Capítulo 2

En las afueras del laboratorio del profesor Oak, este esperaba. Hasta que se escuchó un ruido proveniente del cielo. Eran las aspas de un helicóptero negro. El las ráfagas de la maquina voladora levantaban polvo en círculo que casi arrojan por los cielos al anciano investigador. Finalmente el aparato aterrizó y un soldado de adentro dijo:

-Profesor, entre, lo están esperando- su voz era solemne y decidida, definitivamente el asunto a tratar era serio.

-Por supuesto, allá voy- Oak estaba intrigado, al parecer era algo de mucha urgencia porque se tardó muy poco entre la llamada y la llegada. Se montó en la cabina y se puso el cinturon.

Lentamente se empezó a levantar el vuelo el vehículo otra vez. El profesor miró por la ventana y pudo ver como los edificios lentamente se iban haciendo más pequeños hasta que alcanzó la altura apropiada y voló en dirección a La Ciudad Verde. Entonces algo en el corazón del experto en pokemon dio un vuelco. Tenía que ver con la caída del meteorito. "¿Qué será?" se preguntaba a sí mismo. Había antes escuchado del caso de Hoen y del supuesto virus extraterrestre Deoxys, pero el aire denso de tensión causado por todo el asunto le parecía demasiado extraño, hasta siniestro de alguna manera. Solo una intuición de su parte. Finalmente llegaron a las afueras de la ciudad y aterrizaron en un campamento. Al salir le recibió el Teniente con el cual había hablado por el teléfono. Era alto, un tipo fornido. Moreno, pero pelirrojo, con una semblante seria y de pocos amigos. Tenía un aura de liderazgo y de fortaleza difícil de explicar. Estaba vestido con un uniforme del ejército, con algunas medallas ganadas en servicio de las cuales se sentía orgulloso. Él era había sido un soldado de fuerzas especiales y de misiones secretas, y así subió de rango.

-Veo que llegó bien y a tiempo. Solo una cosa, todo los que vea en adelante será confidencial. Ninguna palabra fuera del campamento.- La manera de hablar de Roi era extremadamente cordial hasta el punto de ser incomoda.

-Si eso pensaba, prosigamos al asunto importante. ¿Para qué me llamaron?-El profesor preguntó con un deje de incomodidad y de preocupación.

-Sígame- le contestó, en lo que él junto con Oak fueron rodeados de soldados de bajo rango y los siguieron de hasta dentro de la estructura. Empezaron a hablar mientras caminaban en línea recta entre las carpas.

-Profesor, iré al grano. ¿Creé usted en los extraterrestres?- Dijo en una voz totalmente seria.

- ¿Habla usted de Deoxys?¿De Solrock o Lunatone?¿Acaso Beheeyem?- El definitivamente era un experto en pokemon "supuestamente" extraterrestres.

-Nada de eso, habló de seres completamente ajenos a lo que el entendimiento nos es capaz de vislumbrar. Estamos hablando de algo tan extraño, tan diferente, que ni las pokebolas son capaces de atrapar.- la voz del Teniente era esta vez fría casi insensible, algo entre seriedad y miedo.

-¿Me está usted hablando de una civilización más avanzada que la nuestra?- Era el sueño de todo científico y fanático de ciencia ficción, el primer contacto con una raza más avanzada. ¿Cuánto podrían enseñarnos? ¿Qué tan avanzada era? Su mente se llenó de ideas, hasta la más siniestra, ¿Serían hostiles?

-No… Vera usted, es complicado hablar de esto. Pero al parecer son seres salvajes, no como pokemon. Más viciosos, más destructivos, sin mostrar signos de inteligencia. Pero de alguna manera su comportamiento sería calculado, como inteligencia de enjambre.- Al decir esto el profesor se llenó de terror. Imágenes de Beedrill y Durant llenaron su mente. Esto le pareció especialmente horrendo, esas especies son capaces de invadir y conquistar. Sin contemplación de nadie y sin depredadores que los mantuvieran a raya su multiplicación seria tal que tendrían total dominio de la tierra.

-Tiene usted que estar bromeando…- dijo con una leve sonrisa, pero con su alma completamente destrozada.

-Ninguna broma- Dijo con total seriedad al abrir la puerta a la última carpa.

Dentro había un montón de científicos con bata de laboratorio, muchos monitores en el cuarto tremendamente bien iluminado y en el centro de todo un ser que le profesor no podía describir. No sabía si era insecto o reptil. Le faltaban las patas, pero estas parecían estar volviendo a crecer y estaba totalmente inmovilizada. Era un zergling.

-¿Este es?- Preguntó a alguno de los investigadores que rodeaban a la creatura.

-Sí, vera le llamamos Merodeador. A falta de un mejor nombre. Este es el sujeto 003. Los otros dos especímenes han muerto.- Dijo en voz fría él.

