Les traigo el segundo cap con ayuda de mi pervertido compañero Kaiserofdarness


El día del primer teniente del tercer escuadrón de reconocimiento de las fuerzas movilizadas de las JSDF a través de la puerta aparecida en Ginza meses atrás, Itami, había comenzado de una forma muy rara, más de lo usual, no podía decir que había comenzado de una mala forma porque estaría mintiendo descaradamente, ya que él había disfrutado inmensamente su despertar, pero también seria mentira si Itami no resaltara con marcador rojo de que hubiese preferido no despertar y pensar que todo había sido más que un sueño.

Yao la molesta elfa oscura quien tras causarle más que solo unos pocos problemas desde su llegada con el fin de arrinconarlo a cazar el dragón de fuego semanas atrás, para después causarle aún más problemas al autoproclamarse ante todos sus conocidos como su esclava personal, lo había despertado esa mañana succionando su miembro con una gran maestría. Mentalmente maldijo su erección matutina.

Las imágenes de lo que él le había obligado a Yao hacer algunas horas atrás cuando llego borracho a dormir, casi parecían un alocado sueño en la cabeza de Itami producto de su abstinencia tras las operaciones realizadas por su unidad tras la puerta y el alcohol en su sangre, sin embargo el ver a Yao succionar su miembro como si su vida dependiese de ello, le refresco sus memorias, tras un segundo de duda donde la cruda se evaporo casi por arte de magia, había aclarado completamente la mente, pero no había podido detener a la alocada elfa antes de que esta le provocase tal eyaculación que casi la ahoga.

La imagen de Yao siendo cubierta por su esperma mientras ella devotamente se esforzaba por recolectar todo con sus dedos y llevarse todo a sus carnosos labios era divina. Y hacía sentir vivo al primer teniente Itami.

Itami se froto los ojos con desesperación tratando de quitar de su cabeza aquella imagen del cuerpo desnudo de Yao, así como los pensamientos poco sanos de lo que deseaba hacerle a la elfa si la oportunidad se presentase.

-Parece que no estás muy motivado hoy Itami- Hablo Yaganami mientras ponía frente al teniente una nueva pila de papeles que necesitaban su revisión y aprobación hasta la hora de salida.

Itami reprimió el deseo de matar a su compañero apenas vio como le deja caer más trabajo, pero se puso a trabajar en ello, después de todo eso era su castigo por su última salida no planificada, pero Itami odiaba que Yaganami mostrara su obvia alegría después de cargarle de aun más trabajo, en especial porque él había sido un causante de su desgracia.

-Te ves un poco peor que de costumbre, ¿acaso Yao volvió a hacer de las suyas?

No era secreto para nadie en la base que la elfa oscura con su simple presencia traía la desgracia sobre el primer teniente, muy posiblemente por eso los otros elfos oscuros la habían apodado "Yao de la desgracia", así que a ninguno más que a Itami tomo el comentario más que una burla a lo obvio.

-Es todo-Declaro Itami ya desesperado por haber tratado de olvidar lo vivido aquella mañana, solo para que después de tanto esfuerzo su odiado compañero le halla revivido la imagen en su cabeza.

Saco de su cinturón el obligatorio cuchillo que todo soldado llevaba siempre consigo y lo clavo a escasos milímetros de la mano de su compañero Yaganami, quien seguía dejándole papeles.

El golpe seco y el inmenso instinto asesino del teniente fueron suficientes como para causarle un mini paro cardiaco a Yaganami.

La oficina donde Itami trabajaba era una inmensa sala de conferencias con al menos otros 20 oficiales, los cuales quedaron completamente inmovilizados al ver las acciones casi sin sentido de Itami y sintiendo su sed de sangre.

-Mientras yo me parto la espalda trabajando, tus malditas manipulaciones me meten en problemas Yaganami, ¿Cómo deberías compensarme todo esto? supongo que cortarte un brazo en retribución no es pedir mucho ¿verdad? No te preocupes las prótesis podrán ser deducibles bajo pretexto de heridas en cumplimiento del deber.

-oye no te pongas así… sabes que esto es por la movilización que causaste y los civiles a los que Yao les paleo las b…

Itami noto como la luz de la habitación causaba una sombra proyectada en la pared y aprovechando la intensa mirada de su compañero en el cuchillo se propuso a fingir con rápidos movimientos apuñalaba la sombra de su Yaganami quien estaba a nada de orinarse en los pantalones.

