LOS PERSONAJES NO ME PERTENECEN A MÍ, SINO A LA FABULOSA STEPHANIE MEYER. SOLO LA TRAMA ME PERTENECE.

ROSALIE POV

Encontramos a Bella mirando con una sonrisa hacia ningún lugar. La llamamos, pero no parecía tener signos de actividad humana, así que le di una cachetada… no tan fuerte.

- ¡Auch! –se quejó. Ejem… yo no lo hice tan fuerte- Eso dolió.

- Si, si –dijo Alice- Pero, ¿qué fue? ¿Gritaste? ¿Lloraste? ¿Moriste?

- ¡No! –interrumpió.

- ¿Entonces? –insté a que continuara. Ella sonrió soñadora. Estaba a punto de tirarle otra cachetada para que despertara.

- Ni te atrevas –gruñó. ¡Demonios!

- ¿Entonces? –repetí.

- Conocí a mi ángel personal.

- ¿Cómo así? –pregunté para alargar más el tiempo y no tener que subirme a la Montaña Rusa.

- No intentes evadir esto Rosalie -¿cómo lo supo?- Te conozco demasiado bien.

- Maldición –murmuré.

- Allá está –señalo Alice con un asentimiento. ¡Demonios! ¡Que grande! Gemí.

Era una fila de carritos de color verde-azulado que se movía a gran velocidad. Los gritos de la gente ahogaban el rugido de los rieles.

- ¿Por favor? –intenté.

- Nop –dijo Bella alegre- Yo entré a la Casa Embrujada. Tú debes entrar allí.

- ¡Pero yo puedo morir! ¿No creen que sea muy peligroso?

- Nop –repitieron las dos al mismo tiempo. Fruncí el ceño y me dirigí pisando fuerte a la cola. Me paré con los brazos cruzados y taconeé rápidamente para ahogar mi nerviosismo. Alcancé el comienzo de la fila y dirigí una mirada atrás hacia mis hermanas. Ellas sonrieron infundiéndome ánimos.

- ¿Vas a entrar? –preguntó el chico de la puerta. Suspiré pesadamente y respondí:

- Si.

EMMETT POV

Aquella rubia me causaba gracia. Parecía nerviosa de subirse a esta niñería. ¡Ni que se fuera a subir al Kingda Ka*!

Al entrar, justo me toco con la rubiecita, y me tuve que aguantar las ganas de reír al ver su cara traumatizada.

- Oye, cálmate. No vas a morir –me burlé. Ella me fulminó con la mirada y yo le sonreí. Bajé esa cosa que te pones para no morir (jaja) que no sabía su nombre, y ella hizo lo mismo. Empezó el recorrido y, para mi sorpresa, no gritó, ni chilló, ni pataleó. Al acabar el recorrido, no subía ninguna de las cositas para no morir, de ningún carrito. Intenté empujarla, sin éxito y ella también. El sonido de una voz grave en un altavoz que resonó por todo el lugar, nos dijo que había una pequeña falla técnica y no podríamos salir hasta dentro de unos minutos.

- ¡Mierda! –gritó la rubia, y todos la voltearon a ver. Ella se puso roja y balbuceó una disculpa. Empecé a reír y ella me pateó.

- ¡Ey! ¡Los tacos duelen! –me quejé.

- Bien –murmuró.

Luego de un rato en el que me la pasé mirando hacia ningún lugar, le pregunté:

- ¿No te gustan?

- ¿Qué cosa? –parecía extrañada.

- Las Montañas Rusas –dije con obviedad.

- ¿Y a ti qué? –respondió cortante. Yo tosí para ocultar mi risa y ella me fulminó con la mirada.

- Oye, ya que nos vamos a quedar "unos cuantos minutos" –hice comillas con los dedos-, pienso que deberíamos al menos llevarnos bien -rodó los ojos y volteó hacia otra parte.

- Sólo no me gustan…

- Mh… -asentí- Yo pienso que hay una historia detrás de esto.

- Ajá… -dijo distraída- ¿Y tú?

- A mí sí me gustan –sonreí abiertamente.

- No me refiero a eso –obvió.

-Subí porque mi hermano menor me dijo que me apostaba 20 dólares a que no subía.

- Pero, ¿no te gustaban?

- Sí, me gustan –volteé para que no viera el rubor que inundaba mis mejillas.

- No entiendo –inclinó la cabeza confundida- ¿Por qué apostó que no subirías si es que te gustan?

- Pues… yo no… ¿y cuál es esa historia?

- ¿Por qué me cambias de tema?

- ¿Por qué no respondes?

- ¿Por qué no me quieres decir?

- Porque no –me crucé de brazos y fulminé con la mirada al asiento de adelante.

- De acuerdo –gruñó y se puso en la misma pose que yo.

Tonta rubia… pensé.

ROSALIE POV

Tonto pensé.

Le miré de reojo y él seguía en la misma pose. Pasaron los minutos y no podíamos salir. Los demás se empezaron a quejar, y mi celular sonó. Batallé para sacarlo de mi bolsillo trasero y contesté. Era Alice.

- ¿Alice?

- ¡Rose! ¿Dónde demonios estás? gruñó.

- Oh, en ningún lugar –dije sarcástica- Sólo atrapada en la montaña rusa junto a un tarado –Él frunció los labios y me gruñó.

- ¿Qué?¿Estás bromeando?

- No –respondí seca- ¡Les dije que era mala idea!

- Ya, ya. Pero, ¿Estás bien?

-¡No! –gemí- ¡Sabías que no me gustan las Montañas Rusas y me obligaste a subir! ¡Y ahora estoy atrapada! –mis ojos se anegaron de lágrimas.

- Rose, cálmate. Ya nos dirigimos hacia allí. Cuidate y… lo sentimos –colgó y yo cerré el teléfono con fuerza.

- ¿Estás bien? –me preguntó.

- No –mi voz se quebró. El me agarró la mano y susurró:

- Tranquila, ya vamos a salir –le miré y dos lágrimas se escaparon de mis ojos. Me las limpió cariñosamente- No llores –pidió con ternura. Me acarició la cabeza y sonrió cálidamente.

- ¿Por qué? –pregunté.

- ¿Por qué qué? –preguntó con el ceño fruncido, confundido.

- ¿Por qué me consuelas? –volvió a sonreír cálidamente y me perdí en sus ojos.

- En realidad no lo sé –le devolví la sonrisa y seguimos mirándonos a los ojos.

EMMETT POV

Verla llorar despertó en mí una sensación protectora que nunca había sentido. Le miré y ella me miró y… no sé, como que sentí una conexión especial entre nosotros, que nunca había sentido.

Luego de unos minutos, las cositas se subieron y suspiré aliviado. Nos paramos rápidamente y caminamos hacia la salida. Le tomé por los hombros y ella me rodeó la cintura. Al llegar a la salida, nos separamos lentamente.

- Gracias –susurró- Pero no sé tu nombre –reí. Era cierto.

- Emmett. ¿Y tú?

- Rosalie –ella me abrazó fuertemente y yo la estreché entre mis brazos. Al separarnos, me dirigió una mirada triste- Tengo que irme.

- Si, también yo –fruncí ligeramente el ceño- Pero, quién sabe, tal vez nos volvamos a encontrar.

- Sí –asintió- Bueno, ¿nos vemos?

- Claro que sí –sonreí y le besé la mejilla.

Ahora sí que es mi juego favorito… pensé alegremente.

* Una de las Montañas Rusas más alta y rápida, y con la caída más alta del mundo, en el Six Flags Great Adventure, en Jackson, Nueva Jersey.