Shaman king no me pertenece, pero la historia que vais a leer es mía, para bien o para mal.

Hooola, buenos días, tardes, noches o lo que sea que es cuando leas esto, me ha costado subir un cap nuevo, pero no me llegaba la inspiración para este fic u.u Pero no pasa nada porque me ha llegado de golpe y e aquí abajo el resultado, espero que os guste os entretenga o al menos os haga pasar un buen rato n.n

CAPITULO 2: COMPETICIONES

El atuendo de Anna no dejo a nadie indiferente, Yoh la miraba con la boca abierta y Hao la miró sorprendido y luego miro a su hermano con mucha diversión y a su padre que estaba en el mismo estado y es que la Itako llevaba un vestido de color verde corto con un lazo negro y unos tacones del mismo color, además de unos pequeños toques de maquillaje que realzaban aún más su belleza natural la cual era acompañada por una cuerpo de escándalo.

-Te queda muy bien, sabía que esa era tu talla, bueno, chicos, levantaos no quiero que lleguemos tarde,_dijo Keiko sacando de su estado de boca abierta y cara de bobos a dos de los hombres de la casa, incluyendo a su marido que fue arrastrado por ella.

-Cuñadita te vas superando,_le susurro Hao al pasar a su lado.

-Estás muy guapa Annita,_le dijo Yoh con una tierna sonrisa y un gran sonrojo, Anna sonrío y se sonrojo también.

Los cinco se subieron en el coche de su madre, un Audi A1 blanco, prácticamente nuevo, con asientos de cuero negro, Miki fue el encargado de conducir, cuando llegaron al sitio, había un cochero que les abrió las puertas y les aparcó el coche.

Pasaron dentro de un elegante local, ahora entendían el porque ir tan arreglados, aunque no demasiado, pues aunque los chicos llevaban camisa y chaqueta no llevaban zapatos ni corbata, Keiko si llevaba unos elegantes tacones bajos que estilizaban su figura, al igual que Anna.

-¿Tienen reserva?,_pregunto una mesera con un elegante uniforme.

-Si, a nombre de Keiko Asakura,_respondió Miki, adoraba reservar al nombre de su mujer por alguna razón.

-Muy bien, síganme por favor, la habitación que han reservado está en la planta superior,_dijo con una amable sonrisa mientras los guiaba al ascensor.

Siguieron a la mesera que los dejo en la planta superior con al parecer un encargado, pues su uniforme era algo más cargado que el del resto y de otro color, se hizo cargo de ellos durante toda la noche junto con dos meseros y dos meseras.

-Aquí les dejo la carta, en cinco minutos regresaré a ver que desean,_dijo el que era un encargado para desaparecer por la puerta.

La habitación estaba meticulosamente adornada con motivos de flores de cerezo, el techo era dorado y la mesa, sillas y muebles de madera estaban pintados de un color crema, los manteles eran del mismo color rosado de las flores de cerezo y sobre ellos se extendía una vajilla crema con adornos dorados y servilletas a juego.

-Mamá, ¿no os habéis pasado un poco?,_pregunto Yoh mientras miraba a su alrededor con una gotita en la cabeza.

-Era la habitación privada más sencilla, las otras nos resultaron más extravagantes, ¿verdad, cariño?

-Si, desde luego en esta se respira más paz,_respondió con una sonrisa Miki.

-Creo que Yoh no se refería a eso,_susurro Hao más para sí que para el resto.

-No, nos hemos pasado, ahora centraros, ¿qué preferís comer?,_preguntó Keiko mirando con una sonrisa a Anna y a sus gemelos.

-No sé la verdad, ¿qué vas a pedir, Nii-chan?

-No entiendo la mitad del menú, estoy por echarlo a suertes,_dijo Hao entre risas.

-¿Qué os parece si pedimos el especial de la casa?,_dijo Keiko,_es una degustación de sushi.

-Por mi vale, ¿tú que piensas Anna?,_dijo Yoh mientras miraba con una tímida sonrisa a su prometida.

-Por mi también,_respondió Anna mirando a su prometido con una casi imperceptible sonrisa en la cara.

Hao asintió desde su parte, era como si estuviera ausente, estaba centrado en algo más, sus padres hablaban entre ellos animadamente y a la conversación se habían unido tanto Yoh como Anna, pero él estaba completamente ausente, lo podía notar, esa onda de pensamientos decadentes y negativos, la ira, la rabia, el odio, eran insoportables, pero si se desconcentraba su Reishi se volvería inestable y perdería el control como en esa tarde, no se dio cuenta de que los ojos de su madre se centraban en él con atención.

