Capítulo 1.

¿Vas a vender Shikon? – Preguntó una alterada Rin -¿Por qué no tuviste confianza en mí y me comentaste la situación real? No soy una ingenua, intuía que algo no andaba bien… Estos últimos meses, has dejado que me compadezca y hunda en mi infortunada historia de desamor, cuando debería estar apoyándote pensando en algunas estrategias para rescatarla.

No hay nada más que hacer Rin – repuso Jaken – He puesto en venta una parte del rancho y ya el abogado está organizando todo.

¿Es mi culpa, verdad? ¿Es porque se canceló la boda? – De repente Rin empezó a recordar algunos episodios que empezaron a hacerle ruido en su mente pero fueron opacados por su situación con Kohaku - ¡pudiste decirme! ¡Algo hubiera hecho!

¿Hacer qué Rin? – La desafió Jaken – He sido yo quien tomó las decisiones de las inversiones. No vi venir todos estos problemas, supongo que así es esto…un día todo va bien y al siguiente… No voy a mentirte, estaba confiado en que una vez casada con Kohaku podría hacerlo mi socio y de esta manera inyectar capital para rescatar el rancho. Pero sabes muy bien que eso ya no importa ahora, no quiero que pienses que tienes la culpa, ni que tomes responsabilidades ajenas. No te preocupes más. Quiero que vuelvas a retomar tu vida, que seas vuelvas a ser mi niña sonriente que despierta todas las mañanas casi brincando a desayunar. Todo va a estar bien. ¡Lo prometo!

¡Abuelo! – Sollozó Rin - Silenciosamente, se dirigió hacia él y lo abrazó. Había adelgazado; los vaqueros y la camisa de algodón que llevaba le estaban grandes. Sin embargo, hacía seis meses tenía un aspecto de lo más saludable y resplandeciente. Pero unos meses atrás, sus horas de sueño se habían reducido considerablemente preguntándose qué pasaba con kohaku, ¿Por qué lo sentía distanciado? Ella atribuyó a los nervios de la boda, hasta aquel día al acudir a la biblioteca del pueblo, sin pensarlo se desvió hacía la escuela para sorprender e invitar comer a Khana.

¿Vas a negar esto? ¡He visto tu rostro cada vez que nos ves juntos! ¡No puedes negarlo! - Al llegar al umbral de la puerta alcanzó a escuchar la voz de Kohaku - ¡sufres igual que yo! ¿crees que quiero herirla? ¡Ya no sé si lo que siento por ella es amor! No, cuando cada vez que te veo, mis brazos quieren estirarse y abrazarte a ti y no a ella.

¡Calla! – Pidió una melancólica Khana - he solicitado ya mi cambio de escuela, no quiero alterar sus vidas. Ella siempre ha sido amable conmigo y no puedo pagarle con una traición. No quiero que tomes un decisión apresurada por esta pasión que crees sentir por mí.

¿Una pasión? ¿Crees que mis sentimientos se limitan a solo querer estar contigo físicamente? ¡Entiende! ¡En tu afán de no herirla, nos estas hiriendo a nosotros dos! - continuo Kohaku – Rin decidió no escuchar más y regresó a Shikon.

Aquella conversación estaba grabada aún en su mente, hacía que sintiera desilusión, tristeza por no haberlos enfrentado en ese momento, además del coraje que brotaba en ella por ser una cobarde y dejar que la situación siguiera.

En la cena previa a la boda, por fin se vio obligada a tomar una decisión al encontrarlos en una situación incómoda. Decidió por el bien de los tres romper esa noche el compromiso, pidió a Kohaku retirarse del rancho, salió con los invitados que los esperaban, donde les notificó la cancelación de la cena y por supuesto de la boda; aún no sabía cómo se había mantenido en pie, ni siquiera se percató en el rostro de su abuelo que se deformaba al escuchar la noticia y se retiró a su habitación en donde hecho rienda suelta a su pena.

Solo habían pasado tres meses desde esa cena y durante este tiempo una de sus peores pesadillas se volvió realidad; kohaku y Khana se casaron y ahora se encontraban en su viaje de luna de miel, no sabía por cuánto tiempo más estarían fuera; solo esperaba que fuera el suficiente para permitirle organizar su propia partida. Tenía planeado viajar para tratar de sanar un poco su corazón y regresar más adelante para ayudar al abuelo con el rancho, esperando que al regresar y ver a la nueva pareja ya establecida a su corazón le doliera menos el verlos juntos.

Había pasado prácticamente toda su vida viviendo en Shikon, soló se había alejado durante 5 años mientras estudiaba la universidad regresando solo en los periodos vacacionales. Sus planes siempre habían sido ejercer en el rancho como veterinaria donde creía que empezaría una nueva etapa, casada con el hombre que siempre amó desde niña, vería crecer a sus hijos y acabar sus días ahí. ¡Qué ingenua había sido!

En menos de un año su vida se le iba de las manos y no encontraba la forma de detenerla, ¿A dónde iría? ¿Aparte de Kohaku ahora tendría que resignarse y perder Shikon? Verdaderamente se encontraba perdida. – Se separó de su abuelo y pregunto - ¿me dices todo esto porque ya es inevitable, verdad? ¿Quién es el comprador?

Sesshomaru Taisho – soltó sin más preámbulo - lo conocí en una de las asambleas anuales de ganaderos mientras tú estabas en la universidad. Tal vez cuando lo conozcas te pueda parecer un hombre extraño, pero todo este tiempo que llevo de conocerlo me ha demostrado su amistad y apoyo incondicional, no es justo que siga abusando de su generosidad. Por fin hemos llegado a un acuerdo y aceptó ser mi socio. Sé que últimamente deseas pasar la mayor parte del tiempo sola junto con Ah-un, así que espero no tengas ningún inconveniente ya que lo he invitado a pasar una temporada en Shikon para que se vaya familiarizando con el rancho.

No te preocupes – respondió sin más – Trataré de poner mi mejor rostro, discúlpame porque estos últimos días pareciera que nada me importa, pero tienes razón; es tiempo para avanzar y si quiero dejar ir lo que es doloroso para mí, debo empezar ahora. La situación en Shikon debe resolverse; no estoy dispuesta a perder mi hogar, si eso lo resolvemos con la sociedad y la visita. Entonces que así sea.

¡Hola! Voy avanzando poco a poco con la historia… espero las ideas no se acaben… gracias a BABY SONY por ser mi primer review, solo puedo decir que trataré de actualizar lo más pronto que mis responsabilidades me lo permitan.

¡saludos!

PeyHana