Hola hermosuras, aquí les traigo un nuevo capítulo de este fic, muchísimas gracias por sus lindos comentarios y espero que lo disfruten.
Gray.
Aun me pregunto cómo demonios llegue a parar en esto, ¡Ni siquiera tiene auto esta mujer! No toma taxi porque cobran por cuadras, tacaña. ¿Qué tal lejos estamos? Estoy muy cansado, ¡Agotado! odio el maldito metro y lo que más odio es tener este maldito gorro de colores que me hace ver como un maricon.
Sus ojos azules no se separan de mí ni un solo segundo y eso me hace sentir incomodo, no soy un tonto niño al cual tienen que estar supervisando al contrario de este mocoso que está sentado a mi lado, juro que si pudiera lo mataría y es que no para de reírse, está acabando con la poca paciencia que me queda. Lo que no sabe es que soy cinturón negro y puedo partirle la cara con tan solo un golpe. ¿Eso es lo que quieres estúpido mocoso? No entiendo como los padres no le dicen nada, son unos idiotas definitivamente, se ríe en mi cara de la ropa que tengo puesta y su madre lo aplaude. ¡Los niños son monstruos sacados de lo más profundo del infierno, eso es lo que son, son unos demonios y los padres son pobres personas que han vendido su alma!
El metro se detiene bruscamente y ella por poco se cae encima de mí ¿Qué no tiene fuerzas para tenerse bien de esa estúpida baranda? La mujer a mi lado me mira como si tuviera el derecho si quiera a dirigirme la palabra. No tiene estilo, decencia o si quiera las uñas arregladas ¡qué asco!
— No entiendo como jovencitas tan bonitas se ennovian con semejantes patanes –Me siento terriblemente ofendido, ¿Patán, yo? ¿Escuché bien? Ella fue la que se ofreció a cederme la silla, es lo mínimo que debe hacer al obligarme a subir en un transporte público tan ineficiente como este, además fue culpa de esa peli azul al ser tan lenta y dejarse robar mi silla. No soy un patán, soy un Fullbuster y una persona como ella no tiene el derecho de creer que puede juzgarme cuando claramente soy yo el único que tiene el derecho. Además ¿Mi novia? Nunca me fijaría en una niñita como esta, no es de mi gusto, no cumple con ni un solo de los criterios que exijo para que una mujer tenga el privilegio de salir conmigo. No, nunca en la vida.
— No es mi novio y está muy cansado así que no se preocupe, ha tenido un mal día, solo queremos llegar a casa –Odio que me defienda esta azulita, yo también tengo mi lengua, mis propias palabras para callar a la gente. ¿Queremos llegar a casa? No me metas en ese paquete niña, tu casa debe ser igual que tu ropa, ¡terrible!
La voz mecánica indica que llegamos a la calle 110. — Acá nos bajamos –dice suavecito y me avergüenza agarrándose como una garrapata de mi brazo.
— Suélteme –le digo tratando de zafarme pero se mejor que nadie que no lo hará, no permitirá que me tire a un tren mientras caminamos a la salida y odio que todas estas personas nos estén mirando, ¿Sabrán lo que paso está mañana? Ella se negó a hablar con la prensa o si quiera salir en un pequeño cuadro en los periódicos y es algo extraño. Si no quiere fama, no entiendo entonces porque está haciendo todo esto.
Salimos de los torniquetes y siento el frío penetrante llegar directamente a mi cara, ella me suelta y se pone las manos en el rostro. Volteo los ojos, creó que en su pequeño bolso no cabe otra bufanda de repuesto.
— No me agrada el olor de su perfume –Me quito la bufanda y se la paso, creó que la necesita más que yo, su piel es supremamente blanca y ya parece que se está amoratando. Lo duda un poco pero al final de cuentas la toma, se cubre la boca y mete las manos en su bolsillo. Me indica con la cabeza que suba y esto se siente extraño, hace algunas horas estaba bajando las escaleras de esta estación dispuesto a matarme y ahora salgo de ella con vida usando un gorro colorido que jamás usaría en mis cinco sentidos.