-Escoge, cual quieres que te corte ¿derecha o izquierda? Bueno dudo ocupes mucho la izquierda en estos momentos

-¡Oye no es gracioso! ¡Está bien te ayudare con el papeleo pero guarda eso!

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Rory suspiro de nuevo mientras veía a Yao completamente desnuda arrodillada a un lado de la cama de Itami, aunque la escena era algo extraña y molesta de alguna manera, ella no era quien para decir sobre el como la elfa oscura decidiese auto flagelarse para pedir perdón a Itami por haberlo infortunado de nuevo, y realmente no quería ni imaginarse que era lo que la elfa había hecho esta vez como llegar a ese extremo.

-Yao no pienso pedir una explicación del porque estas desnuda y arrodillada de esa manera-La sacerdotisa del dios de la guerra, el crimen, la muerte y la locura solo deposito un plato frente a Yao-Al menos come, Itami no llegara hasta de noche el día de hoy.

La respuesta de Yao fue un silencio sepulcral, lo cual hizo que Rory sintiese aún más sospechas, no era la primera vez que la elfa oscura esperaba arrodillada el regreso de Itami, Pero ¿Porque lo hacía desnuda en esta ocasión? ¿Qué problemas había causado ahora?

-¿Es necesario que estés desnuda en esta ocasión?-Rory sintió el inmenso deseo de pisarle la cabeza a la elfa, de sentir su dolor y agonía mientras pedía clemencia, de obligarla a pedir piedad, deseo que apenas si logro disimular.

La pregunta en los labios de la semidiosa sonó más a burla que cualquier otra cosa, sin embargo la elfa no respondió, en su lugar miro a Rory casi implorando que pusiese fin a su desdicha usando su hacha de guerra.

-Lo que sea que hayas hecho mal esta vez no importa, Itami ya te advirtió que si dejas de comer de nuevo te atara y enviara a tu aldea en paquetería de manera inmediata.

Yao abrió los ojos con temor al recordar la advertencia de su amo le había dado, así que extendió su mano hacia el plato de comida frente a ella, obligándose a comer rápida y silenciosamente pese a que hambre era lo último que tenía.

Un vez los platos de comida estuviesen vacíos Rory los retiro y salió del cuarto sin querer saber nada del asunto, debían encontrar una forma de manejar a Yao que no pusiese en peligro a Itami y respetase las retorcidas costumbres que Yao seguía, pero por otro lado sentía algo de molestia de permitirle a Yao presentarse en ese estado a Itami, aunque ella no lo quería admitir sentía algo por el soldado.

-Bueno dudo deba preocuparme de ello-Dijo la semidiosa mientras dejaba a la elfa oscura sola, después de todo conocía a itami y dudaba que se propasara con la elfa.

Yao regreso a su posición incómoda de arrepentimiento, para ella no era la primera vez que esperaba a un hombre en esa posee, ya había pasado antes, pero indudablemente esta era la ocasión que más miedo tenia.

Yao había formado parte de una selecta clase de guerreras, hechiceras, arqueras y cazadoras en su tribu o lo que quedaba de ella, ella había llevado por años un título el cual era impronunciable en el lenguaje que usaban las JSDF, por años había estado orgullosa de sus logros, sin embargo ese orgullo pronto se había transformado en su maldición.

Casi podía decirse que algún dios había puesto una maldición sobre ella, ya que cada hombre que entrase en contacto con Yao terminaría sufriendo una serie de desgracias.

Su padre, su primer prometido, su amigo de la infancia, su segundo prometido y hasta su actual amo Itami parecían estar afectados por dicha maldición que ella transportaba a donde fuese que sus pasos la llevasen.

Yao a ratos deseaba huir y olvidar todo, tal vez comenzar desde cero en algún rincón olvidado del mundo donde nadie la conociese, sin embargo no podía, ella había sido entregada a Itami como regalo, un indulto de los clanes elficos por los problemas causados al salvador que mato al dragón de fuego, su cuerpo era un símbolo de gratitud hacia su salvador.

Y aunque en numerosas ocasiones había explicado su circunstancias a su amo. Itami no parecía comprender que desde el momento que ella abandono su aldea en búsqueda de ayuda de los "hombres de verde" su destino era solo uno: una vida de esclavitud al servicio de quien atendiese su petición.

