Advertencia del fic: Podría contener personalidades Ooc - Uso de palabras altisonantes - Clasificación 16+ (por el momento) - Universo alternativo - LongFic/Dark - Narración en primera y tercera persona.
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Capítulo 1.
»Privación de la luz«
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Dicen que el destino es caprichoso,
El destino es impreciso,
Pero cuando te ata a una persona,
Te ata de por vida...
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—La quiero.
Dijo simplemente, dejándole claro a su compañero que no cambiaría de opinión. El otro suspiró resignado, Uchiha Sasuke era un hombre al que difícilmente se le podía convencer y, cuando una idea surcaba su mente o un deseo se instalaba en su caprichoso raciocinio, no había marcha atrás. No obstante, lo que él le estaba pidiendo era demasiado, incluso para alguien como un Uchiha.
—Sasuke —llamó el hombre—. ¿Estás seguro de esto? Creo que antes deberías pensarlo bien y-
—¡No te pedí tu opinión! —vociferó el Uchiha molesto—. Así que dame el maldito expediente y ve a hacer lo que te ordeno, Kakashi.
—Solo te advierto una cosa, Sasuke —Kakashi trató de sonar lo más profesional—. Ahí dentro, encontraras información muy importante. Estoy seguro de que cambiará tu pensar.
El mayor no tuvo otra opción más que entregarle a Sasuke la carpeta que sostenía entre sus manos; desconfiaba de la posible reacción que él tuviera después de leer el expediente, pues, estaba seguro de que se llevaría una no muy grata sorpresa. El moreno tomó con desesperación el objeto y no dudó ni un segundo en abrirlo para poder leer el contenido. El expediente era de Haruno Sakura.
Nombre: Haruno Sakura
Edad: 20 años
Nivel académico: Konoha University, Facultad de medicina - especialidad quirúrgica.
Familia: Haruno Kizashi y Haruno Mebuki (padres), Senju Tsunade y Jiraiya (padrinos)
Amistades: Uzumaki Naruto, Hyuga Hinata, Yamanaka Ino.
Relaciones: Akasuna no Sasori, primer novio a la edad de trece años con duración de un año; Sabaku no Gaara, segundo novio a la edad de quince años con duración de un año; Sai de apellido desconocido, actual novio desde la edad de dieciséis años.
Pasatiempos: Haruno Sakura es una estudiante de medicina en la Universidad Konoha, su horario es de 8:00 am a 6:00 pm; los fines de semana se dedica a sus amigos y a su actual relación sentimental, pocas son las veces que se queda en casa, a excepción de la época de exámenes y estadías en el hospital de su madrina Senju Tsunade.
Biografía: Es hija de una enfermera y un obrero con veinte años de edad. Inicialmente, después de su nacimiento tenía una vida normal a lado de sus progenitores, siendo frecuentada por sus padrinos durante seis años. Cursó el preescolar sin contratiempos, sin embargo, la etapa escolar se vio interrumpida durante tres meses debido a un infortunio con sus padres. Haruno Mebuki se declaró en inestabilidad mental y, por lo tanto, incapaz de cuidar a la pequeña de seis años, después de haber atentado contra su vida.
Haruno fue enviada a un centro de atención infantil, siendo separada de sus padres temporalmente; hasta que después de una serie de juicios y procesos penales con un duración de tres meses, se le otorgó a Haruno Kizashi la custodia de la niña; mientras que a su madre, se le internó en un centro psiquiátrico después de que se le hubiera diagnosticado esquizofrenia.
Cursó sus estudios de nivel básico en escuelas públicas, mientras trabajaba como mesera en la cafetería del hospital de su madrina; obtuvo excelentes calificaciones, siendo becada en la universidad Konoha, una de las instituciones más demandadas de la ciudad. Hasta el día de hoy continúa con su educación superior en dicha institución, pero debido a su alto coeficiente intelectual, se le ha otorgado el derecho de especializarse en cirugía en menor tiempo.
Datos adjuntos: A la edad de seis años ingresó a un centro de atención al menor y conoció a Uchiha Sasuke, de siete años de edad. Se desconoce su relación, pero un día antes de salir, ocurrió un incendio que acabó con las instalaciones del instituto y cobró la vida de varias personas, entre ellas, menores de edad. Uchiha Sasuke se encontraba entre esas víctimas y Haruno Sakura fue considerada sospechosa de dicho incendio.