No tengo ni idea como llegue a rondar por estas cuadras, este lugar está muy lejos de mi mansión…bueno la que era mi casa, nunca había prestado atención a mí alrededor y ahora veo que es un sector muy comercial, el sol brilla apenas y está haciendo muchísimo frío. Veo una hamburguesa exhibiéndose en una de las vitrinas de un local llamado Gourmet Deli y se me hace agua la boca, tengo demasiada hambre tanta que estoy dispuesto a que esa cosa grasienta entre a mi organismo.
Volteo a ver a mis alrededores y Juvia no se encuentra en ninguna parte. ¿Qué se hizo esa mujer? Estoy entrando en pánico y mi corazón se detiene, mis ojos buscan una cabeza azul entre la multitud y ya no puedo respirar bien, solo estaba engañándome, se dio cuenta que tenerme era una responsabilidad enorme y un gasto que no estaba dispuesta a asumir, me ha abandonado como los otros. No, esto no me puede estar pasando, estoy muy nervioso, no quiero volver a estar solo, no puedo volver a dormir en la calle, me devuelvo a la estación rápidamente y no está. Mis uñas aprietan mis palmas por medio de sus guantes pequeños y mi estómago se vuelve un agujero negro.
Subo de nuevo y trato de recordar una dirección que jamás me dio porque no le pregunté donde vivía, soy un idiota por confiar en que me iba a ayudar sin conocerme, soy simplemente un imbécil. La perra de Ángel me botó a la calle cuando se dio cuenta que había quedado en la mismísima miseria, esa era la magnitud del gran amor que me profesaba, las mujeres son todas iguales. No pensé que fuera capaz de hacerme esto por su cara de santurrona pero resulto ser la peor de las mujeres sobre esta tierra.
Siento que me voy a caer al piso, ya no tengo fuerzas de todos modos para aguantar esta temperatura y en ese mismo instante siento que me tocan el codo, la chaqueta está rota y me descubre casi todo el brazo. — ¿Dónde estaba? Me tenía muy preocupada, no se quede atrás mientras caminamos por la calle –Está agitada, como si hubiera corrido toda una maratón pero ni siquiera ha pasado más de un minuto y no creo que haya corrido por todo Manhattan, algo dentro de mí se alegra de verla y me siento estúpido. No puedo volver a confiar en nadie sobre esta tierra, tengo que dejar eso muy en claro en mi cerebro. En nadie.
Empezamos a caminar por toda la ciento diez y ella no recupera su aliento, quisiera decirle que paremos un momento ¿Nunca va al gimnasio? Su físico es deplorable, memorizo lo más importante en la calle para no perderme, no frecuentaba estos barrios y aunque no es un sector peligroso no me siento a gusto acá. La oficina de correos está a mi izquierda y a mi derecha hay un gran letrero verde que dice Farm Country, hay un colegio más adelante y mi concentración se ve afectada por su vocecita.
— Hay cosas que debe saber de mí, vivo sola en un pequeño apartamento, no tengo muchos amigos, de hecho creo que no tengo ninguno pero mi vecino a veces viene a visitarme con su novia para saber cómo estoy, trabajo seis días a la semana y lo más importante que debe saber es que tengo una en… — No me interesa saber nada de usted, no vamos a ser compañeros, amigos ni mucho menos tendremos un relación sentimental…Puede guardase sus cosas para usted porque en realidad no me interesa saber absolutamente nada, piense que esto es solo una estación, una etapa de transición y después de que me recupere de esto no sabrá más de mí. –Se queda callada, baja la mirada y sigue caminando, yo no me pongo a contarle cosas de mi impresionante vida, los países que he visitado, las comidas asombrosas que he comido así que no espero que ella me diga sobre su aburrida vida.
Caminamos dos cuadras más y llegamos a una diminuta entrada entre una pizzería y una tienda de quinta llamada Dollar Greatnees, entramos en ese lugar y es peor de lo que se pintaba por fuera pero hay una cosa que agradezco, tiene calefacción. Juvia entra y se pierde en los pasillos que se forman por los muebles, cuando regresa tiene una máquina de afeitar, un jabón, un cepillo de dienes y Shampú.
— No son de la marca que uso, se me irritará la piel con estos productos.
— ¿Ya los ha usado antes? -Nunca había comprado una cosa que valiera un dólar, de hecho es un insulto para mi apellido, nada que sea tan barato es servible, nada que sea económico cae en nuestras manos, esa es la vida de nosotros los ricos, pagamos exorbitantes sumas de dinero por un objeto para luego presumirlo ante nuestras amistades, ¿Amistades? Gente falsa, plástica y sin sentimientos.