El clan tenia leyes muy severas respecto a la forma en que se atendían asuntos como el juramento que ella había dado, claro que si bien había forma de romper, torcer o manipularlas dichas reglas, ella no lo haría de ninguna forma, ningún elfo en su posición lo haría. Itami era el salvador de su clan, había peleado contra uno de los seres más peligrosos y temibles de todos: un dragón de fuego, y no solo eso había llegado a pelear contra: una apóstol, y dos crías de dragón de fuego adicionales en el proceso. Todo para salvar su aldea, por donde se viese él se había enfrentado a peligros sin precedentes para salvar a un pueblo de elfos que solo le habían causado desgracia, tratar de modificar levemente su palabra, sería una traición imperdonable.

Era cierto que podía decirse que Itami lo había hecho única y exclusivamente para proteger a Tuka la elfa del bosque que lo confundía con su difunto padre, por lo que el salvar su clan así como todas las villas que el dragón había atacado con anterioridad solo era un efecto colateral. También se podía decir que ella no fue nada más que una guía, pero así no era como ella quería la viese la historia, Itami había enfrentado a un dragón de fuego ancestral, dos crías de dragón, y un apóstol, fuese cual fuese su motivación principal, él había salvado incontables vidas enfrentándose a enemigos prácticamente invencibles. Él era un héroe para cientos de miles de personas, Tuka su hija adoptiva, Leilei su maga acompañante, Rory su guía espiritual, y ella su sierva. Así era como debía ser recordado o al menos así era como Yao quería lo fuese.

Cuando Yao abandono su aldea en búsqueda de ayuda, sabía que ella podría convertirse en; esclava, juguete, amante, o simplemente un objeto de quien pudiese ayudarla, todo en nombre de la gratitud de su clan, y aun así ella había sonreído, nunca le importo realmente su destino siempre y cuando pudiese salvar a su clan. Con esa mentalidad se había despedido de su gente y preparado para dejar todo lo que conocía y amaba atrás, con esa convicción abandono su bosque creyendo nunca lo volvería a ver.

Sin embargo nadie ni siquiera ella pudo predecir como termino todo el asunto del dragón.

Yao había asumido que ella no llegaría a tener una vida muy larga o siquiera la oportunidad de ver su hogar por segunda vez. Ella había causado suficiente desgracia a Itami, por lo que cuando la pelea termino y ella se presentó ante Itami como su esclava, había esperado su amo la usase dos o tres ocasiones antes de deshacerse de ella de la forma más dolorosa posible.

Sin embargo no fue así, ella fue recibida de una forma que rayaba en lo cordial, cosa que desconcertó mucho a la elfa ¿Desde cuándo se sonreía a quienes le hicieron daño a uno?

Aunque lo que más desconcertó a Yao, fue la negativa de Itami de usar o degradar su cuerpo.

Fuese el choque de diferentes culturas e ideologías, o simplemente fuese suerte. Yao había comenzado a vivir con Itami, si la esclavitud era o no un problema en Japón era un punto a parte, ella cumpliría con sus obligaciones, ella serviría a Itami esta vida y todas las siguientes, sus descendientes serían los sirvientes de los descendientes de Itami por al menos 10 generaciones. Todo para pagar la inmensa deuda que el clan mantenía con Itami.

O eso había sido su idea, tras días donde no hacia otra cosa que meter a su amo en problemas, Yao se había resignado a que el momento donde este se hartase de su presencia, seria devuelta a su aldea, lo cual era por mucho una pena peor que la muerte para la elfa. Afortunadamente había logrado tener una oportunidad de demostrar sus habilidades en la cama la pasada noche, pero.

-Amo Itami, perdone a esta elfa lujuriosa.

Yao observo la cama de su amo y bajo las orejas derrotadas, había estado tan desesperada en mostrarle a su amo sus habilidades, así como resarcir sus fallas que no había medido las consecuencias de sus actos. Había dejado que la lujuria había tomado el control de su cuerpo.

Al final solo había demostrado su inexperiencia en comprender a los hombres.

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Itami se encontraba de nuevo frente al comandante Yamada líder de toda la expedición de las JSDF tras la puerta, aunque en esta ocasión estaba acompañado de Yaganami, seguramente recibiría alguno otro castigo por haber tratado de apuñalar a su compañero hace escasos minutos.

