Si, esa cita fue una de las tantas que ha tenido, nada fuera de lo normal. Una mujer que a simple vista mostraba el porte de una persona elegante y madura, aunque…nada Maternal. Pero solo eran suposiciones de el, por que ella dice ser la mujer mas adorable para un niño. ¿Sera cierto?. Ahora empezaba a pensar que sus "citas" ya no eran citas, si no mas bien una clase de Curriculum Vitae, Hay que admirar a este hombre, es perseverante al tratar de buscar una mama postiza para su hija. Que adorable. Ya el tiempo se les había terminado, cenaron en un restaurant, caminaron, pasearon y charlar acerca de sus vidas, Kagura . ese era el nombre de la Mujer de cabello negro corto, ojos rojos, tez pálida y algo obsesionada por traer un abanico casi siempre, pero no la juzgaba, el calor en Tokio era de perdonar.
-Gracias Sesshomaru, no te preocupes, la próxima yo invito- guiño el ojo despidiéndose de un beso leve en la mejilla del Peli plateado, este no se inmuto por el gesto y se fue. Toda la noche pensó en su hija y lo sola que ha de ver estado, Bueno, no exactamente sola pero si fuera de su vida en ese lapso corto en el que se ausenta para hacer el Trabajador Social en Busca de una Buena Mama. Se sentía estúpido y ridículo, todo a la misma vez. De ser un hombre que fue el mas Serio, Duro, Impredecible, Estoico, Superior…y terminar como Padre de Familia Solterón. Claro que era una depresión muy grande, pero su consuelo siempre estaba debajo de el pegado a su pierna como una guarrapatilla. Saori.
Llego a su departamento cansado aventando cuanto traje elegante le colgara del cuerpo, la niñera recibió su pago y se marcho, fue a la lacena sacando una botella de Vino Lambrusco bebiendo lentamente cada sorbo quemándole la garganta, se dirigió a la habitación decorada con colores rosados y alegres con dibujos hechos por su hija, Hadas, Duendes, Mariposas y uno en especial que el mismo mando a inmortalizar en un marco. Saori y el tomados de la mano con un paisaje de la época Sengoku. Al verla desparramada en esa cama con su feo dormir tan intranquilo que tenia junto a las almohadas tiradas en el suelo, esbozo una pequeña sonrisa, de esas apenas visibles incluso para el ojo del halcón. Se acercó a su pequeña sintiendo el tacto de su fino cabello color extraño al igual que el. Siempre pensó que era una anomalía de familia, o herencia. Un rasgo único de los Taisho. Se puso de pie y se fue a su habitación, ya no tenia nada que pensar. Solo esperar un nuevo mañana y…otro día de clases para su hija. ¿ Eso hacia la gente normal?.
Ver a una mujer de 28 años andar en patines era a un mas extraño que ver a un perro andar en ellos. Y es que su apariencia no era de una mujer madura o elegante. Si no una mas vivas y audaz. Ya se le hacia tarde!. Como se arrepintió de no tomar el taxi y recurrir a su mentecata idea de relajarse en al ambiente menos ecológico de Tokio. En fin , no hay que desalentarse el Colegio le quedaba a unos 5 minutos y hoy mismo se mudaría a unos 15 minutos de su trabajo. Que bien.
Freno como pudo cambiándose a unas sandalias de tacón no muy alto, guardando sus patines cerca de la sala de maestros. Corrió como se lo permitieron las reglas de los pasillos y abrió apresurada provocando algunas risas y alegría de sus alumnos.
-Buenos días niños, Lo lamento hubo un retraso- se disculpo admirando a sus niños sentados impacientes por su clase, Tomo la tiza blanca y escribió su nombre en letra manuscrita arriba del pizarrón.
