Bueno... para empezar siento haber tardado tanto y aquí esta la continuación. Espero que les guste.

Ideas o sugerencias serán bien recibidas.


"Sean bienvenidos a otro año en Hogwarts!" grito el Director Dumbledore. Su voz resonó por todo el gran salón deteniendo cualquier conversación.

La selección hacia poco que había terminado y el banquete iniciado, las cuarto casas de Hogwarts estaban en bullicio desde antes del comienzo del mismo. El rumor de que había un nuevo maestro para DCAO, y sobre todo que era una mujer, se esparció como un incendio en un bosque seco. Los chicos gemían y se lloriqueaban sin perder tiempo, quejándose de cómo no aprenderían nada más allá de sus libros de textos y de cómo una mujer no era adecuada para el puesto de profesor de DCAO, "Las mujeres son demasiado débiles y emocionales, no pueden pelear adecuadamente contra cualquier cosa que no tenga que ver con la ropa, el cabello o las uñas, simplemente una mujer no puede enseñar Defensa" había dicho Lucius Malfoy y, después de esa declaración, todas las chicas presentes le lanzaron miradas como dagas, como si desearan verlo caer muerto en cualquier momento.

Mientras que las chicas estaban expectantes y, sinceramente, emocionadas por tener a una mujer que fuera tan poderosa como para poder enseñar ese tipo de tema, aunque en secreto oraban para que los chicos estuvieran equivocados. Después de todo, las mujeres también podían ser muy fuertes. Más que los hombres cuando querían.

Los alumnos estaban alborotados, escuchando a su director, esperando ansiosamente a que presentara la misteriosa maestra.

Más de un alumno o alumna habían estado observando la mesa de profesores, tratando de encontrar a alguna mujer que se justara a la imagen que tenían de su maestra de Defensa, pero solo habían divisado a sus antiguos maestros y a Madam Poppy Pomfrey. Provocando un gran alivio entre los estudiantes masculinos. No había ninguna mujer trol a la vista.

Pero entonces ahí estaba ella.

Había una hermosa mujer de cabello cuervo rizado y de tono de piel blanca, ligeramente bronceada, sus labios tenían la perfecta forma de arco de cupido y su largo cabello negro caí en cascada sobre sus hombros, sus elegantes túnicas de color negro y blanco embarcaban su figura de manera extraordinaria, mostrando su pureza de sangre. La encantadora mujer parecía tener una agradable conversación con la jefa de la casa de Gryffindor.

"Pssh, Chicos!" llamó Sirius Black a sus amigos, en voz baja "¿Quién es esa?"

La pregunta pareció romper el trance donde habían sido sumergidos los otros tres merodeadores cuando contemplaron la risa de la mujer que estaba delante de ellos.

"No lo sé, pero es hermosísima" murmuro James Potter en voz baja. Aun un poco embobado por la radiante sonrisa de la mujer.

"Tal vez sea aprendiz de Madam Poppy?" sugirió Peter, algo inseguro.

"No lo creo Peter" contra dijo Remus, pensativos "yo pienso... pienso que es nuestra maestra de Defensa" ante sus palabras sus amigos voltearon a verlo como si le hubiera salido una segunda cabeza.

"Estas loco Lunático!" grito por lo bajo Sirius "ese ángel de ahí no puede ser nuestra maestra"

"Canuto tiene razón mi querido amigo," James con seriedad "esa delicada flor no puede ser nuestra maestra, ella no parece capaz de enfrentarse a los horrores que conllevan ser maestro en Defensa, solo mírala!" el grupo de chicos de sexto año voltearon en dirección a la mesa de maestros, donde la misteriosa mujer daba una sonrisa deslumbrante "Ella rompería en llanto si tuviera que enfrentarse a esos horrores!" finalizo dramáticamente.

A su lado Sirius solo asentía con sus brazos cruzados en su pecho, mostrando que estaba de acuerdo con él: "Cornamenta tiene razón, pero saben, no importaría prestarle mi hombro para llorar si se presentara la ocasión" y para darle más énfasis a sus palabras comenzó a mover sus cejas de manera sugestivamente.

A su lado, cierta pelirroja ponía los ojos en blanco. Por su infantilismo.

Aunque interior mente se estaba haciendo preguntas similares, como ¿Quién era esa mujer? ¿Sería su nueva maestra o alguna aprendiz de Madam Pomfrey? Pensó por un rato aquello, dándose cuenta de lo ridículo que era, ya que si la joven fuera aprendiz de Madam Pomfrey estaría sentada al lado de la sanadora y no de la maestra McGonagall, pero ella se veía demasiado joven para ser maestra, no parecía ser más grande que ella, entonces… ¿Quién era ella? Y ¿Por qué en nombre de Merlín era tan hermosa?

Era acaso una veela de las que había oído mencionar en sus libros?

Porque fácilmente podría hacerse pasar por una, pero aun así, Lily no creía que lo fuera, ciertamente era muy hermosa pero no tanto, los chicos eran idiotas y fácilmente se podrían a babear por una cara bonita. Está bien. Ni siquiera había empezado el ciclo escolar y ya estaba celosa de alguien.

'Contrólate Lily' se dijo así misma.

"Así pues, me gustaría presentarles a su nueva profesora de Defensa contra las Artes Oscuras, la señorita Melissa Russell" grito el Director y en seguida la misteriosa joven se levantó de su asiento mientras daba unas cuantas reverencias corteses a los alumnos y profesores por igual.

Las estudiantes aplaudieron, pero aun así se encontraban con diferentes reacciones. Las mujeres con presunción, siendo felices que los hombres se estuvieran comiendo sus palabras y los chicos… bueno… ellos felices que sus clases ahora serían más interesantes.

