CHAPTER 2
Llegadas inoportunas
Me apresuré a ir a mi habitación, tenía que empezar a hacer planes sobre como escaparía de esa casa, estaba tan contenta que comencé a tararear mientras arreglaba mi ropa.
- señorita?? - en la puerta de mi recamara estaba Alfred, mi mayordomo, estaba tan metida en mi mundo que no lo oí llegar..
- Alfred!! -corrí hacia el y lo abrace.
- me da gusto que este tan feliz y creo que sé porque - me separe de él y lo mire curiosa. - es porque se fue ¿no es así?
- si.
- en cualquier cosa que le pueda ayudar estoy a su disposición, aunque esta casa no será lo mismo sin usted - lo abrace de nuevo con los ojos humedecidos, pero no permití que cayeran lagrimas de ellos.
Alfred, había sido mi consuelo en esa casa junto con mi suegro quien nunca había estado de acuerdo con el matrimonio arreglado por mi madre y Elizabeth - la madre de William - tanto Alfred como el Señor William me consolaban, es más alguna vez después de ver los golpes que tenía me animaron a escapar, pero me había negado por el motivo de que no tenía a donde ir ni dinero, pero ahora las cosas eran diferentes : mi suegro abrió una cuenta para mi con una cantidad considerable de dinero pero al nombre de Isabella Cullen, era extraño que utilizara ese apellido, no conocía a nadie de esa familia pero mi suegro me había dicho que eran grandes personas y que el día que decidiera huir podía acudir a ellos. Así mismo ahora además de la gran cantidad de dinero que tenía en la cuenta tenía uno propio que había acumulado, tenía otro dinero destinado a mis compras personales y gustos de mujer - según William - pero no siempre me lo gastaba y en la mayoría de las ocasiones compraba cosas con descuento y eso solo sucedía a veces porque prefería juntar dinero para escapar. Alfred por su parte tenía algunos contactos que lo ayudaron a falsificar documentos con mi otra identidad, así que podía huir sin que me pudieran buscar por mi nombre actual : Isabella Dauphine - era repugnante tener que usar ese apellido, el apellido del hombre que había convertido mi vida en una pesadilla, pero ya tenía frente a mi toda la puerta abierta y podría ser libre.
- señorita quiero decirle que en cuanto usted disponga mando a traer un carro que pueda usar para salir de aquí.
- gracias Alfred, no se que haría sin ti y sin el señor William.
- hablando del amo William - hizo una pausa.
- qué pasa Alfred??
- el es el genio detrás del plan.
- no entiendo Alfred
- el planeo ese viaje innecesario para darle la oportunidad de huir, no quiere que llegue a sus 18 siendo tan infeliz.
- OH el siempre tan bueno y tu mi Alfred … los quiero tanto y son lo único que extrañare de esta casa, pero ustedes si me podrán encontrar, siempre van a saber mi paradero- mis ojos comenzaron a humedecerse de nuevo - no los voy a dejar lo prometo.
- yo tampoco la quiero dejar señorita, es como una hija para mi.
- Alfred deberías venir conmigo
- ¡qué más quisiera! - me dio aquella tierna sonrisa enmarcada por unas arrugas alrededor de la boca.
- pues entonces vendrás conmigo.
- pero …
- pero nada Alfred, ¿ acaso no me quieres?
- usted sabe que sí.
- entonces vendrás.
Suspiró. - esta bien pero al menos dejará que pasen 2 meses antes de reunirme con usted o será muy sospechoso
Lo pensé durante un momento pero como siempre tenía razón y tendríamos que esperar. - esta bien.
Alfred me ayudo a empacar mi ropa y otras cosas, me sentía feliz y dichosa cosa que no sucedía desde hace mucho tiempo.
Esa tarde Alfred pidió que me prepararán mi comida favorita : lasagna, lo invite a cenar conmigo a lo que primero no quiso aceptar pero el era como mi familia, era mejor que mi familia ya que una madre no dejaría a su hija en esa clase de vida y mi padre era alguien totalmente ajeno a mí, ya que nunca lo conocí. Nunca habíamos tenido la oportunidad de estar solos y fue muy placentero la vida de Alfred era bastante interesante, ahora podía entender sus contactos en el gobierno, claro agente secreto eso hacia más fácil entender todo … pero definitivamente no ayudaba a entender porque había terminado de mayordomo … en fin no quise preguntar tal vez algún día me lo diría.
Por primera vez observe el atardecer sin temer aunque mi cuerpo parecía aún incrédulo de que ese día no pasaría nada malo y comenzó a temblar como era su costumbre desde hace dos años - me reí de mí.
La habitación por muy sola que estuviera era realmente placida, era increíble la felicidad que sentía en mi soledad, por fin podría dormir tranquila sin tener que estar con él. Observe por un rato la habitación recorriendo cada esquina y despidiéndome de ella sin dolor alguno, simplemente deseaba salir de ahí pero eso no impedía una buena despedida de esa vida a la que esperaba no regresar nunca.
Mis sueños esa noche se enfocaron en mis deseos ardientes de reiniciar mi vida, nuevas esperanzas, podría terminar mis estudios en alguna escuela de Forks - lugar a donde había destinado el comienzo de mi nueva vida - comprar una casa, el auto ya lo tenía, aún soñando podía sentir reales todas esas ilusiones pero en mi sueño aparecían siete sombras detrás de mi pero era incapaz de distinguirlos, sólo sabía que eran siete personas y uno de ellos sostenía mi mano … no sabía quien era pero algo era seguro: sería importante en mi vida.
La mañana siguiente era radiante y el cielo de un azul intenso, desperté animada a seguir con los planes pero Alfred entro de manera inesperada en mi recamara y su cara reflejaba angustia:
- Alfred? Te encuentras bien??