-Hoy veremos Matemáticas- sonrió picarona, los alumnos aboyaron contra esa inquisición de su Miss y Lin sonrió divertida, - Esta bien…que tal algo de…un ¿Cuento?- todos se pusieron de pie rodeando a Lin en circulo como gansitos detrás de la madre, empezaría el cuento si el toque de la puerta no detuviera su clase, accedió el paso entrando de nuevo la directora detrás de esa niña que le intrigo bastante tiempo. La anciana dejo a la pequeña a cargo de Lin quien la tomo de la mano sonriente insinuándola a formar parte del circulo infantil.
-Queremos uno de aventura Lin-sama- expusieron unos cuantos niños alborotados.
-Mejor de amor- Nunca falto la niña cursi brillándole los ojos con esa idea de competencia tan contemporánea, Saori se dejo llevar por las risas de todos, Lin admiraba la primera vez que la vio sonreír…
-Hace mucho tiempo, En la época Feudal donde el bien y el mal estaban en contacto alguno. Las legendarias y hermosas sacerdotisas peleaban ferozmente contra los Demonios, Hubo un caso excepcional, una sacerdotisa se enamora de un Demonio…-
El cuento seguía su curso pero Saori lo escuchaba ya muy al fondo detrás de sus orejas alejándose poco a poco, admiraba como ella captaba la tención de todos con sus ademanes y descripciones en muecas y gestos. La Chiquilla fascinada ante ello comprendió que este era su lugar, cercas de los matices mas brillantes. La hora del termino descanso denominado por los expertos de la diversión "recreo" inicio. Lin ya estaba cercas de merendar algo ligero caminando esta vez tranquilamente en los pasillos, seguiría su trayecto si no fuera por la cría quien estaba sentada en una banquita con los pies colgándole moviéndolos como columpio.
-Hola Saori-
-Hi…- contesto apenada
-Arigato por la manzana, estaba muy deliciosa-
-Ho..solo fue algo para agradecerle por lo bonita que se comporto con migo..-
-¿hablas de ayer?-
-Hi…-
-No te preocupes Saori, yo te ayudare siempre que necesites de mi ayuda - cerro sus ojos sonriendo. – y ahora, ve a jugar con tus compañeros, diviértete un momento- acudió Lin segura, miro como la pequeña inteligente se alejaba corriendo asía los jardines de niños insegura y temerosa, le preocupaba su actitud, su carita angelical ,siempre estaba en descenso de su infanta alma. No bastaba con amar a los niños, ellos tenían que sentir que eran amados. Unos recuerdos de su pasado la abrazaron en el temor…
Flash back
-Eres una niña que no sirve para nada! Mira esto?- La madre que uso por ser su madre abofeteo cayendo en una esquina , temerosa se puso en posición fetal tratando de protegerse ante los golpes de su Madrastra. Su padre había muerto en un accidente recién casado con esa mujer. Por su suerte y esperanza del alma se fue a un Orfanatorio donde nunca mas fue adoptada, pues a su edad de once años ya nadie la quería en una familia. Prometió desde ese entonces que regalaría la felicidad que nunca tuvo a cualquier niño que pidiese de su ayuda…
FIN DEL FLASH BACK
Ladeo su cabeza en sentido de la negatividad y se puso de pie, ya era hora de dejar esos recuerdos mas que enterrados en el pasado, ya nada importaba ahora. Era plena y feliz…
-1:46Pm-
Cerro el salón de clases y acto seguido se dirigió a la sala de maestros tomando los patines poniéndolos de nuevo en sus pies, había olvidado en todo el dia que no pidió un taxi, ahora si no seria mala idea, el sol no amenazaba con llover fuego. Patino al ver el colegio vacío llegando a una maquina de refrescos, ahí a un lado de ella estaba la cría sola sentada con su muñeco en mano y una mochilita color malva a un lado mirando fijamente el pavimento.
-pero que rayos…- se pensó la maestra indignada, ya el segundo dia de clases y sus padres desobligados no podían recogerla a tiempo. ¿Tanto es venir a medio dia?. Se disiparon sus pensamientos por un gesto de conmoción.
-Saori, tus papas no vienen aun por ti- afirmo la maestra.
