Edad 2: Revelación
Ya habían trascurrido horas, desde que Elsa estaba en ese majestuoso lugar, observaba disimuladamente, su castillo no era como ese lugar, se podría sentir la sabiduría y tranquilidad, algo muy extraño, la hermosa arquitectura enlazada con la naturaleza, estaba siendo custodiada por un grupo a lo que ella llamaba elfos, por sus orejas puntiagudas y su manera extraña de hablar, en verdad no había entendido nada de lo que le habían dicho, pero su serenidad y temple real no la hacían dejar ver su preocupación, encerrándose dentro de sí misma.
La habían llevado a una recamara en soledad escoltada por unos guardias mientras llevaban con urgencia al pequeño que estaba en sus brazos, había desvanecido al momento de reconocer al hombre que estuvo amenazando.
**RECUERDO**
-Quienes son ustedes –la reina preguntaba al ver a su alrededor, estaba rodeada en aquel río, nadie le contestaba todos guardaban en silencio, repentinamente se abrieron paso dejándose ver un hombre elegante de larga cabellera negra coronado, en el podía expresarse toda la sabiduría en sí.
-Somos amigos –respondió para su tranquilidad, la chica solo lo miro con duda, sin embargo este alzo sus manos -¿Puedo?-se acercó y tomo al joven que estaba recostado en sus piernas –Es mejor llevarlo de urgencia-con un gesto de preocupación la observo, esta solo acento la cabeza, mientras otros guardias se llevaban al chico.
-Sera mejor que me acompañe-dijo al girarse y seguir su camino, ella se levantó y le siguió, todos la miraban extraño, se preguntaba si era por su ropa o alguna otra cosa, sin embargo logro notar una mirada diferente en aquel hombre que había visto primero, con recelo y algo de duda pudo notar, ella no dijo ninguna palabra y entro.
***fin**
Terminando de analizar lo que había sucedido fue sacada de sus pensamientos, cuando sus custodios hacían reverencia, al hombre que entraba a la recamara, junto a un anciano, al primero lo reconoció como la persona que lo recibió, el segundo en cambio no lo había visto se veía algo decaído, con vestimentas grises y una larga y blanca barba.
-Lamento la tardanza-con seriedad dijo el hombre de largos cabellos negros, mientras observaba a la mujer que mantenía su postura firme, ella sentía la necesidad de mostrarse formalmente, en verdad que se sentía estar en una reunión con los reyes de países vecinos. Los dos hombres la observaron detenidamente.
-Creo que antes de hablar, deberían presentarse- exclamo elegantemente mientras los observaban, al anciano le sorprendió esa cruda pregunta, en verdad no sabía a quién le preguntaba, el otro solo dibujo una imperceptible sonrisa.
-Disculpe-dijo el elfo al relajarse, en verdad le parecía divertido que una humana le respondiera de esa manera –Mi nombre es Elrond señor de Rivendel- hizo un leve gesto de saludo, mientras regresaba su rostro a la seriedad del que él era característico, el anciano le sorprendió esa reacción, y dio un paso adelante.
-Mi nombre es Gandalf el gris –se inclinó ante la mujer –y usted debe de ser –esperando la respuesta miro levemente a la mujer que aún mantenía su postura elegante, se levantó tomándose de las manos hacia el frente.
-Mi Nombre es Elsa- los miro levemente con esos ojos azules –Reina de Arendelle –dijo finalmente observando el intercambio de mirada que se daban el Elfo líder y Gandalf.
-Arendelle suena muy lejos, mi señora-el hombre se recompuso su postura, dejando ver su altura su porte aristócrata sus gestos no cambiaron en nada manteniéndose al margen de la situación– ¿Me puede decir como llego aquí?-cuestiono el anciano al observar detenidamente su vestuario la tela que portaba era muy difícil de sacar y con un fino bordado con el cabello recogido.
-No sé cómo llegue a este lugar- hizo una pausa, al recordarse en los bosques de su país, y repentinamente envolverse en una extraña y tenebrosa persecución- Y según tengo entendido este es Rivendel- recordó la presentación del elfo, estos dos solo se miraron, había pasado la guardia de Elrond por el simple hecho de estar en el caballo de Glorfindel mas a parte se había mostrado recia inclusive con el propio montaraz.
