Los personajes de Ranma ½ no me pertenecen, son propiedad de Rumiko Takahashi. La historia aquí presentada es con fin de entretenimiento, NO de lucro.


Esfera de cristal

Capítulo II: El Hombre Misterioso.


El ruido a martillazos acompañado también al sonido de un molesto taladro, despertó al joven Saotome, quien se frotó los ojos y luego se atrevió a bostezar. Se puso de pie y caminó torpemente. Aun somnoliento bajó la escalera. Despertó completamente al ver al señor Tendo muy apurado poniendo tablas de madera en las puertas y ventanas.

En el pasillo se encontraba las hermanas Tendo, su madre y su padre convertido en panda quien mostró un letrero, el cual fue arrebatado por Soun para usarlo en su tarea de cubrir cualquier entrada a la casa.

—¿Qué es lo que pasa aquí? —Interrogó desconcertado el muchacho de la trenza.

—No lo sabemos —contestó Nabiki que también se notaba con sueño.

Ranma intentó preguntarle al señor Tendo, pero éste en vez de responder, colocó una docena de tablones en sus brazos.

—Rápido, Ranma, debes de cubrir las ventanas —le indicó el señor del bigote, agitado.

—¿Eh? —El chico pestañeó un par de veces, todavía sin entender esa actitud de Soun.

Soun terminó jadeando, se pasó el dorso de la mano sobre su frente para quitarse el sudor.

—Ya, la casa está bien sellada, nadie podrá entrar —dijo lleno de orgullo el padre de las Tendo.

—Y por lo que veo, tampoco nadie podrá salir —observó Nabiki inspeccionando la puerta.

—Papá, creo que exageraste un poco, lo que dice Nabiki, es verdad, no has dejado encerrados a todos —apoyó Kasumi que mostró su dulce sonrisa.

Los ojos de Soun se abrieron como platos. Bajó la cabeza en signo de cansancio.

Ranma y Genma ayudaron a liberar la casa de los tablones y al fin tener la forma de poder salir de ahí.

En el desayuno, Soun habló seriamente del por qué tomó las medidas de fortalecer la casa.

Akane se asustó bastante, al igual que Kasumi, pero la mayor de las hermanas sólo se llevó las manos a la boca, mientras que la pequeña, estaba triturándole el brazo a Ranma. Nabiki en cambio parecía querer irse a dormir.

—Entonces desapareció la hija del señor Kentaro, anoche… en su casa… fue extraída de su cuarto, secuestrada por un desconocido —caviló el hombre del turbante de modo serio.

—Así es, Saotome —afirmó el patriarca de la casa, cerró los ojos al tomar un poco de té.

—Comprendo, Tendo, el temor de que ése ser quiera llevarse a una de tus hijas —dijo Genma.

Soun volvió a asentir.

En un segundo los dos hombres estaban abrazados, llorando como si de fuentes se trataran, quitándole todo el respeto y seriedad que tenía el tema. Akane dejó de apretar el brazo de Ranma, Nabiki prefirió levantarse de la mesa e irse a dormir, Nodoka y Kasumi levantaron los platos.

—Es horrible, Saotome, podría esa cosa venir por una de mis niñas o las tres… —gimoteaba el hombre de cabellos negros.

—Ni que me lo diga, Tendo, eso sería terrible, que también se llevaran a mi hijo… —Genma se detuvo y se separó de Soun—. Ah, pero mi hijo es hombre, no tengo por qué preocuparme —lo dijo sin importancia, empezó a carcajearse, ganándose la mirada de desaprobación de Soun y de Ranma que lo asesinaba con la mirada.

—¿Qué no entiende que si se lleva una de mis hijas me destruye a mí y no voy a tener ánimos de que haya un heredero del dojo? —Gritó Soun, sacando su cabeza de demonio que hizo a Genma chiquito, chiquito y que sudara a mares.

A Ranma y a Akane le escurrieron una gota de sudor, mientras veían a sus padres como si se trataran de verdaderos fenómenos.


Como era natural, Ranma no dejaría que Akane saliera sola, él iría con él sin importar que hora fuera, aunque ese ser que se llevaba a las muchachas solo actuaba por las noches, él tenía que proteger a su novia. Los dos iban hacia el mercado a comprar víveres. Las calles de la ciudad se veían bastante solitarias, en varias tiendas tenían el letrero de cerrado. Debido a los sucesos, las clases se cancelaron hasta nuevo aviso, ya que existían como 20 estudiantes de Furinkan que estaban en calidad de desaparecidas.

Akane miraba la ciudad, le causaba nostalgia, pesadumbre verla así. Suspiró hondamente, sacando un poco del miedo que tenía acumulado en el pecho.

