Uff, —dije muy estoy nervioso. Hoy por fin iba cumplir mi gran sueño iba hacia una entrevista de trabajo en una de las más grandes empresas de tecnología de los Estados Unidos, no es otra que la International Business Machines Corp., (IBM). Habían venido muchas gente a la entrevista, —Que probabilidades tenía yo antes 150 mil personas que habían venido a lo mismo que yo, formar parte de esta gran compañía, —dije para dentro de mí. Cada vez que llegaban la gente le daban un número.

Tranquilízate Edward, tu puedes, —me decía para mí mismo tratando de convérseme.

Aún no había empezado la entrevista y ya me estaba comiendo las uñas. Veo como una muchacha rubia trataba de llamar la atención a todos. —Por favor escúcheme todos ya vamos a empezar con la entrevista, que pasen del 1-10, —decía la rubia. Miro rápidamente cual número soy, —Debe ser una broma, no, en serio soy el número 100, —dije para dentro de mí. —Ahora si estoy frito, como lo iba a lograr, y solo había dos plazas disponibles, —dije nuevamente para dentro de mí.

Los minutos que pasaban parecía lentos, cada vez que la linda rubia salía llamaba a otros diez ya iban por el 20, —Ostra aún faltaba 80 personas delante de mí, mis nervios no pueden estar peor, —dije para dentro de mí.

En ese momento siento alguien que se sienta al lado mío, me giré y la vi allí, me deleite solo a mirarla. Ella me mira como si me fuera a comer.

Hola, —dije amablemente.

No me contestó, y para sacarle aunque sea alguna palabra dije, —Vienes a la entrevista, —dije muy sutilmente.

No, —dijo bruscamente.

¡Wow! Qué carácter tiene la mujer, —dije para dentro de mí. —Entonces si no vienes a la entrevista que haces aquí, o es que acaso trabajas aquí, —dije mientras ella me miraba como diciendo a ti que te importa, pero me llevé una sorpresa.

Trabajo aquí, solo vine a conocer a los candidatos, —dijo mientras miraba hacía todos los lados, —Y tú estás para la entrevista, —preguntó.

Sí, y la verdad es que estoy nervioso, —dije aunque no sé porque le decía como me sentía.

Y por qué estas nervioso, —dijo ella con curiosidad.

Usted no ves que hay demasiada gente y tal vez que sea muy talentosos, y existe muy pocas posibilidades que no me escojan, —dije muy natural.

A caso usted es muy malo en lo que haces, —dijo ella con una sonrisa en los labios, me le quedé mirando, —Digo en su trabajo no me malinterpretes, —dijo ella muy seria.

No señorita, nunca pensaría algo que no es, y modestia aparte soy muy bueno en lo que hago, fui unos de los mejores alumnos en Harvard, —dije mientras mis mejillas se tornaba rosadas.

Ah, y por qué escogió a esta Empresa entre miles que hay en los Estados Unidos, —dijo ella.

Mientras le contaba que este era uno de mis grandes sueños poder trabajar para esta Empresa, veía como los que salía las personas del despacho donde se realizaba la entrevista, sus caras eras extrañas, no había muestra de alegría o de tristeza.

Trato de enfocar mi mirada hacia las personas que salían del despacho grande. — ¿Qué estará pasando?, —dije mientras ella con un gesto con los hombros me decía que no sabía,

Perdona cómo es que vas a saber, si estás aquí conmigo, —dije entre risas.

Entonces unos de sueños es poder trabajar aquí, —dijo ella mientras aceptaba con la cabeza. —Oí decir, que la Directora es muy estricta y narcisista, aunque no he tenido el placer de cruzarme con ella, —dijo ella mientras mirabas las caras de las personas que salía.

A mí me da igual, mientras haga mi trabajo y no me la cruce todo va hacer perfecto, —decía mientras mi mirada se dirigía hacía su rostro serio.

No sé por qué pero cada vez que me veía su mirada, sentía una tristeza, que me llegaba al alma. Sentía que un profundo dolor y lo único que me apetecía era abrazarla y consolarla, sin embargo, no era nadie para hacer eso.

Y llevas muchos años aquí en la Empresa, —dije tratando de enfocar mi mente en otra cosa que no sea lo que está sucediendo detrás de la maldita puerta.

Se puede decir que prácticamente desde que se fundó, —dijo ella.

Debe ser una broma, —dije para dentro de mí mientras esbozaba una amplia sonrisa en mi rostro.

