- Onee- chan- una voz cerca suyo dijo mientras sentían que la sacudían- es hora de despertar. Mama hizo el desayuno-
La niña solo se dio la vuelta y se tapo mas con su manta. Escucho que la persona detrás suyo suspiro y pronto la pelinegra se encontró en el suelo.
- Eso te pasa por floja- dijo se hermanito mientras corría hacia la puerta- Baaaka-
La niña se levantó rápidamente y alcanzo a su hermano. En cuanto lo atrapo empezó a hacerle cosquillas.
- ¡espero que ya te estés levantando _! - vino la voz de su madre desde el primer piso. Esto hizo que la chica se congelara y volviera corriendo su habitación a cambiarse de ropa. Mientras lo hacia estaba pensando en el sueño raro que tuvo pero no le dio mucha importancia al ver que hora era. Si no se apuraba llegaría tarde a su primer día d clases.
- Adiós mama, Rin- se despidió de su familia mientras comía el pan que le había hecho su madre. Estaba corriendo y ya le faltaba menos de la mitad de la distancia de su casa a la escuela.
- ¡_! - la chica paro y busco a la persona que la estaba llamando. En cuanto la vio se dio cuenta de quien era.
- ¡Shiemi! - dijo la pelinegra mientras se lanzaba encima de su mejor amiga. Habían sido amigas desde que tenían 3 años aunque su amistad se perdio un poco porque Shiemi tuvo que irse a otra ciudad debido al trabajo de sus padres.
Pero ambas eran tercas y hablaban todos los días por correo o videollamadas.
-Moouuu- dijo la rubia con un puchero- no me hablaste por un mes entero- le dio un leve golpe a la pelinegra.
-Lo siento, Shiemi. Es que estaba un poquito ocupada- dijo _ con pena. Había estado teniendo unos sueños raros en el que estaba un chico de ojos azules y cabello rubio sucio. En cada sueño veía como el rubio iba a diferentes aventuras con una chica a la que no le podía ver el rostro.
Era molesto cuando despertaba justo en el final de la aventura y no sabia si ambos terminaban juntos o se separaban.
- Volví con Ichigo- dijo la rubia sacándola de sus pensamientos. A la pelinegra nunca le había gustado ese chico, siempre estaba metido en problemas mientras que a Ichigo nunca le había gustado _ porque sentía que ella era muy cercana con su novia.
La pelinegra sabia que su amiga estaba esperando que la felicitara pero eso nunca sucedería.
- ¿y qué tal tu verano? - dijo intentando cambiar la conversación.
- Sali a la playa junto a mis padres- dijo la rubia completamente ajena al hecho de que su amiga había cambiado el tema de conversación. Shiemi era muy despistada. - ¿Y qué tal el tuyo? -
- avance en mi clase de esgrima- le dijo la chica. Lo bueno es que Shiemi no se dio cuenta de que volvió a despistarse o si no la mataría- puedo vencer a muchos oponentes a la vez-
Shiemi la miro con completa admiración siempre le había encantado ver como su amiga manejaba la espada pues para ella era como un baile mezclado con acrobacias.
- ¡Oe! - las dos chicas miraron hacia atrás. Detrás de ellas había dos personas llenas de cicatrices- ¿alguna de ustedes es la novia de Ichigo? - los dos hombres se acercaron demasiado a las chicas. _ tomo la muñeca de Shiemi y oculto a la niña en su espalda.
- no- dijo la pelinegra con tranquilidad mientras que sentía como su amiga le agarraba con fuerza la espalda. Shiemi, aunque ya tenían 16 años, siempre había sido como una niña pequeña y eso causaba que _ siempre golpeara a los que intentaban dañarla. Para ella era como otra hermanita menor.
Los chicos iban a dejarlas en paz hasta que apareció un estúpido corriendo y gritando el nombre de Shiemi. _ no perdió tiempo en agarrar la muñeca de la rubia y empezar a correr con ella para alejarla de los dos tipos e Ichigo.
En cuanto llegaron al colegio la chica hizo todo lo posible por distraer a su amiga de lo que había pasado hace unos pocos minutos y el primer día de clases se la pasaron hablando con sus compañeros sobre las vacaciones.
En cuanto salieron de clases la muchacha decidió acompañar a Shiemi a su casa. Era bueno que no se le había olvidado su espada de madera porque así tendría con que defenderse si esos chicos volvían. Las chicas estuvieron en paz durante la mitad del camino hasta que escucharon la misma voz de la mañana.
- No me gusta que me mientan, ¿sabes? - Vino una voz detrás de ellas. Las dos chicas empezaron a correr nuevamente pero tuvieron que parar porque la rubia se había cansado.
- _- dijo Shiemi con voz temblorosa y ojos llorosos - tengo miedo-
La niña solo le dio su bolso y saco su espada de su funda. Puede que sea de madera pero todavía puede dejar inconsciente a las personas con ella.
- solamente íbamos a hacerles un poco de daño- dijo uno de ellos con una mirada asesina- Ichigo le debe dinero al jefe pero supongo que hare una excepción contigo- dijo con una sonrisa siniestra mientras miraba a la pelinegra- te voy a lastimar y mucho-
-Shiemi- le susurro _ -vete- le ordeno suavemente. La muchacha siempre le hacía caso y, aunque sabía que a la rubia le dolía mucho dejarla, su amiga se marchó.
