Caminaba por las calles de la pequeña ciudad, debía buscar algún sitio donde comprar una cama, pero como parecía no tener sentido de la orientación todavía, decidió ir a preguntar a la alcaldía… Allí estaban todos los niños pidiéndole al alcalde Buenagente, algo de unos juegos.

Eriath, entro llamando a la puerta

-Hola Eri – dijo la pelirrosa con el mismo retintín que la tarde anterior

-¿Qué tal Stephi? – Contesto ella intentado parecer agradable – Hola chicos- pasó al lado de Ziggui –Ziggui- dijo alborotándole el pelo cariñosamente - Señor Alcalde Buenagente, ¿dónde puedo adquirir algunos muebles? – le pregunto a Milford

-¿Muebles? –El Alcalde se rascó su calva- En Villapereza no hay ninguna tienda de muebles Señorita Rotten- contestó

-¡Oh! Gracias por la información – la muchacha se iba a marchar resignada a tener que dormir en sillón naranja.

-¿Por qué lo preguntaba? –Añadió amablemente el alcade.

-Por nada, necesitaba un par de cosas para mi habitación en la gua… en casa de mi hermano.

-Si quiere yo puedo prestarle una cama – dijo la Señorita Corre Corre

-Y yo un mesita de noche – añadió Píxel

- Muchas gracias

Píxel llevó a Eriath hasta su casa, a por la mesita de noche, la cual llevó a la "casa" de Robbie sin mayor problema. Seguidamente fue a casa de la Señorita Corre Corre a buscar la cama… Pero, dado la vaguería de ésta, a Eriath le tocó cargar con ella sola, cosa con la que tuvo problemas…

Mientras tanto, en el súper dirigible…

Apunte de Nora: "Pipipipipipi" (El Cristal de Sportacus se ilumina y éste lo mira, sumido en una revelación)

- Mi cristal –Resonó la voz de Sportacus al ver que este brillaba y se encendía sonando- alguien esta en apuros

Apunte de Nora: "Fiu fiu fiu" (Véase movimiento que hace Sportacus cuando va a salvar a alguien)

- Puerta – Dijo mientras ésta se abría pudiendo así mirar por el telescopio, en ese momento vio a Eriath con una cama un tanto más grande que ella tambaleándose hacia los lados mientras intentaba, patosamente, caminar.

Apunte de Nora: "Chan chan charará" (la musiquita de cuando Sportacus va a salvar a alguien)

-Aeroflecha – Gritó Sportacus, sentandose de un salto sobre el mini-vehículo y partiendo hacia el lugar donde Eriath se encontraba.

Apunte de Nora: Ahora nosotras babeamos al verle el culito en primer plano de Sporty de pie en la aeroflecha… (Pero eso no tiene ninguna relevancia con la historia)

Eriath estaba a punto de caerse, la cama se tambaleaba junto a su peso y no podía apenas mantener el equilibrio, iba a derrumbarse sobre ella cuando de repente sintió como si el peso de ésta aligerase y la cama se elevó sobre su cabeza.

-Buenos días, Eriath –Dijo Sportacus sonriente, flotando en la aeroflecha y sosteniendo la cama con una mano -¿Qué tal amaneciste?

Apunte de Nora: Sí, es muy normal que un tipo vestido de azul venga volando en un patinete con forma de flecha y sujete camas con una mano, una conversación matutina muy cotidiana y normal por las mañanas, ¿a qué sí?

-B… Bien –Dijo ésta con los ojos como platos –Eh… ¿No te pesa?

-¿El qué? –Contestó el sin entender… Eriath señaló la cama –Ah, ¿esto? ¡Qué va! –Sonrió mientras la hacía girar sobre su cabeza- ¿Dónde quieres que la lleve?

Robbie dormitaba en su guarida cuando de repente un estruendoso ruido se oyó en el salón, cabreado se levantó para ver quien osaba importunar su sueño cuando se encontró con una cama en mitad de la sala y a su hermana sentada encima.

-¿Qué es esto? –Preguntó cabreado- ¡Acabas de despertarme mientras me echaba la siesta de después del desayuno!

Eriath puso los ojos en blanco.

-Se llama cama –dijo con desdén- se usa para dormir, me la presto una tal Bessy Corre Corre.

-¿Y como la has traído hasta aquí?

Eriath bajo el tono de voz y señaló la entrada a la guarida.

-Sportacus.

