Disclaimer: Todos los personajes, hechizos y etcéteras de este Fic son propiedad de JK Rowling, yo únicamente los tomé prestados para jugar un ratito con ellos y escribir esta historia... quizá con Draco me quede un ratito más (shhh)


Cap 2: Sabor a venganza

-Hermione… -musitó suavemente al ver que su amiga no emitía comentario alguno –Hermione…

-No lo puedo creer –murmuró finalmente, aunque seguía con la mirada ausente, ensimismada, sin siquiera percatarse de la presencia de su amigo, y mucho menos que la había estado llamando

-Hermione… -volvió a insistir por lo bajo al notar esa especie de autismo

-No lo puedo creer –repitió

-Hermione…

-¿Cómo se enteró? –se incorporó y clavó la vista en el papel que yacía en el suelo

-¡Hermione! –el volumen de su voz empezaba a subir, ya impaciente

-¿Cómo me pude olvidar de las reglas? –ignoraba completamente todo lo que se encontrara fuera de su burbuja, incluyendo la voz de Harry. Apenas movía los labios para hablar y al hacerlo lo hacía en un tono completamente monótono

-¡HERMIONE! –Gritó una vez perdida hasta la última gota de paciencia. Ella se sobresaltó y dio un respingo elevándose unos centímetros del sillón, se llevó las manos al pecho y Harry observó como se le llenaban los ojos de lágrimas. –Por Merlín, Hermione, tampoco es algo tan terrible –intentó consolarla pero sólo provocó que empezara a sollozar con fuerza.

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No podía dejar de tocarse el pelo, siempre que estaba nervioso hacía lo mismo, se pasaba la mano echándoselo para atrás, aunque lo tuviera perfectamente engominado en esa posición. Lo hacía con tal presciencia y arrogancia, que sólo podía provocar dos cosas: admiración u odio.

Pensó en ir a darse un baño, pero entonces recordó que no hacía ni media hora que había salido de la ducha. Esa insignificancia fue suficiente para alterarlo y tirara una manzana que había sobre la mesa ratona de la sala común estrellándola contra una de las paredes. ¿Qué te pasa, Draco? Se cuestionó para sus adentros, pero obviamente no encontró respuesta alguna. Sabía que su irritación había tenido comienzo al lado del lago, gracias al pobretón y la sangre sucia, pero no era capaz de comprender porque todavía se sentía así… ¡ni que fuera la primera vez que tenía un enfrentamiento con ellos!

Se puso a evaluar posibilidades, empezó con trivialidades que él mismo se ocupó de descartar, pero de a poco sus ideas comenzaron a tomar sentido y a convencerlo… Si bien nunca disfrutó su estadía en Hogwarts, podía afirmar que era uno de los años que peor la estaba pasando. Debía darle las gracias a San Potty y su séquito miserable, de no estar encerrado en Azkaban junto a su padre, y también por salvarle la vida -"dos veces", se recordaba y el calor en su pecho crecía- la noche de la caída del Innombrable. Y como si eso fuera poco, como castigo -porque claro, no iba a ser encerrado, pero tampoco se la iban a hacer tan fácil) no podía realizar hechizos dentro del colegio fuera de las horas de clase, a menos que fuera requerido en un caso de suma urgencia, lo que lo había colocado en el blanco fácil de la mayoría de los alumnos, y aunque, como esa tarde, varias veces se veía tentado a echarle un Cruciatus a cada uno de esos idiotas, debía conformarse con quitarle puntos a sus casas. Todavía no entendía como lo habían nombrado Premio Anual… ¿en qué cabeza cabía?

Si, debía ser eso… todo eso contenido era material suficiente para provocar esa ira que tenía dentro y le quemaba el pecho como fuego

Salió de la Sala Común buscando un poco de aire, subió de las mazmorras y se dirigió hacia el patio, sabía que era tarde, pero tenía esa insignia que le serviría para excusarse. Justo al desembocar en uno de los pasillos casi choca de frente con la directora.

