Cap. 2
No a todos les simpatizo la primera vez que me conocen. Tengo la mala fama de ser odioso, arrogante y pretencioso, y es cierto, pero solo en algunos aspectos.
Desde que me case con esa chiquilla mis negocios han mejorado, gracias a la alianza de la compañia de su familia con la mia, sin embargo, mi vida sentimental es diferente.
No hemos hecho el amor ni una sola vez, la verdad que cuando me case con ella no queria obligarla a pasar por eso, se notaba a leguas que esa mocosa no me queria ni un poco. Aunque me sorprendio que no se opusiera, de todos modos lo hizo, en contra de su voluntad.
Estoy casado pero es como si aun siguiera soltero. Ignoro a mi esposa la mayoria de las veces, mas que todo porque siempre estoy ocupado y en realidad no se me ocurre ningun tema de conversacion para hablar con ella, somos completamente diferentes.
La otra vez me baño de jugo de naranja y eso me cabreo bastante, iba a reclamarle pero cuando vi esos ojos azules desafiandome, no tuve mucho que decirle, preferi salir de alli inmediatamente.
Desde ese dia no puedo sacar de mi cabeza esa mirada enojada, llevaba un año casado con ella y nunca me habia fijado en el color de sus ojos. Recientemente descubri que tiene un cuerpo increible, fue el dia que salio volando de las escaleras y tuve que atraparla en el aire para que no se rompiera la cabeza, fue un momento bastante raro, sobre todo cuando la cargue hasta su habitacion porque por alguna extraña razon no podia caminar.
Despues de haberla dejado en su habitacion, fui al cuarto de seguridad a revisar los videos de las camaras de seguridad y lo que vi a continuacion me dejo con la boca abierta. A mi "esposita" le dio por limpiar toda la maldita mansion en un dia, la vi fregando pisos, trapeando, barriendo, encerando, absolutamente TODO.
Era de esperarse que se cansara y he de admitir que me asusto un poco verla debil, lo ultimo que queria era tener que enterrar una esposa y encima la primera. Primero me desafia con la mirada y despues me pide ayuda.
-No debe ser orgullosa- me digo a mi mismo mientras reviso unos papeles en mi escritorio. Un año de casados y a penas se como se llama.
De verdad que soy un hijo de puta.
Bueno, no tengo tiempo para pensar en cosas tan triviales, tengo una empresa que dirigir, no perdere el tiempo pensando en una mocosa cuya diversion es limpiar una mansion los fines de semana.
Estaba sumamente cansado, el dia de hoy ha sido un completo desastre, al menos al final los tratos salieron excelentes, a los accionistas les gusto las decisiones que se tomaron hoy, para mi eso es suficiente.
Llego a mi casa en mi auto y abro la puerta de la entrada, como siempre todo estaba oscuro y callado. Me dirijo hacia las escaleras y me percato de un sonido, pero no cualquier sonido, era el sonido de un piano.
-¿De donde vendra?- me pregunto a mi mismo. Ya es muy tarde, casi todos los empleados se van a las 8 y son las 10 de la noche. Me doy cuenta que el sonido viene del salon junto a la biblioteca.
Camino sigilosamente sin hacer mucho ruido, ¿quien osa a tocar el piano a estas horas en mi casa? Mientras me voy acercando me percato de que no solo es el sonido del piano, hay una persona cantando tambien.
Llego a la puerta que esta entre abierta, se puede ver a la persona que esta tocando y cantando. Era kagome.
-¿Pero que...?- no sabia que mi esposa tocaba y cantaba tambien.
-Eva flies away
Dreams the world far away
In this cruel children's game
There's no friend to call her name
Eva sails away
Dreams the world far away
The Good in her will be my sunflower field- Se le podia escuchar cantar claramente, a pesar de que lo hacia bajo.
No podia describir lo que sentia en esos momentos. Me hizo recordar a alguien, alguien muy lejano.
Su nombre era Eva, o asi le decia yo, nunca supe su verdadero nombre. La primera vez que la vi tenia catorce años, fue una vez que acompañe a mi madre a llevara mi hermano Inuyasha sus clases de guitarra, me pude a deambular por todo el lugar hasta que esuche una melodia acompañada de una dulce voz, era una niña ensayando en uno de los salones, ligeramente me asome y la vi, era muy bonita y mientras tocaba sonreia.
Kagome me recordaba a esa niña, pero, solo que ella no sonreia. Sin querer me movi un poco y la puerta del salon se abrio, Kagome abruptamente dejo de tocar y se puso de pie.
-¿Quien anda ahi?- pregunta firme.
-Soy yo- le respondo serio, como siempre.
-Ah, ok- dice cerrando la tapa del piano.-¿que hacias espiando?- me pregunta con el ceño fruncido.
-Es mi casa, puedo estar donde yo quiera- le digo arrogante, mi casa, mis reglas.
-Tambien es la mia y no me gusta que me anden observando.- ah cierto, es mi esposa.
-Como quieras- le respondo de manera fria.- No sabia que tocaras el piano- le pregunto casi sin pensar, mis labios se movieron solos.
-Si alguna vez me hablaras, sabrias mas de mi- me dice igualmente fria, estaba enojada.- Tengo sueño, ire a dormir- me dice caminando hacia la puerta, pero la agarro del brazo antes de que pueda irse.-¿que quieres- tenia otra vez esa mirada desafiante.
-¿Que otra cosa sabes hacer?- por alguna razon tenia curiosidad.
-Como si te importara- me dice sacudiendo el brazo librandose de mi agarre, una vez hecho eso se va, dejandome con incognita.
¿Que me sucede y por que derrepente quiero saber todo de ella?
Continuara...