Sasuke cerró de golpe la carpeta con el ceño fruncido, dejando de leer al instante. Se encontraba molesto. Sakura era la niña a la que conoció en aquel horrible lugar en el que vivía cuando niño y él no se había dado cuenta, ni siquiera cuando vio aquellos preciosos ojos verde jade que nunca olvidó, o el peculiar color de cabello que nadie más tenía.
—Te lo dije —Kakashi cruzó los brazos contra su pecho—. Yo también me sorprendí al descubrir que ya se habían conocido.
El Uchiha hizo caso omiso a las palabras de su detective. Su mente vagaba en otros asuntos, especialmente en ella. Haruno Sakura no podía ser la niña a la que de niño había amado, ni mucho menos la que lo había abandonado en aquel incendio en el que su cuerpo sufrió quemaduras graves. Ella no podía ser la persona a la que deseaba ver sufrir casi tanto como a su hermano Itachi.
Él la quería, ya lo había decidido. Desde que la vio probarse esa gargantilla, él la etiquetó como suya y tomó la decisión de tenerla sólo para él, no importaba si tenía que rayar en lo inmoral para conseguir su propósito. Sakura sería de su propiedad y ningún suceso pasado se lo impediría.
Y ahora que lo pensaba mejor, esa era una coincidencia sumamente interesante.
—Hoy en la noche tendrá un evento de gala —informó el mayor—. Si deseas seguir con tu plan, será el momento perfecto para ejecutarlo.
No respondió, sin embargo, una sonrisa ladina se formó en sus labios después de escuchar aquello. No cabía duda de que el destino siempre la mantendría unida a él, como se lo dijo el día del incendio; no importaba si estaba muerto o loco, Sakura compartiría con él la locura o la muerte, como lo marcaba el mismo destino.
Ahora estaba un paso más cerca de obtenerla.
Flashback
—Yo soy Haruno Sakura. ¿Y tú, cómo te llamas?
La pequeña de seis años de edad se encontraba frente a un cabizbajo Sasuke, con el ceño ligeramente fruncido ante la falta de respuesta de él. Sasuke no se molestó en mirarla, no obstante, se levantó del suelo en el que estaba sentado y levantó la cabeza, sorbió de su nariz la mucosidad, producto del llanto y, comenzó a caminar hacia el lado contrario.
—¡Espera! —la niña lo siguió—. No tengo amigos, hace un mes que estoy sola aquí y nadie se quiere acercar a mí por mi frente.
—¿Y a mí, que me importa? —Sasuke se detuvo en seco, haciendo que ella también lo hiciera por detrás—. Lárgate a molestar a otros... No me fastidies.
Él continuó con su camino, dejando a Sakura en su lugar sin moverse. A él no le importaba su apariencia, ni siquiera la había visto; sólo deseaba estar solo, para poder planear su escape. No se quedaría ahí hasta cumplir la mayoría de edad, como se lo habían dicho.
No pudo caminar mucho, antes de que una mano se aferrara a su brazo. Era la misma niña que había dejado atrás.
Molesto, se giró bruscamente hasta encontrarse con un par de orbes verde jade que lo miraban con tristeza. La pequeña estaba llorando, con la nariz roja y las mejillas hinchadas. Algo dentro de él se removió y le impidió gritar las maldiciones que ya tenía preparadas para ella; al ver ese rostro afligido, se quedó sin palabras.
Le recordaba a él.
—Mi mamá está enferma —sollozaba ella—. Todos aquí dicen que está loca y por eso quiso matarme a mí... Es por eso que vine contigo. Porque también dicen que tú estás loco.
Ese fue el momento para que Sasuke agrandara los ojos con sorpresa y tensara su cuerpo. ¿La madre de ella estaba loca? Peor aún, ¿todos ahí afirmaban que él estaba loco? Un escalofrío lo invadió al pensar en todos y cada uno de los niños que lo molestaban y de repente, la misma sensación que sentía hacia Itachi, la sintió hacia aquellos que afirmaban su locura. De un momento a otro, deseó estrangular a todo aquel que se atreviera a llamarlo «loco» y apuñalarlos para que tuvieran una verdadera razón de llamarlo así.
