¡Buenas noches damas y caballeros! Nuevamente reportándome al servicio de entretenerlos con mi pequeño, no tan pequeño Fic, como verán he tardado un poco en terminarlo por escasez de inspiración, pero espero sea de su completo agrado, la verdad no tengo una fecha definida para el tercer capítulo, les pido tengan paciencia.
Para los detractores de la Luna oscura o mejor dicho Luna Lear, debo darles un consejo, antes de odiarla conózcanla, así podrán odiarla con motivos de verdad :D
Agradecimientos a Isakitt por la edición de este Fic.
Como ya dije la serie le pertenece a mi amor verdadero, digo, a J.G Quintel, y es transmitida por la cadena televisiva favorita de todos, Cartoon Network.
Supertition
Cap. 2 La Luna Azul
Era un día frío en el parque de aquella ciudad de eventos "naturales", el aire danzaba con fuerza y armonía entre las copas de los muchos árboles que allí se encontraban. Habían pasado dos semanas desde la enigmática llegada de la nueva empleada Luna Lear. Aún podían recordar la primera impresión que les dejó la extraña y oscura mujer al completar las tareas literalmente auto asignadas por ella misma, desde ese impresionante día se ganó el respeto y la admiración de cada uno de sus compañeros hombres. Más que nada del jefe Benson, quien inmediatamente la presentó con el padre de Papeleta, el Señor Maellard, que también quedó encantado con la presencia de la joven. Y es que por más extraña que pareciera podía hacer el trabajo de varios hombres y su eficiencia no parecía tener límites.
A pesar del agrado que ella provocaba en su entorno laboral, no podía decirse que tuviera amigos cercanos. Y no era para menos, la mujer parecía ser introvertida y cerrada ante sus compañeros, y más por el hecho de que Rigby sospechaba de ella y ciertos ojos incrédulos dorados le seguían por donde pasase.
Pero aquel día iba a ser muy especial, pues Benson había anunciado muy temprano por la mañana que un extraño acontecimiento de la naturaleza se haría presente esa noche: la luna azul, que sólo cobraba vida cada cuatro o tres años en un mismo mes del calendario gregoriano, y para festejar y dar gracias por tan especial y hermoso evento darían un concierto en el parque, donde todos tendrían que ayudar.
Por supuesto el dúo vagabundo discutía acerca de reunir nuevamente a su ex banda "Mordecai y los Rigby's". El moreno trataba de convencer a su amigo de que sería una grandiosa idea y de que podrían brillar como nunca esa noche, sin embargo el peli azul sabía que eran terribles tocando instrumentos, y de eso no cabía duda tomando en cuenta las experiencias pasadas con esa banda falsa.
— ¡Vamos amigo no seas aburrido! —insistió el más bajo con expresión suplicante.
— ¡Que no Rigby! ¡Sabes que somos pésimos tocando!
— ¡Mordecai! Podemos practicar, no somos tan malos…
— ¡Agg! Hermano, realmente no estoy seguro
— ¡Por favor viejo! Hazlo por mí, tu amigo del alma, tu hermano de corazón—finalizo Rigby con su chantaje emocional.
Mordecai desvió la mirada de su amigo, pues cada vez que se ponía así era imposible resistirse a esa expresión de ternura. Más no duró mucho sin poder evitar encarar al más bajo, que yacía mirándole con los ojos húmedos…
— Mmm… mmm… ¡De acuerdo Rigby! ¡Ya deja de hacer eso!
— ¡Oooooooohh! —Celebró el moreno— ¡Ya verás Mordecai! Nos divertiremos mucho.
—Agg como sea, vamos por los instrumentos—respondió resignado el más alto.
Sin más que decir ambos jóvenes se encaminaron al sótano donde los empaquetados instrumentos se encontraban, pues aun los tenían para ciertos eventos como el de esa noche. Sin embargo el pelirrojo gruñón ya los estaba buscando para encomendarles un trabajo en el que no pudieran hacer alguna de sus tonterías, así que al encontrarse con ellos saliendo del sótano cargando a duras penas las pesadas cajas de instrumentos el jefe no pudo evitar burlarse un poco, ¿de verdad creían que podrían tocar esa noche? ¡Era imposible!