_ comenzó a rodearlos con velocidad. Ambos hombres no tardaron en reaccionar, e intentaron golpearla, pero _ era rápida y ágil, por lo que no le costaba en lo más mínimo esquivar y devolver sus golpes.
- ¡Maldita! - dijo uno enojado por no poder golpearla. Saco su arma y empezó a disparar por todos lados. Pero la niña era hábil con la espada y empleaba todo su cuerpo a la hora de pelear, lanzándose al suelo y defendiéndose como una profesional. También era buena utilizando el lugar de batalla, saltaba sobre las paredes esquivando las balas.
Rápidamente dejo inconsciente a uno de los matones y cuando estaba por golpear al otro, este disparo la ultima bala que le dio en el pecho a la chica. Esto no hizo que el golpe fuera menos débil y también había sido dejado inconsciente igual que su compañero in poder saborear la victoria.
Lo ultimo que pudo escuchar la pelinegra antes de desmayarse fue la sirena de los coches policiales que se acercaban cada vez mas y la voz de sus sueños.
"Es hora de que vuelvas y cumplas con tu destino, _"
La pelinegra volvió a abrir sus ojos pero esta vez se encontró en la misma oscuridad con la que había soñado.
- ¿por qué estoy aquí otra vez? - murmuró la pelinegra- Acaso... ¿Morí? -
"tu cuerpo ha dejado ese mundo que los humanos tontamente llaman la realidad"
Le respondió la voz de sus sueños. _ no se asustó, se había acostumbrado a escucharla porque ella le relataba las aventuras del niño de ojos azules.
- ¿por qué? - _ le preguntó a la nada- ya estoy muerta, déjame en paz-
"me temo que eso sería imposible." Le informo la voz "Estoy aquí para asegurarme de que cumplas tu destino. Debes dejar tus pequeñas vacaciones y volver a tu verdadero mundo"
- ¿de que estas hablando? Cada vez estoy más loca... -
"Debes recordar"
La pelinegra iba a reclamarle a la voz pero un fuerte dolor de cabeza lo impidió. Junto a ese dolor llegaron los recuerdos de su vida anterior y sintió como su sangre empezó a arder. Antes de desmayarse nuevamente se dio cuenta de algo: la persona que acompañaba a ese guerrero era ella.
Y en cada vida anterior no pudo tener una relación estable porque siempre espero que el chico se interesara en ella.
Pero gracias a vivir en "la realidad" ella aprendió que debe seguir adelante... porque el mirar hacia atrás ya le había dolido bastante.
"Te despojare de todo lo relacionado con este mundo excepto tus memorias"
La próxima vez despertó en un lago. Al mirar alrededor se dio cuenta de que estaba en un pueblo. Había varias pequeñas casas, tiendas, un santuario, una posada en el pueblo. Era de noche, el pueblo estaba sumido en la oscuridad pero el lago estaba iluminado.
"Mi diosa... Has vuelto"
Frente a ella apareció un águila hecha de una luz dorada que traía un pequeño sol entre sus garras.
"Es un honor volver a verla" dijo el pájaro mientras se acercaba mas a la pequeña figura de la niña.Estaba emocionada, su creadora había vuelto a Hyrule y ella había sido la primera en verla de nuevo.
- ¿Eldin? - dijo la chica- ¿Dónde estoy? - dio un paso hacia adelante y miro hacia abajo cuando sintió los pies mojados. El reflejo del agua le demostraba a una niña con orejas de Imp, ojos amatista, tenia la tez pálida y un largo cabello de color purpura oscuro- ¿hmm? - dijo tocándose la cara. El reflejo hizo los mismos movimientos que la chica - ¡¡¡¡EEEHHHHH!!!-
"Esa chica eres tú, mi diosa" le dijo el espíritu confirmando sus sospechas.
- P-p-p-pero- dijo la niña con ojos llorosos- ¡¡Yo tengo 16 años!!-
"tu tenías 16 años" le explico el águila "esta no es tu vida anterior".
El espíritu desapareció dejando a la chica sola. La chica iba a volver a llamar al espíritu pero decidió no hacerlo al escuchar pasos detrás de ella. Un hombre pelinegro de ojos verdes se agacho para estar a su altura.
- ¿Qué estás haciendo aquí sola? - le pregunto el chico mientras le daba una sonrisa tranquilizadora. La peli purpura eligió no responderle. En vez de eso empezó a jugar con su cabello. Estaba nerviosa, no se sentía cómoda estando en un mundo que no conocía.
- ¿tienes un nombre? – dijo el chico intentando que la chica le hablara- mi nombre es Zeke- la niña solo negó- Eso no puede ser posible- dijo el chico con sorpresa- entonces yo te daré un nombre-
Zeke miro a la niña que estaba frente a él. Ella tenia un extraño color de pelo pero eso la hacia mas especial junto a sus bellos ojos amatistas.
- Creo que el nombre de Yuuki es perfecto para una niña tan especial como tu-
- ¿Yuuki? - repitió la niña hablando con el por primera vez. A la peli purpura le gustaba ese nombre.
-Si, Yuuki- repitió el chico mientras la cargaba- Vamos a casa, debes tener sueño-