Lo digo en serio, —dijo ella mientras en ese momento se nos acercaban dos mujeres y empezaron hablar o más bien a chismear.

Ambos nos quedamos callados, mientras oíamos a esas dos diciendo que la Jefa era una tirana, que hacía pasar vergüenza a sus empleados no importaba quien estuviera delante. — ¡Wow! No me creo que una mujer puede llegar ser todo eso, —dije para dentro de mí.

En eso mi mirada se refleja en ella mientras ella solo oía lo que esas chismosas decían. Su rostro refleja ira, destrucción, y miedo, me acerque más a ella y tomé su mano. Y nada más que nuestras manos se rozaron una corriente eléctrica fluida por toda mi mano, tuve que quitarla enseguida,

¡Joder!, sentiste eso, —dije mientras ella ni se percataba que le hable todavía seguía concentrada en esas dos mujeres. Así que imagino que no sintió lo mismo que yo.

Todo bien, te sientes bien —dije mientras le colocaba mi mano en el hombro.

¡Eh!, ah, si todo bien, si me disculpa debo…. —dijo ella mientras la cortaba.

Por supuesto, tiene cosas que hacer y yo entreteniéndote, —dije muy apenado.

Y sin decir siquiera adiós, veo como se marchaba, me le quedo mirando, no puedo negar que tiene un cuerpo hermoso, unas piernas provocativas, no dudo que unos cuantos abejorros no estuvieran detrás de esta linda flor, —Para Edward te estás oyendo lo que dices, —dije para dentro de mí, pero mi mente dice una cosa y mi verga dice otra cosa, ya la tenía dura de solo pensar esas cosas.

Tuve que levantarme y colocarme una revista que me encontré entre las entrepiernas y caminar hacia el baño. Por suerte nadie me lo notó. Aunque pensando lo bien, creo que no le hubiera importado a nadie. Soy de esos hombres que llame mucho la atención, sin embargo, no digo que no sea monstruo o un bicho raro. He visto como las mujeres me miran y me sonríen, sin embargo, cuando siento que una mujer se fija en mí, bajo la cabeza de la vergüenza.

Mientras me tranquilizaba y me echaba agua en el rostro siento como mi verga se pone flácida. —Pero no puedo negar que lo que sentí por aquella mujer fue algo muy fuerte espero no volvérmela a cruzar, —me decía a mí mismo, —digo si es que me aceptan.

Al salir del baño, veo que la rubia linda sale de nuevo y empieza a decir unos cuantos números y entre ellos el mío, — ¡Wow! Que rápido, y solo han pasado dos horas desde que comenzaron, —dije para dentro de mí mientras corría.

La rubia me miró de arriba abajo, y me señalo que pasara. Aun con la respiración acelerada entro al infierno, digo al despacho. Mis ojos no dejaba de admirar aquel local parecía un niño cuando le regaban un juguete nuevo. Siento una voz masculina que hace que vuelva a la realidad, —Por favor hagan una fila, —dijo un señor mayor. Tengo la impresión que debe ocupar un alto cargo en la Empresa.

Por favor, digan sus nombres y apellidos y díganos por qué quieren formar parte de nuestra familia, —dijo el hombre.

Cada uno dijeron sus nombres y explicaron el motivo por el cual estaban aquí, sin embargo, cuando era mi turno de hablar. No pude ni siquiera decir la inicial de mi nombre somos interrumpidos por una voz que le pedía al que hombre que estaba dirigiendo la entrevista que eso era todo que no quería oír más cuentos absurdos,

Disculpe, pero yo no he terminado, ni siquiera he dicho mi nombre, —dije mientras todos se me quedaron mirando como si yo hubiese dicho algo espantoso o terrorífico.

Lo siento, señor pero la Directora ha hablado y si dice que todo ha terminado, es así, y no podemos contradecirla, —dijo el hombre muy nervioso.

Pero esto es inadmisible, quien se cree que es ella, solo porque sea la Directora puede tratarnos así, —dije muy furioso aunque sabía que estaba tirando mi sueño por la canaleta del baño.

Se disculpaban una y otra vez, pero no tuve otra opción que aceptarla. Nos dijeron que esperábamos dentro de dos días que ellos avisaban a quien iba a aceptar para el puesto de programador. Salí muy enojado de allí aunque al mismo tiempo estaba triste. En el pasillo me encontré con aquella mujer que me había cruzado antes de entrar al infierno porque a pesar de sus lujos todo se volvió un infierno y una pesadilla. Ella se acerca mí, y a medida que nos acercábamos, ella esbozaba una sonrisa que no sabría cómo describirlo. Si era de felicidad u otra cosa.

