(Marzo 2002) Bueno, continuando este fic para no rezagarlo como todo lo que escribo. Aquí va la segunda parte de tres. Espero que les guste.

Estabilidad

Parte 2: Amistad.

Ya llevo esperando dos horas...y me estoy desesperando...Nunca he sido muy paciente...me acuerdo como fue ese día en la parada del camión...

(1999)

Era el primero de agosto y me encontraba a las 8 de la mañana parado enfrente de la escuela con mi hermano menor, a quien aún veía de reojo. Mi papá nos tuvo que dejar una hora antes porque tenía trabajo. Nos pudimos ir solos pero papá tenía miedo de que nos pasara algo...especialmente por TK. Él también sentía miedo de "regarla" y que mamá no nos lo volviera a "prestar", a pesar de que él ya tenía 8 y podía elegir si quería vernos o no. Es un temor de todos los padres divorciados...lo estúpido es que yo también sentía el temor, como si me hubiera divorciado de mi mamá y peleara la custodia de mi hermano.

- "Hermano..."- lo escuché llamarme. Estaba sentado junto a mí sobre su mochila azul. Estaba vestido de shorts (loco...hacía un poco de frío a esa hora) pero papá lo había obligado a usar una chaqueta. Lo más gracioso era su gorro, mamá se lo había comprado para el sol. Yo andaba normal, jeans y eso, pero papá me dió los guantes "por si las moscas" y la harmónica. No les he hablado de ella, ¿verdad?. Resulta que papá solía tocarla de niño y cuando comenzamos a pasar tiempo juntos me enseñó y luego me la regaló. Yo la veía como...no sé...mi mantita. Quiero decir, que recurría a ella cuando sentía que iba a explotar por una emoción, ya fuera buena o mala. No podía expresar nada con palabras, así que recurría a la harmónica para relajarme.

- "¿Qué te pasa?"

- "Me da mucho gusto estar contigo. ¡Nos vamos a divertir!"- dijo tratando de sonreír pero su rostro tenía una señal muy leve de inseguridad...misma que yo no advertí.

A las 8:30 comenzaron a llegar los demás niños. Eran muchísimos y conocía a la mayoría de vista, porque no me llevaba con ellos.

Fue entonces cuando llegó él. Acompañado por sus padres y una niña de la edad de mi hermano que iba cubierta por una chamarra tan gruesa que no le vimos la cara, supuse que estaba enferma. Pero el punto aquí es el chico. Era de mi edad, de piel apiñonada, ojos y cabello oscuro y sonriendo como estúpido, ya que le daba gusto estar en el campamento, a diferencia de mí. Su ropa era extraña especialmente unos goggles que adornaban su cabeza cubierta por unos pelos parados y alborotados. YO también me paraba los pelos, pero era más discreto. Su nombre era Tai, iba en mi salón y apenas habíamos cruzado un par de frases en los 4 años que tenía de conocerlo, cuando me mudé a Odaiba poco antes del divorcio. Medio burro en la escuela pero aplicado si le echaba ganas...cuando quería. Buen deportista, amante del fútbol. Lo más significativo en él era esa pinta de que todo va bien, despreocupado y alegre. Se notaba que no tenía problemas como yo, era popular...y debo admitir que en el fondo lo envidiaba.

El chico se despidió de sus padres y se puso a nuestro lado a esperar la llegada de los camiones. Mi hermano el entrometido saludó al chico y "platicaron" como 2 minutos, más que nada acerca del campamento. Tai ya era "veterano" en esto y se sabía de memoria todas las actividades que realizaríamos este año.

- "Cada año es lo mismo, espero que ahora sí pasemos emociones fuertes"- dijo sonriendo....y no se imaginaba que se volvería realidad.

Para no hacer el cuento largo, los niños llegaron, subimos a los camiones y llegamos una hora después a prisión...perdón, al campamento. EL director de la escuela tenía una lista con los nombres de los chicos que había asignado a cada cabaña, seis en cada una. Se había asegurado de mezclar niños de distintos grados "para propiciar la convivencia".

¿Y qué creen? QUe a ese chico le tocó estar conmigo. En cuanto entramos se trepó a una de las literas y exclamó.

- "¡Yo quiero aquí! Siempre duermo abajo"

A él le siguieron otros cuatro niños. Una de ellas era de mi grado, Sora, machorra y excelente jugadora de fútbol soccer. Los otros tres eran de otros grados y nunca los había visto.

- "Un momento...aquí hay seis camas y creo que somos siete"- dijo la niña más joven, que luego aprendería que se llamaba Mimí.

- "Es que sobra el chaparrito"- dijo el chico de lentes.

- "¿Quién yo?"- dijo un niño que en efecto era bajito y pelirrojo mientras trabajaba en una laptop.

