Yo creía que la historia estaba completa, pero mi cabeza seguía dándole vueltas, y al final cedí. Me di cuenta de que no podía dejar a un lado lo que estaba sintiendo Booth. Es también un pequeño apunte, nada más. Espero que suene lo bastante confuso para alguien que acaba de salir de un coma, pero si os parece muy lúcido, creo que podría echarle la culpa a la adrenalina... XD
Disclaimer: Si fuesen míos, no tendría que estar haciendo terapia.
.
.
"Tan real..."
.
.
La observo mientras se aleja con los médicos y me vienen a la mente de nuevo las imágenes de ese sueño tan extraño que acabo de tener. Parecía tan real.... No puedo recordarlo todo bien, pero al pensar en él una sensación muy confortable de alivio y tranquilidad me llena. Sé que estaba ella, y que juntos resolvíamos un caso, como siempre... o no, es un poco confuso, porque creo que mi hermano Jared llevaba la investigación, o ... ¿era el asesino?. No sé muy bien. Tampoco puedo recordar a quién mataban, o por qué, y tengo la sensación de que si me acordase tendría la respuesta que busco.
De repente me doy cuenta. ¿He estado en coma cuatro días? Cuatro días ¿Cómo puede ser eso? ¿Qué es lo que me acaba de decir Huesos? Que he tenido una reacción a la anestesia... O sea que casi me muero por un medicamento. Siento un escalofrío al pensarlo. Me llevo la mano a la cabeza y noto las vendas. No es que no haya pensado en la muerte. Muchas veces... Y de tantas maneras. Pero generalmente pensaba en la batalla, en cumplimiento del deber, en acción. Aquellos pensamientos oscuros sobre ello en la adolescencia y en el miedo que me había provocado el tumor. Sólo podía sentir incredulidad al pensar todas las situaciones de peligro que había pasado y que casi me mata la anestesia.
Desde la ventana de mi habitación se ve que es de noche. ¡Cuatro días! Me siento muy aturdido con todo esto. Trato de asimilarlo... Me froto los ojos tratando de ordenar lo que pasó. Tenía alucinaciones.... resultó que era un tumor... astrocitoma no sé qué. Huesos estaba conmigo cuando me lo dijeron los médicos, me había llevado ella al hospital. No puedo acordarme muy bien. "Confía en mi", me había dicho. Su voz casi temblaba, sus ojos gritaban. No necesitaba pedírmelo. Como no voy a confiar en ella. Recuerdo que me inquietó su actitud. Estaba preocupada, muy preocupada, no podía ocultarlo. Aunque intentaba sonreír y aparentar tranquilidad, la verdad, no lo lograba. Es como un libro abierto... No entiendo cómo hay personas que dicen que es fría y distante, si es puro sentimiento. Es cierto que no siempre sabe tratar con las personas, a veces sí es torpe, muy torpe, pero otras me deja boquiabierto, incluso a mí que sé que puedo esperar cualquier cosa de ella. Ese es su encanto. Es tan previsible y condenadamente racional, y a la vez tan sorprendente. Y tan inocente... Esos ojos que miran desde lo más profundo de su alma, aunque ella niegue que el alma exista.
No puedo evitar que una sonrisa se dibuje en mi boca, mientras pienso en todo esto. Es fascinante. Sí esa es la palabra. Se me escapa un suspiro. Es superior a mí. No puedo dejar de pensar en ella.