-Si es cierto, esto es Rivendel lugar de los grandes y sabios Elfos de la tierra media-presento Elrond.
-Elfos- ella ya había llegado a esa conclusión, pero nadie le había aclarado el asunto, conocía trolls pero ningún elfo –Tierra media- alzo su ceja en duda no sabía a qué se refería con esa palabra.
-Tierra media es el lugar donde nos encontramos-interrumpió el mago gris Elrond puso su mano bajo la barbilla ante la reacción de duda con lo último que dijo.
-Creo que tendremos una larga platica- el viejo hombre se sentaba en uno de las sillas que estaban en el lugar, junto a la confundida reina.
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-*Estel cálmate-un elfo de rubios cabellos reclamaba al hombre que solo caminaba en círculos, su preocupación era tan obvia, llevaba así desde que llego, el lugar guardaba una espada rota, y detrás de él se alzaba una pintura contando una historia, se paró en seco, observando esa pintura.
-*Es solo que no sé porque, trajeron a esa mujer así de fácil-dio un giro, clavando su mirada en el acompañante -*Puede ser el enemigo, más a parte esos poderes –recordó el frio que sentía cuando fue orillado por aquellos picos de hielo, giro y vio a su compañero-*a ti te veo muy calmado Glorfindel-su plática fue turbada por un repentino cambio de temperatura, se asomaron y nieve bailaba por aquel hermoso lugar que hasta hace un momento mostraba el sol -*Que- los dos reaccionaron al salir del cuarto ya había nieve acumulada afuera feliz y blanca.
Todos salieron con un gesto de sorpresa, la tormenta al parecer iniciaba en un punto, pero no era normal lo que lo causo, en Rivendel nunca había nevado, los dos se miraron mutuamente y pensaron en lo mismo, -*¿la mujer que había ayudado a Frodo tenía algo que ver?- comento en voz baja Trancos mientras los dos corrieron apresuradamente hacia el interior del castillo donde se habían llevado custodiada a la chica.
Entre los pasillos se podía sentir una fría ventisca haciendo que los hombres cubrieran sus ojos, la nieve se hacía espesa cuando más avanzaban, casi al llegar a la recamara vieron guardias atentos y agachados para que el viento no los arrastrara.
-*Que sucede-pregunto Trancos a uno de los guardias, estos solo hicieron un gesto de silencio dentro se podía escuchar a Gandalf gritar algo, dejando atrás a Glorfindel entro preocupado e ignorando el frio a su alrededor al pasar las puertas vio recargada en sus brazos mientras la nieve y el viento la rodeaban, ahí pudo ver a su amigo el mago gris tratándose de acercar a la mujer.
-Cálmese Mi Señora-Gandalf se aferraba a gritar a su lado estaba Elrond también siendo amenazado por aquella ventisca blanca ninguno se podía acercar por el viento.
-Es acaso tanto el dolor que no le importa el daño que cause alrededor-grito a todo pulmón el montaraz mientras trataba de mantenerse erguido, repentinamente todo se detuvo en un silencio.
-Lo siento- susurro levemente la mujer mientras se limpiaba algo de la mejilla, alzo su mirada y vio a su alrededor todo aquel hermoso cuarto se había convertido en un elegante espejo, sin darse cuenta había perdido el control de su magia, giro hacia el elfo y este solo se giró.
Ella sintió como si fueran aquellos días en los que mostro por primera vez su magia, los rostros de duda, incertidumbre y miedo los pudo ver por primera vez en los lozanos rostros de aquellos elfos que se habían mostrado a ella.
Elrond no mostro ninguna expresión en su rostro se giró y se dirigió a los guardias que se encontraban en la puerta retirándose del lugar sin decir nada, Elsa solo logro susurrar un leve "lo siento" sin embargo ella no supo si había sido escuchada.
