-De qué vamos a hablar?- preguntó con entusiasmo Kyle mientras se sentaban en los viejos asientos del autobús.
-Hablar? -respondió Cartman confundido. Kyle y Stan se habían sentado juntos, detrás de él, así que tuvo que darse vuelta para poder hablar con ellos. Sentada a su lado se encontraba una niña rubia con el cabello recogido en una alta coleta, poco importante según él y con un perfume tan fuerte que daban ganas de estornudar.
-Cartman, presta atención. Tú eres el que está desesperado por el proyecto, no yo, así que piensa y dime de una jodida vez que quieres que hagamos.
-Eehh, no lo sé Kahl. Tú eres el puto cerebro aquí idiota, por qué no lo piensas tú?
-Oye culón, quiero dejarte en claro que no voy a dejar que te cuelgues de mis bolas otra vez. No pienso seguir siendo el idiota que te salva el culo cada vez que hay tarea, así que no me jodas y pie…
Mientras el chico del sombrero verde hablaba, Cartman lo observó minuciosamente. El Kyle que estaba delante suyo poniendo gestos de idiota no podía ser igual al Kyle que mataba y lo miraba con esos enormes ojos verdes de súplica .SI,SI, eso era , el sueño no lo seguiría engañando; tenía que descubrir esas pequeñas diferencias que podían devolverle la calma durante el sueño. Podía mirar al Kyle de los labios titubeantes y decirle "no eres real marica, pero…..de todas formas respondeme". El verdadero Kyle que no paraba de fastidiarlo, tenía los ojos verdes. Unos ojos verdes grandes, un verde muy parecido a las hojas de los árboles que reviven después de un duro invierno y la dulce caricia del sol primaveral las despierta. "Mierda, genial, ahora no podré volver a ver una puta planta sin que me recuerde al judio". Su cara era ovalada, con una barbilla puntiaguda. No tenía vello facial, lo que con suerte podría haber hecho más adulta su tierna cara infantil. Una amplia frente terminaba con dos delgadas cejas de un color pelirrojo cobrizo y una nariz pequeña y respingada decoraba el centro de su cara. Y luego…..,trago saliva, sus labios, sus labios rojos. El inferior más hinchado que su hermano superior y más carmín. Realmente, Kyle Broflovski aparentaba menos años de los 17 que tenía. Su cuerpo era delgado y frágil, casi parecía un pequeño niño de 7 años delgaducho y delicado. Y LUEGO SE DIO CUENTA …..CARAJO, no podía ser, era igual, era jodidamente igual que en sus sueños. NO HABIA NI UNA MALDITA DIFERENCIA, y él lo sabía. Había tenido cuatro ocasiones para reconocerlo bien.
-Carajo Cartman! estoy hablando gordo de mierda.
-Oye Cartman, no sabía que estabas tan enamorado de Kyle-dijo Stan con una sonrisita idiota-No deja de mirarte amigo, lo has hipnotizado.
-Chupame las bolas Stan! Y en cuanto a lo de marica, yo sé que eres tú el que quiere tirarse a Kyle desde los 15 años. No te parece judío?
-Culón, me estás haciendo encabronar …..y mucho. Volviendo al tema,hablemos de la Antigua Grecia y listo-dijo Kyle.
-Oh si, seguro Kahl. Hablemos de los griegos, los más gays de toda la antigüedad, lo maricas que eran y cómo les gustaba mirarse la salchicha día y noche entre ellos hasta quedarse ciegos. Hasta les gustaba esculpirlas para no olvidar cómo lucían. Muy típico de ti judío.
-¡Vete a la mierda, gordo hijo de puta y que el señor Garrison te joda en historia!-respondió Kyle, rojo de furia. Siempre con sus jodidas burlas de homosexualidad. Llegaría el día en qué le patearía tan fuerte los cojones que no se volvería a burlar de él en su vida.
-Hey, tranquilo Kahl. Saca esa arena de tu vagina amigo-dijo irónico el castaño.
-¡QUE….TE…..JODAN!-contestó Kyle furioso. En ese instante el autobús llegó a la secundaria de South Park y todos bajaron en el instante en que el vehículo se detuvo. La discusión no había terminado pero era hora de ir a clases. Ya decidirían al final de éstas qué demonios harían con el maldito proyecto.