— No, en la vida he usado algo así. Nunca antes había visto esta marca. ¿Meeeeen? Suena como si el dueño fuera un pequeño gordo que no le importa la salud de nadie.
— Gray, le voy a decir un secreto que los ricos no conocen. Es el mismo producto, todo lo hacen en China, la única diferencia de lo que usted usa con este es que para que lo compre por cinco veces su valor le colocan una etiqueta de una marca muy cara y ya.
— No es cierto.
— Lo es, Gray, sólo que los que se dejan engañar creen que son superiores pero al final de cuentas resultan ser todos unos tontos.
— No soy un tonto, soy un Fullbuter y no usare esto.
— Mire, ahí está. Si se le irrita la cara yo misma le compro la marca que usted usa. Nadie se va a enterar que Gray Fullbuster usó la marca Meeeen, se lo aseguro -Me pica el ojo y me molesta que sea tan sonriente, odio eso.
— ¿No es así, Totomaru?
— De mi boca no saldrá nada, Juvia.
— ¿Vio? Su secreto está a salvo conmigo -Que alguien la mate, esta chica es muy tonta. Me avergüenza cada vez que habla o simplemente se mueve.
— Son doce con treinta y dos. -El estúpido de la registradora no tiene el descaro de disimular la mirada lasciva que le hace a la azulita.
Ella saca de su bolso una pequeña cartera y esparce todo el dinero que tiene en la banda, cuenta las monedas velozmente y me avergüenza que las demás personas nos vean ¿A quién se le ocurre pagar con monedas? ¿Qué no tiene billetes? ¡Demonios que desesperante!
— ¿Cómo te encuentras? -Su mirada cambió radicalmente, ahora la ve suavemente y ella se coloca un mechón de su ondulado y azul cabello detrás de la oreja.
— Muy bien, no me quejó.
— ¿Ahora ayudas a los habitantes de calle?
— Es uno de mis propósitos de vida. -¿Me acaba de decir indigente en mi cara? Esto no se lo voy a perdonar jamás. Soy un Fullbuster no un habitante de calle.
— ¡Acá tienes! -Termina de contar el dinero y se lo entrega, coge la bolsa y me sonríe para que la siga. Ahora ya no estoy tan seguro de que tan buena sea esta decisión, creo que me he equivocado, no soportaré mucho viviendo en este lugar.
— Adiós -Juvia sale de la tienda y no me queda otra opción que seguirla, saca las llaves de su abrigo y abre la puerta que queda al lado de la tienda, se asegura de que entré y deja que el brazo cierre la puerta tras de sí, abre la segunda puerta y esto parece de una película de terror, el corredor es tan estrecho que siento que me ahogo. Subimos las escaleras y su puerta queda diagonal a estas, por lo menos no tenemos que subir millones de escaleras porque el edificio no tiene ascensor, 2B dice en la puerta y al girar la perilla confirmo mis sospechas. La habitación de mi perro era más grande que esta broma de apartamento ¿Cómo alguien puede vivir así?
— ¿No tiene nada más? Este apartamento es sacado de las propagandas que te muestran en los eventos de beneficiencia para que se te mueva el corazón y des tu dinero a fundaciones.
— Esto fue lo único que me dejo mi padre, así que es esto o la banca del Central Park -Ja ja ja pues me reviento de la risa, quiero golpearla con su maldita banca del Central Park. Se mete en la segunda y última habitación del apartamento, yo mientras tanto no dejo de mirar a mis alrededores, cerca de la ventana tiene florecitas que se mueven de un lado a otro por obra del sol, que objetó tan sumamente ridículo, pareciera que le estuviera bailando al sol y lo peor es que invaden la casa, ¡Tiene más de diez!
Las paredes están pintadas de blanco y las terminó con adhesivos de flores y mariposas. No se sí la pared de mi derecha ha sido pintada por el peor decorador del planeta pero no tiene ni una pisca de estilo. ¿La cocina, sala y comedor todo junto? Que mala distribución.