-No…Lin-sama-
-¿ tu abuelito quizás?-
-No…dijo papi que lo esperara aquí…lo prometí-
-ya es muy tarde, ven con migo, ¿te sabes el camino a tu casa?- pregunto inclinándose junto a la pequeña, lo que ella respondió que si con su cabeza, estiro su manita sujetándose a su maestra. Lin patinaba a pasos cortos y movimientos lentos, tenia que ir al mismo ritmo que la pequeña. No tardaron en llegar a un enorme edificio de instalaciones lujosas y cómodas, como desearía que este fuera su hogar, cercas del colegio y muy acogedor, mas que su choza de su hogar si lo era. Estaba segura que aquí no tenían goteras. Saori le indico el ultimo piso, tomaron el elevador. Piso 30 . marco el numero en rojo abriéndose paso a unos pasillos espaciosos con palmeras adornando las esquinas.
-Aquí..es-
-Ho…pero. Habrá alguien ahí? - que tonta. Olvido llamar antes de venir, pero ni hablar, ya tenían que esperar si nadie contestaba a los toques.
Esperaron lo que seria mas pasada de una hora sentadas en las bancas mas próximas a su estadía, Lin aprendía cada cosa nueva de la pequeña minuto a minuto, un gran avance. La vergüenza de la pequeña quedo como mal sueño, ya reía y hasta le presento a su muñeco "fluffy" un pequeño perrito de felpa color plateado con un tatuaje en su frente de media luna color morado. Tierno y adorable. Algo roto…pero adorable. Coincidieron en algunas cosas como su fascinación por los dulces y caramelos, los juguetes y las risas compartidas cómplices de un hallazgo perdido. Incluso algunas cosquillas por parte de Lin le robaron risueñas muecas a la pequeña y frágil Saori.
-Nunca comprendí a los adultos..- propuso saori
-Yo igual…- inquirió graciosa
-Lin-sama es adulto…- sentencio la chiquilla
-Tienes razón pequeña, pero crecí para ser niña- las dos rieron, el sonido del elevador paro su fiesta, un hombre atractivo de rostro casi de porcelana con el seño trajeado mirando los papeles en su mano sin importarle quien estuviese en su camino se detuvo al sentir a su pequeña hija a lado de una total desconocida.
-¿Y tu quien demonios eres? Que haces con mi hija- camino unos cuantos pasos al frente trayendo consigo a Saori algo brusco, mirando de arriba a bajo a esa mujer tan extraña en patines. Lin guardo su compostura presentándose amablemente. Este hombre no le enseñaba nada bueno.
-Lo siento, Buenas Tardes soy la Maestra Lin, pienso que usted..es-
-Su padre-
-Si..su padre, claro. – afirmo compulsiva, y es que tener que aguantarse las ganas de gritarle y decirle cabeza hueca le obstruían sus palabras. – Traje a Saori, sabe usted que la salida es a medio dia?- Sesshomaru lo tomo como una ofensa y critica de esa insolente, para ser maestra no se presentaba como tal, ¿En que clase de colegio la inscribió? . Lo que le faltaba, le decía todo lo que hacia mal. Perfecto.
-Mi tiempo es muy corto, si no le importa puede irse- asi de directo mando a volar a la maestra desconcertada lo mas lejos del mundo. Sin un gracias o gesto amable.
-¿Disculpe?-
-No daré las gracias, esa acción que hiso fue innecesaria-
Lin supo entonces por que Saori era tan osada y callada, las enseñanzas y valores de ese hombre no eran nada buenas.
-Papi…Lin-sama fue muy amable con migo al traerme…-
Sesshomaru admiro el rostro feliz de su pequeña, uno que no había visto desde hace mucho tiempo, No daría las gracias por traerla, pero saber que pudo hacerla feliz. Si lo haría.