Gruñó sumamente encolerizado. Sin embargo, la lástima hacia esa niña se instaló en su pecho. Al parecer, también había estado al borde de la muerte gracias a un familiar. Algo dentro de él le decía que tenían mucho en común.
Ella, en cambio, lo miró inquisidora. Mucho más cuando apretó su muñeca sin delicadeza y la arrastró consigo hacia algún lugar. No puso resistencia, pues su subconsciente le decía que era una buena persona, debido a que nunca mencionó el problema con su frente.
El inicio de una nueva amistad se dio ese día.
Una amistad enfermiza.
Flashback's end
No pudo evitar carcajear ante su recuerdo, sin importarle que Kakashi lo mirara extrañado. Aquella niña indefensa que le dio muchos problemas, había reaparecido para causarle más problemas. La pequeña y patética Sakura se había vuelto aún más patética; sí, hizo un par de amigos y consiguió una relación estable con un afeminado hombre de apariencia extraña, pero su mirada la delataba como la misma Sakura de seis años.
—Y ahora supongo que lo pensaras —habló Kakashi—. Después de todo, necesitas de un médico.
—Lo sé —suspiró el Uchiha—. Necesito cuanto antes un médico.
No podía aplazar más su tiempo. Sasuke era consciente de su situación y Sakura era la candidata perfecta para ayudarlo, no le importaba si era a la fuerza o la tenía que amenazar. Él obtendría lo que quería de ella.
—Ahora más que nunca te deseo, Haruno —susurró, acariciando el tatuaje de su dedo—. Deseo estar entre tus piernas y hacer que grites mi nombre como una perra.
[...]
—¿Qué dices, Sakura?
La chica no podía hablar, aún cuando le insistían una respuesta. Se había quedado estática. Sai se encontraba frente a ella, sonriente, de rodillas y con una cajita entre sus manos, la cual contenía un brillante anillo de oro con un pequeño diamante al centro. Le estaba proponiendo matrimonio frente a toda la muchedumbre.
A su alrededor estaba Naruto, Hinata, su padre y sus padrinos, en compañía de otras personas que habían asistido al evento; todos estaban enternecidos ante la escena que acababan de presenciar.
Se hallaban cenando en una gran mesa mientras charlaban amenamente, cuando el mesero les ofreció una galleta de la fortuna a cada comensal. Sakura no sospechaba de la intención de su novio en ningún momento, por lo que no dudó en abrir la galleta y leer el mensaje dentro de ella.
"Presta atención a las personas a tu alrededor... El amor de tu vida puede estar frente a ti, deseando unir su vida a la tuya."
Sakura nunca imaginó que aquella frase abarcara tantos significados a la vez; tampoco que su novio le pidiera matrimonio justo después de haber terminado de leer; o que Ino hubiera abandonado el salón en cuanto escuchó tal declaración; ni mucho menos que un hombre de apariencia misteriosa la observara todo el tiempo, desde la multitud de personas a su alrededor.
Por ahora, solamente le importaba la persona al frente suyo, que esperaba paciente por una respuesta. Si bien, era sabido que Sai no era una persona muy expresiva, romántica o detallista. De hecho, era todo lo contrario. El pálido hombre era increíblemente directo, extraño y carente de sentimientos; nadie sabía lo que pasaba por su mente cuando no se trataba de Sakura, que extrañamente era bastante predecible. Afirmaba estar profundamente enamorado de ella y lo demostraba al ponerse nervioso con su cercanía y al procurarla como a ninguna otra. Tal vez no era el tipo de hombre cariñoso, pero le demostraba a la chica su amor de muchas otras maneras.
Con ella no era distinto. Sakura había declarado amar a ese sujeto, a pesar de sus imperfecciones o defectos; ella más que nadie lo comprendía y entendía el raro lenguaje con el que se comunicaba, expresando de manera profesional y a veces abstracta sus puntos de vista y compartiéndolos con ella; nadie mejor que Sakura para ser la esposa del artista Sai.
—Sí... Quiero casarme contigo, Sai.
La respuesta la dio con los ojos cristalizados y un rubor en las mejillas incontrolable. Estaba feliz, emocionada, pero sobre todo enamorada del hombre; él, por su parte, no dudó en levantarse del suelo para abrazar a su ahora prometida ante la vista de todos, demostrando por primera vez sus sentimientos en público; Sakura no dudó en corresponder al abrazo, rodeando su cuello con ambos brazos y enterrando su rostro en el cuello masculino, aspirando el perfume que la embriagaba siempre.
