Capítulo 2.
Después de despertar como de costumbre no antes de las 8:00, lo primero que quise hacer fue tomar un baño caliente, cuando terminé de arreglarme me dirigí a la cocina, donde mi padre ya estaba manos a la obra en el desayuno, que a decir verdad tenía muy buen aspecto, definitivamente había mejorado. Yo sólo le ayudé a cosas sencillas.
Ya nos disponíamos a empezar cuando la puerta se abrió de par en par dejando entrever a mí gran hermano, flanqueado por dos sujetos igual de corpulentos que él.
Empezaba a pensar que este pueblo era aún más raro que cuando lo deje, primero pensé que el crecimiento descontrolado de mi hermano se debía al simple hecho de que había embarnecido, luego, con la tempestuosa llegada de su "ronda nocturna" acompañado de sus amigos de toda la vida, a los que yo conocía desde que andaban en pañales, que al irme todavía eran unos enclenques niñillos y que ahora, tan solo unos años después eran el triple de su tamaño a lo largo y en masa muscular, comencé a formular teorías que incluían esteroides, hormona de crecimiento y tal vez una excelente genética.
La seriedad del momento de su entrada se interrumpió cuando empezaron a darse codazos y a jugar como un trío de críos (que de hecho eran, a juzgar por su edad). Luego del momento de los saludos y formalidades vino el sagrado desayuno donde me di una idea de otra variable contribuyente a tal crecimiento, pues en una sentada por poco y se comen la casa entera.
Me explicaron que ellos también formaban parte de la patrulla juvenil y que esa noche les tocó junto con Jacob hacer una guardia, pensé en lo que podía estar pasando en el pueblo como para que lo estuviesen vigilando día y noche, sin embargo no pregunté, no tenían cara de querer responder a eso, sabía que todos me estaban ocultando algo, o al menos se reservaban una parte de verdad, tal vez esperando al momento en el que estuviera los suficientemente aclimatada para asimilarlo.
Después de la comilona, Quil y Embry se fueron a sus casas a descansar y Jacob se dirigió a su habitación a hacer lo mismo, Billy y yo sostuvimos una corta charla en la que él me explicaba de que iba todo eso de las guardias y me tranquilizó el escuchar que solo una o dos veces por semana le tocaba a Jake salir por la noche, ya que se turnaba con los otros siete miembros de la patrulla.
Por la tarde me dispuse a visitar a Sue. Ella fue parte importante en el proceso de duelo cuando mamá se fue, nos ayudó a Becky y a mí con todo el rollo de ser amas de casa, los primeros meses iba diario a casa, nos enseñó a cocinar y a hacer todo lo que un hogar requiere para mantenerse en pie, si no fuera por ella seguro no habríamos pasado de la primera semana.
Al encontrarme frente a su puerta toqué tres veces con el puño cerrado, en segundos abrieron la puerta y la cálida sonrisa de Sue me recibió, la abracé fuerte, y la agregué a mi lista mental de personas que había extrañado todo este tiempo.
-Rachel, pero que grande y linda te has puesto –me dijo, mientras me devolvía el abrazo -¿Has llegado hoy?
-Llegué ayer por la noche, pero ya era muy tarde para venir –respondí mientras con su brazo rodeando mis hombros me guiaba hacia adentro de su casa.
-Oh, no te preocupes, lo importante es que hayas venido, tu padre ya empezaba a ponerse melodramático diciendo que no regresarías –me dijo mientras ponía los ojos en blanco y sonreía aún más.
-Pues, he vuelto, solo serán algunas semanas, tengo que volver pronto a arreglar papeleo universitario.
-¿Qué tal lo llevas? ¿Terminarás pronto?
-Antier fue mi gran examen, ahora solo tengo que regresar por resultados y a ver lo del título y esas cosas.
-Y después, ¿volverás? –me preguntó con un tono de esperanza que me hacía doblegar mis planes.