¿Cómo te fue en la entrevista? —dije amablemente

No sé decirte, ni siquiera pude hablar, —dije

Entonces los impresionantes, ¡no! —dijo ella inocentemente.

No exactamente, cuando iba hablar, fui interrumpido y dijeron o mejor dicho esa mujer la Directorcilla acabó la entrevista así sin más, —dije mientras ella se quedaba boquiabierta por todo lo que le estaba contando.

No me digas, en serio hicieron eso, —decía ella y yo asentaba.

Fue un placer conocerte, espero que algún día coincidamos nuevamente, —dijo ella mientras se marchaba.

Cuando ya estaba a unos centímetros de mí, me había percatado que no sabía su nombre. Me giro y le digo, —Oye, me puedes decir cómo te llamas, —dije mientras ella esbozaba una sonrisa pícara.

Me llamo Isabella, pero los amigos me dicen Bella, —dijo ella.

Mucho gusto Bella, mi nombre es Edward y mis amigos me dicen Edward, —dije de forma sarcástica mientras ella esbozaba una carcajada y daba media vuelta.

Pasaron los dos días en un santiamén, pero no ha habido ni una sola llamada, ni siquiera para decirme, — ¡Ay! Lo sentimos, pero no reúnes las cualidades suficientes para el puesto, —dije con voz burlona. Solo recibía llamadas de mi hermano Sebastián, dándome ánimo.

En eso siento el teléfono sonar, corro disparado acogerlo. —Hola, —dije con la voz entre cortada y con los dedos cruzados

Es el Sr. Cullen, —dijo una voz dulce.

Ajá, —dije ya con los pelos de puntas.

Le habla la de Recursos Humanos de la IBM, le informamos Sr. Cullen que usted ha sido aceptado. Muchas Felicidades. Debe estar aquí el lunes para que firme el contrato —dijo ella.

Pero como que fui aceptado si ni siquiera realicé la entrevista, —dije un poco impresionado pero al mismo tiempo estaba que no cabía con la emoción que sentía.

No sé, señor, eso fue lo que me dijeron los altos directivos, y yo solo acato órdenes, —dijo ella.

Ok Gracias, señorita, descuida allí estaré, —dije muy emocionado.

Wow que feliz me siento, nunca pensé que lo lograría, pero la duda me carcomía cómo es posible esto, rápidamente llamé a mi hermano y le di la gran noticia.

Al fin lunes, voy al baño me doy una ducha y rápido desayuno, tomo mi portátil y me dirijo hacia el ascensor. Marco el piso del sótano, en eso siento una voz que dice que espere, presiono el botón. Ella entra me agradece el gesto le pregunto qué piso le marco y por suerte va hacia donde voy yo. Ambos permanecemos callados, en ese momento enfoco mi mirada hacia ella. Y mientras más la miro me resulta muy familiar, nunca hemos coincidido, y no sé si vive aquí o está de paso, pero su rostro su cuerpo yo lo he visto antes. A mí nunca se me olvida un rostro, cuando llegamos al sótano, ella sale disparada y no me da tiempo preguntarle.

Voy hacia mi Audi 6, y cuando estoy a punto de salir un Chevrolet Aveo de color rojo se me atraviesa, y tuve que frenar en seco y me doy contra el volante, — ¡LA PUTA MADRE!, —dije sin ninguna vergüenza. Levanto la vista un segundo veo que el otro coche que frena también. Salgo para ver quién era el imbécil que conduce de esa manera, y con una mano en la cabeza y mirando al suelo, me coloco en el lado del conductor, le toco la ventanilla, y cuando veo que la baja le suelto, —Pero se puede saber en dónde tienes los ojos puesto, en el culo, —dije con la voz alterada.

Ahora en estos momentos, mirándote en el espejo, no ves que me estoy maquillando—dijo una voz de mujer,

La cabeza me va mil por hora, creo que estoy a punto de caerme. —Pero esta de donde salió, Ay Dios dame paciencia—dije para dentro de mí. Y no perder la paciencia que me queda, le digo amablemente:

Pues para la próxima se fija por donde va, casi provoca un accidente, vale, —dije sutilmente mientras ella continuaba maquillándose.

Acaso se hizo daño, —dijo ella sin apartar su mirada en el espejo

No, pero…—dije cuando ella me cortó

Uff, menos mal así no tengo que darle dinero, y pagarle una indemnización, —soltó ella así sin más.

