Bueno, después de una temporada de descanso, les traigo un segundo capitulo de esta historia, espero les agrade.

El capitulo lo empece como en abril, pero debido a conflictos personales, no pude terminarlo hasta ahora.

Amphy and Alex: Gracias por comentar, y tus deducciones no son del todo cierta, pero tampoco son malas 7u7 jaja, debo admitir que escribir a una Platinum que no sabe interactuar con las personas es algo difícil, espero el resultado sea de tu agrado.

Cotton Blue: Gracias por comentar, la verdad me cuesta un poco mantener la IC en estos casos, y sobre Mitsuru, bueno, ya sabes jeje.

KawaiiNekocat2000: Gracias por comentar y por los halagos, la verdad que todo esto de Undertale puede volver a fan a cualquiera, espero no defraudarte n.n

Advertencias: AU, escenas de muerte que pueden resultar desagradables.

Enjoy :D

Beta: Cotton Blue


Capítulo II: Kindness

Jubileo erá la principal megalópolis de Sinnoh, pero sin tener en cuenta la gran torre Berlitz. Era una ciudad estéticamente igual a cualquier otra, con sus grandes rascacielos, centros comerciales, cines, parques y demás construcciones que toda ciudad moderna tiene.

Sin embargo, lo que más destaca, es la gran casa de madera que se encuentra casi en el centro de la ciudad, muy cerca de la torre Berlitz, en esa casa vivían los más famosos comediantes ambulantes de la ciudad; Diamond y Pearl.

Diamond se la pasaba la mayor parte del tiempo cuidando de la casa y de su cuarto, mientras que Pearl estaba "arreglando" algunas cosas en su "sótano". La verdad era que ese sótano era un extraño laboratorio que Pearl tenía, y ocultaba de Diamond con mil y un excusas, pero Diamond sabía de qué se trataba y simplemente le daba la razón, él no era nada tonto.

Cuando volvieron de su presentación y de conocer a Platy, Pearl fue lo más rápido posible a su sótano, diciéndole a Diamond que estaría trabajando en nuevos chistes a solas, quien simplemente no lo cuestionó, su cabeza estaba más enfocada en la chica, que en las mentiras de su amigo.

El "labora-tano" (como lo llamaba Pearl) era sumamente oscuro y tétrico, sólo las luces de algunas máquinas lo iluminaban, en su centro se posaba un ordenador bastante bueno de color negro, a los costados de la habitación se encontraban tres máquinas extrañas, una con forma de un refrigerador con luces de neón en la parte superior, otra en forma de impresora que proyectaba un holograma de una esfera azul, y finalmente otra con forma rectangular con alguna especie de manijas, que tenían la apariencia de contenedores incrustados en ella.

En el ordenador se encontraba Pearl, analizando algunos datos que aparecían en su pantalla, una gran multitud de números y códigos que abrumarían a cualquiera, pero pareciese que él los entendía a la perfección, con sólo mirar su rostro cualquiera se hubiera dado cuenta de que no era ajeno a la información que tenía en frente.

Tomó un pedazo de Hot-Dog que tenía a un lado y comenzó a comerlo, mientras seguía leyendo todo ese extenso código, concentrado de manera pasmosa, hasta que una pantalla emergente le asustó e hizo que se tragara entero el pedazo de salchicha que tenía en la boca. Después de recuperar el aliento, despejó todo lo que pudo de su escritorio, tratando de que se viera lo mejor posible para que la persona que le estaba solicitando la videollamada no se llevara una mala impresión. Tragó saliva y contestó.

—Buenos días, Crystal —saludó alegre.

—Buenas Pearl, recibí tu mensaje apenas llegué de cenar ¿qué sucede?

Entonces le contó lo que había pasado anteriormente. Pearl y Crystal eran investigadores del espacio-tiempo, tenían conocimiento no sólo sobre las anomalías del espacio tiempo de su universo, sino que tenían constancia de diferentes líneas alternas que habitaban la realidad, era un conocimiento bastante abstracto, pero por alguna razón ellos lograban entenderlo. La mayor parte de su labor era investigar las líneas temporales más próximas a la suya, y detectar anomalías que podrían afectarla, una de esas anomalías era una chica de cabellos negros, que llevaba a la mayoría de líneas temporales a desastres o fortunas, ese chica era Platy, quien pareciese que por fin hacia acto de presencia en su línea temporal, por lo que Pearl contactó lo más rápido que pudo con Crystal y le comentó lo que sucedió.