El montaraz solamente la miro con enojo dirigiéndose molestamente hacia la puerta sin dirigir una pala de lo que había hecho aún con hielo en sus ropas sacudiéndolas en el acto.
-Vaya –dijo el anciano mientras de su sombrero quitaba la nieve acercándose a ella, pero fue detenido, esta le hizo un signo de negación pero este la ignoro.
-Acaso no me teme-pregunto temerosa a la respuesta el miedo a eso se le veía en sus cristalinos ojos, a lo que el anciano sonrió.
-Eh visto peores cosas Mi señora-dijo secamente al sentarse sin embargo su rostro cambio a uno de sorpresa alzaba sus manos elegantemente con un gran copo coronándola haciendo que el cuarto y todo alrededor se volviera a como estaba antes, este sonrió –Venga-pauso-le contare una historia-
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-Mi señor –Glorfindel se inclinaba hacia el líder, en un lugar apartado, mientras veía como la nieve se alzaba hacia esa luz que salía de la ventana donde estaba la reina.
-Sabes nunca vi que nevara así aquí-dijo para sorpresa del elfo que lo acompañaba-No sé si sea bueno que este el espíritu del invierno aquí-lo miro con seriedad –pero espero que traiga buena fortuna para lo que viene-
Glorfindel sabía a lo que se refería la oscuridad estaba acechando la tierra media de nuevo y la guerra era inevitable en algún momento.
-Vigila sus movimientos, al parecer es inexperta combinando sus sentimientos con su magia-entre miro aquel fiel sirviente –durante este tiempo, enséñale nuestra cultura, -este solo se inclinó más.
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En un remoto lugar un hombre enojado se veía bajo la luz de la luna, se giraba de un lado a otro, en el puente que se encontraba en las orillas de aquel lugar.
-*Estel-dijo una elfo mientras se acercaba, sus pasos parecían tan ligeros, tan elegantes, mientras su cabello oscuro reflejaba lo plateado de la luna –*cálmate- una dulce voz salió de su boca, regalándole una sonrisa, sabía lo que pasaba, pero aun así, quería calmarlo.
-*Es solo que- se paró y la miro –*Lo siento Arwen, si te preocupe-sonrió forzadamente acercándose a ella, de manera dulce tomándola de la mano.
-*Se lo que sucedió- clavo su mirada en los grises del hombre –*todo saldrá bien-se giró y siguió su camino –*confía mi padre sabe lo que hace-este agacho la mirada al escuchar eso, y verla desaparecer a la luz plateada de la noche.
-*Buenas noches-saludo un elfo con ropas blancas, rubios cabellos y ojos azules.
-*Legolas-el hombre se acercó a abrazar al hombre -*Que alegría verte viejo amigo-continuo mientras caminaba -*llegaste antes de tiempo-
-*Claro-dijo seriamente, al observar todo tan claro, tan limpio, ahí los dos hombres compartieron sus vivencias, en verdad que era una plática tan amena, a pesar de lo frio que podía parecer aquel extraño elfo.
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Elsa estaba recostada en la cama, dando vueltas en el asunto, trataba de reprimir sus sentimientos, recordando de nuevo las palabras de su padre, no sabía porque estando ahí había perdido de nuevo el control, respiro hondo y a su mente se vino toda la plática que había tenido...
-FLASBACK—
Después de la introducción de las dos personas que habían entrado a su cuarto, ella mostraba duda.
-Tierra media, nunca lo había escuchado-finalmente dijo La reina, aún mantenía su elegancia paseándose de un lado a otro con nerviosismo, por más encerrada que hubiera estado, lo habría visto en los viejos mapas de su biblioteca y ella lo sabía, temía lo que dirían, lo sabía, sin embargo aún se rehusaba en creer.
-Puede que no sé si sea verdad –Elrond alzo su voz –pero hay mitos del tiempo de las tierras de Númenor – la chica no sabía a qué se refería con esas palabras y la duda se pudo reflejar aún más en su delicado rostro –que hay más tierras a parte de esta, más allá del oeste o inclusive más lejos –pauso levemente.