Cuando me desperté lo primero que oí fue su voz. O quizás todavía estaba soñando... Parecía que su voz había estado siempre conmigo. No estoy seguro de lo que era real y lo que no. Lo primero que vi, aún medio inconsciente, fueron sus ojos y fue como si mi sueño continuase. Así lo sentí en ese momento. Creí que aún seguía soñando. Había sido tan real. Ella estaba tan cerca de mí que podía sentir el calor de su cuerpo. Pero no estaba todo lo cerca que yo quisiera. Acababa de pasar algo muy importante... Me acababa de confesar que estaba embarazada. La tenía en mis brazos, compartiendo el sillón de su despacho. Tan contentos. Un niño... O una niña, me había dicho ella. Y de repente ya no la abrazaba ni la besaba. ¿Qué estaba pasando? Por un momento todo fue muy confuso. ¿Por qué ya no estábamos en ese sillón? ¿Por qué tenía tan mala cara si hace un momento éramos felices? -No ha sido real, me pareció que me decía. ¿A qué se refería? Sí era real, estábamos los dos... No entendía... Y tuve que preguntarle. Preguntarle qué estaba pasando, donde estábamos, o lo más importante, quiénes éramos... Sólo acerté a decir -¿Quién eres?-... Ahora sé que la elección de las palabras no fue la más adecuada. Sus ojos se volvieron grises en vez de seguir azules como siempre, y sentí como se rompía su corazón. Cada vez que lo pienso me lleno de culpa. Pero tenía que saber por qué ya no éramos felices... Ella no era la misma Brenn, o si... Estaba mareado. No sabía qué era real, por Dios ni siquiera sabía quién era yo mismo. Querría seguir siendo el dueño de un club, feliz próximo padre del hijo de la mujer de mi vida, que resultaba que era de verdad mi mujer. Lo tenía todo. No podía ser mejor. Pero la niebla del sueño se iba disipando poco a poco. Vi que estaban en un hospital. No había escuchado la primera explicación que ella me había dado, a duras penas la veía. Pero mis pensamientos se iban acomodando en mi mente desordenada. Cuando me dijo con voz angustiada Soy yo, y se le quebró la voz, empecé a recordar las alucinaciones, los médicos y la última imagen que vi en la sala de operaciones. Esos mismos ojos azules, también grises escondiendo la preocupación. Supe entonces que no era la Brennan de mi sueño, sino otra mujer, la misma aunque diferente, la doctora Brennan. Huesos. Mi Huesos. Y ella era real. No lo real que yo hubiese querido, tengo que reconocerlo, pero real al fin y al cabo y por más que me cueste, debo admitir que no cambiaría ni uno solo de los momentos que he compartido con ella. Aunque fuese por un sueño maravilloso. Y ella creyó que no podía recordarla. Me duele el sólo pensar que podría haberla olvidado. ¿Como podría ser Dios tan injusto y permitir una crueldad semejante? Sé que Huesos podría vivir sin mí, pero tener que vivir sin que pudiese reconocerla, sería diferente. Peor. Me mataría antes de ser yo el que le hiciera tanto daño. Abandonarla así, otra persona más en su vida. Y precisamente yo con lo que la... aprecio. ¿La aprecio?. La quiero. Acéptalo. Darías tu vida por ella sin dudarlo, eso no es un secreto para nadie. Y morirías si le pasase algo.
¿Cómo puedo soportar estar a su lado sin estarlo? A veces creo que no podré aguantar más, que voy a explotar por todo esto que siento. Si al menos pudiera decirle algo... No, Seeley. No debes ni pensarlo. No está preparada para eso.
En realidad creo que quizás sea yo el que no está preparado. No estoy preparado para la posibilidad de perderla... Es demasiado peligroso tentar la suerte. Aunque me tenga que tragar mis sentimientos el resto de la vida, y me parta el deseo de quererla, no sería como el dolor de quedarme sin ella.
Todos estos pensamientos deben estar afectándome. Me siento muy cansado. Siento que se la nubla la vista, y me empieza a doler la cabeza. Noto los músculos entumecidos. Las piernas débiles. Cuatro días sin saber si despertaría, a punto de romper la promesa de no abandonarla. Por su aspecto ha estado en el hospital. ¿Habrá estado conmigo todo el tiempo? Sería pedir mucho. Me duele también la cicatriz de la bala que casi la mata a ella... por mi culpa. Es un dolor fantasma, lo sé, tengo heridas peores, pero esta significa tanto. Por eso me llevo la mano al pecho, intentando recordar aquel momento... Lo emocionada que estaba ese día en el karaoke, y su voz dulce, sus ojos felices, como una niña en un parque de atracciones, arrebatadora, sexy, llevando el poder en un entorno que no era el suyo, y controlándolo. Pararía mil balas sólo por que siempre fuese así de feliz.
Todavía está hablando con los médicos fuera. No sé que estarán diciendo, llevan ya un buen rato. Ella parece muy segura de sí misma en este momento, los médicos siguiendo sus explicaciones, como si fuera ella la neurocirujana. Si ya lo decía yo, es mi pequeño genio. Sonrío, y justo en ese momento, mientras se despide educadamente de los doctores, gira la cabeza y mira hacia mí. Ella también sonríe. Se la ve tan cansada... Lleva el pelo suelto y un poco despeinado de manera que un mechón cae sobre su cara. Su cuello... ese cuello maravilloso de piel blanca y suave que hoy no lleva adornos me está matando. Está tan condenadamente guapa. Definitivamente, tengo que dejar de tener estos pensamientos.
Antes era capaz de visualizar la línea que nos separaba, pero cada vez está más borrosa. Ojalá pudiera traspasarla. Ojalá fuese todo tan bonito como en mi sueño. Parecía tan real...
