Capitulo II

Las escaleras

Harry abrió lentamente los ojos, los parpados le pesaban mucho y un dolor lacerante recorrió su cabeza, se llevó las manos a esta como esperando que con eso se lograra mitigar el dolor, pero era en vano, el dolor se había extendido hasta la columna y parte de sus extremidades, se estaba volviendo terriblemente insoportable. Levanto el rostro intentando reconocer el lugar en el que se encontraba, volvió a recostarla cuando todo se puso negro de momento, hasta que recordó, como si hubieran iluminado su cabeza recordó todo. Se levantó tan rápido de donde estaba recostado que la cabeza le peso demasiado y un dolor punzante se hizo presente sobre sus sienes.

Se sostuvo de la cama para evitar caerse y miró a su alrededor. El lugar se le hacía vagamente familiar, pero su conmocionado cerebro no podía deducir en donde se encontraba, caminó lento y pausado hasta la puerta mas próxima.

—¿¡Esta es!? — se preguntó Harry saliendo por completo de la habitación sosteniéndose de la pared – ¿¡mi casa!?, ¿pero cómo llegue hasta aquí?-

—¡SIRIUS! — gritó el ojiverde caminando lentamente por los corredores de aquella enorme casa — SIRIUS— gritó por segunda. Siguió andando hasta que escucho voces provenientes del cuarto donde habitualmente se reunían los amigos de su padre, con cada paso que daba podía escuchar el golpetear de vasos y los vitoreos de algunas personas. Sin duda estaban festejando.

—Sirius, ¿estás ahí?- grito Harry con la fuerza que aún le quedaba, las voces dentro callaron y de inmediato él pelinegro apareció por la puerta y al verle lo condujo de inmediato al asiento más próximo.

— regresa a la habitación, el doctor dijo que debías descansar—

— ¿doctor?, ¿qué doctor? – preguntó aún más confundido, no recordaba mucho.

— El que vino a curarlo…. el que vino a curarte — Sirius sudo en esos momentos.

— No recuerdo a ningún doctor— recargo la cabeza entre sus manos cerrando los ojos.

- Estabas inconsciente cuando llego- contestó Bellatrix acercándose a ellos.

- no te pregunte a ti- respondió el moreno de mal talante levantándose del asiento — yo no…- pero el chico no pudo terminar la frase, la cabeza comenzó a dolerle más y las piernas le fallaron haciendo que callera de bruces, black corrió a socorrerle y entre él y Bellatrix lo llevaron de vuelta a su habitación, lo recostaron sobre la cama.

— Voy por un poco de té, eso te ayudara a relajarte— Sirius salió de la habitación no sin antes de dedicarle una mirada de advertencia a la mujer que comenzaba a acercarse a la cama-

— pero que indefenso te vez a si— soltó en cuanto el ojigris salió por la puerta. Sonrió con malicia sentándose a su lado —te vez tan adorable y tierno—tomó el rostro de Harry sin mucha delicadeza apretando las mejillas. Harry la apartó ya sin mucha delicadeza.

— déjame en paz, maldita loca—gruñó frustrado y es cuando Sirius hace su aparición y Bella se levanta del lugar sonriendo desquiciada, como si fuera una niña que ha hecho una travesura.

— ¿Está todo bien?— preguntó dejando la bandeja con un cueco de sopa y un poco de té en la cómoda, miró a ambos, deteniéndose unos segundos más en la pelinegra. Ella se muerde el labio y sonríe más.
—No, no sucede nada— hasta luego cariño. Y sale sin mirar a otras.

—Sé que no te agrada— dice antes de que el moreno pueda decir algo, se pasa las manos por el cabello y se queda callado por unos segundos. —pero te juro que después de unos días, ya no los volveremos a ver—

—lo dices muy convencido— toma un pedazo de pan remojándolo en el caldo, para que pueda hablandarse— porque será que no te creo— suspira resignado.

— Lo juro— detiene la mano del chico antes de que el bocado llegue a su boca, y Harry le cree, porque lo ve en los ojos de su padre.

— Parece que tu buen humor está regresando— suelta Sirius al ver una sonrisa radiante aflorar poco a poco— igual que tu apetito.

— Me has dado muy buenas noticias— sonrió llevándose otro bocado más—
— Te traeré algo más para cenes, debes estar muerto de hambre—

-— ¿muerto? — Harry siento que esa palabra estaba asociada a algo que debía recordad, hasta que reacciono recordando lo que había ocurrido en la mañana.