-¡QUÉ EL DUENDE AZUL…!

-¡Chist! –Señaló ella fijando su mirada en la entrada a la guarida nuevamente.

Robbie bajó el tono ante el gesto insistente de tu hermana

-¿Le has traído AQUÍ a ÉL?

-Sí… Y será mejor que no digas nada, estoy consiguiendo hacerme su amiga

-¿Su amiga? –Escupió él -¿Te quieres hacer amiga de mi archienemigo?

-El plan, Robbie –Le recordó Eriath de forma cansina en un susurro- Tengo que subir, me espera Spor… -se corrigió ante el gesto de su hermano- El duende azul –dijo en voz baja para que Sportacus no pudiera escucharlo- me espera.

Y, dejando a un ojeroso Robbie retomar su siesta de después del desayuno, Eriath salió de nuevo a la superficie. Se encontró una mano tendida en las escaleras, la tomó para estar cara a cara con esos ojos azules en los que una vez más volvió a perderse…

Tomando la mano de éste y saliendo a la superficie, Eriath y Sportacus empezaron a pasear por las calles de Villapereza, en silencio… Él parecía no estar muy seguro de que tema de conversación mantener con una Retos Rotten y ella estaba cavilando entre el plan para ayudar a su hermano y cierto cosquilleo que estaba teniendo en el estómago en aquellos momentos, cuando de pronto comenzó a sentirse algo mareada, siguió caminando como si nada, bien pensado podría deberse a que no había desayunado bien y al esfuerzo por llevar los muebles, pensaba, pero de repente empezó a verlo todo muy borroso…

-Eriath –Preguntó Sportacus notando el malestar de la chica- ¿Estás bien?

Ella iba a responder afirmativamente pero antes de poder abrir la boca, perdió el equilibrio, Sportacus, justo a tiempo, la sostuvo en brazos evitando que se estrellara contra el suelo, y la sentó en un banco.

-¿Eriath? –Dijo tratando de reanimarla.

Ella tardó unos instantes en recuperarse, instantes durantes los cuales estuvo recordando cual era el motivo de su estancia en Villapereza pese a que le costase aceptarlo, una vez se sintió del todo mejor alzó su mirada hacia aquellos azules ojos y, tratando de no perderse en ellos, habló por fin.

- Una vez más debo darte las gracias – dijo intentando sonreír.

- Siempre es un placer – contestó inclinándose sobre el banco para cogerla de la muñeca y tomarle el pulso.

- ¿Cual es tu secreto? – preguntó ella con curiosidad tratando de ignorar el tacto de los dedos de él en su muñeca.

- ¿Mi secreto para qué? –respondió sin entender

- Para ser tan ágil y fuerte: los reflejos, el ir salvando al mundo, andar haciendo volteretas y saltando por ahí, tener tanta fuerza…

- Pues simplemente duermo 12 horas, no como dulces y… –se alejo hacia un árbol para volver con algo en una mano –…las Sporchuches – terminó la frase ofreciéndole una bonita manzana roja.

Eriath la miró con curiosidad, puesto que en su menú no figuraban esas cosas, pero sonrió a modo de agradecimiento y le dio un mordisco…

-Mmm –Dijo la muchacha mientras masticaba –Está muy rica… Gra…

Pero antes de que pudiera volver a dar, por enésima vez, las gracias a Sportacus fueron interrumpidos:

-¡Sportacus! – oyeron a los lejos. Ambos miraron buscando de donde provenía la llamada y vieron a la pelirrosa corriendo hacia ellos mientras saludaba con la mano, cuando llego a su altura se dirigió a Sportacus sin mirar a Eriath:

-Vamos a jugar un partido de bolos –Dijo jadeando- ¿Te apetece jugar Sportacus?

-¡Claro! –Respondió con efusividad y, mirando con una enorme sonrisa a Eriath añadió- ¿quieres jugar con nosotros?

Ante esta propuesta a Stephanie se le borró la sonrisa de la cara, cosa que, pese a que Sportacus no se diera cuenta, Eriath sí notó.

-Bueno… La verdad es que… No sé jugar –Respondió mientras a la pelirrosa se le iluminaba nuevamente la cara.

-Una lástima- Dijo interrumpiéndola- Otra vez será…

-Aún no terminé –Puntualizó Eriath- Dije que no sé pero… supongo que nunca es tarde para aprender ¿no? – dijo guiñándole un ojo a Sportacus ante la mirada venenosa de la niña.