-Itami deja de suspirar-Reclamo el general mientras veía a sus dos más problemáticos elementos-Supongo ya se habrán enterado del porque los mande a llamar en estos momentos.

-Lo ignoramos general- dijeron ambos al unísono tratando de demostrar obvia ignorancia.

El general se froto el puente de la nariz con estrés, pero no había necesidad de alargar esto excesivamente.

-Itami, se te ordena recuperar el vehículo en el que te transportaste al pueblo de los elfos oscuros de manera inmediata o en su caso confirmar su total destrucción.

Itami y Yaganami parpadearon un par de segundos, ¿acaso los encargados de mantenimiento del vehículo mecanizado que eran tan meticulosos con el kilometraje recorrido y aquellos que les habían acompañados a la cruzada del escuadrón mecanizado habían dejado en ese pueblo un vehículo olvidado por tanto tiempo? ¿Cómo es que no se dieron cuenta antes?

-Esto general, el carro creí había sido transportado por los helicópteros cuando nos recogieron en el cráter del volcán.

-Ese no fue el caso.

-¿Por qué no se dieron cuanta antes de que faltaba un vehículo todo terreno?

-Yaganami tu reportaste el numero serial del vehículo que uso Itami para salir de cacería como dañado y transportado a mantenimiento del otro lado de la GATE, así que perdimos su rastro tras ello, el informe aquí presente aclarara los por menores de que el vehículo nunca llego al hangar de mantenimiento y no existe un informe oficial sobre su perdida por lo que oficialmente sigue como activo en los libros.

Yaganami se mordió la lengua, había olvidado eso.

-Bueno no podemos permitir sus juegos infantiles afecten a terceros, Itami creo pediste permiso para la próxima semana, Yaganami tú en cambio estarás presentándote a un curso se promoción pronto-Itami se asusta al pensar que le sería negado dicho permiso-Las leyes me dan toda la potestad en lanzarles al calabozo por esta falta y exigirles la compensación de la unidad abandonada, pero eso no me traerá el carro y aun con el salario de ambos combinados no costearan la unidad (Y me trae papeleo extra de paso), así que haremos esto; llévate un todo terreno y a algún local que sepa conducir, Itami tráeme el vehículo extraviado antes del fin de semana y diremos que estaba en la aldea coda por alguna salida no apuntada o en su caso tráeme pruebas irrefutables de su destrucción, dejaremos el papeleo a tu cómplice Yaganami, haremos pasar todo este percance por un mal manejo de información o confusión, o lo que sea pero tiene que ser antes de la próxima semana ….es un buen trato ¿Verdad?

Ambos tenientes asintieron temblando de miedo.

-Entonces váyanse, a Itami no puedes llevar a ningún militar, todo este asunto es extra oficial.

-General estamos muy agradecidos.

-Nada de eso Yaganami…esto nunca paso.

Ambos tenientes salen de la oficina de su superior y sin dirigirse una mirada corren a cumplir sus obligaciones, Itami saldría en un par de horas a buscar el carro, mientras Yaganami se encargaría del papeleo sobre el carro extraviado.

Itami rápidamente se fue al hangar para sacar un carro, podía dejar a su compañero el papeleo que necesitaría hacer para llevárselo, tras pedir la unidad y demostrar que lo sacaría para una misión oficial ingreso al 4x4.

Fue entonces que su celular emitió un conocido sonido, haciendo que Itami perdiese el color.

-Maldita será esta ex esposa mía, no soy su tarjeta de crédito.

Se quejó Itami mientras de nuevo leía el típico mensaje donde ella le pedía un nuevo préstamo, uno que sin duda nunca le pagaría y que nuevamente había dejado a último momento.

-Comienzo a creer que la estoy malcriando.

Pero antes de que cerrase el celular una idea brillo en la mente del teniente, era obvio que Risa jamás le pagaría el dinero prestado, al menos no en metálico, pero eso no quitaba que el pudiese cobrarse todo el dinero que le había dado de otra forma.

-Supongo puedo cobrarle el carne nuevamente y probar algunas cosas que dejamos pendientes.

Si Itami hubiese estado más atento habría visto al encargado de mantenimiento ocultarse detrás de uno de los carros cuando dijo eso con una sonrisa que solo le podía pertenecer a un lunático psicópata homicida.

