CHAPTER 1
Dos semanas antes
Miedo. Lo que residía en mi interior era algo que estaba vivo, que respiraba y en ese instante viajaba conmigo, mientras Santana y yo acechábamos entre los densos matorrales del parque nacional, al filo de la media noche. No quería que Santana pensara que había cometido un error al convencerme para trabajar con ella como guía del parque natural durante el verano.
Apreté con fuerza mi arma: una Maglite. Mi padre adoptivo Hiram es poli y me ha enseñado unas cien formas de matar a un hombre con una linterna. Vale, tengo tendencia a exagerar, pero aun así, me ha enseñado unos cuantos movimientos defensivos.
A un lado, donde estaba la mayor espesura de arboles y de arbustos, oí un crujido.
R - ¡Chss! ¡Espera! ¿Qué ha sido eso? Susurre con voz áspera
Santana exploro los matorrales con la linterna y escruto la oscuridad de las copas de los arboles.
S - ¿Qué ha sido qué?
Al girar yo mi linterna el rayo de luz la deslumbro. Ella dio un paso atrás y alzo una mano para protegerse los ojos de tanta luz directa
R – Me ha parecido oír algo
S - ¿Algo como qué?
R – No lo sé
Mire a mi alrededor, el corazón me latía fuertemente. Me encantaba estar al aire libre, pero esa noche me daba miedo.
S - ¿Algo así como pisadas, quizá?
R – No en realidad no, no era el ruido de unas pisadas humanas, era más bien como si alguien caminara lentamente solo con calcetines….. O como el ruido de patas, quizá.
Inmediatamente Santana coloco un brazo por encima de mis hombros, ella era un poco más alta que yo además que tenia los músculos muy duros de tanto montar en bicicleta y escalar rocas.
S – Tranquila enana, no nos sigue nadie. Todo el mundo estaba durmiendo cuando nos marchamos de la cabaña.
R - ¿Y si es algún tipo de depredador?
Yo sabía que había oído algo, e intuía que no se trataba de nada bueno
La risa de Santana resonó por entre los arboles
R – Lo digo enserio. ¿Qué me dices del puma al que ahuyentaste el verano pasado?
S - ¿Qué pasa con él?
R – ¿Y si ha venido a vengarse?
S – Entonces me comerá a mí no a ti. A menos que simplemente tenga hambre, en cuyo caso se comerá a la que corra menos de las dos.
R – Y esa seria yo, pensé.
Yo no era exactamente una chaca enclenque, pero tampoco era una concursante de Gladiadores Americanos.
R – Puede que sea mejor volver
Estábamos mas o menos a kilometro y medio del campamento situado a la entrada del parque. Santana y yo compartíamos una cabaña con Brittany, otra guía.
Santana empezó a imitar el ruido de las gallinas
S - ¡Cloc, cloc, cloc, cloc!
R – Muy graciosa, ¿Y si nos echan?
S – Solo nos echaran si nos pillan ¡Vamos!
R – Pero ¿Qué es exactamente lo que quieres enseñarme?
S – Escucha, Rachel si vas a ser una serpa, tienes que ponerte en contacto con la chica aventurera que llevas dentro. Confía en mí, lo que estoy a punto de enseñarte merece la pena.
S – Aunque corras el riesgo de perder este empleo, una pierna o incluso la vida
R - ¡Vaya! ¿Enserio?
Desde luego, es lo que parecía. Yo mire con suspicacia a mí alrededor
R - ¿Tiene algo que ver con un espécimen de nuestra especie? Porque es la única cosa por la que merece la pena correr el riesgo.
Santana suspiro con impaciencia
S - ¡Eres un caso perdido! Anda, vamos
Como no quería quedarme sola, trate de seguir su paso. Por lo que a mí se refería, la preocupación nunca estaba de más. Mi padre y madre habían sido asesinados en aquel mismo bosque cuando yo tenía 5 años.
Si, se suponía que yo tenía problemas emocionales. Por eso iba a una terapia y malgastaba una hora a la semana con un loquero que se llamaba Doctor Brandon cuyas afirmaciones me irritaban.
A mis padres ni siquiera los había atacado un animal, les habían disparado dos cazadores que bebían cerveza sin parar, cosa que por cierto es ilegal en el bosque, al confundirlos de la manera más estúpida con dos lobos.
Una rama crujió detrás de mí en medio de la maleza. Me detuve con la pierna en alto, sin terminar de dar el paso.
Santana dio un paso torpe y pesado hacia atrás
S – Y ahora, ¿Qué pasa?
R – Algo nos observa, lo noto
En esta ocasión Santana no resoplo. Reviso a su alrededor
S - ¿Podría ser un búho, buscando un bocado delicioso, o el aperitivo nocturno que se le escapa?
R – Puede, pero creo que es algo más siniestro
S – He crecido al otro lado de la carretera, y he pasado la mayor parte de mi vida en este bosque enana. Aquí no hay nada siniestro
R - ¿Y el puma?
S – Eso fue lo más profundo del bosque. Cien pasos más y llegamos
Seguimos adelante pero me mantuve alerta, estaba segura de que había algo y no era ni un búho, ni un roedor era algo que estaba acechando a su presa. Un escalofrió me sacudió entera, ¿Presa? ¿Por qué había pensado eso? Porque era lo que intuía. Pero ¿Observar a quien, exactamente? ¿Y esperar que?
Un poco mas delante me llamo la atención una luz en medio de los arboles
R - ¿Qué es eso?
S – Es lo que quería enseñarte