— ¿Crees que venga con fines bélicos? —preguntó la chica con un tono de nerviosismo.

—No lo sé, hasta donde he hablado con ella, no parece ni buena ni mala, sólo tendremos que esperar a ver qué sucede con... Wally.

El factor decisivo era Wally, si él se contactaba con Pearl y Diamond mañana, Platy no era alguien de quien preocuparse, pero si no...

—Escucha, todo saldrá bien, faltan 4 líneas alternas para que se terminen las posibilidades en las que ella afecta líneas temporales —la chica trató de calmarlo, ignorando que ella también se encontraba nerviosa.

—Lo sé, pero eso no me quita la preocupación sobre Wally, no creo que sea lo más correcto usarlo como "conejillo de indias"

—No es un sujeto de prueba, Pearl, la naturaleza lo quiso así, no podemos hacer nada, sólo esperar lo mejor... mira, si todo sale bien, prometo que esta vez... tendremos la cita que prometí —guiñando un ojo coquetamente.

—Oh, la cita, ya lo había olvidado —rió para ocultar su sonrojo—, me parece perfecto, mientras Gold no entre de improviso tratando de arruinarlo, lo tomaré como una promesa.

Los dos comenzaron a reír un poco, saliendo del tenso ambiente que tenían, contaron alguno que otro chiste y decidieron terminar, sin antes avisar que Crystal y Red tomarían su viaje a Sinnoh esa misma noche, llegando dos días después que Sapphire y Ruby, lo que dejó preocupado y emocionado al rubio, apagando su ordenador y volviendo a la sala para ver a su amigo, quien se encontraba en su habitación, plácidamente dibujando algo en una vieja libreta, que llamó la atención de Pearl y decidió subir a preguntarle qué hacía.

—Qué tal Dia, quiero decir, Diamond

—Nada, simplemente decidí dibujar un poco.

— ¿Tú dibujando? No dibujas desde los ocho.

—Digamos que… estoy inspirado.

Al rubio le entró curiosidad por saber qué dibujaba, por lo que le pidió que le mostrase su dibujo, pero, Diamond se negó, no quería que su amigo viera lo que tenía en su mente. Ante tal negativa, Pearl trató de quitárselo con sus habilidades, pero lo único que consiguió fue que ambos cayeran al suelo de manera simultánea, dejando caer el dibujo en una esquina, donde Pearl pudo tomarlo de manera muy simple y rápida.

—Lo tengo —mencionó victorioso.

—Pearl, por favor no te enojes, sé que al ver el dibujo te enojarás.

—Vamos, tus poderes no funcionan conmigo.

—Romperás el jarrón verde cuando salgas de aquí —señaló con el dedo el pobre jarrón verde de agua.

—Le quitas lo divertido, no creo que sea algo que...

Y así fue, tal como dijo Diamond, cuando el rubio observó el dibujo, su cara se transformó de manera peligrosa, pudo ver en el papel, el dibujo de una chica de cabellos negros y ojos de avellana, era Platy, Diamond había dibujado a Platy.

—Platy...

—Así es, te dije que pondrías esa cara.

—Dia ¿por qué la dibujaste?

—Di-digamos que, mis ojos me obligaron a recrearla para poder apreciarla —respondió muy sonrojado.

Pearl simplemente se quedó callado y le pidió a Diamond, que le explicase lo que pensaba por ella, dándole respuestas que sólo hacían dar a entender, que Diamond realmente estaba interesado en ella, cosa que le asustó, pero a la vez, alegró ligeramente.

—No te veía tan animado desde que White aceptase salir contigo —confesó su amigo.

—Lo sé, no estoy animado hace casi un año desde lo que pasó con White, pero esta chica, me hace sentir algo, no sé, ni siquiera he tenido el valor de saber qué pasará después.

—Bueno, al menos no te arruinas la sorpresa... tengo que irme, voy al bar de Henry, te cuidas Diamond.

—Cuídate, no bebas mucho jugo como la otra vez.

—La otra vez...

Cuando el rubio volteó para ver a su amigo, accidentalmente golpeo el jarrón verde con su codo, el cual cayó y se rompió, Diamond simplemente sonrió y su amigo lo miró algo enfadado, saliendo del lugar sin antes recoger el jarrón que él había roto.

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Después de media hora persiguiendo al Pikachu, Wally lo encontró en las enormes planicies floreadas de Pueblo Aromaflor, quien estaba simplemente revolcándose entre las flores de aquel lugar, sin prestar atención al chico que lo había estado persiguiendo.