-Yo… la verdad, no lo sé, tengo que ver como llevo todo esto, hasta ahora va todo bien, pero temo que cuanto más tiempo pase aquí vuelva al estado en el que me encontraba antes –me fue inevitable sentir que mis recuerdos se dirigían a los días obscuros que tuve después del fallecimiento de mi madre, sabía que debía ser fuerte, sin duda la familia necesitaba a alguien que lo fuera para evitar desmoronarse, en ese tiempo veía a la familia como un tipo de manada, en el que yo era la alfa, la que veía que todo funcionara, que daba ánimos a todos y que se tragaba el dolor que la carcomía por dentro, Becky era la beta, siempre apoyándome en todo pero cayendo cada vez que el dolor era inminente, Jake era tan pequeño y papá estuvo mucho tiempo en un abismo del que salió poco a poco. Yo era la fuerte, desafortunadamente lo era solo en presencia de los demás, sollozaba en silencio y al ser algo así como la sustituta de mamá estaba en contacto con todas las cosas que ella usaba, no dejaba de pensar en cómo ella hacía el desayuno en esa misma cocina con una gran sonrisa en el rostro, como sacaba sus deliciosas creaciones del horno, como tarareaba canciones mientras hacía la limpieza de la casa; su recuerdo me perseguía en cada rincón, simplemente fue demasiado para mí, no podía pasar ni un solo minuto del día en casa sin pensar en ella, llegó el momento en que era como una autómata, cumplía con mis obligaciones en casa y en la escuela, no más, el resto del tiempo la pasaba encerrada en casa durmiendo, la pasaba siendo miserable. Cuando la oferta universitaria llegó lo tomé como una señal para poder escapar de todo.
Sue me miró con tristeza, ella también recordaba mi estado, luego recordé que ella había pasado por la pérdida de su esposo, le di mis condolencias y me disculpé por no haber estado ahí para su funeral. La charla se estaba yendo mucho hacia lo deprimente así que después pregunté por Leah y por el pequeño Seth.
-Ellos no deben tardar en llegar, están un poco ocupados salvando al mundo –al decirme este pude ver un destello de orgullo en sus ojos.
-Patrulla juvenil ¿no? –pregunté cómo quien no quiere la cosa.
-Algo así –contestó
-No entiendo qué clase de cosas pueden estar ocurriendo aquí para necesitar tanta vigilancia –le dije, esperando que ella se apiadara de mi alma y me contara de una vez por todas de que iba todo eso –Estoy preocupada por Jake, ¿podrías explicarme lo que sucede?
-¿Te apetece hacer panquecillos? –cambió rotundamente el tema de la conversación, al ver mi expresión de "sé lo que intentas hacer y no funcionará conmigo" soltó un bufido y me dijo –Que te parece si te voy contando mientras me ayudas a hacerlos.
Acepté gustosa, mientras preparábamos todo me habló sobre extrañas desapariciones que había sucedido primero en Seattle y luego cada vez más cerca de aquí, en realidad nunca pasó nada en el pueblo pero no quisieron arriesgarse, no pude evitar sentir de nuevo como una parte de verdad me era ocultada, sin embrgo tenía otra parte del rompecabezas.
Por fin llegaron Leah con una expresión de odio al mundo a la décima potencia y Seth que parecía irradiar alegría y buenos deseos a todos seres humanos, animales y objetos inanimados.
-Tiene que haber algo en el agua –dije directo a Seth –Porque tu definitivamente no pudiste haber crecido tanto en este tiempo, no cuando al irme eras así de diminuto –dije haciendo un espacio de pocos centímetros entre mi dedo pulgar e índice.
-O… –dijo Seth agarrándome por la cintura y elevándome por los aires –tú has encogido, recuerdo que eras tan grande como una torre, a penas y podía abrazarme a tus rodillas –contestó con un tono alegre y animado.
Conocía bien a ese pequeño, lo cuidé un par de veces cuando su madre tenía algo que hacer y su hermana tampoco estaba, y como olvidar que nuestras familias han sido unidas desde siempre.
Con Leah también había llevado una buena relación, teníamos una gran amistad, aunque perdimos contacto cuando me fui a la universidad, después de eso solo nos vimos las pocas veces que regresé, no llamadas, no correo, nada.
-Quieres tratar de no estrangularla bicho –Leah reprendió a Seth con un tono que iba desde la irritación hasta la diversión.
-Okay okay, ya bajo a tu amiga –dijo Seth, haciendo un ademán de "tranquila" con sus manos, luego de haberme bajado.
Me quedé parada frente a ella sin saber muy bien que hacer.
-Acaso te comieron la lengua los lobos, o es que no recuerdas que somos amigas –dijo Leah, mientras se acercó a abrazarme.
-Lo siento -dije con dificultad –Ha pasado tanto tiempo –dije sonriendo.
