1 | DESPERTAR A LADO DE UN ÁNGEL

"¡SHERLOCK!" grité, fijando la mirada en el cuerpo de mi amigo, el gran detective asesor de Londres. No podía estar ocurriendo aquello. No otra vez.

"John, John" canturreó la voz de Mary, mi esposa. "Está bien. Está bien, amor."

Restregué mis ojos con frustración, intentando olvidar y difuminar la imagen de Sherlock. El sueño había sido tan real.

"Lo siento, Mary."

"No..." dijo ella. Me envolvió en sus brazos y me besó en la mejilla dulcemente. "No tienes por qué disculparte."

"Verlo aquí, de nuevo... como si nada importante hubiese ocurrido, como si no..." las palabras se quedaron en el aire, mi voz quebrándose.

"Él es tu mejor amigo" susurró ella. "Lo extrañaste tanto, lo admiraste a cada momento, John. Puedo entenderlo. Perder a alguien, ver morir a alguien a quien amas..." Mary se perdió en un recuerdo doloroso. Por supuesto que me entendía: también vivió algo parecido. Era mi turno de reconfortarla; ella sonrió con pesadumbre. "Eres tan afortunado, John. Tienes la oportunidad que yo nunca podré tener. Sherlock está vivo."

"Él me mintió."

"Debe haber una razón, amor. Estabas allí aquel día en St. Barts. Debe haber algo que no hayas notado, la razón por la que Sherlock hizo lo que hizo."

"No puedo..." no me atrevía a decirle esto a nadie más. Mary era la única persona en quien podía confiar en ese momento. "Sherlock me hirió y yo te conocí, ahora nosotros lo tenemos todo bajo control y él regresa, pensando que estaré dispuesto a correr a su lado como antes."

"Quizá se siente solo. ¿Por qué no vas mañana a verle para hablar con él? Piénsalo esta noche, John. ¿Qué podrías perder?"

"Eres mi ángel" le dije y mientras la besaba, susurré: "me cuidas, me apoyas, me amas, me haces feliz. ¿Qué hice para merecerte? ¿Qué puedo hacer para retribuir todo lo que me has dado?"

Ella soltó una risita.

"Ve y busca a Sherlock. Perdónalo y deja de ser tan terco, John Watson. Ve y comparte más aventuras con él."

"Lo pensaré" respondí, preguntándome si Mary sabía algo que yo no.