—Realmente te gusta hacer correr a la gente —agitadamente, Wally se acostó entre la flores para descansar un poco.

Wally tenía una enfermedad respiratoria desde que nació, por lo que le costaba enormemente correr tanto, además de que el clima frío de Sinnoh no ayudaba demasiado, sin embargo, esto no le impedía correr algunas veces, o apreciar el hermoso panorama de donde se ubicaba.

Las planicies de Aromaflor son hermosas en esta época del año, todo el suelo estaba completamente tapizado por hermosas flores de las más variadas formas y colores, dando una sensación de paz y alegría indescriptibles, no habían muchos árboles, sólo alguno Abedules frondosos invadidos por flores, era un lugar encantador.

Después de descansar un poco y apreciar la belleza de las flores, se percató que el Pikachu que perseguía, corrió alegremente hacia la izquierda, donde se encontraba una chica de falda rosa, camisa azul y gorro blanco, quien llevaba consigo una bolsa café algo desgastada.

— ¡Hola! Tú debes ser la dueña de este Pikachu, ¿no? —saludó con una sonrisa a la chica —Este amiguito se ha metido en muchos problemas y me trajo hasta acá, pareciese como si supiera que supiera que vendrías aquí.

La chica se quedó callada por unos momentos, con una cara que no expresaba demasiadas emociones, mientras el Pikachu simplemente le dio un golpecito a su pierna con la cola y fue a buscar otras cosas.

—Saludos, gracias por cuidar de él, es un pokemon algo travieso —respondió con un tono algo nervioso y seco —Disculpa que sea tan rápida pero... ¿Cuál es tu nombre?

—Wally... ¿Y el tuyo? —respondió con algo de intriga ante la misteriosa actitud de la chica.

—Mi nombre no importa, lo que importa es hacer esto ya...

Wally sólo se quedó confundido al oír esas palabras, esa chica era muy rara, no actuaba demasiado normal, y su tono de voz era pausado, como si alguien le dijera lo que tenía que decir, su cabeza comenzó a formular teorías de quién podría ser la chica, pero sus pensamientos fueron borrados de golpe cuando su Flygon salió de su pokéball y lo tomó para poder evitar el ala de acero que iba dirigido hacia él, dándose cuenta de que esa chica no era del todo pacífica.

— ¿Qué te sucede? —gritó asustado al casi morir a manos del Empoleon de la chica.

—Sólo quiero hacer esto rápido...

La acción había comenzado, no había vuelta atrás, Platinum comenzó lo más agresiva que pudo para terminar esto rápido, sin embargo, Flygon era mucho más rápido, y su capacidad de volar lo ponían en clara ventaja, pero este no atacaba, sólo esquivaba, dándole a Platinum alguna oportunidad de atacar.

Wally estaba aún más confundido y nervioso, no comprendía por qué esta chica actuaba tan raro y peleaba sin previo aviso, pero eso no le daba razón suficiente para atacar a la chica, sabía perfectamente que si Flygon atacaba con fuerza, la chica saldría lastimada, así que sólo esquivaba sus ataques y trataba de que dejara de pelear.

— ¿Por qué quieres pelear, acaso no ves el riesgo que esto puede ocasionar? —gritó mientras su Flygon esquivaba un hidrobomba.

Platinum no respondió, simplemente se limitaba a atacar, pero dentro de ella, la voz que le había convencido de hacer esto, le propuso una idea que sonaba bastante buena. De un momento, le ordenó a su pokémon parar, mientras que Wally le dijo lo mismo a su Flygon, bajando éste al suelo.

— ¿Ya estás más calmada? —preguntó con un poco más de tranquilidad.

—Disculpa, tal vez me precipité... mi nombre es Platinum, soy de esta región —confesó la chica, tomando un respiro.

—Platinum ¿eh?, buen nombre, yo soy de Hoenn, vine a esta región de vacaciones, y lo primero que me encuentro es un Pikachu solo, y una chica que quiere atacarme... ¿por qué estás haciendo esto?

—Lo siento, de verdad, he estado bajo mucho estrés y sólo quería...

Antes de terminar, Platinum cayó al suelo, simulando un perfecto desmayo, haciendo que Wally corriera para tratar de auxiliar, levantando su cabeza y checando su pulso, mientras pudo apreciar como su boca comenzó a moverse, lista para formular una palabra.

—Aqua jet.

