Capitulo 2

Los prisioneros habían sido llevados al palacio y de uno en uno interrogados por el rey del bosque negro al amanecer del siguiente. El último en ser interrogado fue Torin, el resto de la compañía no quiso decir cuáles eran sus propósitos y así terminando con la paciencia del Thranduil.

'' ¿Qué asuntos los trajo al bosque? '' pregunto enojado

''nuestros asuntos no le incumben''

'' ¡muy bien! Llévenselo y enciérrenlo hasta que hable''

Dos elfos vestidos de azul oscuro se acercaron tras la orden del rey elfo, se los llevaron del salón Thranduil se sentó en su trono y se dirigió a su hijo que se encontraba al fondo del salón a la cabeza de un grupo de elfos.

''Legolas, te aras cargo de los prisioneros durante la noche''

''tancave Hîr nîn''

''Elwin, te encargaras en la mañana y Elien tú después del medio dia''

''Si mi señor'' respondieron ambos elfos

Thranduil hizo un ademan y todos se retiraron. El joven príncipe salió junto a un grupo de elfos que se dirigían a una taberna. Elwin una hermosa elfa de cabellos negros se había adelantado para alcanzarlo

'' ¿iras a la taberna de Mantecova?''

''no puedo, me toca la guardia''

'' sí que tendrás un día pesado''

'' si eso parece''

''entonces nos vemos mañana, amali len''

'' igual namarië''

Legolas volteo a la izquierda y camino unos cuantos metros en esa dirección para llegar al establo. En él ya se encontraba su amigo y compañero de guardia Gildor; estaba parado junto a un caballo blanco y le acariciaba la crin de este.

El príncipe elfo se acercó a otro caballo y le acaricio, el caballo respondió frotando su cabeza con el cuello del elfo y en seguida lo monto seguido por su amigo.

Legolas y Gildor se dirigían de regreso a las cuevas a la luz del crepúsculo. Cabalgaban uno a lado del otro y entonaban una melodiosa canción.

Hubo acabada la canción, reino un silencio donde nomás se escuchaban los cascos de los caballos. Faltaba muy poco para llegar a las cuevas cuando 'algo' se atravesó por debajo de ellos provocando que el caballo del joven príncipe se descontrolara. En pocos segundos se encontraba en el suelo y su pie quedo atorado en las riendas.

El caballo se asustó y corrió hacia delante llevando por el suelo a su amo, arrastrándolo por la tierra húmeda. Tardo varios meros en poder tomar su daga que llevaba en la espalda y poder cortarla. El caballo siguió corriendo mientras el elfo trataba de sentarse, llego Gildor

'' ¡Legolas! ¿Te encuentras bien?'' Al mismo tiempo en que lo revisaba con la mirada

''si, creo que si'' dijo tocándose el pie y después se levantó con ayuda del otro elfo

''tendremos que seguir a pie''

Ambos caminaron durante un rato en silencio. Legolas se encontraba confundido ¿Por qué Fëanor, su caballo lo habría tumbado si nunca lo había hecho? ¿Qué le causo ese miedo que salió corriendo? ¿Regresaría al establo? ¿Qué pensaría su padre por llegar tarde a cuidar a los prisioneros? Todas estas preguntas rondaban en su cabeza.

Cruzaron un puente y llegaron a las puertas, alguien desde adentro las abrió y ellos pudieron pasar. Unos metros más allá se despidió de Gildor mientras Legolas volteaba a la derecha entrando al palacio.

Camino por los pasillos girando aquí y allá hasta llegar a una zona profunda donde se encontraban las celdas. Las celdas eran de la misma roca de la cueva y unas rejas de plata impedían que los prisioneros escaparan.

Se encontraba ahí Sirion que al verlo llegar se acercó:

'' ¡Legolas! Llegas tarde,'' le dijo el elfo al mismo tiempo que le entregaba unas llaves

'' hannon le Elien, no volverá a pasar''

''eso espero amigo''

Le dio una palmada en el brazo y salió por donde el otro elfo había entrado. Legolas camino con paso decidido por enfrente de cada una de las prisiones. En cada una se encontraban tres enanos en cuatro celdas en línea recta y en un pasillo al fondo de la sala tenían a otro enano que había sido el último en ser interrogado.

Cuando se hubo asegurado que todos estuvieran ahí se acomodó en una silla cerca de la entrada y a lado una pequeña mesa de madera. Pudo atención a la celda más cercana donde dejo las llaves, en ella estaban Balin, Fili y Kili que parecían discutir en voz baja, gracias a sus agudos sentidos logro escuchar lo que decían:

''te digo que si lo vi''

''tal vez soñabas y no te diste cuenta''

''entonces por qué lo vi yo también''

''bueno ya no hay que discutir, dijo que planeaba como sacarnos de aquí''

''Eso va a ser imposible''

''tienes razón no saldremos de aquí''

El elfo escucho todo lo que decían y se precipito a decirles en lengua común para que pudieran entenderle

''no saldrán hasta que digan que los trajo aquí''

''…..

''¿Cuáles son sus nombres?''

'' yo soy Balin joven elfo… ellos son Fili y Kili''

''cállate Balin- se escuchó desde otra de las celdas''

Legolas se levantó y se acercó a la segunda celda, donde estaban Dwalin, Gloin y el más gordo de los tres Bombur. Todos guardaron silencio y uno que otro trago saliva. En ese momento sintió que 'algo' de baja estatura choco contra el tratando de llegar al otro extremo donde estaba la última celda.

Se volvió rápidamente y no descubrió lo causante del golpe, se regresó a la silla y descubrió que la llaves no estaban, voltio la mirada interrogante a los enanos ''PAN'' se escuchó que algo callo en el pasillo que daba a la última celda. Camino rápidamente y encontró las llaves en el piso junto a otra pequeña mesa caída.

El príncipe las tomo confundido con lo sucedido, levanto la mesa y la acomodo en su lugar.

Nada más paso en el resto de la noche. El joven elfo fue reemplazado al amanecer por Elwin y subio a sus aposentos donde tomo un baño con agua caliente y callo en un sueño profundo.