II
Red
Llevaba toda la vida huyendo de ese monstruo que jamás se podría librar de él. Su abuela le había estado previniendo de ese ser todos estos años, intentando que no sufriera, que no sintiera lo mismo que ella cuando descubrió todo. Pero es un secreto que no podría ocultar eternamente.
Por primera vez estaba enamorada. Él era un buen muchacho y sabía que le quería. No se podía creer que, el único amor de su vida, era el monstruo del que llevaba huyendo toda su vida. No, debía de ser un error, pero todo indicaba que así era.
Sangre. Carne. Dolor, mucho dolor.
Dolor al saber que el monstruo era ella. La bestia del que todos huían. Lo que más temían. Se sentía desdichada porque ya nadie más la iba a comprender. Nadie más la iba a ver de otra manera, con los mismos ojos. Nunca más iba a ser amada como lo hizo aquel muchacho de mirada noble.
Ruby
Se pasaba las horas en aquel bar de su abuela, sirviendo a todo el mundo, viendo cada día los mismos rostros de siempre. No estaba dispuesta a que aquella rutina le persiguiera toda la vida. La abuela sólo quería lo mejor para ella, pero no pensaba en que eso no le hacía feliz.
Quería a su abuela, pero su fuerte carácter hacía que los días se hicieran insoportables. Debía descubrir quién era realmente Ruby. Sentía como si su alma estuviera dividida en dos y algo dentro de ella quisiera salir de su interior.
Su orgullo era fuerte, pero su adoración por su abuela lo era mucho más.