— Mordecai, Rigby… ¿No estarán pensando en tocar o sí? —Preguntó algo burlesco el jefe.
— Pues sí, ¿Hay algún problema Benson? —Respondió un tanto irritado el peli azul aun cargando una caja.
— El único problema, Mordecai, es que ustedes no saben tocar…
— ¿¡Quién dice que no, viejo!? —saltó el moreno molesto por el comentario.
— Lo dicen las anteriores veces que intentaron tocar y el resultado quedó entre desastroso y patético—contestó hábilmente el pelirrojo mirándolos de cerca.
— ¿¡Quieres apostar a que nuestro show de esta noche nos sale excelente!? —exclamó Mordecai algo alterado.
Benson no pudo evitar que una carcajada se le escapara de la boca, había que ver la tenacidad de esos dos, pero sería interesante ver como fracasaban.
— ¡De acuerdo! Si yo gano ustedes tendrán que hacer el doble de trabajo que ya hacen.
— ¡Bien! Pero si nosotros ganamos tendrás que darnos un día libre con sueldo—Propuso el más bajo.
— Es un trato, pero yo no los ayudaré con su banda, suerte—concluyó el pelirrojo para luego irse.
Una vez solos, ambos chicos, muy decididos a ganarse ese día libre con paga, aceleraron su trabajo con las cajas, llevándolas hasta el estacionamiento para instalar todo y poder iniciar con el ensayo.
Por otro lado, Benson había encomendado a la hermosa empleada que ayudara a Skips a montar y arreglar algunas cosas del escenario. Los eligió en específico por ser los más fuertes y responsables para la tarea, mientras que Musculoso y Fantasmín contrataban una banda profesional y repartían volantes en la ciudad montados en el carrito de golf.
Se podía ver al más fuerte de los hombres mirar con determinación a la azabache que lo acompañaba en su rutina de trabajo, mientras esta intentaba no mirarle de cerca pues sabía que un movimiento en falso rompería todo lo que ocultaba tras el manto negro de sus enigmas. Skips estaba a punto de abrir la boca para iniciar una charla cuando fue interrumpido por el ruido de una caída estrepitosa cerca de ellos: era Rigby, que se había caído en su paso por llevar tres cajas a la vez. Luna se le acercó un tanto preocupada, dejando lo que estaba haciendo para ayudarlo.
— ¿Estás bien? —Preguntó estirando la mano para ayudar al moreno.
— S…Sí estoy bien…—Respondió aceptando la mano de Luna.
— Debes tener más cuidado… Mmm, ¿Rigby cierto? —tanteó un poco confundida.
— Sí, ese mismo—rió un poco.
— Déjame ayudarte con eso—dijo para luego cargar con un solo brazo las tres cajas que el moreno había dejado caer.
— ¡Wow! ¿Cómo lo haces? —inquirió nervioso Rigby.
— Entrenamiento, supongo—explicó guiñándole un ojo— ¿A dónde llevo esto?
— Ahmm… Ah… al estacionamiento de la casa, por favor—pidió sonrojado el moreno.
La azabache no hizo otro comentario más que dedicarle una sonrisa para luego llegar al estacionamiento y dejar cuidadosamente las tres cajas en el suelo, donde ya se encontraba Mordecai instalando un par de bocinas.
— ¿Qué están haciendo? —indagó curiosa la joven.
— Ah… Hola Luna, estamos preparando nuestro acto para el concierto de esta noche y… Espera ¿Qué haces aquí? —preguntó arqueando una ceja el peli azul.
— Bueno, tu pequeño amigo tropezó y sólo lo ayudaba—respondió sonriente.
—Vaya, gracias Luna Lear, ya debiste conocer al debilucho—Dijo señalando a su compañero.
— ¡Cállate! —protestó Rigby entre avergonzado y molesto.
Luna no pudo evitar reírse del asunto, aunque se les quedó mirando unos momentos con intensidad, notando que el ambiente entre ellos era… distinto.
— Oye Luna, disculpa que los interrumpa, pero debemos terminar el escenario—llamó serio el recién llegado Skips.
—Tienes razón… No los interrumpo más caballeros, suerte con su show—mencionó observando tranquila a los otros dos.
— ¡De acuerdo! Hasta luego, Luna Lear—se despidió amable Mordecai.