- "No, el rubio. ¿Seguro que estás en esta cabaña?"

- "No lo sé..."- dijo mi hermano apenado.

- "Tengo una idea, por qué no nos dices tu nombre y entonces Joe va a pedir información con los maestros"- propuso Sora mientras le ponía la mano encima a mi hermano, para calmarlo. Desde entonces me dí cuenta de que no era ruda como aparentaba, sino más bien dulce.

- "Me parece bien"- dijo Joe, el de lentes.- "¿Cómo te llamas?"

- "Se llama Takeru Ish..."

- "Takaishi"- dijo mi hermano despreocupadamente. Eso me puso helado porque hasta ese entonces desconocía que mi hermano tuviera otro apellido.

- "¿Estás seguro?"- le pregunté.

- "Sí, así me llamo"- dijo confundido- "¿Que tú no eres Takaishi?"

Los chicos nos vieron extrañados por unos segundos. Pero Joe rompió el hielo.

- "Muy bien, Takaishi. Voy a averiguar"- y dicho y hecho salió.

- "Para que arman tanto rollo"- dijo Tai, quien seguía encaramado en su litera- "Si quiere quedarse aquí es bienvenido, yo comparto mi cama con él"

- "ÉL puede quedarse conmigo gracias"- dije de corrido y secamente.

- "BUeno, en vista de que ya resolvimos ese problema...¡Vamos afuera!"- dijo Tai mientras bajaba de un salto de su cama y salía de la cabaña. Los demás le seguimos, excepto el pelirrojo, Izzy.

Me senté en el pasto a verlos jugar. TK se puso a perseguir bichos y los demás a tontear por ahí. Tai se trepó a un árbol. Joe regresaba de la oficina cuando, misteriosamente, comenzó a nevar. Sí, van a pensar que es una locura pero créanme que comparado con lo que vino después eso es lo más normal que pasó ese verano. A los copos le siguieron bolas y pronto tuvimos que escondernos en la cabaña para que pasara la tormenta que siguió. Al terminar salimos de nuevo y todos nos maravillamos de la nieve que cubría el suelo y la aurora boreal que estaba adornando el suelo de verano. Estábamos admirando el paisaje cuando cayeron 7 objetos del cielo y lo demás...ya se lo saben.

No voy a ser repetitivo, pero puedo decirles que ese verano cambió mi vida, no sólo por el hecho de que conviví con mi hermano por primera vez,o conocer nuevos y grandes amigos, o siquiera el poner en peligro mi vida en un mundo digno de las pesadillas (¿ o sueños?) de Bill Gates.

Fue especial porque me descubrí a mí mismo y por primera vez me permití ser quien era. Les voy a explicar...

Los primeros días fueron muy duros, ya que la tierra era desconocida y los peligros grandes. Lo que más me preocupaba era mi hermano. Estaba tan aferrado al pasado y a recuperar mi familia que no podía ver que las cosas habían cambiado y que mi hermano ya no tenía cuatro años. YO aún lo veía como un chiquito y por lo tanto sentía que tenía que protegerlo y apoyarlo constantemente, en un intento por recuperar la confianza tanto de él como de mi madre, ya que estaba "castigado". Como les dije, sentía que tenía una segunda oportunidad y no estaba dispuesto a gastarla. Por eso era tan obsesivo con mi hermano, por eso me enfurecía que Tai tomara todo a la ligera, ya que él no cargaba con una responsabilidad tan grande como la mía. TK se prestaba al juego, en primer lugar porque se sentía fuera del grupo (el incidente de la cabaña), en segundo porque todo lo que pasaba le asustaba y tercero porque esa era su forma de relacionarse conmigo...creo que él también añoraba un pasado que no recordaba...o no creía recordar.

Recuerdo la primera vez que me quedé a solas con Tai, cuando nos separaron en distintas islas. Yo estaba desesperado, ¡había perdido a mi hermano y juraba que se moriría sin mi! (recuerden, lo veía como de 4) y Tai quería explorar. ¡Que poca madre! Me dió tanta rabia que me peleé con él y no pude contenerme. Y no era sólo por que Tai no me entendiera, estaba enojado porque no podía cuidar a TK, tenía miedo de perderlo y...también estaba enojado con mis padres, por tenerme separado de él. Y creo que le transmití mi enojo a Tai, se lo proyecté y entonces se convirtió en "mi rival". Veía en ese chico el reflejo de mis inseguridades y esa sensación no se me quitó hasta mucho después.