Estuvieron jugando hasta que empezó a oscurecer, Sportacus se encargo de enseñar a Eriath agarrándola por la cintura y posando sus manos sobre las de ella para enseñarla a coger la postura, sostener y lanzar la bola, ante los cosquilleos de ésta, las miradas de recelo de la pelirrosa, de las cuales él no parecía darse cuenta, pues estaba demasiado concentrado en hacer de maestro particular de la joven Rotten. La tarde pasó volando y ya era hora de despedirse…

- Chicos me tengo que ir ya - dijo Eriath mientras se despedía de todos.

-¡Adiós Eriath! –Dijo Ziggy dándole un abrazo- ¡Gracias por jugar!

-De nada pequeño, se bueno, ¿eh? –Sonrió guiñándole un ojo- Chicos, hasta mañana.

-¡Adiós Eriath! –Dijeron los otros chicos alegremente.

- Chao Eri – dijo Stephanie sin disimular su antipatía y aforrándose al brazo de Sportacus, él cual aún no se había despedido de la joven Retos Rotten.

-Chao Stephie –Dijo ignorando la sensación que sentía en su garganta al verles agarrados así… Creía haber comprendido algo, pero antes de poder atar cabos una voz la sacó de sus cavilaciones…

-Eriath… -Ella miró por última vez en aquel día aquellos ojos azules y aquella sonrisa que a modo de despedida él había dibujado en sus labios. –Hasta mañana.

-Hasta mañana Sportacus –Respondió perdiéndose en su mirada y tratando de no mirar su brazo unido al de la pelirrosa –Gracias por todo.

-Un placer –dijo en voz baja él sin dejar de mirarla mientras la muchacha se alejaba.

Caminó hasta casa de su hermano, juntando toda la información que había recopilado aquella tarde… Lo que él le había contado acerca de sus horas de sueño y su alimentación a base de Sporchuches, que no tomara azúcar… De repente se vio dudando ante si darle esa información a su hermano, pero entonces volvió hasta su mente la imagen del brazo de la pelirrosa cerrando el del joven, tan pegaditos… Todo encajaba: Sus miradas envenenadas, su inexplicable antipatía con ella cuando con el resto del mundo era tan agradable, el motivo por el cual él siempre accedía a ir con ella y ella nunca la invitaba… Entonces sintió una amargura que quiso ignorar negando con la cabeza y volviendo al principio, al motivo por el cual había entablado amistad con Sportacus… Y, tomando aire, bajo por las escaleras de la guarida.

- Hola Robbie –dijo bajando los últimos peldaños de un salto.

Él tenía cara de pocos amigos.

-¿Se puede saber dónde has estado toda la tarde? –Preguntó de forma inquisitiva.

- Jugando un partido de bolos, -respondió con un deje de mano mientras lanzaba sus zapatos a la otra punta de la estancia y daba vueltas buscando algo que ponerse para dormir -¿por?

- ¿QUE? ¿CÓMO QUE JUGANDO A LOS BOLOS? ¡Los Retos Rotten no jugamos a nada!

- Robbie –dijo ella cansada mientras recogía un camisón de encima del sillón- ¡Déjame en paz! Traigo información interesante si la quieres… - añadió ella empezando a cabrearse.

-¡Oh! –Dijo él cambiando de tono- ¡Claro que la quiero!

- Pues… -Comenzó ella- la fuente principal de su vitalidad son las horas de sueño, así que si impides que duerma las horas suficientes…

-¡Eso ya lo he probado! –Escupió él.

- Vale, vale; -dijo cansinamente- pues… otro de sus secretos son las Sporchuches.

-¿Qué narices son las Sporruces?

-Sporchuches… -respondió encogiéndose de hombros- Fruta, verdura, ya sabes…

-Eso también lo he probado….

-Pues… no sé… Evita comer azúcar, quizá…

-¡Eso también lo sé! –Grito él, irritado.

-¡Y que más quieres que averigüe! –chilló ella estresada.

- No has sido de gran ayuda… Eres un poco inútil…

- Vete a…– la muchacha se quedó callada de repente, como pensativa- Espera… -Dijo dudosa…

-¿Qué? –Robbie la miraba con curiosidad- ¿Eriath?

-También… - titubeo ella recordando la imagen de Stephanie y Sportacus abrazados –la pelirrosa… Creo que tienen algo…

-¿Algo? ¿Qué es algo? ¿Un juguete?

