Disclaimer: Fairy Tail es propiedad de Hiro Mashima. Este conjunto de drabbles participa en el reto maratón multicolor del foro: Cannon Island.

Palabras: 333
Color: Negro

Ligero angst... Que no estaba planeado...


Sting despertó rodeado por la oscuridad. Buscó con la mirada la lacrima que permanecía encendida día y noche en su habitación y descubrió que se había apagado. Seguramente había olvidado cargarla.

En cualquier otra noche, la luna iluminaría de lleno su ventana, se había asegurado de ello al elegir su habitación, pero esta vez el astro estaba apenas renaciendo y le negaba su pálido consuelo.

En un intento de calmar la ansiedad que surgía de su interior, encendió su propia magia para iluminar la habitación. Sin embargo, su acción sólo pareció acentuar el negro abismo a su alrededor y sus propios nervios lo traicionaron, haciendo temblar la luz. Sin poder soportarlo más, salió de su habitación y cerró la puerta tras de sí, esperando no despertar a Lector.

Todo sería más fácil si pudiera quedarse en el pasillo siempre iluminado, pero eso suscitaría demasiadas preguntas que él no podía, ni quería, contestar. Después de todo, era parte del gremio más fuerte de Fiore, Sabertooth, aquellos que hacen que los cielos rujan y hierva la tierra y silenciaban los mares. Sabertooth no tenía espacio para cobardes ni miedosos.

La única buena noticia, era que por lo menos le quedaba una opción, aunque prefiriera dejarla como último recurso. Había al menos una oscuridad que conocía y a la que no temía, y hacia ella enfiló sus pasos cuando se decidió.

Abrió la puerta con suavidad, intentando no hacer ruido. Dentro estaba oscuro, pero esta negrura no le asustaba, pues llevaba consigo una esencia que conocía demasiado bien. Una vez dentro, se metió en la cama tratando de no despertar a su ocupante y fracasando en ello.

– ¿Sting? – Preguntó este con voz adormilada – ¿Qué haces aquí? –

El rubio no respondió nada y, en cambio, se acurrucó en silencio contra la espalda vuelta hacia él. Rogue esperó un momento antes de girarse y pasar un brazo sobre su figura encogida.

– Está bien. Aquí estás a salvo –

Y sí, al menos allí y en ese momento, se sentía seguro.


N/A: Que Sting le tema a la oscuridad me parece una magnífica ironía, lo siento. ¡Juro que esto sonaba mejor en mi cerebro, no sé como terminó así! Se suponía que era un fluff pero bueno, es lo que pasa cuando me dejan a cargo...

Gracias por leer. ¡Saludos!