Y aquí están de nuevo caninefemale y advina para traerles un nuevo capítulo de bolt: entre luces y sombras
Capítulo 2: sueños y misterios
–¡Bolt, asecha! –Ordenó Penny. El can obedeció al instante y miró fijamente el helicóptero que estaba acercándose a ellos durante unos segundos antes de verlo prenderse en llamas y caer–. Muy bien, ahora vámonos.
Bolt siguió a Penny mientras corría por las calles hasta que ambos entraron en un callejón. Ella se quitó su mochila, la abrió y sacó del interior su scooter. Después de esta breve parada ambos siguieron su camino a toda velocidad rumbo al aeropuerto. El doctor Cálico estaría abordando un vuelo con rumbo a Europa para entonces, con el padre de la niña como rehén. Si no les daban alcance antes del despegue, padre e hija pasarían mucho tiempo sin verse.
–¡Zoom, zoom, Bolt! –Penny le dijo por encima del ruido del motor y de los autos cercanos. Bolt de inmediato se adelantó un poco al scooter para que la chica lanzara la cuerda. En cuanto la tuvo al alcance, la tomó de la punta y aceleró con todo para llegar más rápido a su destino.
Pero algo no cuadraba. El can no sabía que era, pero algo no estaba bien. Sí, el doctor Cálico había vuelto a secuestrar al padre de Penny y eso no estaba bien, pero había algo más, otra cosa no estaba bien en todo eso. Luego de pensarlo un poco, cayó en cuenta de qué: nadie los estaba persiguiendo, y eso sólo le decía que iban directo a una trampa. Aun así, no había mucho que pudiera hacer, si no actuaban, no llegarían al aeropuerto a tiempo. Tendrían que lidiar con ello cuando se presentara.
En pocos minutos los hangares y pistas se volvieron visibles a lo lejos. Ya casi llegaban; otro poco y volverían a ver al padre de Penny. Y esta vez, Bolt se aseguraría de no perderlo de vista hasta que las cosas se calmaran. De pronto, el suelo comenzó a temblar, con lo que Penny frenó, incitando a Bolt a hacer lo mismo. De la tierra comenzó a emerger un gigantesco androide de combate, que se interpuso entre ellos dos y el aeropuerto.
En el momento en el que dio un paso en dirección al equipo, Bolt corrió hacia su pie con la intención de embestirlo y hacerlo pedazos. Pero no salió bien, ya que aunque el androide recibió el impacto, el pie no se rompió. Ni siquiera una abolladura quedó sobre la superficie metálica, y Bolt se dio cuenta de que también le dolía la cabeza. La máquina había resistido su ataque a le perfección.
Lo siguiente que el perro sintió fue un golpe en el costado, y acto seguido se encontró a si mismo volando en el aire, para caer de mala manera cerca de Penny. No sólo había resistido el ataque, sino que había pateado al pastor suizo como si de un balón se tratase, y aun se veía intacto. Mientas Bolt se levantaba ligeramente adolorido, Penny llegó a su lado y se arrodillo cerca de él.
–Parece que es inmune a tus poderes, amigo –Le dijo mientras lo revisaba un poco–, tendremos que burlarlo para llegar al aeropuerto.
Bolt expresó que estaba de acuerdo con un movimiento de su cola. Cuando Penny terminó de revisarlo y se puso de pie de nuevo, el androide se había acercado bastante y seguía haciéndolo, paso por paso. La chica se subió a su scooter y le hizo una seña a Bolt para que se preparara. El can asintió levemente en respuesta, listo para salir corriendo en cuanto recibiera la orden. Eso era nuevo para él, huir, nunca lo había hecho antes; siempre se había enfrentado a todo lo que el doctor Cálico le ponía enfrente, y siempre saliendo victorioso. Hasta se sentía extraño eso de estar esperando una orden para huir. Pero no había tiempo para detenerse a buscarle una debilidad al androide, a cada segundo las probabilidades de volver a ver al padre de Penny disminuían más.
Penny de pronto encendió el scooter de nuevo y de inmediato lanzó la cuerda. Bolt, listo para el momento, la tomó con el hocico y aceleró al máximo. Pero, de nuevo, el androide parecía estar listo para todo. Con un sonido metálico chillante, en menos de medio segundo, una gran pared de metal cayó entre los dos pies de la máquina, cerrándoles la salida que pensaban usar. Bolt se frenó de golpe a pocos centímetros del muro brillante, suponiendo que estaría hecho del mismo material que el resto del androide, lo que supondría que no tenía esperanza de atravesarlo con una embestida.