- son malas noticias señorita
- dímelas - exigí casi gritado.
- su madre ha llegado - en ese momento sentí que mi cuerpo perdía toda fuerza y mis ilusiones se quemaban reduciendo mis sueños a cenizas.
Mi mayordomo acudió a mi y me abrazó para consolarme y de repente escuche los tacones de ella : mi madre.
- ISABELLA!! - grito en medio del pasillo
Me levante del suelo con ayuda de Alfred, seque las lágrimas que tenía en el rostro y fui a mi encuentro con mi verdugo personal.
- Hola madre - dije sin animo
- hija ya es medio día deberías ya estar lista nos vamos de compras - ahora era perfectamente claro todo : William me dejo al cuidado de mi madre temiendo que pudiera escapar y sabía que ella no me dejaría temiendo perder su fortuna.
- dame unos minutos en seguida nos vamos.
- te esperó en la sala
- claro
Regresé a mi recamara con el corazón oprimido y toda esperanza perdida, pero ahí estaba Alfred de nuevo para consolarme, me tomo en brazos y me susurró al oído que yo escaparía esa semana y era una promesa, no sabía como lo haría pero confié en su palabra.
Después de arreglarme baje y mi madre ya estaba ansiosa esperándome con aquella sonrisa hipócrita de quien finge querer a su hija, pero no mi madre no me quería, amaba el dinero más que a cualquier otra cosa.
- vamos Isabella, que tengo muchas cosas que comprar - su cara reflejaba el gusto que le daba gastar dinero en ella - y a ti no te haría mal cómprate ropa nueva - me miró de arriba abajo con una mueca de desaprobación - debes ser una dama y las damas nunca se visten del modo en que tu lo haces, de veras no entiendo porque no te compras ropa de marca, William es muy generoso dándote dinero para ropa y accesorios pero tu nunca sales de tus jeans y playeras feas.
- madre así me gusta vestirme no empieces a criticarme.
- ahorita que lleguemos al centro comercial te ayudaré a elegir un par de conjuntos lindos..
Me quede callada, era imposible hablar con mi madre, era como hablar con alguien sordo a quien solo le importan sus pensamientos y no escucha a los demás.
Mi madre ya había dado instrucciones para que nos esperara un auto afuera, pero yo me negué a ir en ese carro y externe mi amor por conducir mi auto, para ella era deplorable que quisiera conducir siendo que tenía chofer pero no objeto contra eso. Al menos en mi auto me sentía bien y puse música tranquila para dejar de pensar que mis sueños se habían vuelto a romper y entonces no lo pude evitar comenzaron a invadirme los recuerdos:
Flash back
- mamá te lo ruego no me quiero casar
- es por tu bien
- pero él no me gusta ni siquiera lo amo
- ja ja no es necesario que lo ames, tonta! - su risa invadió mi habitación - pobre niña tonta entiende algo este matrimonio es lo mejor para ti - acaricio mi cabello - va a asegurar tu status social - su cara reflejo "y también el mio".
- pero no me quiero casar tengo 15 años!! - chillé.
- es perfecto Isabella
- no mamá por favor no me obligues - caí al suelo para intentar suplicar pero ella seguía riendo.
Estuve suplicando y llorando por un muy buen rato hasta que ella me dio una cachetada para que me tranquilizara y así fue pero no gracias a su cachetada sino porque ya no podía llorar más.
Llegamos a la Iglesia y fui como alguien sin vida que se movía solo porque lo movían, hable y acepte el matrimonio porque no me quedo de otra, aún era menor de edad y mi madre había estado de acuerdo así que supongo que aunque me hubiera negado tal vez mi madre hubiese aceptado por mí. La fiesta fue linda no lo puedo negar hubiera sido perfecta para alguien que si se quisiera casar pero para mí fue mi condena. William fue muy atento toda la noche pero yo bien sabía que sólo era por guardar las apariencias, en la lista de invitados estaban grandes amigos de la familia y empresarios importantes, así que tendría mucho cuidado de guardar las apariencias.
La verdad no se a que hora termino toda esa farsa pero hasta ese momento no creí que me pudiera ir peor en ese día … me equivoque.
William ya estaba bastante tomado y se acerco a besarme:
- ahora sigue lo mejor de la boda cariño
- no William - se acerco a mi y me empezó a besar bruscamente.
- ahora eres mi esposa y harás lo que yo te diga
Esa fue la primera noche de mi terrible vida en que rompió con mi inocencia y se apoderó d mi cuerpo aún en mi contra …
Flash back
Mis ojos estaban a punto de llorar de nuevo pero no no me dejaría vencer de nuevo, ya era tiempo de ser fuerte, no permitiría que mi madre me viera en ese estado. A los pocos minutos llegue al estacionamiento del centro comercial y ubique el carro en donde venía mi madre … me estacione a su lado.
- te tardaste
- es que me equivoque de calle - mentí.
- en fin Isabella vamos de compras - estaba contenta por gastar dinero.
La seguí en silencio.
- vamos que caminas muy lento! - me gritó.
- ya voy - quería gritarle y salir corriendo pero no podías y sabía que fracasaría.
Seguí caminado con la cabeza gacha que no me di cuenta de ellos- eran 3 hombres y un hombre con una capucha sostenía a mi madre
- mamá!! SUELTENLA!! - quise ir en su auxilio pero alguien me puso algo en la cara, ese algo me estaba haciendo dormir, lo ultimo que recuerdo fue el grito desesperado de mi madre y yo siendo metida a un auto y después negro … me perdí en un profundo sueño, lo raro no temía que me pasará cualquier cosa debía ser mejor que mi vida actual, así que si me habían secuestrado y me querían matar: era un favor.