Cuando escuché eso, la sangre me hervía por dentro, que provoco que sintiera un latigazo fuerte en la cabeza —Pero que prepotencia, esta se cree que con dinero todo se resuelve, — decía para dentro de mí. Cuando me pongo la mano donde sentía más fuerte el dolor, sentí como algo que me recorría desde mi cabeza y corría por mis mejillas. Cuando me aparto la mano veo sangre, y trato de mirar en el espejo de la ventanilla, tengo una leve herida en mi sien. Coloco de nuevo la mano para hacer presión y le digo,

No todo se resuelve con dinero, señorita, —cuando dije eso ella soltó una carcajada como si hubiera dicho un chiste.

Todo se mueve con dinero en este mundo corazón, —dijo ella.

Pero serás…, —dije apenas cuando se abre el portón y sale a toda marcha.

Después de curarme finalmente llego a la IBM, busco el departamento de Recursos Humanos firmo algunos papeles que me pidieron que firmara y me indicaron donde sería mi puesto de trabajo. Me presentan a mis compañeros de trabajo. La oficina es grande, la mujer de recursos humano me indica donde es mi mesa de trabajo. Todos se me quedan mirando y la verdad no entiendo el por qué. Le doy las gracias a la mujer y antes de despedirse esta me dice:

Mucha suerte en el día de hoy, —dijo ella mientras daba media vuelta y se iba.

Gracias, —dije muy contento.

Me siento y disfruto de todo lo que tengo aquí delante de mí. Pero mi cruda realidad vuelve en sí, cuando siento a alguien que se coloca al lado mío.

Mi nombre es Sam Uley, y soy el supervisor de toda esta oficina, soy el encargado de revisar y chequear todo las cosas que hagas, —dijo él.

Mucho gusto Sam, mi nombre es Edward, —dije mientras le colocaba la mano amablemente para saludarlo., sin embargo, él no me correspondió, más bien me la miró como si tuviera una enfermedad contagiosa.

Mira, primero para ti soy el Sr, Uley, y segundo quiero que empieces a trabajar para que vallas familiarizándote con el trabajo, archiva estos documentos, —soltó él

No quería ser la nota discordante, así que asenté y me dejó encima de la mesa un bulto de papeles. Cuando tomo un bulto de papeles que casi no puedo ver lo que tengo delante de mí. Cuando me giro, y sin darme cuenta me enredo con los cables de la PC de mi escritorio y caigo hacia delante los papeles vuela por los aires y caigo encima de alguien, solo pude captar que se trataba de una mujer. El roce de los labios, una mordida en el labio inferior y los ojos incrédulos de Edward, la mirada entre qué demonios, que hago.

Ufff, maldita sea y quien es esta belleza que hacían la escena increíble. Siento que la he visto antes, mi cuerpo la reconoce pero mi mente no, —dije para dentro de mí.

Joder sus labios sabe exquisito, —murmuraba para dentro de mí. Nunca he sentido tal cosa. Bajo mi mano y empiezo a recorrer todo su cuerpo, tanto con mis manos como con mi mirada.

Uffferes exquisita. Me tienes completamente excitado. —murmuraba entre dientes. Mi duro pene roza su vientre. Levanto de nuevo la mirada y la clavo en su mirada profunda. En su mirada siento que desea lo mismo que yo. Una lujuria invade el ambiente, en ese instante solo somos ella y yo.

Veo que una de sus manos va acariciando mi cuerpo. Primero recorre lentamente mis brazos luego mi torso, se queda un rato ahí empieza a forma dibujos en todo mi torso. En ese momento mi respiración se va volviendo cada vez peor me cuesta respirar. Y cuando siento una de su rodilla acariciando mi duro erecto pene. Zas!, un fuerte rodillazo hace que me separe de ella en santiamén.

Joder que dolor, mis manos que hace un instante estaban recorriendo todo su cuerpo ahora las tengo en mis entrepiernas. No me puedo mover, siento como ella se para y todos van hacia donde ella está,

Se encuentra bien Directora Isabella, —dijeron todos al unísono.

Comooooo, Directora Isabella, —dije sorprendido, —Un momento Isabella, a la única que conozco con ese nombre es a…. —dije cuando me colocaba ahora mis manos en la boca. Ahora el dolor que sentía en mis entrepiernas no es comparado con lo que estoy siento ahora mismo. Estaba petrificado.