"Adiós antiguos y feos maestros de Defensa" exclamo James alegremente. "Y hola señorita Russell!"

"Bueno, ahora dudo que podre concentrarme en alguna de sus clases teniendo a semejante maestra al frente" dijo Sirius con una sonrisa torcida y volvió a mover sus cejas sugestivamente.

Sus amigos a su alrededor (aparte de Remus, quien se hallaba poniendo los ojos ante sus comentarios) soltaron pequeñas risitas estando de acurdo con sus palabras, Lily solo los fulmino con la mirada y rápidamente la palabra 'hipócrita!' se formó en su mente.

La pelirroja regreso su mirada de nuevo al frente, vio como la señorita Russell se puso de pie, regalando un gran sonrisa a los estudiantes y maestros, que hizo más que uno suspirar. Se veía no más de veinte años, sino menos, tenía un cuerpo increíble. Lily tenía que admitirlo, a comparación con la señorita Russell, ella era más plana que una pared… lo cual empezó a molestarle un poco.

Así pues, con el ceño fruncido, Lily dejo de aplaudir y volvió a concentrarse en su plato e ignorar a los babosos de sus compañeros, sobre todo a Potter, el cual prácticamente se le caía la baba, mientras que observaban a la señorita Russell hablar con la Profesora McGonagall de nuevo.

Melissa, por su parte, estaba dando su mejor esfuerzo para dar una gran sonrisa y no gritar con desesperación para después encerrarse en su habitación. Cuando había aceptado ayudar a Hécate, esta no menciono nada de volver en el pasado y de ayudar a educar a sus padres y amigos con su educación en defensa. Es más, ni siquiera había aceptado correctamente! La diosa de la magia solo le había dado una breve introducción sobre los dioses griegos para después arrojarla a algo que parecía una especie de agujero negro para después despertar en medio de la oficina su antiguo y difunto Director, con este de tras del escritorio viéndola con asombro y curiosidad.

Después de una breve presentación (y poco de legeremancia por parte del Director para confirmar todo) se ofreció en ayudarla. Obviamente no sería gratis. De hecho parecía como si le hubiera quitado un gran peso de los hombros al viejo mago, ya que él muy alegremente (demasiado alegre para gusto) le había ofrecido el puesto de maestro de Defensa contra las artes oscuras y tomando en cuenta que no tenía ni sus TIMO y ni EXTASIS, no era que pudiera quejarse al respecto.

Pero al igual que Hécate, Dumbledore solo le dio una breve introducción, le dio unos cuantos pergaminos, y luego un mini tur por los terrenos de la escuela, la presento a su joven maestra de Transformaciones Minerva McGonagall, quien parecía muy complacida al verla y más al oír que sería la nueva profesora de Defensa.

Incluso dijo: "Ella era hora que hubiera una mujer dispuesta a enseñarles a los hombre que no son los únicos que pueden enseñar defensa! Quiero que sepas querida que para cualquier cosa que necesites puedes venir a pedirme ayuda"

Melissa solo pudo asentir, recordando que Minerva (como ella le había pedido que la llamara) era una mujer feminista y al parecer consideraba un gran logro que una mujer fuera elegida para ser maestra de esa asignación en especial. Y no solo ella, varias otras maestras, de diferentes materias, le habían ofrecido su ayuda y consejo si se veía en problemas con cualquier cosa.

Extraño.

Pero eso no había sido lo más extraño, los más extraño había sido cuando la presentaron a los profesores masculinos.

Ellos se encontraron viéndola fijamente, como si quisieran ver a través de su alma, o con algún sonrojo (incluso el tímido de Hagrid la había visto fijamente, antes de volver tan rojo como un tomate y salir rápidamente del cuarto). Pero bueno, ellos mantuvieron su distancia mientras que las mujeres la rodearon y hablaron con ella con tanto entusiasmo que le resulto abrumador.

Cuando llego el primero de septiembre, no pudo haberse sentido más incómoda en toda su vida. Todos los alumnos (los chicos, sobre todos) se le quedaron viendo como si fuera una nueva especie que debía de ser estudiado con detenimiento. Lo cual era muy molesto. Pero Minerva la ayudo a superarlo distrayéndola con una conversación o dándole unos cuantos consejos sobre los alumnos.

"Ten cuidado con los Merodeadores" había dicho en susurro, apuntando lo más discretamente posible a los cuatro chicos en la mesa de rojo y oro "Son unos bromistas y unos busca problemas, no pasan de una semana sin detención, sobre todo Potter y Black, Lupin no tanto (es un gran alumno, muy brillante de hecho) mientras que Pettigrew… él es un alumno promedio, no hace mucho por su cuenta, pero eso sí, júntalo con Potter o Black y las cosas cambian…"

Ella continuo hablando por rato más pero Melissa ya había dejo de hacerle caso después de eso.

Su mente había quedo con la imagen su joven padre hablando animadamente con un joven Sirius y Remus, los cuales se veían mejor que nunca, ellos de vida y alegría, que el corazón de la antigua Potter se le rompía al saber lo que les pasaría en el futuro.

Pero sus ojos se estrecharon brevemente.

El traidor de Pettigrew se hallaba más que feliz al lado de Remus, llenándose la boca con lo que parecía ser pollo.

Hizo una mueca con desagrado y volvió a continuar su plática con Minerva.

Tal vez ya era hora de que alguien pusiera a los merodeadores en su lugar, de vez en cuando.

Mañana prometía en ser un día muy productivo.


¿Qué les pareció? no olviden comentar!

¡Nos vemos pronto!