atenea.