-Númenor-las extrañas palabras salieron de Elsa mientras miraba con detenimiento al sentarse en el lugar, no sabía que tan lejos estaba de su país y el miedo aún era constante en ella.
-Si mi señora-comento por ultimo Elrond –me temo que está en un lugar donde no se si pueda regresar a su hogar –esto hizo que la reina abriera sus ojos con sorpresa no sabía cómo había sido traída a ese lugar sin embargo no dudo en lo que decía el hombre ya que hasta el momento el lugar era extraño para ella.
Se quedó en silencio hundida en sus pensamientos sin darse cuenta que a su alrededor empezaba a enfriarse, ¿Anna? Era su preocupación, ¿acaso no volverá a verla?, ¿ya no regresare?, se cuestionaba más y más aferrándose a su recuerdo mientras sus lágrimas empezaban a correr quedándose sola de nuevo…
********PRESENTE
Alzo sus manos y vio sus muñecas aun tenia las marcas, -¿Sera acaso que se cumplió lo que dijo el sabio troll?- se preguntó, no sabía que pensar ni que haría hasta el momento, se preguntaba que haría Anna en su lugar que debía pasar luego, suspiro y entre dudas se quedó profundamente dormida entre recuerdos dolorosos, aquellos que había tratado de olvidar hace tanto tiempo.
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Los días pasaron, tan rápido que no pudo darse cuenta, se había acostumbrado a siempre estar rodeada por guardias élfico, además de que Glorfindel la acompañaba cada vez que salía, algo extraño a su parecer, sin embargo no le tomaba importancia, sabía que no le tenían confianza, después del pequeño espectáculo blanco ella lo entendía, sin embargo no había tenido oportunidad de hablar con Elrond, algo que ella esperaba, a pesar de que no le había mostrado reproches aun quería de alguna manera reparar su error como diplomática que era.
-Mi señora-El elfo finalmente interrumpía sus pensamientos, había notado ligeros copos de nieve, bailando alrededor de la reina, quien ahora portaba vestimentas dignas del lugar, proporcionadas por el mismo pueblo.
-Elsa está bien-dijo la mujer mientras –Aquí no tengo tierras y este no es mi reino-termino, el elfo solo sonrió y señalo su rostro, ahí pudo ver los copos que estaban a su alrededor –lamento eso-comento sonrojada al hacer desaparecer aquella nieve.
-Creo que ha llamado la atención hobbits hacia usted-dijo con leve tono de ironía al girarse y darse la vuelta –la dejare un momento sola, Mi señora-se disculpó el Elfo al dejar por primera vez en ese lugar a la reina.
Esta suspiro al oír lo que había dicho no le importaba que le dijeran así, pero no le veía el caso que la vieran como reina siendo que estaba muy lejos de su hogar, suspiro al quedarse sola y trato de no girar hacia donde había apuntado Glorfindel.
A lo lejos se veía un par de chiquillos cómplices, espiando a la pareja que se encontraba en el patio central –Merry, crees que la bruja es buena-pregunto el más pequeños de los hobbits mientras observaba con algo de duda.
-No lo sé Pippin-el gesto se tornó de duda, con algo de gracia, iba a decir algo a favor, pero fue cayado por su primo al ver que eran observados por el elfo, que solo los ignoro, dejando atrás a la mujer, despidiéndose de manera respetuosa –pero salvo a el Sr. Frodo ...¿No?-esto último hizo que diera una sonrisa su compañero, saltando del lugar de escondite –Pippin-susurro por último, antes de que el otro se acercara a la mujer.
-Es cierto que usas nieve-pregunto en seco a la mujer, que solo se asombró ante tal acción, nadie quien no fuera guardia, Glorfindel o Gandalf se acercaba, este gesto hizo que la fría mujer sonriera levemente al ver el interés que mostraban los pequeños alzo su mano.
-Sí, pequeño-hizo una mueca de alegría al ver la reacción del hobbits que se asombraba al ver en su mano un copo de nieve flotando y dando vueltas, sus ojos se abrieron por esta acción, y giro hacia su escondite.