-Señor Malfoy –dijo sorprendida- que sorpresa encontrarlo por los pasillos a esta hora –el rostro del muchacho pareció empalidecer más -Pero bueno, una suerte, porque justamente tenía que hablar con usted –Si bien esa última frase le había vuelto sus pocos colores a la cara, no pudo disimular que ahora él era el sorprendido- Verá, como usted ya debe saber, este año para celebrar el egreso de los alumnos de séptimo, se organizará un baile en su honor –Draco cada vez entendía menos cual era el punto al que quería dirigirse la profesora, él no asistiría a ese maldito baile, ya lo había decidido- y quería cerciorarme que estuviera al tanto, de que además de ser uno de los egresados, es Premio Anual, y debe concurrir al mismo…

-Pero Directora… -quiso replicar ¿acaso esta vieja loca podía leerle la mente?

-Nada de peros, jovencito. Es una regla del colegio, y quiera o no está obligado a cumplirla –sonrió como complacida de lo que había dicho- Ahora, si me permite… -anunció antes de esquivar el cuerpo inmóvil del Slytherin y seguir su camino

Draco no reaccionaba, si algo faltaba para terminar de enfurecerlo era eso. Como si estuviera de humor para un maldito baile… ¡Como si a él le gustara bailar!

Siguió caminando en la misma dirección con determinación y paso firme, hasta que un ruido que pudo percibir a pocos metros, le hizo aminorar la marcha.

El ruido estaba cada vez más cerca, y ya casi hasta podía identificarlo, eran… ¿besos?. La maldad se le prendió como una lamparita, y su propósito ahora no era más que pescar a esos dos, pegarles un buen susto y, obviamente, quitarles unos cuantos puntos. Notó que los desconocidos estaban a tan sólo doblar en la esquina. Al llegar, primero supuso sería mejor observar quienes serían sus víctimas, así que lentamente se fue asomando y se llevó una gran y grata sorpresa al descubrir esas identidades.

No se trataba ni más ni menos que del roñoso Weasley y su noviecita. De repente un plan más interesante al planificado se plantó en su mente y sonrío maquiavélicamente. Se alejó de allí con el mismo sigilo con el que había llegado, pero ya sin ese fuego de ira quemándole dentro, ahora su pecho se hinchaba lleno de orgullo por lo que iba a hacer.

Debe de haber vuelto a las mazmorras con una sonrisa estampada en el rostro, porque al entrar Zabini y Parkinson se le quedaron mirando desconcertados. Se tiró en el sillón con esa altanería que hacía tiempo no ponía en práctica, miró a sus amigos y amplió la sonrisa todavía más, segundos después tenía sentado uno a cada lado esperando una explicación.

-Si no es mucho pedir –la primera en romper el hielo fue Pansy- ¿podrías contarnos que es lo que te tiene tan contento? –Draco soltó una risotada

-Estoy empezando a creer en esa idiotez de que la vida te quita para darte después – volvió a reír al ver pronunciarse la cara de desconcierto de los otros dos

-Bueno, no me cuesta mucho adivinar que lo que pasó hoy a la tarde contaría entre lo que te resta –comentó un Blaise bromista que lo que menos hizo fue hacer reír a Draco -Pero, ¿qué es lo que te dio?

-Digamos que la inteligencia necesaria para saber apreciar el material para mi venganza –las caras volvieron a mostrarse desorientadas y Draco repitió su risotada, casi mecánica -Me voy a vengar, del pobretón y la rata de biblioteca… para Potter ya tendré tiempo

-Eso lo había llegado a comprender –asintió Pansy- lo que no está claro es el cómo…

-De la mejor manera –entrecerró los ojos con malicia- destruyéndolos desde adentro. La vieja loca –siempre se refería así a McGonagall- acaba de darme la maravillosa noticia de que los Premios Anuales estamos obligados a asistir al Baile de fin de Año. La idea me pareció un asco en el momento, hasta que unos pasos después me encontré a Weasley pegado a su asquerosa novia –dio una pausa para volver a mirar la cara de sus amigos. Pansy estaba a punto de hablar cuando retomó su relato –Entonces inmediatamente se me ocurrió que hacer. Es más que evidente que la rata de biblioteca está perdida y asquerosamente enamorada de esa cosa –la última palabra fue acompañada de un gesto de asco –Y como Premio Anual tendrá que asistir a la fiesta, al igual que yo.

-Sigo sin entender –interrumpió Pansy- ¿Tú y tu venganza dónde entran en todo esto?

-La comadreja irá a la fiesta con la loca que tiene como novia, y Potter con la otra pobretona pelirroja, lo que deja a nuestra pequeña ratita sin pareja –sus ojos grises se notaron fríos y brillantes como el hielo –y ahí es donde entramos yo y mi venganza…-agregó sin más.

