Cap.2
Ya llevaban un buen rato siguiendo a las personas que acababan de conocer. Eran cuatro, aunque habían sido cinco, todos jóvenes, ninguno mayor de 25 años. El que parecía el líder era moreno, ojos oscuros y de complexión fuerte: Adral. El otro chico era rubio, más alto que el resto, ojos marrones y carácter sarcástico hasta la médula: Narteo. La chica pelirroja era Dinnae, ojos verdes, piel clara y la más baja de los tres, y la más delgada. Kai, el chico fallecido guardaba gran parecido con ella. La otra joven era morena, ojos marrones, pelo corto, muy corto y carácter fuerte: Kea.
Los cuatro caminaban delante del escuadrón, ahora completo y rebosante de dudas silenciosas, que los seguía sin inmutarse. El camino de vuelta se había cerrado por culpa de algunos de esos "gigantes imbéciles retrasados" como los llamaba Narteo y con lo que Levi coincidía. Esos dos empezaron a llevarse muy bien. Después de caminar en silencio durante casi dos horas, pararon de repente.
-¿Veis esos árboles de hojas amarillas?-preguntó Adral señalando- Como tenéis eso–refiriéndose al equipo de maniobras tridimensionales, y señalándolo- podréis subir sin problemas y atravesarlos. Os llevará justo detrás del camino cortado, y llegaréis antes.
Levi levantó la vista hacia sus hombres e hizo una señal que ordenaba a los experimentados a acercarse. Cuando estuvieron todos reunidos debatieron.
-¿Los dejamos ir así como así? ¿Olvidamos lo que hemos visto?-preguntó Historia.
-Puede que sea lo mejor…-susurró Hanji con gran, gran pesar.
-Supongo que no querrán venir adentro de las murallas. Han aprendido a vivir sin ellas, así que no creo que quieran entrar en un lugar donde posiblemente se les repudie-comentó el capitán.-Además, estoy seguro de que hay más de ellos y que tienen asentamientos en algún sitio.
Se miraron largo tiempo y al fin asintieron.
-Hecho, nos vamos y los dejamos-dijo Armin. Todos asintieron, menos uno.
-Yo no quiero volver. Si pudiera me quedaría.
Se giraron para ver el rostro afligido pero determinado de Eren. La cara de Mikasa revelaba un poco sutil "si no vuelves por tu propio pie, te llevaré si es necesario, pero tu aquí no te quedas".
-Es más-miró hacia el suelo un momento y levantó de nuevo la cabeza, mirando a su equipo con determinación- , preferiría quedarme.
-¡Oh no! ¡Tú aquí no te quedas! ¡No me jodas Eren!-espetó Mikasa antes y mientras se abalanzaba sobre él y le agarraba del cuello de la camisa. Consiguieron quitársela de encima con un poco de esfuerzo y lo estaban logrando cuando alguien les interrumpió.
-Deberíais marcharos ya. ¿Se puede saber que cojones estáis discutiendo aquí? No es el mejor sitio para pararse a charlar-cortó Kea, mientras miraba a su alrededor con parsimonia y calma, aunque debajo de esa gruesa fachada, se entreveía algo de nerviosismo.
De repente, otro ruido llamó su atención. Sonó como un enorme crack, era un enorme crack. Se volvieron para ver la silueta de un titán, pero, por suerte, este no les vio.
-Ahora-dijo susurrando Narteo, que acababa de llegar- ya que no podéis salir por donde os hemos dicho...
-Por lentos-cortó Kea. Narteo la miró un segundo.
-Sí, por lentos o por lo que sea, vais a volver con nosotros, ¿de acuerdo?
Todos estaban de acuerdo, pero tenían que esperar a que la decisión la tomara el capitán, así que aguardaron expectantes hasta que habló.
-De acuerdo-dijo por fin-, pero con una condición: tendréis que acompañarnos adentro de las murallas por lo menos una vez.
-Hecho.