-Mira Merry, mira-grito con entusiasmo alzando su mano, un gesto bastante infantil y divertido, desde el punto de vista de la mujer, trato de esconder su sonrisa, al ver que arrastraba a su cómplice hasta ella, se inclinó toscamente en forma de presentación.
-Perdón por la no introducción –el recién salido observaba inquisitoriamente a su primo, que ignoro olímpicamente –Él es Peregrin Tuk – señalo a su compañero-pero le puede decir Pippin-el otro también se inclinó bruscamente, obligado por el presentador – Y yo soy Meriadoc Brandigamo-hizo una pausa –pero me puede decir Merry –los dos sonrieron al saltar alegremente, ya que aún mantenía la reina el copo de nieve en su mano.
-Están muy interesado verdad –la reina se veía feliz ante tal acto despreocupados por ellos –también puedo hacer más –alzo sus manos e hizo brillar el claro cielo, alzando aquel copo de nieve, mientras nevaba en ese espacio que estaban, los dos estaban felices, saltando en la nieve acumulada.
-Eres el espíritu del invierno-una voz suave se alzó entre los tres, haciendo que los pequeños se detuvieran en seco, para observar aquel hombre que interrumpía, era un elfo, acompañado con más y coronado de manera elegante, sus ojos azules se posó en la reina –Mi nombre es Legolas, príncipe de los Elfos Silvanos –sus ojos clavaron en aquella figura femenina.
Elsa solo observo, la seriedad que el joven portaba, le daba pie a que era importante, bueno no solo por el hecho de que le dijo que era el príncipe, más a parte al igual que los chiquillos que se encontraban ahí parados, estaba interesado, algo que le alegraba, era mejor a que le temieran, junto sus brazos e hizo una reverencia –Soy Elsa –dudo levemente –solo Elsa- los hobbits estaban tan emocionados que no habían preguntado el nombre de la chica, recibiendo un "mucho gusto" o "un placer" de los dos ocasionándole una leve sonrisa –lo siento-se disculpó ante el elfo que se encontraba al frente.
-No se preocupe-alzo su mano –Mi señora, creo que no todos ven bien esta hazaña-su rostro pasible giro hacia un punto, y ahí estaban dos hombre que iban llegando, uno ya era conocido por ella, el otro todo lo contrario –Aragorn –levemente salieron esas palabras de su boca, entendió a lo que se refería, los ojos de aquel hombre eran los mismos que aquel día, y todos los anteriores, alzando sus manos y comprimiendo aquel hermoso espectáculo, mientras los copos acumulados se alzaban danzantes hacia su origen.
-Wow-los más pequeños observaban como aquellos cúmulos que lo habían divertido desaparecían, el elfo observaba interesado lo que estaba sucediendo igual que el otro hombre que estaba al lado del inquisidor, siguiendo su paso.
-Ahora si está controlado-susurro al pasar junto a la mujer, clavando su mirada gris, la mujer entendía y mantuvo su porte, los dos hombres solo siguieron su camino, y el que venía seguido solo se presentó como Boromir, no veía importante ir más allá que su nombre, el elfo y su grupo le siguieron.
-Eso fue intenso-los dos hobbits se acercaban mientras se limpiaban el sudor de la frente, el ambiente alegre que había presenciado al principio cambio drásticamente a la llegada de los hombres –Estas bien Elsa-dijo Tuk muy personal, algo que la mujer agradeció mucho al momento de despedirse ya que había divisado al mago en uno de los pasillo alcanzándolo.
-Oh! Elsa-dijo con alegría el viejo mientras veía como se acercaba la mujer –Que bueno que estas aquí-exclamo para sorpresa de la reina –Frodo acaba de despertar-
-Esa es una buena noticia- puso su mano en el pecho todos los días preguntaba por su estado pero al parecer iba de salida de su enfermedad, no sabía que tan grave había sido pero el pequeño se había defendido, lo siguió por los pasillos hasta que finalmente comento.
-Estas más tranquila –el anciano pregunto, después de todo la chica aún se estaba acostumbrando al lugar y aun sin saber si algún día regresaría a su hogar, esta solo acento la cabeza como afirmación, en ese momento se toparon con Frodo y Sam quienes caminaban alegremente, el segundo estaba más emocionado por el hecho de estar entre elfos.