— Sí. Gracias Luna—Añadió Rigby.
— Es un placer—Comentó para luego irse siguiendo a Skips.
Una vez más el dueto se encontraba solo e iniciaron el trabajo de instalar y conectar cada uno de los instrumentos para poder ensayar. Por supuesto, de vez en cuando Mordecai se burlaba de Rigby por el hecho de que una chica tuvo que ayudarlo a llevar las cajas.
Media hora más tarde el escenario se hubo terminado y sólo estaban decorándolo con algunas luces y un telón color azul marino que la propia azabache había escogido.
— Mmm… Luna, ¿de dónde viene usted? —pregunto serio y con sospecha el albino.
— Vaya pregunta señor Skips, no es algo que comente con muchas personas—evadió amablemente la aludida.
— ¿Ah, no? ¿Por qué ha de ser?
—Pues si alimenta su curiosa imaginación, vengo de un lugar lejano…
—Usted, apesta a flores por alguna extraña causa Luna Lear, ¿Será un perfume?
—No uso perfume Skips, pero me halaga que considere mi aroma… agradable—contestó la joven mirándolo retadora.
Sin saber el motivo Skips la miró de cerca y le sonrió a la chica, la cual le devolvió la agradable mirada. Una vez terminado el trabajo de los más fuertes del parque, cada quien tomó su camino para ver en que más podrían ser buenos. Luna se fue directamente al estacionamiento donde estaban Mordecai y Rigby enredados entre cables y quejándose, ante tal acto la mujer no pudo evitar reír.
—Agg, viejo quítate de encima—Se quejaba Rigby, sofocado bajo el cuerpo de Mordecai.
— ¡Ya te dije que no puedo, sonso! Estamos atrapados entre cables…
— ¡Esto es tu culpa! ¡Te dije que no se conectaban así!
— ¡Tu tampoco lo hiciste mejor, mapache!
— ¿¡Por qué ese alias!?
— ¡Porque apestas como uno!
— ¡Aggg! ¡Esta es la guerra!
Ambos chicos empezaron a golpearse sumidos entre los cables, por cada golpe más se enredaban y más tiempo perdían. La joven silenciosa de la entrada no paraba de verlos ni un minuto, pues se impresionaba bastante de no haber sido notada ya hace un rato, pero disfrutaba el espectáculo y no planeaba arruinar el momento, no aún.
En un mal golpe Mordecai tropezó nuevamente sobre Rigby está vez plantándole un beso accidental en los labios, a lo que ambos se separaron de inmediato muy nerviosos y sonrojados.
— Aggg ¿¡Pero qué hiciste!?
— ¡Ah! ¡Ah! ¡No fue intencional hermano! —se excusó el peli azul.
— Rigby tiene razón Mordecai, los cables no se conectan así…—resonó una voz conocida.
Ambos chicos dejaron su pequeña faena de besos robados y molestias y voltearon impresionados a ver a su extraña visitante. Era Luna que yacía en la puerta desde que inició la riña, mirándolos divertida.
— ¡Luna! ¡Podemos explicarte! —casi gritó Mordecai.
— ¡Sí! Esto no es lo que parece, no somos…
Rigby fue interrumpido por la blanca mano de Luna haciendo una seña de "Stop", a lo que ambos jóvenes se silenciaron de inmediato mientras observaban a la joven muchacha acercarse despacio entre los cables. Una vez tomó la punta de uno empezó a jalar con mucha fuerza y cada uno de ellos empezó a desenredarse sin problema alguno ante las miradas impresionadas de los perezosos del parque.
— ¡Ya está! —Anunció animada la azabache.
— ¿Cómo lo…?—Comentaron a la vez ambos muchachos.
— No estaban tan mal… Ahora hay que instalar todo o perderán su apuesta con el jefe—Respondió esquivando las dudas de sus compañeros.
— ¡Tienes razón! ¡Agg, Benson nos ganara!... Espera ¿Cómo sabes lo de la apuesta? —Agrego Mordecai.
— Lo escuché, andaba por ahí cuando estaban discutiendo con Benson—se explicó Luna.
— Oh… Vaya, muchas gracias entonces Luna—dijo Mordecai.
— ¡Oye Luna! ¿Querrías ayudarnos? Y porque no mejor… ¿Unirte a la banda? —Pregunto animado Rigby.