— Ya puede usar el baño. -Ella sale de la segunda habitación y me siento pegachento, sucio, sudado y un millón de cosas más. Camino por el pasillo y veo que su habitación también tiene muchos dibujos en las paredes, suspiró profundo y aspiro el olor a vainilla que sale de la pequeña vela que encendió.
— Es una ducha eléctrica, no abuse del agua caliente o los tacos se saltaran -Sale del baño y me alivio al ver un inodoro. Esto era lo único que necesitaba y ahora por alguna razón amo al creador de estas cosas. Agradezco que esa vela este encendida y me siento como un rey en el trono.
Minutos después me quito toda esta ropa de mierda que no quiero volver a ver en mi vida y me veo en el espejo botiquín que tiene en una de sus paredes, lo abro por un momento y veo una cantidad innombrable de frascos con pastillas. No reconozco ningún nombre pero me aterra esto ¿Será drogo-dependiente? ¿Me podrá drogar a mí para hacer cochinadas? Nadie me escucharía aquí, dejo el drama y me convenzo de que son pastillas de esas que las mujeres toman por ser mujeres, para los nervios, insomnio, cólicos, etc. Bueno a la final no es mi problema si es drogo-dependiente, cierro de nuevo el espejo y me unto la cara con jabón para empezar a afeitarme, ya no parezco un animal más del parque, mi cara queda perfecta y ahora creo que la marca Meeen es buena pero jamás lo admitiré frente a ella.
Me meto en la bañera que tiene la ducha en el mismo lugar y hago un esfuerzo sobrehumano por permanecer de pie, esta cosa está jodidamente resbalosa. Juvia golpea la puerta matándome del susto y habla de nuevo — Cuidado con el piso de la bañera es resbaloso.
— No me diga -Corro la cortina de mariposas y flores y aunque quiero llenar toda la bañera y sumergirme no quiero nadar en mi propio mugre. El agua está deliciosa, muchísimo. Nunca pensé que llegara a extrañar tanto el agua caliente, me lavó el cabello y el cuerpo más de dos veces, quiero quitarme toda esta suciedad y porquería de la calle.
No sé cuantos minutos he estado aquí bajo el agua pero si el cielo existe esto debe ser el paraíso, suena un pequeño ruido y la luz del baño se apaga. Juvia grita y por algún motivo me da risa.
— Le dije que no abusara -Al fin de cuentas ya estaba terminando y me siento renovado, la luz de la vela me sigue alumbrando y me seco con su toalla rosa, agarró el cepillo de dientes y luego de cepillármelos mil veces me pregunto qué aliento habré tenido todos estos días. Qué asco y vergüengza, me peino mi cabello con su cepillo de corazones, salgo del baño e inmediatamente un olor a comida recién hecha invade mis sentidos, huele apetitoso pero sé que la comida es muy inusual o algo que no me preparaban porque sabían que no me gustaba.
Juvia está en la cocina, se ha puesto su pijama y ahora que la veo de cerca no está tan mal, su trasero es grande y firme, sus pechos se le ven exuberantes por medio de ese esqueleto, no le veo las piernas por ese pantalón largo pero son jodidamente largas y tienen carne exactamente donde debe estar, su cara es algo blanquecina pero nada que no pueda arreglarse en la cama, además esas caderotas están para agarrarla y darle bien fuerte por detrás.
¿En qué mierdas estoy pensando? No puedo tener algo con una mujer de este estrato social, no puedo llegar tan bajo. Se da cuenta que estoy de pie en el pasillo viéndola y pega un salto, es muy asustadiza, se voltea rápidamente avergonzada y vuelve a mirar las ollas en la estufa.
— ¡Acá no se camina desnudo por el apartamento!
— No estoy desnudo –Me burlo de su reacción, ni que nunca hubiera visto un hombre en toalla, el sofá al lado del comedor ahora está extendido y sobre él hay una almohada y una cobija de plumas.
— Pues creo que el rosado no es su color –Quiero reírme, eso nunca lo espere pero obviamente no me gusta que se burlen de mi por una toalla rosada.
— No tengo ropa –Digo en mi defensa, me señala el sofá y hay un saco de lana de los Wildcats y un pantalón de suadera.
— ¿Esta bromeando? Nada de esto me queda, es su ropa. -Suspira profundo y asiente.