-Lo siento-dijo Frodo y su compañero al ver que casi se topaban con las dos personas que se dirigían a verlo, sin embargo se quedó embelesado al ver a la joven que se encontraba junto a su amigo.
-Mi amigos, parece que ha visto algo espectacular-saco el anciano de los pensamientos a Frodo y Sam quien también se había quedado en silencio al ver a la persona junto –bien les presento a Elsa –señalo a la joven que se encontraba a su lado, omitiendo el hecho de que era Reina, algo que había pedido durante su platicas, ya que era el que más se acercaba a ella, estos solo se inclinaron rápidamente ante esto-fue la persona que te salvo de los jinetes –Sam agradeció fervientemente este hecho, sabia por boca de Gandalf esa versión, pero no la había visto en persona.
Elsa solo sonrió y juntos continuaron caminando por aquellos pasillos.
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La noche ya caía y se podría escuchar una celebración por la hazaña del hobbit, ella no era invitada por el hecho de ser mujer, algo que no le tomo importancia, no era como si le interesara ir, a la luz de la luna con su cabello trenzado ligeramente caído en su hombro observaba la luna, reflejando esa piel de porcelana y su cabello tornándose rubio plateado.
-Es bueno verla- Elrond aparecía en aquel puente, ella solo se inclinó saludándolo cortésmente, unas palabras quisieron salir de su boca, pero no logro decir nada, ella sabía que la aceptaba por boca del mago pero aun así era la primera vez desde ese accidente que lo veía cara a cara –Mañana se tendrá una reunión muy importante–comento rompiendo el silencio.
-Reunión –pregunto confundida no entendía por qué se le informaba de este hecho ni siquiera era de este mundo.
-Mithrandir me conto lo que te dijo-el hombre la volteo a ver, sabía lo que el mago había platicado con ella cuando se quedaron solos –veremos la resolución del anillo –comento por ultimo –Sé que tienes dudas sobre lo que carga el chico –vio la preocupación escondida de la mujer quien se asombró al ser descubierta, ya que había estado al pendiente del hobbit aun cuando estaba inconsciente preguntándole a Gandalf o a Glorfindel su estado cada vez que podía.
El silencio se hizo presente en el lugar ella no sabía si podía confiar en él pero todo lo que había visto.
-Sé que tienes dudas, puedes decirme-interrumpió el elfo, esta solo giro a verlo –puedo ver los corazones de las personas –dijo por ultimo al momento que la mujer enseñaba aquellas marcas que aún tenía en las muñecas a pesar de haber pasado tiempo aun las podía sentir como si las hubieran hecho ese mismo día el elfo las tomo y observo detenidamente.
-Puedo sentir una oscuridad, viniendo de ellas –dijo con preocupación al soltar esas delicadas manos –una oscuridad igual que de los jinetes – su tono se tornó algo siniestro después de esto, la chica se preocupó cuando vio su reacción este solo la tomo del hombro para que se calmara –No sé lo que depare el futuro, pero-pauso levemente-me gustaría que vinieras a la reunión –
Elsa se quedó en silencio, sin embargo acepto no sabía que esperaría escuchar en esta, pero por el rostro del elfo ¿será que estaba relacionado con el anillo y Sauron? quería atar cabos sobre eso, quiso preguntar pero el silencio solo era su respuesta.
-Ven-dijo cortésmente mientras le daba el paso, esta lo siguió sin preguntar a donde iban.
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Elsa se quedó pasmada por ver tanta gente en ese lugar, Elrond la había guiado a aquella fiesta que era ajena a ella, se giró con duda hacia el Elfo quien solo le asentó la cabeza abriéndose paso entre la multitud quienes se inclinaban ante su señor, ahí en una larga mesa estaba Gandalf y Glorfindel quienes se levantaron al verlos llegar.