—¡Vaya! —Tsunade llamó la atención—. Parece que tendremos un pronto matrimonio. ¡Felicidades a los novios!
—Y por las hormonas en el ambiente, sospecho que serás abuela muy pronto, anciana —completó Jiraiya con burla.
Sakura no pudo evitar reír ante aquello. Su madrina Tsunade le había propinado un fuerte golpe a su esposo en la cabeza, que le provocó un gran chichón; la rubia alegaba estar demasiado joven para convertirse en abuela y advirtió a su ahijada que no diera semejante paso antes de casarse, obteniendo como respuesta una negativa por parte de los recién comprometidos.
Pasaron dos horas desde los acontecimientos y la chica comenzó a preocuparse por Ino. Pese a su ponzoñosa actitud con ella, la Haruno la seguía considerando su mejor amiga y tenía la esperanza porque su relación mejorara con el paso del tiempo, cuando la rubia encontrara a otro hombre que la amara. No deseaba tener que romper su amistad con ella por causa de Sai, pero tampoco estaba dispuesta a romper su noviazgo, y muy pronto matrimonio, con él.
Disculpándose con los presentes, salió del salón en búsqueda de su amiga ausente hasta dar con la salida de emergencia trasera del establecimiento. Buscó insistente con la mirada su paradero, caminando con dificultad gracias a los tacones de aguja y el largo vestido que le impedían un andar fluido y libre. Incluso, se llegó a doblar los tobillos cuando trató de apresurar el paso.
Una brisa helada recorrió sus hombros y brazos descubiertos y automáticamente el frío la invadió. Masculló un par de maldiciones al aire por haber salido sin alguna chaqueta, por lo que, observando que no se encontraba nadie ahí, dedujo que Ino ya se había marchado. No lo pensó más y se dio media vuelta, con el objeto de regresar al salón, sin embargo, no pudo lograr su cometido gracias a que alguien la llamaba:
—Es una noche agradable... Como para conocer a la persona que quiere unir su vida a la tuya.
El mismo hombre que había estado observándola durante la fiesta, ahora se encontraba a un lado de la puerta, apoyado sobre la pared con los brazos cruzados contra su pecho. Por alguna razón, a Sakura le causó temor aquel rostro serio que el hombre le regalaba, pero su instinto la obligaba a quedarse en su lugar después de que le dijera aquello. ¿Cómo sabía él sobre la frase en la galleta?
—No sé qué bicho le picó —deshizo su posición para caminar hacia ella lentamente—. Pero nunca lo había visto tan encaprichado con una esclava.
¿De qué hablaba? Parecía que ese sujeto estaba reflexionando sobre algo, pero claramente la estaba ignorando a ella, como si hablara consigo mismo. Decidió no darle más vueltas al asunto y se encaminó de nuevo hacia la puerta que conectaba con el pasillo que conducía hacia la fiesta; sin embargo, no dio más de dos pasos antes de ser sujetada con fuerza por el mismo hombre.
—Las esclavas no hacen lo que quieren... Las esclavas obedecen y escuchan a sus superiores.
—¡¿Qu-Qué rayos está diciendo? Suélteme ahora!
Ahora sí estaba asustada. Comenzó a forcejear con el sujeto, pero era claro que su fuerza no era suficiente para sobrepasar la de él. Al ver que éste no cedía, intentó morder su brazo, pero no contó con que él la jalara hasta quedar con todo el antebrazo rodeando su cuello, pudiendo asfixiarla en cualquier momento.
—¿Cómo está tu madre, Sa-ku-ra?
Otra voz se hizo presente, provocándole a Sakura mucho más miedo que antes. El tono empleado por el segundo hombre se le hacía bastante familiar, pero desconocido a la vez; además, no le había gustado nada la manera en la que pronunció su nombre. No podía verlo, pero estaba segura de que el tipo estaba sonriendo.
—En ese centro psiquiátrico tratan muy mal a las personas... Especialmente a las esquizofrénicas.
—¿C-cómo sabes...?
Dejó la pregunta inconclusa al verlo a los ojos. Era él. El mismo sujeto de hacía unos días; el mismo que conoció en aquella tienda; el mismo que le dijo «fastidiosa» y al instante siguiente le dedicó unas palabras perturbadoras a primera impresión... El mismo hombre de ojos y cabello negros, piel clara y sonrisa arrogante.