—Tranquila, yo estoy contigo, no te dejaré —Ranma se plantó frente a ella, le tomó de la mano, levantándola un poco y él se inclinó, justo para besarla. Observó a Akane con mucha ternura.

—¿De verdad, Ranma? —Akane lo veía implorante, las palabras que él le decía le daban tanta confianza que perdía el miedo al instante.

—Sí —determinó el chico que la llevó hacia él para abrazarla, que sintiera la calidez de su amor, que no mentía y sobre todo, que se sintiera siempre protegida entre sus brazos.

Akane se sintió tan confortable entre los brazos de Ranma que nunca quería separarse de él. Se sentía aliviada, protegida y sobre todo, amada. Sonrió, ocultando su linda sonrisa en el pecho de su novio.

—Te amo, Ranma —le dijo, suspirando lentamente, contenta de decir esas palabras que muchas veces había soñado decirle y no tuvo el valor de hacerlo, hasta hace un mes.

—Te amo, Akane —respondió Ranma, quien le dio un beso en la coronilla—. Y no me cansaré de amarte.

Se separaron al escuchar un grito de una mujer a poca distancia de ellos; un grito desgarrador y fuerte. Vieron por todas sus partes tratando de encontrar a la persona. Ranma corrió, llevando a Akane por la mano.

Llegaron a donde se encontraba una mujer, la pobre señora estaba en el suelo, llorando desconsoladamente, sosteniendo entre su mano derecha un listón azul.

—Señora —habló con suavidad, Akane, agachándose y tentarle el hombro a la dama.

—S-se la llevó… —gimoteó la mujer, alzando su mirada llorosa hacia Akane.

—¿Quién? —Preguntó Akane.

Respingó cuando la señora le tomó la mano con mucha fuerza y la miraba fuera de sí.

—Ése hombre… se llevó a mi bebé… —apretó aún más su agarre.

Akane miró a Ranma pidiéndole un poco de ayuda.

Ranma comprendió al instante y ayudó a la señora a ponerse de pie y que soltara a Akane.

—¿Cuántos años tiene su bebé? —Interrogó Ranma, imaginándose a una niña de tal vez 3 años.

—16 —respondió rápida, ahora viendo al apuesto joven que tenía en frente—. Ése hombre de las noticias se llevó a mi hija… hace un instante.

Los jóvenes prometidos se vieron entre ellos.

—No es posible —inquirió Akane—. Se supone que "el vampiro" sólo ha atacado de noche…

—¡Mentira! —Exclamó la mujer, volteando a ver a Akane con enojo—. Es el hombre que sale en las noticias, de gabardina negra, sombrero de copa y muy apuesto… ése desgraciado se llevó a mi niña… a plena luz del día… y en frente de mí —se desplomó—, no pude hacer nada.

—¿Por dónde se fue? Tal vez pueda alcanzarlo —sugirió Ranma.

La madre de la recién desaparecido de inmediato señaló a la derecha.

—Akane, por favor lleva a la señora con el doctor Tofú y no te muevas de ahí, yo iré a buscarte —le dijo el muchacho antes de ir por la dirección señalada.

Akane asintió, ayudó a la mujer a ponerse de pie. Vio cuando Ranma saltó por uno de los tejados y de ahí lo perdió de vista.


Estaba sentada en el sillón del consultorio, moviendo sus pies desesperadamente, habían pasado cuatro horas desde que Ranma se fue. El doctor Tofú tuvo que administrarle un sedante a la señora, dejándola profundamente dormida. Tal vez ella necesitaba uno también, pues la ausencia de su prometido la estaba preocupando, qué tal si el vampiro le hizo algo. Tembló por el simple hecho de pensarlo. Sacudió la cabeza de forma negativa para sacarse la idea.

—Esto te caerá bien, Akane —el galeno ofreció una taza de té a la joven.

—Gracias —sonrió tenuemente, tomando la taza.

Se le nubló la mente cuando la asita se despegó del cuerpo de la taza, dejándola caer irremediablemente en el suelo y haciéndose añicos al impacto. Contuvo la respiración, aquello era signo de mal presagio.

Observó al doctor Tofú con miedo; tenía el corazón paralizado y el alma saliendo por su cuerpo. Se levantó de golpe y salió de ahí de inmediato. Tenía que encontrar a su prometido.


Hacía frío, el entorno era tenso y escabroso debido a la falta de gente. Miró a sus lados, caminó a paso titubeante hacia donde vio a Ranma por última vez. Cada paso que daba parecía que el corazón le crecía más. Casi grita cuando un gatito pasó corriendo cerca de ella, sintió alivio al verlo. Se iba frotando sus brazos porque el frío se intensificó más. Era extraño que se sintiera ése clima. Al fin llegó donde vio a Ranma saltar, se trataba de un callejón sin salida.