— Regale toda la ropa de mi padre cuando murió, mi vecino llega hasta mañana, no tengo dinero para comprarle algo porque me pagan por días y ya que hoy no fui soy más pobre que el día de ayer, así que por hoy tendrá que conformarse con eso, es la ropa más grande que tengo -Dejo caer la toalla al piso y ella se tapa los ojos avergonzada, no me ve, lo que quiere decir que es virgen, sólo por eso la descarto de mi lista, me gustan las mujeres que saben jugar en la cama.
Me pongo su ropa y simplemente me veo ridículo, el saco me queda de ombliguera y el pantalón de pesquero. Cuando estoy totalmente vestido se voltea algo molesta y me mira.
— Por favor no vuelva a hacer eso frente a mí -Me pasa un plato de comida con pasta, carne molida y queso y puedo ver la incomodidad en sus ojos, tal vez es de una de esas religiones que obligan a ser virgen a las personas hasta que se casan, debe tener un anillo de castidad. Pero eso ahora no importa, me concentro en la comida y me desilusiono, odio la pasta.
— ¿Qué es esto? -Me mira como si hubiera hecho una pregunta muy obvia y no quisiera darme la respuesta porque me haría quedar como un estúpido.
— ¿Comida?
— Odio la pasta, no quiero esto, es demasiado simple y no hay nada verde en este plato.
— ¿No le gusta? Pues que pena porque es lo único que habrá por hoy -Deja el pan encima de la mesa, toma su plato y se encierra en su habitación. ¿Qué acaba de pasar? Mis empleadas corrían a prepararme otra cosa cuando les decía eso, eso es lo que debe hacer ella, cumplir mis caprichos ¿tendré que acostumbrarme a esto? Suspiro hondamente, me siento en la silla rosa y envuelvo el tenedor para llevármelo a la boca.
¡Está riquísimo! ¡Delicioso! ¡Exquisito!
Mi lengua saborea la carne y siento un alivio al comer comida decente por fin en cuatro días y eso que odio la pasta ¿Será el hambre? No lo sé pero ni Ur cocinaba así de rico, no puedo evitar que lo recuerdos de Ur lleguen a mi mente, cierro los ojos y trato de no pensar en eso porque ella ya no está más aquí en este mundo para cuidarme, estoy seguro que si ella hubiera estado en esta situación jamás me hubiera dejado sólo como lo hizo el cobarde de mi padre.
— ¿Por qué no dejaste que me fuera contigo? ¿Por qué permitiste que ella se cruzará en mi camino? -Hay tantas cosas que no sé, tanto que aún me falta por descubrir, estoy en una casa extraña y no me gusta sentirme como un arrimado aunque ella a hecho todo lo posible porque me sienta cómodo no creo acostumbrarme a esto.
En este momento siento que esa azulita me ha echado una especie de conjuro, la pasta ahora se ha convertido en mi comida favorita y su sazón es muy buena, lambo hasta la última gota de salsa que queda en mi plato. Quiero más, definitivamente quiero mucho más pero me da vergüenza y definitivamente no le diré a ella que me dé más comida, esa olla emitiendo ese delicioso olor a pasta está jugando en mi contra, que dolor en el culo.
Me asomo por el corredor y su habitación está cerrada, no creo que se dé cuenta si tomó un poco más. Me levantó sigiloso, hago el menor ruido quitando la tapa de la olla y tomó una cucharadota de pasta, la pongo en mi plato y ahora voy por la carne, sirvo mucha, creo que más de la que podré comer. Voy al plato donde está el queso rallado y lo esparzo horrible y rápidamente por mi plato.
Victorioso dejo mi comida en la mesa y para eliminar evidencia voy a tapar las ollas dejando todo como estaba — Menos mal no le gustaba la pasta porque no quiero ni imaginar cómo acabará la comida que le guste verdaderamente -Su voz me pega el mayor susto de la vida, no la oí salir de su habitación, suelto la tapa y esta sale a volar haciendo un estruendoso ruido con el piso. Se ríe de mí, no tiene los ánimos de burlase de mi pero quiero hacer berrinche, levanta la tapa del suelo mientras sus ojos me miran acusadoramente entre un sentimiento de risa y serenidad.
— Si quería más sólo debía decírmelo.