Antes de tener oportunidad de planear su siguiente movimiento, el androide tomó a Penny con una mano y a Bolt con la otra, y los alzó a ambos en el aire sin soltarlos. Bolt pudo ver a su persona mientras comenzaba a sentir como el agarre de la máquina se iba apretando. El androide lo iba a estrangular, y a juzgar por como Penny comenzó a moverse con desesperación para tratar de soltarse, a ella también; estaba apretando con ambas manos, con lo que terminaría por eliminarlos a los dos.
Con esa idea cruzándole en la cabeza, Bolt también comenzó a intentar liberarse del agarre de la mano metálica. Forcejeó, se jaló, intentó usar su súper fuerza, su visión térmica, incluso su súper ladrido, pero el androide no reaccionaba en lo absoluto a sus ataques. Ni siquiera parecía estar percibiéndolos,pues seguía apretando su agarre sin inmutarse. El pastor lentamente comenzó a sentir algo de dolor en el cuerpo que iba en aumento. Aunque seguía intentando zafarse de cualquier forma, aún no había reacción. Era como si él no tuviera poderes en lo absoluto. Si no tenía poderes, ¿cómo podría proteger a Penny? ¿Cómo mantenerla a salvo cuando era un perro común y corriente?
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Bolt de pronto se despertó sobre su colchón. Todo estaba en orden, Mittens en el suyo, Rhino en su esfera y Penny en su cama. Apenas había terminado de procesar que había sido un sueño cuando el despertador sonó. La chica lo apagó a los pocos segundos y se levantó para ir al baño. Sus dos amigos también comenzaron a abrir los ojos.
–Bueno días, Bolt –Le dijo Mittens mientras se estiraba.
–Buenos días, Mittens –Respondió el pastor antes de voltear a ver a su amigo–, buenos días Rhino.
–Buenos días, Bolt. Gata.
–Buenos días, roedor –Fue la respuesta de Mittens, que volteó a ver a Bolt de nuevo–. ¿Cómo dormiste, orejón?
–Bien –Contestó Bolt momentos antes de recordar el sueño que había tenido. Había comenzado a darle vueltas en la cabeza, y no se explicaba porque. Era un simple sueño, uno seguramente relacionado con recuerdos de su vida previa y un poco de imaginación, ¿qué podría tener de importante?–, sí, muy bien.
Los tres platicaron un poco más hasta que escucharon a Penny salir del baño y bajar a desayunar. Sin más, bajaron unos segundos después que la chica y fueron a la cocina a desayunar.
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–¡Ve por ella, Bolt! –La gata dijo mientras lanzaba la rama de nuevo.
Bolt corrió detrás de la rama que su amiga había lanzado, sin perder el objeto de vista por un segundo. Hizo sus cálculos rápidamente y saltó para atraparla en el aire. A pesar de lo mucho que le gustaba jugar con Mittens, ese día no podía concentrarse. Rhino estaba adentro, viendo televisión igual que siempre, y ellos dos habían salido al jardín luego de acompañarlo por un rato. Pero Bolt no estaba concentrado en el juego, estaba prácticamente ausente, y no sabía porque. Estaba comenzando a sentir algo extraño dentro de él, y no lo comprendía.
–¿Bolt? –La voz de su amiga lo regresó a la realidad–. ¿Estás bien?
–S-Sí, Mittens –El pastor suizo trastabilló–, estoy bien.
La gata le alzó una ceja.
–No te creo, orejón –Respondió.
Pensándolo un poco, Bolt decidió contarle a su amiga. Después de todo, ella sabía mucho más que él sobre el mundo, y quizás podría explicarle de donde salía ese extraño sentimiento.
–Bueno, es que no… no sé qué me pasa –Dijo tras unos segundos–. Siempre que jugamos no puedo concentrarme en nada más… pero hoy no puedo concentrarme en el juego… Me siento un poco extraño.
–¿Extraño cómo? –Le preguntó Mittens mientras inclinaba un poco su cabeza.
–No estoy seguro –Confesó él–. No sé cómo explicarlo…
Y eso era lo que más lo frustraba. Probablemente si pudiera darle un nombre, o describirle, a la gata negra sentada frente a él lo que estaba sintiendo, ella podría ayudarlo a resolverlo; siempre lo hacía. Pero si no podía explicárselo, si él mismo no sabía cómo describirlo, poca sería la ayuda que ella podría darle.
–¿Quieres descansar un poco? –Le preguntó Mittens finalmente.
–No, o bueno, sí. No… no sé, no estoy cansado, y no… –El perro se detuvo al sentir algo cálido y reconfortante. Bajó su vista y encontró nada menos que a la gata abrazándolo. Sin pensarlo mucho, correspondió el gesto y la abrazó también–. Gracias, Mittens.