— ¿Qué paso con Malfoy? — Sirius quedo estático, miró un punto indefinido detrás de del moreno, negándose a contestar. — ¿Cómo es que estoy aquí? ¿Qué fue lo que paso? ¿Él está bien? —

—Son muchas preguntas para las escasas respuestas que te tengo— contesto al final. Suspiró resignado— No sabemos qué fue de aquel chico— el corazón de Harry se encogió, sin saber muy bien porque sintió culpa por la suerte de aquel chico, de no haber sido por él y ese estúpido ramo de flores.

— No vayas por ese lado— dijo Black al intuir los pensamientos de su hijo. — tú no tienes la culpa de la suerte de ese chico, tu solo cumplías con tu beber.

—De no haber sido por mí, y mi insistencia, ese chico seguiría libre— chilló enojado consigo mismo.—¿Cómo es que estoy aquí? —

— Por lo visto a esos maleantes el único que les interesaba era Malfoy, a ti te abandonaron calles más arriba, me preocupe cuando te golpearon, de verdad que son unos salvajes—

— Que esperabas- contestó Harry encolerizado— si esos son unos desgraciados que no tienen perdón, no se tientan el corazón para hacer ese tipo de atrocidades-

Black permaneció en silencio escuchando lo que su hijo estaba diciendo.

— Que podemos saber de las carencias de esas personas, tal vez lo hacen por necesidad—

— ¿necesidad? — Bufó exasperado— Tu y yo tenemos muchas necesidades pero no por eso vamos a privar de la libertad a alguien, eso es de cobardes—

- Tal vez tengas razón- se limitó a decir el mayor— pero ahora descansa que aun estas débil- Harry no puso objeción a eso y apenas si toco la almohada cayó rendido.

Durante los siguientes días, no había otra cosa en las noticias que no fuera sobre el secuestro del hijo del magnate empresario Lucius Malfoy, el amarillismo con que presentaban las notas de verdad que asustaba a cualquiera, varias notas decían que el hijo había a parecido muerto en un acueducto a las afueras de la ciudad, otras versiones hablaban de que le había entregado al padre algunos dedos de su hijo y otras más que su hijo había huido con la novia porque el padre se negaba a su relación.

Ninguna se acercaba a la realidad, los secuestradores aun no pedían rescate, ni siquiera se habían puesto en contacto con la familia. Esa situación mortificaba a Harry. Él quería saber que había sido de aquel chico, aun se preguntaba si debía ir con la policía y decir lo que vio, pero se detenía al pensar que tal vez lo acusaran de cómplice. Volvió a mirar el televisor donde una foto de Draco Malfoy aparecía. Y no pudo evitar pensar que aquel muchacho era realmente atractivo, y una pensamiento surgió de repente quedándose anclado en su mente; la imperiosa necesidad de ser él quien lo encontrara.

Durante esos mismos días los amigos de su padre parecía que habían decidido acampar ahí, se encerraban en la habitación de siempre y se pasaban horas platicando— "¿de qué?" — Quien sabe, pues le había restringido la entrada y eso de verdad le molestaba, que platica podría implicar que un joven de 18 años no pudiera escuchar, pero tenía que conformarse con pasar e intentar oír algo aunque fuera en vano.

La noche del quinto día cayo muy deprisa para el gusto de Harry, y como ya empezaba a ser costumbre que alguno de los amigos de Sirius se quedara a dormir, ya no le caía de extraño verlos.

Esa noche, Harry daba vueltas sobre su cama, sin poder olvidar la expresión del chico antes de ser golpeado por los bandidos, tenía muy grabado en la memoria eso ojos que en un principio parecían dos témpanos de hielo, pero que algo le decía que ocultaban algo más. Con ese pensamiento comenzó a sentir sueño, poco a poco sus parpados empezaron a cerrarse, y un agradable letargo comenzó a sentir.

Abrió los ojos al percibir un sonido fuera de lo común. Miró detenidamente el techo agudizando el oído por si lo volvía a oír, se giró para quedar viendo la puerta y ahí permaneció atento, hasta que el sonido volvió a escucharse más claro.

Seria mentira si dijera que no había escuchado ese sonido, pero siendo sinceros no le dio la importancia debida, ahora que el sonido en la casa había disminuido pudo escucharlo con mas claridad.