Y ahí junto al lugar que le preparaba Gandalf estaba Arwen a quien tenía poco de conocer ya que acababa de llegar de un lugar lejano, mas allá de las montañas, se quedó en silencio viendo el lugar tan alegre entre elfos y otra gente de otra especie, no pudo ver a Trancos como él se hacía conocer y a quien no había visto desde aquella vez en el patio, solo pudo divisar al príncipe quien solo le hizo una lejana reverencia desde lo lejos.
-Veo que vienes de muy lejos-interrumpió Arwen sus pensamientos iniciando una amena platica entre las dos estrellas de aquella gran sala.
Al terminar fueron a otra gran sala, ahí la música y la alegría se desbordaba asombrando a la reina quien iba siendo guiada por Elrond y Glorfindel dejando atrás a Arwen, ahí pudo ver al Tío de Frodo quien estaba escondido para darle la sorpresa a su sobrino, a quien no había visto en el lugar.
-Bilbo-interrumpió Elrond la sorpresa –quiero que conozcas a alguien-apunto elegantemente a la reina quien estaba alejada de la escena se dirigió elegantemente hacia el anciano, quien le tomo de la mano y le agradeció profundamente lo que había hecho para ayudar a su sobrino, esta solo sonrió y le regreso el gesto.
Sin embargo la alegría fue borrada repentinamente cuando sin querer Frodo mostro el anillo a su tío, quien se lanzó repentinamente hacia él.
-No se acerque-exclamo la reina para su sorpresa apartando al hobbit quien se había quedado en silencio al ver el gesto de su pariente, este reacciono ante este hecho y se tapó la cara.
-Lo siento-susurro apenado –aléjalo –exclamo a lo que Frodo reacciono rápidamente escondiendo aquel preciado anillo, y así la fiesta regreso pero la reina pudo notar una mirada en Frodo le tomo del hombro reconfortándolo para que no se preocupara, no sabía que tan oscuro era ese aro, aunque por las historias que conto Gandalf era muy poderoso haciéndolo evidente en ese momento en el que una dulce persona se trasformó en algo siniestro.
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Elsa había disfrutado muy bien aquella noche por fin se sentía bien recibida por todos los elfos, quienes la saludaban cortésmente cuando pasaba y no la seguían los guardias, sin embargo aún disfrutaba a veces de la compañía de Arwen, Glorfindel o Gandalf se referían a ella como Lossë algo que según le habían explicado significaba "Nieve".
Se adentró a aquel gran patio y pudo ver a los hobbits muy alegres en el lugar junto a Bilbo quien le contaba una grandiosa historia de la montaña solitaria y sus peripecias, sin embargo el hobbit de cabellos oscuros se mostraba distante de aquel alegre grupo.
Elsa para completar la alegría hobbit se acercó lentamente junto con ella la nieve empezó a acumularse haciendo que saltaran de alegría, el anciano quien no había visto sus habilidades agradeció el gesto, sin embargo muy a pesar de la alegría podía ver al portador del anillo muy distante sabía cuál era su preocupación, después de anoche lo entendía se acercó lentamente y se sentó junto a el –Que te sucede-pregunto con melodiosa voz esperando su respuesta en silencio.
-Nada –dijo secamente al poner su mano en el pecho, su mirada perdida daba entender que era algo más allá, algo que no podría entender, estaba al tanto del anillo, recordando la primera reunión que tuvo, y el efecto que tenía en los demás, porque este pequeño tenía que cargar con eso, y que podría hacer para que no le afectara tanto.
La mujer solo le sonrió se sentía identificada con el de alguna forma que ella misma no entendía –Este día será importante-susurro por ultimo hoy se realizaría esa reunión esperadas por todos mucha según lo que contaba Gandalf las últimas personas en llegar, arribaron en la noche –Muchas decisiones se tomaran hoy-dijo por ultimo.
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Bueno aquí les dejo el otro capítulo del fin, solo después de correcciones.
*es cuando hablan en élfico, no sabía si ponerlo tal cual, pero digamos que mi élfico no es bueno XP
¿Y bien que les ha parecido? Tienen ansias de darme uno de los tres anillos élfico o de a tiro me aviento al monte del destino ¿?
Bueno que Gandalf los guie Geme1 fuera.