-Hao, tesoro, ¿cuándo dijiste que tenías la competición?,_pregunto Keiko al mayor de sus hijos que se encontraba extrañamente callado.

-En dos semanas,_dijo completamente recompuesto con una sonrisa.

-¿Y en qué categoría compites?

-Mamá, no vais a ir, lo último que necesito es verte en las gradas gritando como una loca,_dijo Hao haciendo que el ánimo de Keiko decayese con rapidez.

-Mira que eres brusco,_lo regaño Anna,_no te preocupes Keiko-san, en realidad le da vergüenza que vayas porque no quiere que veas todas las admiradoras que tiene,_dijo con maldad Anna crispando el humor del mayor de los gemelos.

-Hao, tesoro, voy a ir a verte y a ver a esas chicas que tanto te adoran, no te van a poner una mano encima,_dijo Keiko con una sonrisa mientras la rodeaba un aura oscura, digamos que era un poco sobreprotectora.

-Hao, hijo, responde la pregunta de tu madre,_dijo Miki interesado en el tema, normalmente Hao no hablaba de esas cosas.

-Compito en tres, 400 metros con vallas, 100 metros lisos y salto de pértiga o de longitud, aún no me lo ha dicho fijo el entrenador,_respondió de mala gana a su padre.

Las puertas se abrieron y entró el encargado que tomo nota rápidamente de la comanda y se volvieron a cerrar dándoles de nuevo intimidad.

-Vaya, ¿eso no se supone que lo decide el capitán?,_preguntó Keiko interesada en el tema.

-No, no lo decide,_dijo Hao mientras miraba a Anna y a su hermano para que no le dijesen que el capitán era él.

-Nii-chan, ¿no te deja decidir entonces?,_dijo un siempre despistado Yoh sin mala intención.

-Entonces eso significa que tú eres el capitán, lo puedes decir hijo,_dijo Miki con cierto orgullo, mientras el mayor de sus hijos fulminaba a su gemelo por no estar atento.

-Ahora sí que tenemos que ir a verte, mi niño es el capitán, eso es porque confían en ti, ¿no?,_preguntó Keiko mirando con dulzura a su hijo.

Si estuviera en casa se habría ido a su cuarto y de paso le habría dado a Yoh un par de golpes por bocazas, el ser capitán era algo que no le gustaba precisamente, era cierto que los chicos del equipo confiaban en él pero en un principio no era así, porque su entrenador lo escogió por otras facultades.

-Algo así,_respondió Hao, no iba a estropear la cena, iba a cambiar de tema,_oye mamá, ¿no os han contado nada más de eso?

-No, ya os hemos dicho todo lo que sabemos, lo siento, ademas ahora tenemos que celebrar que habéis sacado buenas notas y que estamos juntos,_dijo Keiko en un intento de no volver a tocar ese tema.

La habitación se quedó en silencio hasta que fue interrumpido por una serie de camareros que sirvieron la comida y bebida.

-Mamá, te has pasado pidiendo tanto,_dijo Yoh, rompiendo el silencio.

-Nunca había visto tantos tipos de sushi juntos, desde luego eres una exagerada,_comentó Hao.

-Me gusta que la comida sobre, no que falte,_respondió Keiko,_venga chicos coger lo que queráis.

Los chicos tomaban pequeños bocados de los que conocían y de los que no, unos picaban mucho, otros eran de sabores más fuertes, otros más suaves, había variedades para todos los gustos.

-Yoh, no cojas ese,_dijo Hao con lagrimas en los ojos y la cara roja.

-¿Tanto pica?

-¿Tú qué crees, baka?

Los dos estallaron en carcajadas, mientras Anna mantenía la compostura y los observaba divertida, y sus padres los veían con una gota en la cabeza, por mucho que pasase el tiempo su relación no cambiaba.

Terminaron la cena y regresaron a casa, los chicos subieron arriba a sus respectivas habitaciones, Keiko arrastró a Anna a una charla de chicas que desde hacía tiempo se habían convertido en una costumbre, mientras que Miki fue a la habitación de invitados, pues realmente no tenía tantas energías como su esposa.

-Nii-chan, ¿puedo pasar?,_preguntó Yoh tímidamente tocando la puerta de su hermano con suavidad.

-Pasa y cierra la puerta,_dijo Hao.