Y por alguna razón, Sakura sentía conocerlo desde antes.
—¿Sabes? Me preguntaba en dónde estaba la niña que incendió el orfanato donde yo vivía hace catorce años —como si no le importara, él habló—. Me pregunto qué será de la pequeña Sa-ku-ra.
—T-tú...
Ella abrió los ojos como platos. No podía ser, ese sujeto no podía ser quien se estaba imaginando... Él no podía ser aquel niño que intentó hacer lo inimaginable.
—Esto definitivamente es una coincidencia que el destino nos ha regalado —continuó el chico—. Nunca imaginé que mi nueva adquisición fuese aquella niña de mi infancia.
No lo entendía, él no podía ser el niño que marcó su niñez para mal. Sakura deseaba con todas sus fuerzas que muriera cuando eran niños y cuando se enteró de la muerte de él, se alegró bastante. Simplemente no podía estar vivo. No debía estar vivo.
—Sa-Sas-Sasuke...
—¡¿Qué rayos te pasa?! —vociferó con hastío, tomándola del mentón—. ¿En dónde quedó el Sasuke-kun?
Estaba claro. Era él, Uchiha Sasuke. El mismo niño desquiciado de siete años que había hecho de todo para verla sufrir. Lo odiaba, pero al mismo tiempo sentía lástima por él y su desorden mental.
—He cambiado —susurró de repente el Uchiha, soltándola en el proceso—. Ahora soy una persona sana y nueva... Sakura, deja demostrarte que-
—Me voy a casar —interrumpió ella con un hilo de voz—. Aleja de mí esa mierda a la que llamas "cambio" —escupía las palabras con el rencor palpante—. Te odio, Uchiha Sasuke, te odio como a nadie en el mundo... ¡Te odio, maldita sea!
Gritaba desesperada, en un intento inútil por librarse del agarre del otro hombre. Las lágrimas se acumularon en sus ojos, mientras recordaba el amargo pasado que vivió junto a él. No soportaba estar en su presencia, lo repudiaba; sin embargo, también sabía que el Uchiha había llegado para hacer su vida imposible de nuevo.
—¿Te vas a casar, eh? —Sasuke se había quedado inmóvil, con la vista fija en un punto inexistente. De pronto apretó la mandíbula y esta vez la sostuvo del cuello, aasfixiándola—. ¡A mí me importa una mierda si me odias o no, estúpida! Tú eres mía, lo he decidido... ¡No te casarás con ningún hijo de puta, ¿entendiste?!
Otra vez esa sensación de miedo invadía el cuerpo de Sakura. Sasuke de nuevo mostraba esa faceta que ella había intentado olvidar durante años, la misma que la hizo sufrir durante dos meses, convirtiéndolos en los peores dos meses de su vida. Ella nunca olvidaría ese tono de voz que tanto la mortirizaba de niña.
—Eres mía, Haruno Sakura... De mi propiedad.
nunca esperó que esa noche, Sasuke la etiquetara como suya. Pero por alguna razón, esperaba escuchar su voz de nuevo.
Esperaba sentir el tacto de sus manos frías y ásperas sobre su rostro.
Y sentir el contacto de sus labios secos contra los suyos. Un contacto brusco y carente de sentimientos, pero lleno de pasión.
Sakura, por alguna razón, deseaba ser besada por él, como ahora lo estaba haciendo.
Continuará...
Notas finales:
Fans SasuSaku... ¡Reportense!
Bueno, aquí os traigo el capítulo de esta historia... Podrá resultar algo confusa al principio, pero conforme avancen los capítulos, se sabrán varias cosas.
Espero que les haya gustado como el primer capítulo, todo lo hago por ustedes, lectores.
Doy gracias a Dianix, sandia844, Guest, GuestX2, GuestX3, Mei Megumi5, Alessannd Leto, y Kayako16, por dejarme tan lindos comentarios. Me llenan de inspiración. También las personas que agregan a sus favoritos o ponen en alerta esta historia y a su servidora.
Si les gustó, no duden en dejarme un comentario aquí abajo ⬇⬇ y díganme qué les pareció. Estoy preparada para todo.
• ¡Gracias por leer! •