Cuando por tercera vez escucho aquel sonido, no dudo en levantarse para investigar. Pudiera ser que se encontrar a la loca de Bellatrix haciendo cochinadas con su marido, pero debía sacarse esa espinita clavada en el pecho.

Salió de la habitación cuidadosamente intentando no hacer mucho ruido. Anduvo por los pasillos buscando la fuente de aquello. Paso deprisa la habitación donde la prima de Sirius y su esposo solían quedarse y casi corrió hacia la habitación donde siempre hacían sus reuniones, intentó pasar de largo, pero ahí, el sonido se intensificó. Dudó un poco al entrar, pero el sonido era muy atrayente, así que dando pie a su lado rebelde y exagerada curiosidad y a haciendo caso omiso a su voz interior, ingreso en aquel cuarto oscuro.

El sonido llegaba del sótano, así que abrió lentamente el pasaje y se adentró en él, bajó un par de escalones hasta llegar al fondo de la habitación. El lugar estaba iluminado solo por una vela que estaba sobre una mesa vieja y roída, al lado de la mesa podía distinguirse lo que parecía ser un colchón viejo y sobre de él, una bola de sabanas. Miro alrededor buscando la causa del sonido, avanzo hacia aquel colchón, pero con forme se iba acercando, esa bola de sabanas comenzó a tomar otra forma.

Su corazón comenzó a palpitar más de lo normal, algo le decía que no debía mirar, que debía alejarse de ahí. Pero sus pies no se detuvieron y mucho menos sus manos, y cuando estuvo lo suficientemente cerca para observar lo que ahí había, sus ojos se aguaron de dolor, no podían dar crédito a lo que estaba mirando, no podía crees que eso le estuviera pasando él, tenía ganas de salir corriendo y olvidar lo que ahí había, siguió acercándose, aquello ya no era una bola de sabanas era el cuerpo de una persona, siguió acercándose y sin darse cuenta choco contra la mesita donde reposaba la vela, haciendo que la persona que estaba recostada saltara del susto.

—¿Quien anda ahí ? — demandó aquel hombre con un dejo de terror en la voz
Harry seguía en shock, se acercó más para asegurarse de que no estaba viendo mal.

Se detuvo en frente y no pudo evitar que una lágrima silenciosa rodara por su mejilla.

Con apenas un hilo de voz susurro.

— Te encontré "Draco Malfoy " — se acercó despacio observándolo atentamente, Malfoy estaba atado de pies y manos, tenía cubiertos los ojos con unas vendas y una tela que ahora colgaba sobre su cuello, le había servido como mordaza.

— ¿Quien anda ahí?— preguntó de nuevo el chico, moviendo la cabeza de un lado a otro buscando el origen de aquello.

— ¡Shhhh!— susurró tapándole la boca — Cállate que nos van a oír—

— ¿Que quieres?— gritó Malfoy intentando soltarse los amarres

— He venido a salvarte— contestÓ sintiéndose un poco estúpido por emplear esa palabra. Draco se tensó al sentir las manos del otro sobre sus pies, pero de inmediato se relajó al apreciar cómo eran liberados. El otro chico lo levanto despacio para poder quitarle la soga de las manos.

— ¡Gracias!— contestó impacientándose por tener las manos libres.

— me agradecerás en cuan…— Harry no pudo terminar la oración, su cuerpo había sido vuelto boca abajo con brusquedad, sintió como algo pesado golpeaba con fuerza su estómago segándolo por el dolor, camino a tientas buscando alguna cosa con que golpear a quien fuera que lo estaba agrediendo, pero fue arrastrado por el suelo ,intentaba aferrarse a algo pero era imposible, se giró y con la poca visibilidad que tenía le propino una patada a su agresor, haciendo que este retrocediera unos pasos, Harry aprovecho para levantarse e intentar sacar a Draco de ahí.

— ¿Que pasa?— gritó Draco forcejeando con los amarres que, gracias a Harry, estaban casi sueltos, dio unos movimientos más y sus manos quedaron libres, de inmediato se quitó la venda de los ojos pero le costaba ver con claridad, estar tantos días en la obscuridad nublaban su vista.

— Maldito mocoso— gritó su agresor.

Harry corrió hacia Malfoy levantándolo con nada de delicadeza. –¡camina!— gritó al tiempo que lo jalaba del brazo para correr a las escaleras— salgamos de aquí— Draco no se hizo esperar y subió a tropezones las escaleras detrás de aquel chico, cuando estaban a punto de llegar Bellatrix ya los esperaba en la puerta, de una patada mando a los dos escalera a bajo. Ambos se levantaron presurosos ignorando por completo el dolor.