Apunte de Nora: Si, el chico este creo que no ha leído nunca el Cosmopolitan

Eriath puso los ojos en blanco…

-Algo más que una amistad…

-¿Cómo dices?

-¡Qué están líados!

-Eso es una chorrada… ¿La pelirrosa y el Duende Azul? –Dijo riéndose- ¡Él es como su papaíto querido!

-¿En serio? –Preguntó Eriath sin disimular su alegría.

-¿En serio? –Repitió con sorna- Ni que eso importara… -Dijo con los ojos en blanco- ¿Solo eres capaz de esto?

-Mira Robbie, es todo lo que he averiguado por hoy y quedan más días, pero ahora estoy cansada así que si me disculpas me voy a dormir –Dijo alejándose con el camisón en el brazo.

Mientras tanto en la "superficie"…

- Sabes me cae bien Eriath- dijo Sportacus mientras acompañaba a una recelosa Stephanie hacia su casa.

- ¿Qué? –Preguntó ella con los ojos como platos- ¿te cae bien la hermana de Robbie?

- Sí –sonrió él- pese a ser su hermana no es como él…

Stephanie hizo una mueca apunto de decir algo, pero él continuaba hablando, con la cabeza en otra parte

-Ella es todo lo contrario, no sé, es simpática, curiosa, amable… Un poco vaga, pero reconocerás que algo más activa que él y… -Sportacus continuó hablando cuando se dio cuenta de que estaba solo…

-¿Stephanie? –Preguntó mirando a su alrededor, dándose cuenta de que debía de hacer un buen rato que habían pasado la alcaldía… -Que raro –dijo en voz alta rascándose la nuca- no tiene por costumbre no despedirse…

Apunte de Nora: Sabemos que nuestro Superhéroe es ingenuo, así que por si os parecéis a él, deciros que la pelirrosa se ha ido indignada y celosa sin decir nada, cosa que nuestro poco avispado protagonista, estando ocupado pensando en Eriath, no ha sabido alertar.

Los días fueron pasando sin demasiadas novedades, Eriath se pasaba la mayor parte del tiempo con Sportacus y los niños, ante las miradas recelosas de Stephanie y sus intentos de captar la atención del joven de ojos azules y las preguntas inquisitivas de Robbie que se acallaban cuando esta justificaba todo como parte del plan. Poco a poco la joven fue integrándose y llevándose bien con todos, a excepción de con Stephanie que, pese a que ya le dirigía la palabra de forma más amable, trataba de evitar su presencia y parecía alegrarse cuando ésta tenía que volver a la guarida de su hermano. Además de eso estaba Sportacus, por más que intentara ser objetiva, fiel a sus convicciones y a su propósito, cada día le era más difícil no sentir esas mariposas en la tripa cada vez que él posaba en ella su mirada marina o le dirigía una sonrisa, tenía que evitar ponerse roja y temblar cada vez que él la tocaba o hablaba con ella… Para justificarlos, Eriath se decía a si misma que eran por los nervios a ser descubierta, pero era algo que empezaba a resultarle una excusa barata incluso a ella.

Así pasaban los días, y Robbie, que empezaba a cansarse de que su hermana no le trajera ninguna novedad útil, volvió a sus antiguos métodos para tratar de librarse de Sportacus, todos, como siempre, resultando vanos, Eriath contemplaba de lejos las maniobras de su hermano, dudando de si podrían afectar a su amistad con Sportacus y los chicos, pero hasta ahora solo había recibido acusaciones por parte de la pelirrosa. Robbie parecía ignorar los comentarios de su hermana acerca de lo patético que resultaba con sus disfraces y absurdas maquinas que no servían para nada, pero entonces reparó en su último invento:

Apunte de Nora: Sí, el echa a patadas en el culo 3333

A Robbie se le ilumino la mirada cuando posó los ojos en su última creación y oír la lluvia a fuera: tormenta… Sin duda acaba de tener un plan.

Eriath se había echado aquel día la siesta ante la propuesta de permanecer todo el tiempo que durara la tormenta sin poder salir de la guarida, y cuando se despertó no encontró a su hermano por ningún lado… Fue entonces cuando le dio un pálpito y, mirando por el tubo (Apunte de Nora: Telescopio o lo que sea.) vio a su hermano colocar el inventó sobre el árbol en el cual se encontraba atado el pequeño Ziggy. La chica contemplo la escena horrorizada y comprendió todo…

Los truenos resonaban junto con el llanto de Ziggy, quien trataba en vano de zafarse.