—Ra-Ranma —llamó en voz baja, como sí no quisiera ser escuchada, temiendo que el vampiro estuviera oculto por ahí.

Buscó algo que le diera una pista.

¿Y si a Ranma le cayó agua fría convirtiéndola en mujer y el vampiro al verla lo secuestro?

Abrió los ojos ante tal idea, quería llorar de impotencia, ¿qué haría ella? ¿A dónde lo buscaría? No tenía ninguna pista de ése hombre, ¿cómo le haría? Pero sin duda alguna, ella no iba a dejar a Ranma en manos del supuesto vampiro. Estaba decidida que sí ese fuera el caso, ella iría a buscar a su prometido.

De repente parecía que el cielo se nublaba, pero no, lo que realmente sucedió, fue que una persona se detuvo tras de ella y su sombra la cubrió por completo. Su corazón dejó de latir, sintió que la sangre se le congeló al sentir la presencia. Se giró levemente, temiendo que se tratara del mencionado vampiro.

—Akane —llamó Ranma, mostrándole una agradable sonrisa.

—¡Grandísimo imbécil, casi me matas del susto! —Reclamó Akane, dándole un puñetazo en la cara, tumbándolo al impacto—. Me tenías muy preocupada, idiota —se lanzó a él a abrazarlo—. No lo vuelvas a hacer, por favor —le lloró, separándose un poco para verlo con aquellos ojos llenos de lágrimas.

—Lo siento, no era mi intensión —Ranma le quitó unas lágrimas, observándola con mucha ternura. Envolvió a su prometida en un abrazo y colocó su mentón sobre la cabeza de su novia—. Fui a buscarte al consultorio del doctor Tofú y me dijo que saliste corriendo porque se rompió una taza vieja que no se había dado cuenta que ya tenía fragmentado la asa, me dijo que no te preocuparas, que no te la piensa cobrar.

Akane abrió los ojos como platos y se ruborizó al instante.

«¿El doctor Tofú pensó que salí corriendo porque temía que me cobrara la taza?» pensó, bastante avergonzada por haber tenido la idea de que aquello fue un mal presagio. Se separó de Ranma para darse una palmada en la frente.

—¿En serio escapaste del consultorio porque pensaste que el doctor te cobraría una vieja taza? —Preguntó Ranma, incrédulo.

Akane sonrió tontamente mientras negaba con la cabeza, quitándose el resto de las lágrimas de su rostro.

—Fue por otro motivo. Vámonos a casa, Ranma, tengo frío —pidió Akane.

—Sí —Ranma le ofreció su mano para ayudarla a incorporarse.

El joven se quitó su camisa china, colocándola sobre los hombres de la peli azul y así que se cubriera del frío.


Estaban a poco de llegar a la casa, cuando de pronto, Ranma se detuvo, dejando a Akane avanzar un poco. El ambiente se había tornado denso, pesado y había un olor como a incienso de jazmín, aparte de un sentimiento extraño que parecía apretarle el corazón.

—¿Qué pasa, Ranma? —Preguntó Akane a unos cuantos pasos de él.

—¿Hueles eso? —Ranma señaló hacia arriba.

Akane olfateó el aire, negó al no oler nada.

—Debe ser tu imaginación, vámonos, ya casi llegamos a la casa —animó Akane, haciendo un gesto con su cabeza para regresar a su camino.

Pero Ranma seguía con aquel presentimiento. Era bastante raro y que no lo dejaba a gusto.

Akane topó con un bulto.

—Discu… —se quedó a media palabra al ver con quien había topado.

Sus ojos se centraron en los ojos de aquel individuo, que poseía unos de color oro, bastante relucientes. Piel extremadamente blanca, de facciones muy finas y una ligera sonrisa indescifrable que se le estaba formado. Debajo del sombrero se alcanzaba apreciar una cabellera negra.

Ranma al ver al sujeto frente a Akane, prácticamente a un centímetro de ella, se le erizó la piel. Era un hombre alto, más alto que él, tal vez de metro y noventa, porque Akane se veía pequeñita al lado del misterioso individuo.

Aquel hombre apareció de la nada, ni cuenta se dio cuando ya estaba frente a Akane.

La joven Tendo quedó paralizada por el miedo, el sujeto que se encontraba frente a ella poseía la descripción del hombre de las noticias. Sacando las pocas fuerzas que tenía, dio un paso hacia atrás.

Los ojos brillaron de forma enigmática al concentrarse en Akane. Amplió más su sonrisa.