La escena que contemplo Yoh casi lo hace gritar, el espíritu de fuego se arrodillaba al lado de su amo en su forma chibi, mientras Hao se encontraba en mitad de su cuarto, tumbado en el suelo sobre su costado derecho mientras se abrazaba las piernas, estaba pálido, temblando y le daba la espalda, pero prefería no verle la cara, pues tenía miedo de lo que podía reflejar su rostro que estaba cubierto por sus largos cabellos.

-Hao, Nii-chan, ¿qué te pasa?, ¿estás bien?,_dijo Yoh rápidamente mientras se acercaba a su hermano arrodillándose en el suelo.

-Estoy bien, no te preocupes, esta corriente de pensamiento ha sido más fuerte que la que sentí en la cena, pero, no te preocupes, creo que sea lo que sea lo que la emite no volverá hacerlo, no al menos en un tiempo,_dijo Hao desde el suelo aún sin moverse, tratando de controlarse.

-No estás bien, Nii-chan, no puedes controlarlo, ¿por qué no me avisaste la segunda vez que te paso?,_Yoh le acarició el pelo en un intento de clamar su respiración.

-Yoh, si puedo controlarlo, solo fue demasiado fuerte,_dijo mientras se incorporaba.

-Hao, será mejor que se lo digamos a mamá, ella quizás sepa como controlarlo o como evitar que te vuelva a pasar, por favor, Nii-chan, si se te descontrolada el Reishi…

Hao observó a su hermano, analizando cada una de sus palabras, era cierto si se le descontrolada el Reishi sería horrible, pasaría lo mismo que con Anna aquella vez, o quizás peor.

-Yoh, ¿te doy miedo?,_preguntó viendo el semblante de su hermano.

-Por supuesto que no, Nii-chan, me da miedo que te pase algo a ti no un Oni.

Hao relajo su rostro notablemente, se dejó arrastrar por Yoh escaleras abajo, no le hacía gracia tener que hacer lo que iba a hacer, pero visto lo visto no le quedaba más remedio, el rostro de impresión de su madre y Anna al verlo no le hizo mucha gracia.

-Mamá, te tengo que contar algo, en privado si es posible,_dijo Hao con una débil voz.

Anna se levanto y salió con Yoh de la estancia, acompañó al que era su prometido a su cuarto, quería saber con todo detalle que era lo que le había pasado a su cuñado.

-Yoh, nunca he visto a Hao así, ¿qué le ha pasado?,_preguntó Anna con la preocupación en su rostro.

-Le ha vuelto a pasar lo de esta tarde, dice que le paso durante la cena, pero esa vez lo pudo controlar, pero, esta vez no ha podido me lo he encontrado en el suelo pálido y temblando, nunca lo he visto así,_Yoh se dejo caer en el suelo de su cuarto.

-No te preocupes por él, estoy segura de que Keiko sabrá que hacer, de todos modos siempre podemos adelantar el viaje,_dijo Anna mientras lo abrazaba por detrás,_"todo saldrá bien",_repitió las palabras que tantas veces decía su prometido.

-Eso espero,_susurró Yoh para darle un fugaz beso en los labios a Anna.

-Ya lo verás,_dijo ella robándole un tierno beso a Yoh,_buenas noches, si sabes algo de Hao mándame un mensaje estaré atenta al móvil,_dijo antes de cerrar la puerta mientras el eco de las buenas noches de Yoh la acompañaba.

Hao subió más tarde a su cuarto, su madre le había dado un efectivo conjuro que su abuela le había enseñado antes de partir, esa maldita vieja lo sabía, seguramente se lo esperaba, lo único malo de ese conjuro fue que se necesitaba una gran cantidad de poder espiritual para hacerlo, sin embargo, esa cantidad de energía necesaria sería cada vez menor.

-Nii-chan, ¿estás mejor?, ¿qué te ha dicho mamá?,_dijo Yoh atropelladamente a su hermano una vez que piso su habitación.

-Cálmate, baka, estoy bien, mamá me enseñó un conjuro que hace que pueda controlar mejor el Reishi, lo único es que por ahora necesito mucho poder espiritual para mantenerlo,_dijo Hao a un desesperado Yoh.

Yoh se abalanzó sobre su hermano y casi lo tira al suelo, estaba feliz de que tuviera una solución y de que el estado de su hermano hubiera mejorado, aunque se veía un poco débil.

-¡Suéltame!,_estalló Hao,_ya te he dicho que todo está bien, tranquilízate Yoh,_dijo más tranquilo.

-No te pienso soltar, estas débil, ahora yo cuidaré de ti Nii-chan,_dijo Yoh alegremente dirigiendo a su hermano hasta su cama.