Los cuatro pasamos al comedor, tomamos café y comimos panquecillos, la charla fue muy amena, con los comentarios graciosos de Seth, las reprensiones de Sue y los comentarios sarcásticos de Leah, aunque no pude evitar notar que el brillo en la mirada de esta última se había extinguido, definitivamente tendría que encontrar el momento para hablar con ella a solas.
La oportunidad se presentó cuando se hizo tan tarde que evidentemente no podía ir sola, ella se ofreció a acompañarme en mi camino, podría parecer raro, lo obvio sería que Seth lo hiciera, pero, dado que ella era la única mujer que integraba la patrulla, seguro se sabía defender. Salimos de la casa en silencio, luego de las despedidas y las promesas de regresar al día siguiente a comer.
-¿Sabes que es lo malo de tener una mejor amiga? –preguntó Leah, rompiendo el silencio repentinamente.
-Que te conoce tan bien que sabe de inmediato cuando algo no va bien en ti –contesté
-Así que, ¿Nadie te ha contado lo patética que se ha vuelto mi vida últimamente? –me preguntó con una risa sarcástica que denotaba lo mucho que le dolía.
-Cuéntame –exigí
-Rompieron mi corazón –dijo con simpleza –Me dejaron por mi prima –prosiguió, logrando que se escapara una lágrima que se esforzó por reprimir.
Me sentí miserable, por no estar a su lado cuando pasó eso, cuando murió su padre, en todas las cosas en las que pude haber hecho falta, después de todo, ella también me había hecho falta, pero yo fui la que se marchó sin más.
Así me relató cómo el chico más apuesto y popular entre las chicas la invitó a salir, la forma en que él la hacía sentir la chica más especial del mundo, el cómo inevitablemente se enamoró de él y como las cosas parecían ir bien, me contó como un día sin más el desapareció, regresando unos días después sin ningún tipo de explicación, como le dio su espacio, puesto que pensó que era lo que su relación necesitaba. Luego pasó a cómo su prima Emily llegó y poco después le dijo que Sam, su novio la perseguía y un buen día de buenas a primeras la dejó, con tontas excusas y ninguna explicación clara y, que más adelante se enteró que su prima y su ex novio estaban juntos y que lucían como la jodida pareja del año.
-Todos me miraban con lástima –me dijo entre sollozos y la cara llena de lágrimas y contraída por el dolor –Aún lo hacen, soy la abandonada, la que no fue suficiente para "don perfecto", y por si fuera poco, tengo que verle la cara todos y cada uno de mis miserables días, es el jodido jefe de la patrulla –siguió relatando, gritando esta última parte.
-Siento tanto todo esto, pero más siento el no haber estado aquí contigo, no puedo creer lo estúpidamente egoísta que he sido –a esta altura yo también lloraba, me dolía profundamente lo injusto de la situación –Pero has sido tan fuerte, has tenido que soportar todo esto, pudiste haber huido y no lo hiciste, te has quedado a enfrentar todo.
Siguió desahogándose y yo seguí consolándola, lo que creí perdido se volvió a encontrar, nuestra amistad, aunque un poco discontinua, volvió a estrecharse, después de esto, sentí que era más fuerte que nunca.
Ella estuvo para mí siempre, y yo estaría para ella también.
Llegué a casa más tarde de lo esperado, Billy yacía en el sofá viendo televisión y Jake estaba recluido en su cuarto.
Me senté a lado de mi padre, platicamos un poco y luego cada quien se fue a dormir.
Cerré los ojos y en algún punto me perdí entre la consciencia y la inconsciencia. Varias imágenes pasaron por mi mente, un claro en medio del bosque, iluminado por la tenue luz del sol que se apagaba a medida que chocaba con los altos pinos, las flores de colores vivos, el césped de color verde tan suave que te invitaba a recostarte en el por la eternidad, luego un aullido, la imagen de un animal inusualmente grande que se ocultaba entre los árboles, luego un cambio súbito, de bosque a mar, el ruido de las olas rompiendo contra las rocas, la suave arena bajo los pies descalzos y por último obscuridad.
El ruido de pájaros en el exterior y la brisa fresca colándose por la ventana me despertaron.
Lo primero que pensé al despabilarme fue que hoy parecía un buen día para caminar por la playa.
Aquí el segundo capítulo de esta historia, espero sea de su agrado y que dejen reviews comentando que les parece, y los invito a leer mis otras historias.
LARGA VIDA A LOS FICS !
