Segundo capítulo, se que dije que tardaría, pero ya me gusto.
Capítulo 2:
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Como se supone que debe actuar una niña de ocho años escéptico, al ver a una criatura de cuento de fantasías, claro que su anhelo de conocer a la reina de las nieves era de lo más fuerte, pero nunca pensó que seria realidad, ¿oh tal vez solo fue un sueño? sea lo que sea, la mujer no representaba temor, pero Anna se sintió muy pequeña ante su mirada, tal vez incluso se sonrojo por el ginio.
Ella y Kristoff decidieron ir a jugar nuevamente al pequeño parque, construyendo muñecos de nieve y jugando guerras de nieve, paciendo por el trineo o simplemente pisando el piso blanco o buscando formas en la escarcha.
-¿Que tal si jugamos a las escondidas?- Le pregunto el pequeño Kristoff a su hermana menor.
-Claro, pero yo me escondo primero- Le dijo ella dejando de armar un muñeco de nieve.
-Esta bien, pero solo contare hasta 65- Le puso una condición.
La pequeña asintió y cuando el pequeño se dio la vuelta y empezó a contar la pequeña corrió a buscar algún escondite, para suerte de ella había una pequeña casita echa de nieve, mas bien una montaña con una entrada lo suficientemente grane como para entra en ella.
A lo lejos se pudo escuchar el "listos o no, aquí voy" y ella puso sus manos sobre su boca para callar sus carcajadas.
Una sombra comenzó a acercarse a pasos lentos, algo era raro, ya que podía escuchar a su hermano diciendo que la iva a encontrarla lo lejos y ese día no había ni una alma en el parque, los paso eran ligeros pero pesados para ser de su hermano, alguien se acercaba.
Sus ojos se hincharon de la impresión al ver como una mujer se inclinaba para mirar a la niña a los ojos. ellas se miraron por unos instantes.
-Hola- Dijo suavemente la mujer, lo cual iso que la pequeña abriera los ojos aun más. -Sal, por favor, quiero verte bien- Le pidio la mujer, pero Anna solo negó rotundamente con la cabeza, negándose a la orden. -Si no lo haces... are que esta nieve se caiga sobre ti, y no saldrás nunca más- Le dijo la rubia a la pequeña.
Anna dudo un momento, pero luego salio gateando rápidamente de su escondite y parándose frente a la mujer de rodillas.
-Buena chica- Le dijo la rubia platina y le regalo una sonrisa. -Ahora... Anna, dime, ¿te gustaría conocer mi palacio de hielo?- Le pregunto la mujer y la pequeña no pudo evitar sonreír. La pequeña asintió animadamente. -Entonces, dame tu mano- Le dijo la mujer parándose y extendiendo su mano.
Anna la tomo y no pudo evitar soltar un suspiro tembloroso.
-Tu piel es fria, la siento debajo de mis guante- Le dijo en un susurro tímido a la mujer.
-Lo se, y no te preocupes por el frio, en mi trineo tengo una capa color violeta que te abrigara en el invierno eterno- Le dijo ella y luego puso una mano sobre la cabeza rubia cubierta por el gorro.
-¡Te!...- El pequeño Kristoff señalaba a su hermana menor con el dedo indice pero lo fue bajando poco a poco al ver a la mujer, quedando con la boca abierta de la impresión. La rubia solo llevaba un vestido junto con una capa echa de escarcha, no podía ser otra más que la reina de las nieves.
-Lo lamento Kristoff, pero debo llevarme a Anna, la traire más tarde- Dijo ella tomando a la pequeña en sus brazo y llevándosela a lo lejos, luego, de la nada apareció un trineo junto con unos caballos blancos completamente echos de nieve, la reina de las nieves subió a la pequeña en el trineo, le coloco la capa color violeta claro de la que le había hablado, luego ella subió y se sentó a su lado para que luego el trineo se pusiera en marcha por si solo.
-No ¡Espera, no te la lleves!- Le suplico el niño persiguiendo el trineo, pero fue inútil, este había desaparecido de la nada y ni la reina de las nieves ni su hermana se encontraban.
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Anna durmió todo el viaje, no sabia por cuanto tiempo había viajado, tal vez una hora o dos, pero no estaba segura.
-Reina, ¿en donde estamos?- Le pregunto la pequeña muchacha.
La reina no le respondió, solo le dio beso sobre la cabeza y luego bajo del trineo, Anna, sonrojada, se frotaba la cabeza con el ceño fruncido.
-¿Que sucede?- Pregunto la reina tomando a la pequeña en sus brazo. -¿Acaso no te gusta que te bese?- Le pregunto la reina y luego volvió a besar la cabeza de Anna antes de dejarla en el piso.