— ¿¡Qué!? —exclamó Mordecai.
— ¿Qué? —Pregunto calmada Luna.
— ¡Es buena idea! Seguro canta excelente.
— Hablamos un momento, solos Rigby—sentenció para luego arrastrar al más bajo.
Una vez fuera del estacionamiento ambos chicos iniciaron una breve encuesta sobre incluir a la muchacha en los planes de la banda, primero que nada Mordecai no quería aceptar ser tan patético que ni organización tenía sin una chica, y de paso Margarita iría esa noche, esa camarera exótica pelirroja de la que él estaba tan enamorado y no quería que lo viese cerca de la bella Luna o pensaría que estaba saliendo con ella o algo así, además podrían meterla en un gran lío con Benson si arruinaban el concierto.
Por otra muy buena parte, Luna era todo lo que a ellos les faltaba, y si tenían su ayuda probablemente su show saldría bien, eso fue un punto a favor del moreno que Mordecai no pudo discutir y sin decir nada más se dirigieron a hablar con Luna.
— Muy bien, puedes ayudarnos, si gustas —propuso Mordecai.
La joven clavó sus ojos rojizos en los heterocromos de Mordecai. Una sonrisa se dibujó malévolamente en el lienzo blanco de la chica, que antes de responder miro a ambos jóvenes expectantes.
— Será un placer, sólo si no les incomodo—afirmó Luna.
— ¡Para nada! —Exclamaron ambos chicos al unísono.
—Entonces comencemos—invitó ella para luego ponerse a trabajar.
De nueva cuenta el dúo se propuso instalar cada uno de los instrumentos esta vez con ayuda de la hermosa mujer de cabellera exorbitante. Mientras trabajaban de vez en cuando platicaban acerca de trivialidades, incluso el propio Mordecai se atrevió a comentarle sobre su loco gusto por la camarera que asistiría esa noche, a lo cual las reacciones de irritación por parte del más bajo no se hicieron esperar y la mirada roja volteó sus orbes un tanto aburrida.
No pasó mucho tiempo hasta que cada instrumento se hubo conectado y arreglado, tenían el tiempo sobre sus hombros, pues faltaba muy poco para las siete de la noche, hora central del evento, y aún faltaba lo más importante: enseñar a ese par a tocar un instrumento como se debe, todo un reto.
— Bueno chicos, sólo deben seguir un par de pasos para tocar un instrumento… Primero, ¿Qué canción van a tocar?
—Bueno, hay una que creímos haber tocado hace algunos años cuando hicimos nuestra banda falsa, y al final sólo era playback, esa me gustó. —Propuso algo desorientado el heterocromo.
— ¡Es cierto! Se llamaba Party Tonight, nosotros del futuro nos engañaron para tocarla, la verdad es buena pero no sabemos cómo hacerlo… —añadió el moreno.
— La conozco. No se preocupen, lo primero es saber la estructura del ritmo, tener las partituras a la mano y dejarse llevar para hacerlo más fácil.
— ¿Dejarnos llevar? —repitió Rigby.
— Así es…
— ¿Pero cómo? —Pregunto intrigado el peli azul.
Luna les miró de reojo y dio un suspiro enorme al aire fresco de la tarde que yacía tornándose en la oscura y penetrante noche, ya sabía que esos dos tenían talento, no eran tan malos como se creía, sólo necesitaban un empujoncito y una práctica rápida para devolver a ellos sus habilidades musicales. Luna tomó un bajo tranquilamente y comenzó a tocarlo como si no supiese lo que hacía, ambos muchachos la observaban con atención, hasta que comenzó a hacer el ritmo de la canción escogida. Los chicos abrieron la boca y los ojos de par en par, se mantuvieron quietos un par de minutos hasta que Mordecai tomo una guitarra y sin saber que hacía realmente se le unió a la chica en el ritmo, sorprendentemente la melodía sonaba excelente y esta vez sin playback.
Una vez establecido ese punto Luna le entregó a Rigby el bajo dándole la señal de que él continuara junto a Mordecai la melodía. El moreno algo nervioso observaba a su amigo sin saber aún qué hacer, hasta que la azabache comenzó a cantar hermosamente atrayendo la atención de ambos. Inexplicablemente, Rigby sintió grandes deseos de tocar y así lo hizo, su sonido resonó armonioso hasta detenerse.