— No quiero porque esté rica sólo tenía hambre -deja la tapa en el lavaplatos con su bandeja y abre la nevera sacando un jugo de naranja de caja. Me sirve y lo deja encima de la mesa.
— Si necesita algo sólo dígalo, no sienta pena y si quiere hablar puede encontrar una amiga en mi -Odio esa dulzura, no puedo soportar que alguien me trate así porque nunca recibí ese trato de alguien diferente a Ur, los amigos no existen eso lo sé y creo que nunca podré volver a confiar en alguien después de esto así que me desagrada que diga que puedo encontrar una amiga en ella cuando claramente es mentira. Sinceramente no sé cómo interpretar su actitud.
Se devuelve a su habitación y me parece injusto que ella tenga una cama y yo me tenga que conformar con el sofá, respiro profundo y me llevo una tajada de pan a la boca y me doy un festín con la pasta, prácticamente acabo con todo lo que hay en la olla y me escurro en la silla reposando un poco. No voy a pensar más, sólo disfrutaré, tengo que pensar seriamente en algo que me saque de la pobreza ¿Qué tan difícil puede ser? Solo tengo que desarrollar una idea y crear una empresa sin tantas fallas como la de mi padre.
Me lavó los dientes y enseguida voy al sofá, no dejo de pensar y preguntarme ¿Por qué a mí? Una y otra vez y las respuestas se encuentran lejanas, nunca podré resolver ese enigma. No entiendo porque le pueden pasar cosas tan malas a alguien y que todas las personas en el mundo le den la espalda, no entiendo como una chica más joven que yo se hace responsable de alguien que no conoce.
El sofá, no es incómodo como pensé, no es duro.
Estoy calientito, cómodo y siento un gran descanso en todo mi cuerpo.
Esto es bueno, por primera vez en cuatro días puedo cerrar los ojos sin preocuparme porque un loco indigente me haga daño o porque la policía me atrape.
Suave, caliente, poco a poco mis ojos se cierran, esto era lo único que necesitaba. Aún es de día y nunca duermo cuando hay sol pero no puedo evitar dejarme llevar por el cansancio, acomodó mi cabeza en la almohada, lo hago de nuevo y encuentro la posición perfecta para dormir. Había estado antes en camas de agua y en colchones supremamente cómodos pero esto es suficiente para mí.
Las pesadillas empeoran cada día y me despierto asustado mientras alguien me observa, cuando ve que abro los ojos me sonríe y pronuncia tres palabras — Todo estará bien –Parece un ángel, la luz del sol ya no está y por lo tanto la tenue luz la hace verse como si fuera un ser de otro mundo, cuando despierto completamente me doy cuenta que es Juvia y recuerdo en qué lugar estoy.
— ¿Tiene sed? –asiento y abre la nevera, al hacerlo veo que está prácticamente vacía y eso me preocupa demasiado. La comida es una de las cosas más importantes para mí. Me pasa el jugo de naranja y lo bebo verdaderamente sediento.
— Vuelva a dormir, necesita descansar –No sé qué hora es pero tampoco me importa, cierro los ojos y es cuestión de segundos para volverme a quedar dormida.
Juvia
Aún estoy intentando procesar todo lo que paso en este día, creo que esto es lo más loco que me ha pasado en la vida y tengo algo de nervios, no sé cómo manejar una situación así, no sé qué hacer con él. Tiene problemas y debe mejorar, por eso no lo puedo dejar solo a su suerte pero esa forma de actuar me confunde. Claramente es un joven mimado, malcriado, egoísta, cerrado pero sobre todo es muy sexy.
No soy de piedra, no estoy ciega. Eso que hizo me asustó mucho pero no puedo negar que es uno de los hombres más guapos que he conocido en toda mi vida, mi corazón late fuertemente y no estoy segura de que tan buena idea sea vivir sola con un dios griego durmiendo en mi sala.
Niego con la cabeza, trato de no pensar en eso, no puedo encariñarme ni pensar en algo que pase los límites de una amistad porque él me lo dejo claro, además puede ser muy guapo pero su personalidad de mierda le quita muchísimos puntos.