-No es eso, es que... tus besos son tan fríos, tan fríos que duelen- Le explico esta mirándola desde abajo, con miedo de haber ofendido a la mujer, pero esta solo callo una carcajada con la punta de sus dedos.
-Ya no te volveré a besar, un beso más te congelaría la cabeza- Le explico la mujer juntando sus manos y comenzando a caminar por un camino que estaba rodeado de pinos.
-¿A donde vas?- Le pregunto Anna corriendo tras de ella.
-A mi palacio- Le respondió muy rápidamente la rubia.
Anna no dijo nada, solo asintió y camino detrás de ella unos cuantos metros, pensando en la capa de tela violeta que llevaba puesta, era lo más abrigado de mundo, de que estaba echa. sus pensamientos fueron cambiando cuando escucho una pequeña melodía que provenía del bosque.
-¿Que es eso reina?- Le pregunto a la mujer mayor.
-Es el viento cantando- Le respondió parando su caminata y dando media vuelta para ver a la pequeña. -Si nos quedamos aquí los escucharas cantar- Le dijo la mujer, Anna asintió y luego se quedo en silencio para poder escuchar con mas claridad.
-Primavera se ha ido y invierno esta brotando- Los podía escuchar, era un coro de niños cantando. -Brilla el sol con la claridad de la antigüedad-Por alguna razón la canción la atrapaba de una manera indescriptible. -Ding-Dong! Ding-Dong! las campanas de las capillas suena!- Decía la canción. -Hemos terminado con frió y las florecen las flores con agradables aromas- Decían las voces de los niños al viento. -¡Todo Arendelle se alegra!- Subieron el tono alegremente. -¡Madre tierra te damos gracias por los regalos!- Decían más fuerte. -Primavera buena y de malo el invierno- Anna miro a la rubia algo confundida por lo que había oído pero la mujer solo se encogió de hombros y le dio una sonrisa. A lo largo de esto la estrofa se repitió una vez más.
-Celebremos la primavera- Ahora solo se escuchaba un niño cantando. -ya que esta una vez más por aquí, la antigua profecía currinca, no va a suceder este año ¡Uf!- Ella empezó a escuchar la letra con más detalle.
-¿Que es esta profecía?- Ahora contaba otro niño solo -¿Que decía?, Bueno, ese es el tema de nuestra pequeña obra teatral¡- Explico la otra voz, Anna quería escuchar con atención.
-Su futuro es sombrío- Ahora cantaban a dueto dos niños, tratando de aguantar sus carcajadas- Su reino se astilla, Su tierra sera ce- jajaja- Los niños no aguantaron más y estallaron a carcajadas.
-¡ALTO! Paren con esas rositas!- Una vos grave, por lo visto del director apareció de la nada, retando a los niños. - Esto no es una comedia Nils Norbeng, esta es la profecía de los trols, este podría ser nuestro destino, así que desde "Su futuro es sombrío.- Regaño el hombre a ambos niño.
-Su futuro es sombrío- Ahora los niños cantaban con seriedad. -Su reino se astilla, su tierra sera maldecía, con un invierno sin fin- Terminaron su estrofa los dos.
-Con rafajas de frio, vendrá el arte oscuro- Canto un niño.
-Y una regla, con un corazón congelado- Dijo otro.
-Enteses todo perecerá en la nieve y el hielo- Dijo de nuevo otro.
-Amenos que se libere con el sacrificio de espadas- Dijeron todos juntos nuevamente.
Uvo un silencio por unos momentos lleno de susurro por un momento, pero luego todos callaron.
-Pero el hambre congelado no es el destino de hoy- Empezó a canta otro niño, por lo visto un poco más pequeño que los demás. -Ademas, ¡tenemos una causa muy especial que celebra!, La más amable, más magnifica, más inteligente, absolutamente perfecta...-
-Con eso basta- Interrumpido el director.
-El modelo a seguir que esta tierra ah visto nunca- Continuo el niño. -¡Princesa Elsa! ¡Realmente la amo! ¡Se convertiría en nuestra REINA!- Termino la canción la pequeña.
-Su nombre solo lo cantan los vientos de Jack Frost- Susurro para si misma Anna, ella pudo haber descubierto su nombre.
-¿Nos vamos?- Le pregunto la mujer mayor a la pequeña.
-Si, pero antes, reina, tu te llamas Elsa. ¿verdad?- Le pregunto Anna.
-Si- Asintió la reina Elsa y luego pego media vuelta, dándole la espalda a la niña, empezando a caminar nuevamente, Anna solo la siguió.
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Segundo capítulo, espero que les alla gustado, si es así dejar un review, sin más, me despido.