El trío compartió una mirada de impacto y de emoción, por fin le ganarían a Benson y, casi sin querer, también habían ganado una nueva amiga.
— ¡Luna eso fue increíble! —Exclamó impregnado de emociones el moreno.
— ¡Lo sé! Ustedes sólo necesitan confianza e inspiración, cuando estemos en el escenario, sólo piensen en algo que los inspire—contestó Luna.
— ¡Eso haremos! —Dijo Mordecai.
En ese momento entró por la puerta del garaje Benson acompañado por Skips, el pelirrojo les informaba al dúo que serían los primeros en abrir el evento, con la mala intención de que tuvieran miedo. Y en efecto ambos muchachos se miraron un tanto nerviosos, pero Luna miró a su jefe irritada.
— No creo que tengamos ningún problema, Jefe —aceptó.
— ¿Tengamos? —Preguntó curioso Benson.
—Ahora Mordecai y los Rigby's tiene una cantante de apoyo—informó la azabache guiñando un ojo a su superior para luego irse del lugar.
El aludido abrió los ojos como platos y miro a ambos extrañado, sin embargo la mirada de Skips no se quedó muy atrás: este miro a la joven alejarse de manera seductora entre la penumbra y le sonrió a sus espaldas, no cabía duda que tenía tenacidad y rudeza por cada fibra de su delicado cuerpo.
.
.
El tiempo apremiaba en el parque, bajo la noche oscura de las siete quince la luna aún no se dejaba observar por los ojos de los invitados, que seguían llegando sin parar. Entre todos ellos cierta camarera de lacio cabello rojo con mechones negros en las puntas acompañada de una simpática morena, bajita, con rostro desbordante de graciosas pequitas y ojos café cubiertos por unas gafas corrientes, con cabello atado a una coleta de caballo que la hacía lucir igualmente atractiva a su amiga más alta, que más que tierna parecía un símbolo sexual. Margarita, por su parte, tenía ojos brillantes color ámbar, tez blanca y atributos bien marcados.
Lejos del lugar de los asientos, detrás del escenario se encontraban las bandas elegidas, la primera por supuesto era "Mordecai y los Rigby's". Los instrumentos se encontraban preparados tras el telón azul oscuro, puestos minutos antes por Skips. Tras bastidores Luna se había puesto un hermoso vestido negro de encaje con corsé, que la hacía ver como una preciosa reina del siglo quince o más allá, su cabello largo y abundante era una cascada oscura entre las sombras y entre tanto negro sus pupilas rojas brillaban. Por otro lado, Mordecai y Rigby llevaban puestos unos jeans negros acompañados de su camiseta vieja de la banda, decoradas con unas chaquetas de cuero, una azul y otra café.
Afuera se hallaba el público impaciente, y una vez en el escenario Benson, muy bien arreglado, tomó uno de los micrófonos y dio paso a presentar la primera banda de aquella noche. Tras escuchar el anuncio el dúo salió de detrás del telón para dejarse ver, sin embargo Luna no se vio por ningún lado aún. Ambos comenzaron a tocar: con la típica entrada en bajo Rigby le dio comienzo al evento seguido por la impactante voz de Mordecai, pero tanto Skips como Benson se preguntaban donde se encontraba la azabache.
"Your eyes staring into my - eyes,
Who am I, but a guy,
with two eyes on the prize
And the prize in my - eyes is ten times,
The surprise in your eyes
as I kiss you goodnight.
Your smile is the fire
that rocks my soul,
gonna remember it, until I grow old,
Cause life is too short we gotta do things right,
So baby let's just party to-night-"
Una vez llegado al solo de guitarra impresionante de Mordecai, desde arriba del escenario se vio reflejada una sombra oscura que con elegancia saltó y cayó en pie tomada de una cuerda frente a todos: era Luna Lear que había tomado ya un micrófono para unírseles en el tema, mientras su largo vestido la hacía ver como una atractiva aparición. El público comenzó a gritar con entusiasmo, incluidas Margarita y Eileen. Al verla, Mordecai no pudo evitar cantar como nunca, a lo que Luna comenzó a cantar con él con mucha más fuerza.
