el día marchaba tranquilo en lo que llamaba su hogar, era una simple casa de madera rodeada por un gran jardín el cual cuidaba como si fuera su vida. aveces recogía unas cuantas flores para decorar, otras veces recogía ciertas especies para poder cocinar. Todos los días de su vida había sido así, a veces pensaba en salir al pueblo y cambiar su rutina, pero sabia que si hacia eso su rutina nunca volvería a ser la misma. O quizá el no volvería a su hogar siquiera, podía ser factible después de todo el era un brujo.

Su vida no fue fácil en ningún momento, sobre todo por sus hermanos. Quizá debería ir a verlos algún día de nuevo. Ya ni sabia cual era la ultima vez que los visito.

Señor Arthur. Una voz lo llamaba, la de un niño. Hacia no mucho aquel pequeño le empezó a visitar y el admitía que su presencia le agradaba. Ese pequeño cambio aquella , por el paso del tiempo, tediosa rutina por la que el tanto pedía ,vino sola.

Señor Arthur, traje unos dulces para usted. Es que es muy amable conmigo siempre y… quise darle algo. La voz se le hacia mas baja, se veía un poco rojo. El niño era sumamente tierno ante la atenta mirada del susodicho.

Gracias Alfred. Pasa, pasa, cuéntame como te va. Con una jovial sonrisa acompañando su "encantador acento de viejitos" el mayor dejo entrar al infante para pasar con el la tarde. Las risas que acompañaban la alegre charla insonorizaban las pequeñas gotas de lluvia que chocaban contra los cristales de la ventana. Hasta que por fin uno de los dos se dio cuenta de ello.

¿como volverás a casa? La lluvia es demasiado fuerte, seguramente te vas a resfriar. Ese niño era un pequeño ángel, seria una lastima dejar que se enfermara y no lo visitara, su parecencia ya era algo cotidiano. De hecho, ya ni recuerda cuando lo conoció ,no es que tuviera una buena memoria o guía del tiempo, pero eso no importaba por que ambos eran felices.

¿Me podría quedar aquí señor Arthur? La carita risueña del menor prácticamente rogaba que le permitiera quedarse junto con el.

Claro, pero seguro tu madre se asustara de que no vuelvas a casa. Mañana en la mañana apenas despertemos te diriges inmediatamente a casa. La cara seria del mayor contrastaba con el tono suave de voz que usaba.

La comida no era deliciosa, pero el menor jamas le diría semejante cosa al que tenia adelante de el con una amplia sonrisa y sus mejillas algo coloradas por la felicidad mientras veía como comía lo mas rápido que podía, mas por que la comida resultaba asquerosa que por que estaba buena.

La noche caía sobre la casa del joven, y cierto niñito no conseguía dormir tranquilo por culpa de los fuertes truenos que caían. Pedía a ruegos al que lo acompañaba que parara la tormenta por que tenia miedo, pero el otro contestaba que no podía y que mejor le contaba un pequeño cuento para calmarlo.

En un lejano bosque vivió una vez un niño.

Rubio, de ojos verdes y un semblante un poco frió.

En aquel lugar horribles cosas vio, en esas tierras horribles cosas vivió.

La traición era necesaria, mas algo repugnante en el alma.

Pensar que los quería, por desgracia el cielo lo llevo lejos con calma.

Al llegar a donde debía, el cielo lo lamentaba.

Trajo a un malnacido sin gracia, que no valía y solo lloraba.

Extrañaba un poco a su familia, mas la vida no le ayudaba.

Un día algo cambio, algo encontró.

Un niño radiante de sonrisa brillante.

Sus días ilumino y con cariño lo acompaño.

¿que clase de historia rara es esa? Suena triste que alguien pase por algo así. El pequeño empezaba a cerrar sus ojos. mas no se rendía, quería conocer la respuesta a su duda.

Pero, al final encontró la respuesta a su dolor y sus penurias. Las desgracias fueron la clave para hallar la felicidad. El mayor también se empezaba a cansar un poco, sus parpados se cerraban y se abrían para encontrarse con los bellos cielos del rubio menor.

Creo que es una lección un poco antes de poder terminar su frase un bostezo irrumpió la oración del niño dura. Termino abrazando el torso en el que estaba prácticamente acostado.

Es de mala educación bostezar sin taparse la boca. Luego de eso ambos rubios fueron a parar a brazos del hijo de Hypnos, abrazados y tapados por culpa del frió.