Al pronunciar estas palabras, Empoleon se cubrió de agua y ataco de imprevisto a Flygon, quien recibió el ataque y salió disparado junto con Wally, cayendo ambos al suelo, con el pecho de Wally bastante lastimado, Platinum se levantó, y le ordenó a su Empoleon congelar las alas de Flygon, así este no podría volar, mientras que Wally se levantaba, con su pecho lastimado y parte de su espalda con algo de hielo.

—Me engañaste... —mencionó débilmente mientras ponía sus manos en su pecho.

—Tengo que terminar esto rápido... Empoleon, ala de acero.

Ni lento ni perezoso, Empoleon endureció sus aletas y golpeó ferozmente a Flygon, dejando numerosas cortes en el pokémon, que se reflejaron también en su entrenador, quien se hinco al no soportar el enorme dolor de sus piernas, pidiéndole a Flygon que alejara al rival con un cola dragón, pero Empoleon respondió rápidamente cortándole la cola certeramente.

Se escuchó un enorme grito, proveniente tanto de Flygon como de Wally, a pesar de que no afecto físicamente el cuerpo de Wally, sintió el enorme dolor que experimentó su amigo, quien estaba acostado por perder su extremidad y no poder mantenerse parado, lo que le dio la oportunidad a Empoleon de cortarle las alas al ver que se estabas descongelando, seguidos de otro grito de dolor indescriptible, que tiró al suelo a Wally.

—P-por favor, para...

—Esto terminará rápido...

Platinum ordenó a su pokémon que lanzara a Flygon por los aires con una potente hidrobomba, mientras Wally salió igualmente disparado, sólo para ver a Empoleon en el cielo, quien con su ala derecha usando un golpe aéreo, perforó de forma diagonal el pecho de su amigo, cosa que se reflejó en él, dejándolo herido de muerte.

Al caer, Wally simplemente trató de arrastrarse todo lo que pudo hacia su pokémon moribundo, entre un charco de sangre que manchó muchas flores alrededor.

—Per-perdóname a-amigo —escupiendo sangre en el pecho de su pokémon —No de-debiste pasar por esto... —dirigió la mirada a su asesina — ¿Por qué...?

Lentamente, Wally cerró los ojos a la par que su pokémon, dando la referencia de que ambos habían muerto, entre flores completamente manchadas de sangre e impregnadas con mucho dolor y miedo. Al ver lo que había hecho, Platinum se arrodilló y miró al suelo, mientras algunas lágrimas recorrieron sus mejillas, no estaba contenta con lo que había hecho, no podía creer que le había quitado la vida a otro ser, pero la voz le ordenó que voltease para poder observar un orbe verde que sobresalía de los dos cuerpos; su alma.

La chica se levantó y tomó el contenedor verde que llevaba consigo, sólo para acercarse y tomar el alma, una de las seis almas que necesitaba para poder llevar a cabo los planes de esa voz.

—Muy bien hecho Platinum, sé cómo te sientes, pero con el tiempo te acostumbrarás —la voz empezó a ayudarle — El alma de ese chico, representa la amabilidad, no puedes imaginar cómo la estoy saboreando, pero necesitamos las demás, ahora salgamos de aquí rápido, en prisión no podrás cumplir tu objetivo.

Platinum escondió el alma en su mochila y corrió lo más rápido que pudo con su pokémon, dejando en medio de las planicies el cuerpo de Wally.

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Platinum caminaba muy nerviosa por las calles de Jubileo, le temblaba la mayor parte del cuerpo y estaba completamente pálida, y no era para menos, aunque la voz en su cabeza le regañaba por parecer tan sospechosa.

—Cálmate un poco ¿acaso quieres que te descubran? —preguntó la voz enojada por el comportamiento de la chica.

—Es difícil... acabo de matar a alguien —pronuncio en voz baja.

—Por dios, no es la gran cosa, sólo relajate, en cualquier momento alguien podría descu...

Antes de terminar de hablar, Pearl apareció sin previo aviso frente a Platinum, asiéndole saltar para atrás asustada, gesto que dejó confuso a Pearl.

—Hey tranquila, soy el chico que conociste hace unas horas —saludó preocupado.

—Per-perdón, ando algo distraída —confesó sujetando fuerte su bolsa.

—Tomátelo con calma, el estrés puede dañar tu cara —suspiró y metió sus manos en su bolsillo —bueno ¿qué haces por aquí?

Platinum se sintió todavía más nerviosa, las piernas le temblaban al punto de casi caer al suelo, pero una pequeña descarga invisible le hizo ponerse firme, mientras la voz que tenía en su cabeza le dictaba qué decir.