Pensó que iba a ser un buen día. Cartman lo había irritado muchas veces durante todos esos años pero esa mañana había estado especialmente cabrón con él. Aunque no había sido solo hoy. Días antes, el culón lo miraba de manera extraña y tenía un particular interés en encojonarlo tanto como pudiera. Y siempre elegía herirlo con lo mismo, con su homosexualidad. Cartman no sabía que él era gay pero estaba seguro de que lo sospechaba.
Kyle descubrió que era gay cuando tenía 15 años. No se lo había dicho a nadie, ni siquiera a Stan , su mejor amigo desde que eran niños. No tenía opción, no podía decírselo. Qué cara pondría cuándo se lo contara? Y no solo eso, sino también que lo quería. Lo quería….no, no. Lo amaba desde hacía tanto tiempo, él siempre había estado para él cuando lo necesitaba. Podía confiar en él, contarle sus problemas…..menos ese, ese era imposible, la manzana de la discordia entre ellos.
Él era su mejor amigo, qué le respondería cuando le dijiera "hola Stan, qué hay amigo?, quiero decirte que soy gay y que me gustas. Me gusta ver tus mejillas coloradas por el frio por las mañanas mientras esperamos el autobús, me gusta ver tus brazos y piernas musculosas en gimnasia y….simplemente no recuerdo que otras cosas más me gustan de ti pero son muchas y..eso es todo….BESAME POR FAVOR". Está bien, eso era muy melodramático pero aunque no lo fuera, estaba seguro que cualquier cosa que le dijiera haría que Stan lo odiase y lo apartarse de su lado.
Últimamente había tenido esperanzas. Stan había dejado de salir con Wendy y parecía que las mujeres ya no le gustaban como antes, pero prefería no arriesgarse .Pero….eso era idiota. "Dentro de un mes dejaré South Park. No volveré en mucho tiempo o tal vez jamás. Tengo que saber qué piensa de mí, debo arriesgarme".
Kyle tenía temor, tenía miedo, un terrible miedo a que todos en la escuela, el pueblo y en especial sus padres descubrieran que él era gay. No podía dejar que lo supieran, no ellos, no sus padres. Enterarse de su secreto los destruiría. Kyle Broflovski no quería dejar su hogar pero ya no podía soportarlo por más tiempo. Él era gay, lo era y tenía derecho a amar. Quería amar sin pensar en qué dirían sus amigos, quería ser libre, anhelaba esa libertad que nunca podría alcanzar de quedarse allí. Y no solo quería amar….. quería que lo amasen. Nunca nadie le había dicho que lo quería, ni siquiera lo había escuchado de la boca de la persona que él mas deseaba. Su cabello estaba siempre alborotado, sus dientes no eran perfectos y su cuerpo…realmente lo detestaba "No puedo ser tan detestable, la belleza es subjetiva…mis ojos no son tan lindos como los de Stan pero..son agradables" Stan tenía unos geniales ojos azules que combinaban con su pelo color azabache y unas pequeñas y tímidas pecas adornaban su cara. Cuando dejaba crecer su espesa barba negra parecía…no parecía real.
Massachusett era su vía de escape. No estaba muy seguro de querer estudiar leyes pero si así podía empezar una nueva vida lejos del pueblo, lo aceptaría con gusto. Lo suyo, realmente, no eran las leyes. Sentía que la psicología era su pasión, después de todos los métodos que había desarrollado para poder ayudarse a sí mismo creía que podía ayudar a los demás, podía aprender .¿Qué pasaría si un joven le confesara que era gay y no sabía qué hacer con su vida? "Bien amigo, lo que harás es rezar por poder escapar tan lejos de tu casa como sea posible, tal vez ganes una beca y puedas mover tu culo a una universidad que esté más lejos aún. Créeme, funciono conmigo, a ti también te funcionará".
No vería más al culo gordo de Eric Cartman. Esa era la más importante de las razones por las que deseaba estar en Harvard el próximo año. "Tendrás que buscarte otro a quien romperle las bolas todos los días culón".
Tenían que hacer un proyecto, deberían juntarse en la casa de alguno de los cuatro. Kenny estaba muerto pero en unos días, quizás horas estaría con ellos como siempre luego de revivir."Les diré que esperemos a Kenny. Funcionará. Si fallo, será solo un mes y luego me iré. Será en la casa de Stan, se lo diré. Aunque me odie, aunque se burle, se lo diré. Te prometo que lo sabrás. Te diré...que te amo Stan".