-¿Lo dices enserio? –inquirió Parkinson casi histérica

-Claro que lo digo enserio…

-¿Y cuál es la parte vengativa de toda esta historia? –se notaba un dejo de furia en el tono de su voz

-En que al final iré con otra…

-¿QUÉ? –gritaron al unísono sus compañeros

-Eso. Le crearé ilusiones. La seduciré y cuando se enamore de mi…

-Das todo demasiado por hecho, ¿no te parece? –esta vez el que lo juzgó fue Blaise

Draco se sentía irritado por las vueltas que daban sus amigos, ¿no podían ver lo fácil que era todo?, ya casi podía saborear la venganza, el dolor que les provocaría…

-Es un hecho. Esa sangre sucia no tendrá mejor opción que yo para ir a ese baile, además querrá darle celos a la comadreja, en lo que también soy la mejor opción… Weasley estará destruido por los celos, y ella se sentirá tan pero tan mal cuando no haya nadie esperándola bajo las escaleras –hablaba y no podía dejar de sonreír, de esa forma en la que desde hace tanto tiempo no hacía…

-Si tú lo dices…-fueron las últimas y apagadas palabras que le dirigió Zabini antes de ponerse de pie y marchar hacia su dormitorio. Draco miró a Pansy que no había vuelto a hablar y levantó una ceja como incitándola a dar su opinión.

-Es un buen plan –dijo acrecentando el ego del muchacho -…si es que sale bien –finalizó sentenciándole un final a la sonrisa arrogante que tenía enfrente

-Va a salir bien –espetó con furia. Más para auto convencerse que para hacerlo con Pansy, ¿cómo era capaz de poner en duda su maravilloso plan? -¿Quieres ser tú la privilegiada en entrar de mi brazo al Gran Salón en el baile? –volvía a sonreír lentamente y el tono de su voz intentaba volverse seductor

-No, Draco –respondió y el mundo del muchacho se paralizó por un segundo ¿Acaso Pansy Parkinson lo estaba rechazando? –Me lo propuso Blaise, y le dije que sí –Draco amago a decir algo cuando la muchacha se paró y mientras tomaba rumbo a las habitaciones femeninas agregó –Y no me arrepiento…

La siguió con la fría mirada hasta que cruzó la puerta, y recién ahí gimió de bronca. Se dirigió hacia su baúl, tomó la botella de Whisky de fuego que había guardada allí y le pegó un largo trago que le quemó la garganta. Al fin pudo materializar esa sensación que sentía dentro…


N/A: Bueno, acá les traigo la segunda entrega de esta fiction, espero que les haya gustado... ya más o menos se pueden vislumbrar las posiciones de ambos personajes, ya en el próximo capítulo (que supongo estaré subiendo el día Viernes), va a haber Dramione como Merlín manda, y no así por separado!
Estoy muy sorprendida por las repercusiones del primer capítulo, fueron muchos los que ya agregaron la historia a sus alertas y hasta a sus favoritos, y eso me genera una alegría enorme, GRACIAS!
También quiero agradecer a los que se tomaron un momento de su tiempo en dejar sus reviews, que saben lo tan importante que son para los autores, dejando sus opiniones y críticas!
londonHearts010: Fran!, muchas gracias lindaa!. Aquí cumplí y te traje un poco de Draco... espero que te haya gustado también este capítulo. Gracias por ser mi fiel lectora :)
alee Malfoy Cullen: Graciaas!, espero que este capítulo mantenga prometedora la historia!, Me alegra tenerte como lectora, leí tu fic y me ha encantado!
Salma: Espero que la espera no se te haya hecho larga y te haya gustado el resultado... El titulo tiene mucho que ver con la historia, y ello se irá develando más adelante!
H. Alejandra Parker : Uf!, me cuesta tanto escribir los summary's, que no sabes lo que me alegra que haya sido ello lo que te atrapó :P. Tendré en cuenta tu consejo, esta en mis intenciones mantener un mensaje claro por capítulo, espero lograrlo!, Gracias!

Y también agradezco a todos esos lectores silenciosos, que siempre los hay!... espero que pierdan la vergüenza y se atrevan a dejar su opinión, ya saben que todo comentario es bienvenido! ^.^

Ilwen