-Estate quieto niño –resopló Robbie- no va a pasarte nada, Sporcatus vendrá a salvarte.

-Pero me dan miedo las tormentas… -Gimió él- ¿Y por que está ahí esa máquina? ¡Es una trampa para Sportacus!

-¡Cállate! –Le espetó él girándose para ajustar su máquina.

En aquel momento Ziggy vio a Eriath asomarse por detrás del árbol.

-Chss- le indicó ella señalando a Robbie, que no les miraba.

Ella comenzó a desatar al pequeño, el cual, pese a su peso, pudo sostener en brazos, cuando su hermano se giró de nuevo hacia el árbol.

-¿Qué haces? –Preguntó furioso al ver a su hermana con el niño en brazos caminando hacia atrás.

-Robbie- Dijo ella mientras le esquivaba evitando que conectará su invento- Esta vez te has pasado.

-¡Eriath vuelve aquí ahora mismo! –Grito Robbie sin obtener respuesta, puesto que su hermana ya estaba lejos de ahí corriendo hacia la alcaldía.

Apunte de Nora: "Pipipipipipi" (El Cristal de Sportacus se ilumina y este lo mira, sumido en una revelación)

- Mi cristal –Resonó la voz del chico al ver que éste brillaba y se encendía sonando- alguien esta en apuros

Apunte de Nora: "Fiu fiu fiu" (Véase movimiento que hace Sportacus cuando va a salvar a alguien)

Con un salto se bajó del súper dirigible.

Eriath caminaba con Ziggy en brazos por las calles de Villapereza bajo la lluvia, el chico pesaba bastante y la lluvia caía cada vez con más fuerza, ella solo llevaba su camisón, el cual se pegaba empapado a su piel haciéndola titiritar de frío. El viento soplaba en dirección contraria ralentizando el avance de ésta, que se sentía desfallecer, cuando de pronto se topó con una figura azul frente a ella.

- ¿Qué ha pasado? – preguntó Sportacus ante tal escena

- Es largo de contar, y él –dijo señalando con los ojos a Ziggy- necesita entrar en calor.

-Déjame a mí… - Sportacus cogió en brazos al niño, Eriath le frenó con un brazo.

-Vuelve, tengo que hablar contigo.

-¿No es mejor hacerlo en la alcaldía?

Eriath pensó en la pelirrosa, sobrina del alcalde y negó con la cabeza…

-No, no puede ser ahí.

Ante la insistencia de ésta, Sportacus apoyó a Eriath en un muro

-Resguárdate aquí y espérame –dijo con dulzura- volveré.

Sportacus dio unos pasos hasta la alcaldía, a pocos metros de ellos, donde no tuvo tiempo de dar explicaciones puesto que tenía que apresurarse en volver a donde se encontraba Eriath. Dejo al niño en brazos de Stephanie quien, tras acostarlo, decidió asomarse, peligrosamente, a la ventana que daba a un muro donde Eriath, empapada, apoyaba la cabeza sobre sus piernas ante un inclinado Sportacus que parecía asombrado con lo que fuese que ella le estaba contando.

-Sportacus… Te juro que yo no te conocía, si hubiera sabido que eras así… -Dijo ella llorando- Jamás habría pretendido nada así… Él era mi hermano, estaba desesperado y yo… Pero después te conocí y ahora…

-Eriath –Dijo él pausadamente levantándola a su altura y sujetándola de pie, con la espalda de ésta pegada al muro- yo…

-No Sportacus –Dijo ella callándole poniendo una mano sobre los labios de él –Déjame terminar –Suspiró llorosa- Sé que debes odiarme por lo que acabo de contarte pero Robbie está yendo demasiado lejos y lo que siento ahora por ti, Sportacus, me impide seguir a su lado… Pero sé que no me querrás al tuyo y…

En aquel momento el frío y la lluvia empezaron a hacer mella en la joven Retos Rotten que, sin poder terminar la frase, se desmayó en brazos de Sportacus.

Este la cogió, con intención de llevarla hacia la alcaldía pero, tras echarle una mirada al edificio, posó sus ojos sobre Eriath…

-Escalera –gritó mirando en dirección a su dirigible.

No pareció darse cuenta de que unos ojos observaban con recelo la escena desde el edificio de la alcaldía.