-¿Características biológicas?-Preguntó mientras observaba estupefacto el profesor. La persona de bata le dio unos papeles que devoró en un instante

-Exoesqueleto y endoesqueleto. Sus células son adaptables a cualquier ambiente, inclusive al vació espacial. Endotérmico y con una respiración tanto aerobia como anaerobia. Glándulas adrenales súper activas. Regeneración de grado inexplicablemente alta, usted puede observar como sus piernas tienen que ser removidas constantemente para evitar que vuelvan a crecer. Toma energía de las reservas, de alimentación tradicional y en casos extremos fotosíntesis. Puede usar el carbono o el silicio como elementos de creación de células. No es atrapable. Debilidades a tipo siniestro, volador y fuego. Súper efectividades nulas. Se comporta como tipo normal, pero daña a fantasmas. Sumamente agresivo y fuerte, pero este se ha calmado algo. Al parecer se le está acabando la energía- El investigador le contestó con total frialdad a Oak.

-Ustedes no pierden el tiempo ¿Verdad?- El profesor se sintió más aliviado al recibir toda la información, en especial cuando le dijo que tenía debilidades explotables. Pero algo llamó su atención. "El tipo siniestro" pensó él. También el hecho de que está tranquilo. Entonces notó algo en los monitores. El patrón mental era similar al de un Abra o un Ralts llamando desesperadamente a sus madres. Se estaba comunicando psíquicamente.

-¡TENEMOS QUE SALIR DE AQUÍ¡ ¡ESTA COMUNICANDO CON ALGUIEN NUESTRA UBICACIÓN!- Gritó a todo pulmón el profesor, todos los ahí presentes se sorprendieron. Pero era demasiado tarde.

Muchas de las mismas criaturas empezaron a tirar la barda del perímetro. Pero no eran solo ellos. También un enjambre de Beedrills y Pikachus entraron. Pero había algo extraño en ambos. Los Beedrill eran más grandes y sus aguijones eran más afilados y parecían estar llenos de veneno. Su exoesqueleto también estaba más grueso y con picos de manera que uno se preguntaría en cómo podían mantenerse en el aire. Los Pikachus eran también siniestros. Tenían una especie de caparazón lleno de picos y carecían de pelaje. Sus chapas estaban siempre causando arcos eléctricos que provocaban sonido de "pop" y un olor a aire ionizado. Sus ojos eran de un negro rojizo, pero carecían de alma. Salvo unos brillos de maldad cada vez que lanzaba sus rayos con gran precisión en un objetivo dado. La intensidad de los mismos eran equivalentes a cuando un Raichu hace un Rayo, no un Impactrueno. Varios soldados fueron despedazados por los rayos que al alcanzar sus cuerpos los llevaban a la explosión, miles de pedazos y una nube rosada era todo lo que quedaba de ellos. Los Beedrill eran más terribles empalando con sus aguijones a sus desafortunadas víctimas, las cuales eran atravesadas en su totalidad por estos seres. Sus cadáveres llenos de sangre eran dejados tirados en el suelo con grandes agujeros. Uno de ellos alcanzó a liberar a un Arcanine de su pokebola. Esté empezó a lanzar fuego en todas direcciones incinerando a las infames criaturas que tenía cerca dejando sus cuerpos calcinados en el piso, al parecer sabía que no tenía que contenerse al atacar a esas criaturas. En medio de eso, todo era un caos. Nadie estaba preparado para tal cantidad de estos seres. Pero Roi tomó al profesor Oak el cual estaba inmovilizado por el terror y el asco, y lo llevo junto a todos los que pudieran seguirlo a los helicópteros, los cuales levantaron el vuelo inmediatamente. Abajo los seres asesinaron a todos los del campamento y destruyeron todo lo que había en él. La escena de horror y destrucción era indecible. Lo último que el viejo investigador pudo observar fue como se acercaban a la ciudad. En el vehículo se escuchó una señal que hacía el teniente. "Zona de contención rota, se dirigen a la ciudad. Repito. Zona de contención rota, se dirigen a la ciudad. Llamen a los líderes de gimnasio y a los elites. Esto es guerra. Repito, esto es guerra".


Ronaldo entonces vio algo, a una multitud junto a una vitrina de una tienda de electrodomésticos. Se acercó y lo que pudo ver lo llenó de terror. Gente corriendo en todas direcciones, pokemons fuera de sus pokebolas luchando contra seres bípedos extraños y lo que parecían ser Beedrills junto con Pikachus mutantes matando y destruyendo todo lo que veían.

-Aquí reportando. Desde la Ciudad Verde. Todo es caos. Desde el bosque salieron criaturas extrañas y empezaron a destruir todo lo que ven. Esto es una zona de emergencia…- El reportero se veía aterrorizado. De repente uno de esos Pikachus mutantes le disparo un rayo y lo hizo explotar, el camarógrafo dejó caer la cámara y después se fue la señal. Todos estaban presenciando el inicio de la pesadilla.


Zarggs se sintió sorprendido de que seres tan débiles fueran los dominantes del planeta. La asimilación de las ratas eléctricas y de los bichos venenosos fue todo un éxito. Tendría que agradecerle a Morzz la rápida asimilación. Según le había comunicado, esos seres tenían un ciclo de reproducción rápido y una genética promiscua, por lo que fue especialmente sencillo el proceso. Al parecer esas criaturas también almacenaban energía la cual usaban para un proceso de metamorfosis nunca antes observado. Esto se podía utilizar para convertir esa energía en biomasa sin necesidad de gran alteración genética. Los genes se empalmaban adecuadamente y, a su parecer fueron exitosamente agregados a las filas del enjambre. "La mente maestra estaría orgullosa" pensó él. Una ciudad había caído, un mundo le seguiría.