—Bueno, sólo vine a comprar unas cosas para mi casa, ya voy de regreso.

—Comprendo, aunque tu mochila se ve algo abultada ¿no te gustaría que te ayudara?

Al acercarse un poco, Platinum alejó la bolsa rápidamente, acto que la voz condenó, dejando a Pearl intrigado por la negativa tan rotunda, ofreciendo una disculpa, mientras Platinum sólo quería irse de una vez.

—Si me disculpas, tengo prisa, nos vemos luego.

Platinum se despidió secamente y se fue de ese lugar, hasta que la voz de Pearl la detuvo.

—Mira, odio hacer esto, pero desde que Dia, quiero decir Diamond te vio, ha estado un poco más animado que desde costumbre, así quisiera pedirte de favor que lo trataras, es un buen chico, incluso es más listo que yo... sé que te tal vez pido mucho, pero me harías un gran favor.

Platinum se quedó callada y un poco roja por la propuesta, que al principio pensó en no aceptarla, pero la voz le sugirió que aceptara, después se lo explicaría, por lo que ella simplemente aceptó y se fue rápidamente, dejando a Pearl mucho más intrigado y nerviosos, pero el hecho de ver a su mejor amigo sonreír después de tanto tiempo, le hacía olvidar el potencial peligro que ella podría representar.

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Platinum había logrado llegar a casa finalmente, fue al refrigerador y tomó un gran vaso de agua fría para después ir a su pobre baño para lavarse la cara fuertemente, mirándose finalmente al espejo y tratando de sacarse de la mente las escenas de Wally sufriendo.

—Oh, vamos chica, esas imágenes saldrán rápido, no pienses en ello o te lastimarás —al notar su tono de voz que transmitía preocupación, cambió a uno más seco —Necesito que estés bien para tu siguiente trabajo.

— ¿Cómo demonios quieres que esté bien? —preguntó rabiosa— Maté a un pobre chico que se veía muy amable, y lo peor es que tuve que hacerlo sufrir, ¿cómo rayos se supone que esté bien?

—A ver reina del drama, deja los lloriqueos para después, además no todo está tan mal... ¿tienes una cita con ese chico al menos?

Platinum se sonrojó un poco, pero de inmediato le reclamó a la voz que eso no la ayudaría, que esas imágenes no se irían fácilmente, además de que nunca había interactuado con otras personas desde los cuatro años, y que no sabría qué hacer, pero la voz le dijo que, aunque no iba a intervenir, estaría cerca para aconsejarla, que se tomara eso como descanso, hasta su próxima misión.

Platinum aceptó (aunque no del todo convencida) y salió del baño para dejar el recipiente con el alma de Wally en el sótano, el cual tenía un sistema de camuflaje bastante bueno.

La voz, maravillada y casi excitada, le explicó que las almas de los humanos eran altamente poderosas, pero que las almas de los seis humanos que necesitaban, sobrepasaban todos los limites, y eran lo suficientemente energéticas como para corromper la realidad en conjunto.

—Antes las almas de humanos y pokémon eran diferentes, pero un día Arceus decidió unirlas tras ver la crueldad de humanos con pokémon, desde entonces, cada que un humano nace, nace un pokémon con el cual comparte su alma, y cada vez que ese pokémon sufre un daño, el humano lo experimentará de igual forma —pronunció de forma anecdótica la voz —O al menos eso cuenta la leyenda.

Platinum no pronunció palabras, su mente se enfocaba en su totalidad en el alma que tenía frente suyo, por lo que la voz le ordenó que fuese a dormir un largo tiempo, ella se encargaría de la casa junto con el Pikachu que estaba escondido en la bolsa, y posiblemente le buscaría ropa para su cita con el chico.

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Mientras el sol se ocultaba en las planicies floreadas, una joven de cabello rosa y ropas azules perseguía a su pequeño Gible, quien corría con gran ansia hacia el norte.

—Gibli, no corras tan rápido —gritó al no poder alcanzar al pokémon.

El pequeño pokémon finalmente se paró al otro lado de una pequeña elevación de tierra, pero cuando la chica llegó, no pudo más que horrorizarse por la tétrica escena.

El cuerpo sin vida de un joven de cabello verde y un Flygon yacían en el piso, junto a flores manchadas de sangre, mientras algunos pokémon se alimentaban del cadáver del pokémon, cosa que le hizo gritar y vomitar al ver semejante escena.