–Por nada, orejón. Tal vez podríamos entrar un rato y ver televisión con Rhino, para distraerte un poco.
–Seguro.
Mittens entonces soltó a Bolt y ambos comenzaron a caminar hacia adentro.
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El resto de la mañana la tarde pasaron sin mayor evento. Penny estuvo haciendo tarea un rato y luego bajó a acompañar a sus amigos a ver la caja mágica, con Rhino al mando del control. Llegada la hora de la cena la chica se levantó a ayudar a su mamá, y Rhino comenzó a cambiar los canales.
–Nada… nada… nada… nada… -Iba diciendo conforme avanzaba de uno a otro–. Hmm, a ver.
El hámster se había detenido en un noticiero.
–…El total asciende a cuarenta heridos y seis muertos, hasta ahora. Aun no se conoce al responsable del ataque. Se cree que puede ser el mismo que el causante de los demás ataques recientes en el área –Estaba informando la reportera.
–¿Es necesario que veamos esto, roedor? –Reclamó Mittens.
Si Rhino respondió, entonces Bolt no lo llegó a escuchar. Su atención se había enfocado en la pantalla frente a él. Un pequeño edificio estaba casi totalmente en ruinas, con una columna de humo emanando de él. Había mucho escombro alrededor, entremezclado con personas tiradas. Las ambulancias estaban estacionadas alrededor, por lo menos siete de ellas, y los paramédicos iban y venían cargando con los heridos, algunos en brazos, algunos en camillas. Algunos de los afectados tosían y se quejaban, otros apenas se movían mientras los transportaban… algunos no reaccionaban en todo el proceso. Más ambulancias llegaban, más se iban, y las personas tiradas ahí seguían siendo muchas. ¿Qué había dicho el noticiero? ¿Había un responsable? Entonces alguien… alguien había atacado a estas personas, y lo había hecho sin razón aparente. Alguien que seguramente no conocía la compasión o el cariño, alguien que tenía ganas de ver sufrir a los demás, y eso ponía la sangre del pastor a hervir. ¿Qué clase de monstruo haría daño por diversión? ¿Qué clase de monstruo haría algo así?
–¿Bolt? –Una vez más, fue la voz de Mittens que lo trajo de vuelta a la realidad–. ¿Qué tienes?
El can entonces reaccionó y cayó en cuenta de que estaba de pie sobre el sillón, con las patas flexionadas y la cabeza agachada. Se había movido a una posición de combate sin notarlo.
–N-no es nada, Mittens –Se apresuró a contestar mientras se sentaba de nuevo–. Rhino, ¿podríamos ver otra cosa, por favor?
–Seguro, Bolt –El hámster de inmediato le cambió de canal, con lo que Mittens le dedicó una mirada furtiva, que este terminó por notar–. ¿Qué? No puedo ignorar una orden de mi héroe.
–Y cuando yo te lo pedí tu respuesta de inmediato fue "no" –Se quejó la gata.
Antes de que Rhino respondiera la voz de Penny se escuchó desde la cocina, llamándolos a cenar, por lo que hasta ahí llegó la pequeña discusión.
Los tres comieron sin problema y luego subieron al cuarto de Penny junto con esta parar dirigirse cada quien a su respectiva cama y prepararse para dormir.
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Ahí estaba de nuevo, Penny andando sobre el scooter mientras el tiraba de la cuerda para ir más rápido. Esta vez, estaba consciente de que era un sueño, por lo que si era igual que el anterior, el androide debería emerger del suelo en tres, dos, uno…
Igual que la vez anterior, con un estruendo, la máquina brillante comenzó a alzarse del suelo, bloqueándoles el paso al aeropuerto. Bolt no perdió el tiempo ni esperó por una orden de Penny, simplemente siguió corriendo, esperando poder pasar entre las piernas del androide esta vez. Una vez más, más rápido que el mismo zoom-zoom, el robot dejó caer una barrera entre sus pies, que les bloqueó el paso. Sin darles tiempo de terminar de asimilarlo, de nuevo tomó a cada uno en una mano y comenzó a apretar. ¿Por qué, cuál era el punto de esto? ¿De qué le irían a servir sus súper poderes, si no tenían efecto cuando más lo necesitaba?
De pronto Bolt dejó de sentir que lo apretaban y volvió a prestar atención a su alrededor. Nada, literalmente no había nada. Penny ya no estaba, ni el androide, ni el aeropuerto… ni siquiera el suelo. El pastor suizo estaba parado en medio de la nada. Y toda la nada era gris.
–¿Hola? –Llamó en voz alta, esperando no estar solo en ese lugar–, ¿Hay alguien aquí?