—Pero que curiosa —habló, su voz era galante.

Colocó su mano sobre la mejilla de Akane.

La joven cimbró al sentir aquel tacto helado sobre su piel, el miedo terminó apoderándose completamente de su cuerpo que ya no pudo reaccionar.

—¡Suéltala! —Exigió Ranma que de inmediato se fue hacia el tipo con todas las ganas de golpearlo.

Ranma quedó flotando en el aire, dejando al muchacho anonadado por lo que estaba pasando. Intentó moverse, pero solo parecía un gusano retorciéndose en una fuerza poco habitual.

—¡Suéltala o te juro que te mato! —Gritó Ranma, histérico por no poder hacer nada.

Cayó al suelo dándose un buen golpe.

—N-no me toques —pidió Akane en un hilo de voz temblorosa.

El extraño se inclinó para así estar más o menos a la altura de la chica. La miró escrutadoramente el rostro y sonrió de una forma amable.

—Eres muy linda —le dijo.

—¡Que no la toques, maldito! —Ranma se levantó y volvió a tratar de ir a golpearlo, pero fue detenido por una pared invisible que no le permitía acercarse a ése sujeto.

El llamado vampiro miró hacia su muñeca que estaba siendo tocada por la mano fría de Akane. La pequeña mano apenas cubría una parte, pero se notaba el esfuerzo que la muchacha hacía para alejar su tacto de ella.

—¡Akane, no te dejes vencer por el miedo! —le gritó Ranma que seguía golpeando con todas sus fuerzas aquella pared.

—Aléjate… vete de Nerima… —habló Akane que empezaba a tener más valor y su voz era más determinada.

Ranma dejó de golpear al escucharla, le dio gusto que su prometida estuviera dominando su miedo hacia el hombre.

—Imposible hasta que mi colección esté completa —contestó el hombre.

—¿Colección? —Repitieron los prometidos al unísono.

El hombre del sombrero agitó la gabardina, cubriendo con ella a Akane.

—¡Akane! —Exclamó el ojiazul, con el corazón latiéndole en la garganta al ver que la chica estaba en brazos de aquel sujeto, completamente inconsciente.

—No soy un vampiro. Soy un coleccionista —aclaró el hombre, mostrando una pequeña sonrisa.

Tras decir eso, el sujeto desapareció, llevándose consigo a Akane.

Ranma se dejó caer, dando golpes al suelo por no haber podido impedir que ése sujeto se llevara a su novia. Lloraba de frustración, no hizo nada para salvar a Akane. Gritó a todo pulmón, desgarrándose la garganta. Dio un puñetazo en el concreto, haciendo un hoyo en él.

—Akane… juro que te encontraré.

» Continuará…


¡Hola gente hermosa de Fanfiction!

Espero que se encuentren estupendamente :D Me da mucho gusto que haya sido de su agrado y he aquí el segundo capítulo de ésta mini historia n.n

Agradezco mucho su apoyo, sus comentarios, favoritos y follows que le dan a Esfera de Cristal :D ¡Gracias!

A las personas que tienen cuenta en Fanfiction les agradeceré por MP, y a los invitados les daré las gracias por aquí n.n

*Paricutirimicuaro, *nancyricoleon, *Sav21samydeanspn, *serena tsukinoo, *Wolfing, *AkaneMiiya, *bry, *Akai27, *hikaros, *PFernando, *Neko-girl200 y a los lectores silenciosos que por diversos motivos no dejan su comentario.

*bry: Hola! Hay cosas que ni yo misma me pasaría, como hacer una pareja Akane-Kuno o Akane-Ryoga (no es que me caiga mal el muchacho, pero no lo idealizo como pareja de Akane, prefiero inventar a otro personaje) En este fic hay miel y misterio, a Akane se la han llevado y ahora Ranma tiene que buscar la forma de recuperarla, pero ya sabemos que el muchacho no se dará por vencido y recuperará a su novia, ya lo verás en los siguientes capítulos. Espero que disfrutes de la historia y que sea de tu gusto :3 Besos :*

*Lectores anónimos: Agradezco muchísimo el tiempo que me regalan al leer el fic y ojala siga siendo de su agrado y les anime a dejar un comentario n.n

Recibo todos sus comentarios con todo el gusto del mundo siempre y cuando sean respetuosos y de buena manera :)

Nos leemos la próxima semana si no hay inconvenientes n.n

Los quiero un mundo! Cuídense mucho

Besos y abrazos

Bye bye.

AVISO: Para quienes leen el fic de Indiferencia, disculpen pero no he podido terminar el capítulo, lo publicaré en cuanto lo tenga listo. Gracias por su comprensión.