Hormonas

Tomando agua, soltó un suspiro para acostarse en toda su extensión sobre la sombra que le proporcionaba el árbol, se sentía cansada después de tantas noches interrumpidas por cierto personaje de ojos de oro e igual frustrada porque jamás lograba terminar sus sueños, sino era la intensidad, era porque alguien la levantaba pensando que era una pesadilla.

Dejando que su mente se vaya a la deriva, trato con todas sus fuerzas ponerla en blanco para relajar su cuerpo, parecía nada pero por esos momentos frustrados su físico había comenzado a tensarse, ya sentía nudos en toda su espalda.

Arrugo el entrecejo al detectar una poderosa energía que se acercaba, pero al no sentir malas intenciones se suavizo y siguió viendo la profundidad de sus parpados. El sueño la estaba empezando a invadir, era como si estuviera en una hamaca meciéndola y arrullándola, dejándose llevar poco a poco mientras se nublaba su mente.

"¡Sesshomaru!" grito Inuyasha.

De un jalón abrió los ojos, ese simple nombre fue suficiente para espantar toda tranquilidad de hace unos segundos, colocándose en una posición sentada, lo vio en toda su gloria en blanco en el otro extremo mirando al orejas de perro que había sacado su espada. Mordiendo su labio inferior, no pudo evitar que su mente viajara rápido a la isla de la memoria, asique la imagen del taiyoukai cambio a como dios lo trajo al mundo.

Dando un gemido lastimero, su rostro se puso rojo como la cereza, su cuerpo le empezó a quemar por la temperatura que subía, mientras sus regiones bajas estaban humedeciéndose con las imágenes de sus sueños que pasaban como flash sin compasión.

Su garganta se seco y un escalofrió le recorrió. Tenia que huir, no debía darse cuenta el efecto que tenia en ella. Su preocupación debía a que el joven de traje rojo y su pequeño kit habían detectado un cambio en su olor cada que soñaba esas cosas, Shippo era un niño era normal que no supiera pero no era consiente de la inocencia del inu-hanyou o también podía pensar que era en él quien soñaba. Que se quedara pensando que era él. La cuestión era que al sentir su cambio al llegar el cabello de plata rápidamente se daría cuenta, en caso de que no, tenía un problema mas serio.

Sesshomaru si sabía el significado de ese olor.

Rogando a todo kami conocido para que no hayan puesto atención en el cambio de su aroma, pero tampoco se arriesgaría a quedarse allí y la descubrieran. Tomando su mochila, sin dedicar un vistazo a nadie, salió huyendo al rio que habían cruzado hace unos momentos, necesitaba bañarse.

Cruzando una imagen del ojo de oro sobre ella

Un baño muy frio.