–Hola, Bolt –Una voz contestó, sobresaltando al can. Realmente no habría esperado una respuesta en aquel lugar–. No temas, no voy a hacerte daño.
–¿Quién eres? –Preguntó el perro, su sobresalto siendo reemplazado por curiosidad.
–Yo no tengo un nombre en el sentido que tú conoces, Bolt –La voz respondió con un tono tibio y tranquilo–. No lo comprenderías si te lo explicara, pero eso no es importante ahora. He venido a decirte que tú eres especial.
–¿Especial? –A cada respuesta se iba sintiendo más confundido–. ¿De qué hablas?
–Tú quieres ayudar a los demás, ¿cierto? –Bolt asintió–. Y sientes que, como no tienes tus súper poderes, no podrás hacerlo.
–Sí, sí eso es exactamente lo que he sentido todo el día.
–No tienes por qué sentirte así, buen amigo. Eres valiente, fuerte, hábil y noble. Y tienes más poder del que crees tener.
La confusión había vuelto. ¿De qué estaba hablando esa voz? Ni siquiera sabía con quién estaba hablando. No se había mostrado, no le decía quién era, y no lograba reconocer la voz de ningún lado.
–No te preocupes, las respuestas que buscas llegarán a ti. Yo sólo tengo que decirte que sí tienes el poder de ayudar, y que tu ayuda sí puede marcar la diferencia, Bolt. Nunca dudes de eso –La voz dijo mientras su tono progresivamente iba disminuyendo, como si se estuviera alejando.
–¡Espera! –Llamó Bolt, pero ya no hubo respuesta– ¡Dime de que hablas!
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Lo siguiente que Bolt sintió fue una pata sobre su costado, con lo que abrió los ojos para encontrarse a Mittens junto a él.
–Mittens, ¿sucede algo?
–Eso venía a preguntarte, orejón –Respondió ella. Probablemente él puso una cara de confusión, ya que después de unos segundos siguió–. Has estado hablando dormido, moviéndote también… ¿estás bien?
En menos de medio segundo Bolt decidió contarle a Mittens lo que sentía. También decidió mencionarle el sueño, omitiendo la parte de la voz, al menos por ahora. Además, ahora que ya podía describirle el sentimiento, quizás ella podría darle un nombre y ayudarlo a quitárselo de encima. Lo que la voz había dicho podría comentarlo después; una cosa a la vez.
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Mientras tanto, alejado de la casa y cerca de la orilla del bosque, en plena noche, tres figuras se detuvieron y miraron en dirección a las residencias que había en la distancia.
–Muy bien –Dijo la primera, con una voz femenina y autoritaria–, los reportes indican que hay uno más en esa zona. Tenemos que encontrarlo lo más pronto posible.
–¿No hay más detalles al respecto? –Preguntó otra, esta con voz masculina–. ¿Sólo nos dieron una ubicación aproximada, eso es todo?
–No, no hay más detalles –Respondió la primera.
–Entonces nos están poniendo a prueba –La tercera voz dijo. También sonaba femenina, pero más neutral y apagada que la primera–, como si fuéramos novatos.
–No del todo, tan sólo no pudieron conseguirnos más información –La primera voz contestó de inmediato–. Además, se nos acaba el tiempo, no podemos darnos el lujo de comenzar a buscar hasta tener toda la información.
–Muy bien, entonces comencemos a buscar ya –La segunda voz sugirió.
–No. Ya es muy tarde hoy; mañana saldremos a primera hora para comenzar a reducir el radio de búsqueda. Hagamos un campamento aquí.
–De acuerdo –Respondieron la segunda y la tercera voz, casi al mismo tiempo.
No hubo mayor intercambio de palabras y las tres figuras comenzaron a montar un campamento para pasar la noche.
bien se que ha pasado mucho tiempo, he estado ausente creo que com meses y lo siento pero es que no se si ya les abre contado que ya me encuentro en nivel superior o universidad como la conozcan, actualmente ya tengo 19 años y pues me ha sido difícil seguir escribiendo más que nada porque no soy escritor XD así que perdonen el no publicar nada estas últimas semanas pero tranquilos que aun sigo vivo y aun no me olvido de mis dos fics bolt: un héroe real y amor de una felican
ahorita aun no creo tener el tiempo para escribir los capítulos pero pronto me buscare el tiempo así que les pido un poco mas de paciencia y más que nada agradezco a todos los que siguen al pendiente de mis historias
es increíble ya han pasado 8 años de que salió la película y esta zona aun no deja de moverse jejeje, busquemos mas años y poder leer buenas historias con nuestra parejita que todos amamos BoltxMittens y claro siempre con la compañía del mejor amigo rhino