La luna de tonalidad anormal en el cielo se fue descubriendo y de entre los árboles muchos cuervos comenzaron a salir mientras lejos de allí varios pajarillos cayeron muertos al instante, un extraño y oscuro fenómeno empezó al tiempo en que la melodiosa voz de Luna resonó en el parque con más fuerza, sin embargo estaban tan embelesados en su increíble canto que nadie presto atención, exceptuando a Skips, cuya atención se dividía entre la preciosidad de la azabache y lo extraño de la situación.
Una vez acabada la melodía, la naturaleza se calmó y la luna se dejo ver con más tranquilidad. Margarita y Eileen se acercaron al escenario para felicitar y hablar con los chicos, al darse cuenta Luna tomó sin que la notaran uno de los cables del suelo y lo jalo con cierta fuerza a lo que Rigby se tropezó y cayó del escenario, de inmediato siendo salvado por Mordecai. Luna sonrió para sí misma y se alejó, no quería ser presentada, no todavía.
.
.
.
Una vez cerca de los árboles y alejada de las personas que morían por conocerla, se sentó en el césped oscurecido y miro con determinación el bosque que se ocultaba tras los árboles, como si estuviera a la espera de alguien más.
— ¿Los ángeles se esconden cuando cantan?
—No lo sé, señor Skips…—Respondió Luna sin si quiera voltear.
— ¿Ya reconoce la voz de otros?
— Podría decirse—sonrió la chica.
— Fue un buen show—Comento incorporándose a su lado el albino.
— Gracias, usted no fue mal espectador.
— ¿Siempre eres así de formal? Llámame Skips—Pidió el albino sonriéndole.
— De acuerdo, Skips…
.
.
Una vez comentado a las chicas acerca de la nueva empleada Luna, el cuarteto se dispuso a bailar entre ellos, y como las chicas tuvieron que irse temprano, ambos vagabundos con la apuesta ganada se sentaron en un par de sillas un tanto aburridos.
— ¡Agg, viejo! Que mal que se fueran las chicas, aun así creo que las impresionamos—Dijo Mordecai, dirigiéndose al más bajo.
—Pues sí, es aburrido no tener con quien bailar… podría sacar a Luna Lear, pero ni idea de donde se encuentre—Respondió Rigby.
Al escuchar la idea del más bajo, los cabellos de la nuca de Mordecai se le erizaron y un sentimiento de ardiente vacío se presentó en su estómago. No sabía lo que era, pero algo se le ocurrió de inmediato para acabar con eso.
— Viejo… ¿Quieres bailar? —pidió Mordecai estirando su mano hacia Rigby.
— Ehmm… ¿Nosotros? ¿No sería un poco raro? —Preguntó sonrojado el moreno.
— ¿Y? —retrucó sonriente el peli azul.
Rigby miró sonrojado los ojos heterocromos de su amigo y sin decir nada más tomó su mano para luego dirigirse a bailar junto a él. No cabía duda de que por más extraño que pareciera algo crecía en el interior de cada uno de ellos.
.
.
Aquella noche, Luna habló un buen rato con Skips, reían y hasta jugueteaban de vez en cuando. Parecía que ya Luna había abierto sus cerradas alas a la sociedad, por otra parte se encontraban los vagos del parque danzando un rato y divirtiéndose ante un par de miradas curiosas y otras pervertidas o simplemente malpensadas… sí, esa noche era la más increíble.
Sin que ninguno lo supiera, detrás de unos arbustos oscuros se encontraban un par de ojos azules claros como el día. Estos observaban a todos a su alrededor y una vez se dirigieron a la luna esta se hizo más azulada de lo usual o científicamente posible…
— Luna… ¿Qué estás haciendo, Luna? —se escuchó un murmullo a lo lejos.
.
.
.
¡Vaya, vaya! Parece que los misterios no paran en esta historia, espero les haya encantado, nos vemos en el capítulo tres. Un saludo. Por favor dejen sus comentarios si les ha interesado, siempre me anima mucho ver que comenten, así sean críticas, notas de odio, detractores de Luna, lo que sea.
La canción ya todos la conocen, es Party Tonight una vez emitida por un episodio de un show más llamado "Mordecai y los Rigby's".