Vuelvo a pensar en mi condición, soy consciente de que no tengo amigos por una única razón y eso me impide encariñarme con ese hombre, lo ayudaré hasta donde pueda, tendré que hacer unos pequeños ajustes en mi presupuesto, reorganizar mis gastos y dejar para lo más importante. El dinero es algo que a veces me falta pero si el destino quiso que ese muchacho callera en mis manos es porque seguiremos adelante y él podrá ser una persona de bien.
Tengo que enseñarle que la vida es valiosa, debe ser uno de mis propósitos de vida. Gray tiene que aprender que es un ser humano que está pasando por un momento difícil y que toda circunstancia aunque difícil que parezca trae experiencia y cosas que aprender.
¡Mis pastillas! Salgo, las tomo con cuidado ya que se ha quedado nuevamente dormido y voy al baño para tomarme la dosis, me lavo los dientes y me preparo para dormir ya que mañana trabajo. ¡El trabajo! El señor Porla debe estar pegado del techo y sé que me regañara pero de todos modos tengo que llamarlo y explicarle la situación.
Tomo el fijo de mi casa y marco su terrorífico número, tiene identificador de llamadas porque no tarda en gritarme y decirme de que me voy a morir, aunque esta herrado porque ninguna de las cosas que me dice tiene algo que ver con la que será mi verdadera causa de muerte.
— Lo siento señor, tuve algunos problemas de salud.
— ¡Debiste haberme llamado! Tuve que contratar a alguien de última hora y me cobro el doble de lo que le pago a cualquier empleado, en realidad la necesidad tiene cara de perro.
— En realidad lo siento.
— Tus disculpas no me devolverán el dinero que gasté, no me importa si estás enferma vas a trabajar en tu día de descanso y no recibirás paga.
— pero…
— ¿Pero? Eres una desagradecida, soy el único que tuvo piedad de ti porque por tu condición nadie te recibía….Que sea la última vez que sucede porque no dudare en sacarte.
— Lo siento, muchas gracias señor, Porla.
Cuelgo el teléfono y en ese instante quiero gritarle a ese maldito negrero todo lo que siento, quiero mandar todo a la mierda, conseguir un nuevo trabajo. Hubiera querido estudiar arte en la universidad, hubiera querido tener dinero para cumplir mis sueños, hubiera deseado tener salud para que no me limitará de esta manera.
Me tranquilizó y ahora agregó una nueva parte a mi lema. "Hazlo por ti y por Gray"
Bien. Hasta aquí capítulo, el principio es algo lento pero luego vendrá el drama.
Respondiendo sus sexys reviews:
Chachos: Jajaja Holis, WaterJuvia trayendo esperanza desde tiempos inmemorables, Gray es mimado y un super malcriado pero a todo Gray le llega su Juvia para evangelizarlo con amor. Te quiero mucho no lo olvides. Te mando un besito y un abrazo.
Megan: Hola, me encanta que te encante esta historia, publicare más o menos cada vez que tenga tiempo pero haré un esfuerzo para actualizar. Saludos, un beso enorme con un abrazo psicológico y muchas gracias por tu review.
Lymar Vastia: Holis, la verdad te extrañaba muchísimo y me alegro muchísimo que te haya gustado porque sabes que lo hago con todo el amor del caso. Te mando un beso y un abrazo psicológico con mucho amor. Bye.
CMR: Hola! Me encanta enserio que te haya gustado mucho, la historia es algo loca pero será muy linda, ya sabes Gray es un niño mimado que no conoce nada más pero a todo Gray le llega su Juvia, te mando un besote y un abrazo psicológico. Espero que este cap te hay gustado mucho y gracias por tu hermoso review.
Florecita1008ssj: Holis, no sabes cómo me encantan tus mensajes, fueron súper lindas tus palabras, fue como yo sé que harás algo asombroso y créeme que eso espero. Espero no hacerte esperaar mucho en el tiempo de cada publicación. Espero con todo el corazón que ye haya gustado mucho este cap, te mando un beso y un abrazo psicológico. Bye.
Guest: Holis, no te preocupes que ahí llego tu review antes de que sacará el otro cap. ¿Y eso a que montañás fuiste? ¿Disfrutaste el viaje? Jajaja la verdad es que Gray es un malcriado pero un malcriado muy sexy, extremadamente sexy. Te mando un beso y un abrazo psicológico, muchas gracias por tus palabras. Bye
Que tengan una hermosa semana. Bye
WaterJuvia.