-Gracias- erocionadamente contesto sacando las llaves de su bolsillo abriendo el departamento a oscuras. Lin se despidió de la pequeña con un abrazo dejándola ir de nuevo. Pensaba que el encuentro con sus padres serie agradable resultando ser todo lo contrario, no quería ni imaginar el carácter de la madre. Seria mejor escapar de ese lugar cuanto antes, la mirada de ese hombre se le clavaba y aplastaba su voluntad, tenia un rostro atractivo pero muy frio e inquebrantable, casi por aterrador. Quien en su sano juicio pudo tener una hermosa pequeña con ese hombre. Kami!.
Había sido un día desde su perspectiva agradable, su rutina diaria de aventar las llaves y patines hasta finalizar en el refrigerador, convivir con esa niña como si fuera su propia…Tonterías. Como se atrevía a pensar algo así, apenas y la conoce, seria mejor idea dejar de seguir divagando en eso que no tenia caso. Aparto esas excusas de su alma tan absurdas y se dirigió al teléfono, tenia que ver y condicionar que había pasado con su espera en un departamento cercas del colegio. Esta vez probaría su suerte. Hace tiempo que había tratado mas sin embargo estaban ocupados, tomo el teléfono esperando escuchar lo requerido, y ahí estaba la recepcionista dándole detalles de su departamento de meses de búsqueda. Pregunto por las instalaciones, servicios, todo perfecto para vivir cómodamente, a pesar del precio no tan accesible se presento como vendido. Algo le intrigaba mas le resto importancia. Seria algo sin nada exigente.
Ya marcaba exactamente casi media noche cuando llego a la dirección de los departamentos, casi la sangre se le vino a los pies al ver cual era, hasta miro a varias direcciones esperando estar equivocada. El mismo al que trajo Saori, mezclo sus sentimientos de emoción con perturbación, estaría cercas de esa pequeñita y su arrogante familia, por lo menos se sentiría bien al traerla como favor o Excusa de ser vecinas evitándose las malas charlas con su padre. Que horror no eran horas para mudarse y las ojeras se marcaban en sus chocolates ojos, pero seguir con la misma trayectoria de una hora le tenia loca, con ayuda subió el resto de su equipaje seguido de entregarle las llaves de su departamento. Numero 26. Unos cuantos pasillos mas y tendría una alumna de compañía. Abrió la fina puerta de color crema, encendiendo las luces, sofás de colores cafés, paredes blancas, cocina, baño, dos cuartos. Todo muy bien…valía su salario. ¿Por qué no se mudo antes? Lo desconocía, salió por la ultima maleta pesada cargándola con fuerza, tal vez con el apuro de mudarse olvido asegurarla abriendo por completo la ropa intima regada por todos lados, que vergüenza, apurada se inclino recogiendo todo como si fuese un pobre por dinero.
-Te ayudo- hablo una voz varonil.
-N..no es necesario, yo puedo, gracias- el tono de su voz no fue mal educado mucho menos quiso ser grosera, la vergüenza y las mejillas rojas la delataban, el hombre le ayudo de igual forma sosteniendo las bragas y sostenes de colores vivos con algunos estampados animados. De nuevo se puso de pie y dar la gracias al pervertido buena gente que le ayudo.
-¿Estampado de dibujos animados?- arqueo una ceja devolviéndoselo a su dueña.
-Hay! Pero es usted…- contesto abriendo sus ojos horrorizada, el se burlo a sus adentros, que mujer tan mas rara e infantil había conocido. Lin dio las gracias con una reverencia.
-Te mudaste aquí…- miro la puerta abierta de su departamento con varias cajas y maletas sin abrir.
-Si asi es-
-Es bueno tener a la maestra de mi hija cercas…- no fue un cumplido exactamente cordial, pero quien fuera se daría cuenta que quiso ser amable y socializar, paso de largo sin mencionar nada mas dejando a una maestra con signos de interrogación en los ojos. Creo que se equivoco al juzgarlo mal, quizás en la tarde no fue uno de sus mejores momentos. Debía de investigar mas acerca de ellos…Una detective?