Itami condujo rápidamente al edificio que compartía con las dos elfas, la semidiosa y la maga con la esperanza de poder llevar a Rory o Leilei, quienes ya tenían cierta experiencia en conducir los todoterreno, el que rory casi atropellara 5 peatones en su última salida no le importaba ahora, necesitaba poder completar su misión lo antes posible.

Sin embargo tan apurado estaba que no se percató que; Leilei tenía un trabajo como traductora oficial de la JSDF y no podía dejarlo sin anticipación y causas justificadas, Tuka era la encargada de la reforestación y cuidado de los bosques cercanos a la colina de Arnus, además Rory era una guía espiritual y miembro activo de los guardias de la ciudad. Las tres incluso recibían honorarios por su trabajo, así que no podían dejar sus funciones para seguir al teniente. Así que tras las 3 se negasen a ayudarlo opto por llegar a acostarse un rato, necesitaba pensar en quien podría tomar, alguien a quien pudiese enseñar a conducir en poco tiempo.

Sin embargo al abrir la puerta de su cuarto encontró a Yao quien seguía arrodillada, completamente desnuda.

El teniente se froto la frente en desesperación.

-¿Porque estas desnuda Yao?

Itami realmente no quería escuchar una respuesta, pero si salía de ese cuarto sin que Yao se levantase lo más seguro es que ella se quedaría en esa posee hasta su regreso, igual que la ves pasada.

-Mi más humilde disculpa para usted mi amo, esta mañana deje que la lujuria me consumiese y creo le cause de nuevo problemas.

Eso no era del todo cierto, Itami ciertamente había disfrutado inmensamente el tener sexo oral con Yao, pero el problema era que si alguien descubría eso, estaría en serios problemas.

-Yao levántate y vístete, no hace falta esto, no fue tan grave el problema.

Sin embargo Yao no lo hizo.

-¿No me escuchaste?

-Amo usted siempre dice que mis faltas no son tan graves, y por eso no mejoro, por favor, se lo ruego deje de ser condescendiente conmigo ¿Qué castigo tengo que recibir para resarcirme?

Itami tuvo una erección mientras veía a la elfa a sus pies. Miro a la elfa desnuda de nuevo por unos segundos, mientras pensaba en como encontrar una forma de deshacerse de ella antes de que los continuos problemas en que lo metía se volviesen algo serio, pero, ¿Cómo?

/Porque tantas dudas, toma una decisión rápido, arrójala a los lobos/

Itami sacudió su cabeza con desesperación tratando de pensar, hasta que finalmente una oscura idea llego a su cabeza. Yao había aceptado ser su esclava en pago por la ayuda que él había dado a su pueblo, pero eso no significaba que ella en verdad quisiese ser una esclava toda su vida.

Yao había encontrado un ambiente agradable en esta ciudad, tenía comida, techo, y ropa. Así no era la vida de un esclavo, los esclavos se arrastraban en el lodo sufriendo los constantes abusos de sus amos, y por norma general escapaban a penas pudiesen. Así que si Itami le quitaba los lujos que hasta el momento él le había dado sería mucho más fácil convencer a Yao de regresar.

-Supongo que así todos ganan-Itami miro a Yao-Tu obtienes lo que quieres y yo me libro de los problemas (además de que me vacío las bolas, eso creo es como un bono).

Yao no comprendió las palabras de su amo.

-Vale Yao de momento tengo un trabajo urgente, y no puedo esperar a que alguna de las demás chicas este libre, así que ayúdame y consideraremos estar a mano, ¿vale?

-¡Claro amo!

-Bien, prepárate, salimos en 10 minutos.

Yao asintió y corrió a su habitación lo más rápido que pudo.

Itami sujeto un par de cosas de su habitación y regreso al carro para esperar a Yao.

El plan era abuzar sexualmente de la elfa en este viaje, de tal forma que Yao ya no esté tan cómoda siendo una esclava, el sabía que si aumentaba poco a poco los niveles de perversión de sus peticiones llegaría un punto donde ella se rehusase después simplemente le ofrecería que olvidarse todo y que se quedase en el pueblo, ¡asunto solucionado! Itami habría sacado a Yao de su vida, e incluso se habría bajado la calentura de tener a tanta hembra buena a su alrededor y no poder hacer nada, ni siquiera masturbarse.

-Soy un genio.


si les gusto esta historia no se olviden pasarse por mis otros trabajos o busquen las historias de una lucha por ser *****de kaiserofdarness donde yo le ayudo un poco.