¿Lo que pasó con Devimón? Bueno, también me sentí inseguro por lo que le pasó a TK, pero me calmó ver que Patamón volvió a ser un huevo y mi hermano tomó todo de forma tranquila...aparentemente. Años después me daría cuenta de que estaba afectado y guardaba esos sentimientos en su interior...como yo. Y no sólo porque estuviera traumado, o le diera miedo Devimón o sintiera tristeza porque Angemon se hubiera ido...lo que le afectó fue estar separado de alguien querido una vez más y sentirse impotente de nuevo. Cuando tenía 4 no pudo evitar ser separado de mí, cuando tenía 8 no pudo evitar ser separado de Patamón, y eso lo hería y se sentía muy enojado. No podía sentir rencor hacia su mamá o a papá, pero sí contra las fuerzas del mal. ¿Cómo me percaté de eso? Más adelante se los contaré.

Luego fue lo de Tai, cuando desapareció. En un principio me sentí aliviado porque realmente era muy latoso.... Pero al pasar los días me sentí muy mal. No lo entendía...ese chico era molesto.  Pero también era muy leal y valiente. Y fue entonces cuando extrañé su compañía y ayudé a buscarlo. Pero ya no estaba...y me sentí vacío. Mi reflejo se había esfumado.

Fue por eso que me atreví, a pesar de mi supuesto "deber", a dejar a mi hermano solo por un par de horas...misma que se convertirían en días, ya que tuve un incidente en un restaurante con Joe. Mi hermano se sintió profundamente herido porque creía que yo no lo quería y lo había abandonado de nuevo, especialmente porque ese maldito de Demidevimon le dijo puras mentiras. Fue desde entonces cuando su conducta comenzó a cambiar y decidió ya no ser un "bebé", ya que en su interior también se creía culpable de que lo separaran de sus seres queridos, como 4 años antes.

Pero yo no sabía nada y estaba desesperado, pero tampoco podía dejar a Joe porque si no podría salir herido. Finalmente, unos días después recuperé a mi hermano, ¿y saben quién me lo trajo? Fue Tai. El volvió y ayudó a mi hermano y lo convenció de que era valioso, algo que yo no había podido hacer antes. Joe también ayudó a TK en la batalla...y fue ahí cuando me dí cuenta que no estaba solo, que no tenía que cargar con mi "deber" sólo, que esos chicos y los digimon estaban ahí y que me querían y apreciaban. Y finalmente supe lo que era la amistad.

Después de varios incidentes finalmente volvimos a casa con la misión de encontrar a un octavo niño. El campamento había sido cancelado por la nieve así que en poco tiempo me encontré en Odaiba. Mi hermano pasó la noche conmigo pero al día siguiente en la noche lo fui a dejar a su casa. Era un largo trayecto en metro, que se prolongó por un pleito entre TK y Patamón, ya que este último le comentó a mi digimon acerca del divorcio de nuestros padres. A mi hermano le enfureció que tocaran ese tema y lo agredió de forma muy ruda por lo que el animalito se enojó y se fue. Obviamente fuimos en su búsqueda. Esa noche también fue significativa porque no solo conviví mucho tiempo a solas con mi hermano, sino que por primera vez escuché lo que opinaba mi hermano de todo el rollo de mis padres. Y, justo como yo, le reventaba la situación y la ocultaba. Creo que no éramos tan distintos después de todo.

En los siguientes dos días nos encontramos buscando al octavo niño, que resultó ser Kari, la hermana de Tai. Tuvimos una fea batalla contra Myotismon a la que llegó mi hermano...acompañado de mamá. Yo no la ví hasta después. Mientras tanto, Kari y TK nos ayudaron a Tai y a mí a vencer al monstruo ese, con su apoyo, su luz y su esperanza. Myostismon se fue y entonces descubrimos que teníamos que volver a ese mundo para que todo volviera a la normalidad. Estábamos a punto de irnos cuando mamá nos llamó. Yo me petrifiqué...mamá estaba ahí...después de tantos años...no recuerdo bien lo que pasó pero creo que me dijo que había crecido mucho...e intentó llevarse a mi hermano pero papá la detuvo...así es, estábamos los cuatro juntos de nuevo. Yo me sentía terriblemente incómodo y TK estaba muy contento, era tan inocente que pensaba que nos uniríamos. El caso es que nos fuimos, mamá llamó a TK...más no a mí. Papá le dijo que nos dejara en paz...que ellos ya habían tomado demasiadas decisiones por nosotros...

Los siguientes días fueron muy duros, especialmente cuando nos encontramos en el bosque de Puppetmón. Primero, mi hermano me reclamó que lo tratara como chiquito, pero yo no le hice caso, luego lo secuestró el enemigo y yo casi me muero de la desesperación. Todos pensaban que estaba exagerando...menos Tai, el no hizo ningún comentario como antes y pronto supe la razón: Él me entendía, el también sentía la necesidad de cuidar a alguien...porque el también sentía culpa. Su hermana casi se muere un día que la sacó a jugar. No fue culpa de Tai, la niña ya estaba enferma antes, pero su madre lo culpó cegada por la desesperación. Desde entonces Tai sobreprotegía a su hermana porque quería acabar con una culpa...como yo. 