—¡Déjalo en paz! — gritó Harry al ver como Bellatrix baja muy quitada de la pena las escaleras.

— Quítate o no respondo— dijo un poco más seria.

— ¡Son unos malditos cobardes!— Bella sonrió ladina.

Draco no entendía bien que estaba pasando, pero ahora su única prioridad era salir de ahí. La mujer siguió bajando los peldaños y Harry por instinto lanzo el primer golpe, importándole poco que aquella fuera una mujer. Para su desgracia el golpe nunca acertó, Bellatrix LO esquivo con maestría devolviéndole una pata en la cara. Harry cayó a un lado un poco desorientado, Bella siguió propinándole golpes al moreno, mientras que Draco corrió en su auxilio pero unas manos fuertes lo sujetaron, era otro sujeto el que estaba en la habitación.

— Sirius— dijo sorprendido el menor al mirar frente de él y ver a su padre.

— Este no fue el trato– contestó con tono enérgico y muy serio, nunca lo había escuchado hablar así.

- Él se lo busco por meter las narices donde no lo llaman—

— Sabíamos que esto tarde o temprano pasaría, pero no tenías que golpearlo así—

- No te vengas a quejar como vieja— sonrió ante su chiste.

Draco dejo de forcejear y fijo la mirada en el chico que estaba en el suelo, no estaba entendiendo del todo, eso quería decir que el joven era cómplice o su mente le estaba jugando una mala pasada.

— Lo único que queda es que se nos una— contestó la mujer muy quitada de la pena, jalando de los cabellos al moreno para que lo mirara.

— primero muerto antes que participar en algo tan asqueroso – Harry acercó su rostro al de la mayor y le escupió intentando descargar ahí todo el coraje que estaba sintiendo, ella no hizo ningún gesto, solo se limpió la cara y se limitó a observarlo un largo tiempo—

— No tienes opción— contesto con el mayor cinismo con el que alguien puede contar.

— No puedes obligarme, en cuanto salga de aquí te denunciare o si lo prefieres puedes matarme, la verdad ya no me importa— eso ultimo lo dijo mirando a Black.

— Mira que tienes razón, si la única forma para que no hables es matándote pues qué más puedo hacer –Bellatrix saco de entre sus ropas una pistola y le apunto directo a la cabeza.

—¡no! — gritó Sirius con el corazón a mil.

Malfoy escuchaba la discusión en silencio, se le hacía increíble lo que estaba pasando, intento girarse para ver al joven pero su agresor se lo impidió, pego más su cara contra la fría pared.

Harry cerró los ojos esperando lo inevitable, casi podía sentir el dolor de ser atravesado por el metal, y en un instante escucho la detonación, su cuerpo brinco pero en ningún momento sintió ser atravesado, escucho un golpe seguido de un quejido y de inmediato abrió los ojos.

Sirius permanecía en cuclillas con una mano sobre el suelo y la otra en su estómago, el líquido viscoso que brotaba sin parar era indicio de que él había recibido el disparo.

— Eres una desgraciada, debías dispararme a mí - gritó abalanzándose de nueva cuenta contra ella. Pero otro golpe más lo mando derecho al suelo. Lestrange apareció en el campo de visión del ojiverde.

—¡huy! ¿te caíste? — comentó burlón, al tiempo en que Harry volvía a remeter contra él, pero Lestrange era más grande y fuerte, con un movimiento bien ensayada lo mando al suelo haciendo que este se golpeara la cabeza con fuerza.

Bellatrix se acercó al menor seminconsciente en el suelo, dirigió una mirada a su marido, el hombre empujo a Draco contra el colchón y acercándose a Sirius lo levanto con brusquedad, este seguía, entre gruñidos, intentando parar con sus manos la hemorragia, pero era inútil Rodolphus lo saco del lugar.

— No se te ocurra decir una palabra sobre este asunto, porque si no, mi querido primo sufrirá las consecuencias- y sin más salió del lugar no sin antes volver a amarrar Draco.


hey chicas es un gusto estar de nueva cuenta aquí.

oh, se me olvidaba marcar la muerte un personaje XD. ya saben como me gusta el Drama.

HIKARI: es un gusto leerte otra vez. si lo se, tengo una cuenta pendiente con "aun no me toca", pero créeme que ya voy avanzando.

Si, es un Drarry con todas sus letras. espero que te guste.