El caso es que TK salió vivo de la aventura de Puppetmon y todos le dijeron que era un niño grande y que había madurado. Debí sentirme orgulloso y feliz por los logros de mi hermano...pero no fue así. Me sentí terriblemente mal, porque eso significaba que TK ya no me necesitaba, que no tenía que estar pegado a mí, que lo único que yo podía ofrecerle, protección, le sobraba. YO era un inútil que no había progresado en nada. Seguía sintiéndome el estúpido que tenía la culpa de todo, del divorcio de mis padres, de todo lo malo que ocurría. No pude ver más y me escapé. Me encontré con un digimon malo llamado Cherrymon, quien me dijo que Tai tenía la culpa de todo. Que sólo venciendo a Tai, el reflejo de mis inseguridades, el chico que era lo opuesto a mí, podría ser mejor. Estaba tan ciego que ni siquiera le hice caso a Gabumón, mi gran amigo. Regresé con los chicos para acabar con Tai y lo agredí con todas mis fuerzas. Él no quiso atacar al principio pero luego se enojó. Fue entonces cuando una luz nos llamó y nos explicó nuestra historia y el por qué nos habíamos convertido en lo que éramos. Eso me tranquilizó...porque yo sentía que el que yo estuviera ahí era un error. Me di cuenta de que estaba cometiendo una tontería una vez más y que estaba alejando a mis seres queridos. Otra vez me llené de culpa y me fui. Dejé todo, incluso a TK, no me sentía digno de estar con ellos. Antes de alejarme definitivamente los ayudé con Puppetmón, pero después ya no supe más.

Pasé varios días solos con Gabumón, caminando sin rumbo y reflexionando acerca de mi vida. Mis recuerdos tristes y la culpa se convirtieron en una energía maligna que me cubrió y me encerró en una cueva oscura y fría. Fue tanta mi soledad que me quedé inmóvil. Ya no valía la pena vivir...para qué salir de la cueva. Pero entonces Gabumón me dió una gran lección y me hizo entender que yo valía, que era apreciado y que no tenía por qué sentir culpa. No sé como lo hizo...pero finalmente lo entendí. No era un chico perfecto, pero tampoco era basura y no tenía por qué sentirme culpable de todo. Si mis padres se habían separado no era mi culpa ni la de mi hermano. si nos metíamos en problemas no era porque yo no tomara las decisiones. si TK era independiente no significaba que me quisiera menos o que lo fuera a perder. Mi padre ya lo había dicho...ellos ya habían hecho suficiente. Y sobretodo, me sentí lleno de amigos, mi gran "deber" de arreglar todo se fue de mis hombre y finalmente ví la luz...y salí de la cueva. Por primera vez pude mostrar mis sentimientos y sonreí genuinamente.

Inmediatamente después me encontré con TK, Joe y finalmente con Sora, quien también sentía una carga horrible en los hombros porque no se sentía amada. Pero la ayudamos...la ayudé. Fui un verdadero amigo por primera vez. Y entonces volvimos con Tai, quien también me esperaba en la batalla final. De todos...él me esperaba a mí. Porque era mi amigo, porque nos complementábamos...porque así como él reflejaba mis carencias, yo hacía lo mismo con las suyas. Y desde entonces se convirtió en mi mejor amiga. Creo que nos quisimos a base de madrazos.  Con la ayuda de la esperanza de mi hermano (ese idealismo finalmente germinó) y muchos, muchos amigos vencimos a Piedmón y finalmente a Apocalypmon.

Después de eso fue la despedida...me sentía triste...porque Gabumon era un amigo que nunca olvidaría...el primero que me abrió los ojos y me apoyó incondicionalmente. Pero al mismo tiempo sentía que me llevaba algo muy valioso de ese lugar...la amistad verdadera y la certeza de un futuro mejor. Y eso...ya era una parte ESTABLE de mi vida.

Pero...¿qué es lo que me deparaba el futuro? ¿COnservaría esa estabilidad de la amistad?

Continuará.

Bueno, ya terminé el capítulo 2, que es un resumen de 01. Espero que no lo hayan sentido muy enredado...pero esa era mi intención, ya que se supone que son los recuerdos de Matt y estos suelen aparecer sin orden o un lenguaje coherente. El próximo capítulo, que es el final, ya va a tener muchos detalles nuevos, especialmente porque Matt no aparece mucho en 02 así que eso me lo brincaré rápido. Tercera parte: Amor. Próximamente. ¡GRACIAS! Lara.