-Fuera de mi cuarto, no necesito niñera,_dijo mientras soltaba la mano de su hermano y se empezaba a desvestir.

-Pero, Nii-chan,_se quejó mientras le mandaba un mensaje a su Annita indicándole que todo estaba bien,_sólo por esta noche.

-¿Prefieres que te eche yo?,_preguntó Hao con un tono cansino mientras se sentaba en su cama.

-¿Puedo dormir esta noche contigo?,_preguntó Yoh tímidamente con lagrimas en los ojos y una perfecta cara de cachorrito.

Hao lo observo, no sabía que estaba preocupado hasta el punto de querer pasar la noche con él, tenía dos opciones que conocía muy bien, o le dejaba quedarse a dormir o le haría más de una visita nocturna, a la porra, prefería que se quedase con él y así al menos hablar con alguien antes de caer dormido.

-¿No prefieres dormir con Anna?, ya sabes que a mi me gustan las chicas y no los chicos,_dijo en un tono burlón, haciendo que su hermano se pusiera rojo,_anda quédate si quieres,_le permitió finalmente.

-Eres malo conmigo, Nii-chan,_estalló Yoh en un tono infantil rebuscando un pijama en los cajones de su hermano.

-¿Me lo dices mientras me robas?,_dijo irónico Hao.

-No te quiero dejar solo,_respondió con tanta sinceridad que se gano una sonrisa de su hermano mayor.

Yoh se cambiaba rápidamente de ropa mientras Hao se estiraba sobre su cama aún sin deshacer, para después observar a un Yoh que se ponía uno de sus pantalones cortos de pijama a pata coja.

-Si te caes me rió,_dijo un ya más animado Hao.

-Luego no quieres que te diga que eres malo,_se quejó Yoh, mientras le hacía señas de que se apartase para abrir la cama.

-Como te gusta estar conmigo,_dijo Hao mirando a Yoh que se tumbaba a su lado.

-A ti te gusta tanto o más que a mi,_se quejó Yoh.

-Cierto, estar conmigo mismo es muy agradable, pero a veces no soporto la perfección de mi persona y necesito pasar algo de tiempo contigo,_bromeo Hao, haciendo que Yoh lo mirase con cierta desaprobación.

-Eres tonto Nii-chan, pero si estás con estas bromas es porque estás mejor, ¿no?

-Estáte tranquilo, soy fuerte, podré con esto, ¿vale?

-Confío ciegamente en ti Hao, pero no quiero que te pases con tanto entrenamiento y demás,_le dijo Yoh con bastante preocupación.

-No te voy a decepcionar baka, deja de actuar como si todo fuera a ir mal, si estás tan negativo me vas a contagiar, ¿donde está mi alegre y despistado hermano pequeño?,_pregunto Hao mientras le hacía cosquillas y Yoh le insistía en que parase, finalmente terminaron en el suelo riéndose a carcajadas.

-Esta bien, Hao, estoy cansado, ¿podemos dormir ya o me vas a obligar a estar toda la noche despierto?

-Vamos a dormir, mañana la loca de tu prometida quiere comenzar con la tortura,_dijo Hao haciendo que a ambos les recorriera un escalofrío la espalda.

Se dieron las buenas noches y la espalda, pero finalmente Yoh termino durmiendo sobre Hao y este apoyando sus piernas sobre su hermano, como si ambos se enredasen entre ellos, eso era por culpa de que los dos se movían mucho por la noche.

Eran las cinco y media de una hermosa mañana del primer día de vacaciones de verano y una muy agradable Anna tocaba a la puerta del cuarto de Hao con la amenaza de regresar de no tan buen humor si no bajaban a desayunar en cinco minutos ya vestidos y listos para entrenar.

-Hao, ¿cuándo tienes entrenamiento de atletismo?,_preguntó Anna a un mas que despierto Hao que arrastraba a un medio dormido Yoh.

-Esta tarde a las cuatro y media, ¿por qué?

-Por nada, ¿y cuando terminas?,_pregunto muy interesada Anna.

-Terminamos a las ocho y media, cuatro horas,_dijo Hao irritado, odiaba el control.

-Vale, bueno esta es la lista de actividades que tenéis que hacer,_dijo ofreciéndoles a cada uno un folio escrito con letra pequeña y meticuloso por ambas caras,_no se lo pueden saltar y sino realizan lo que les toca a tiempo hasta la hora de comer, ayunáis, los dos, el fallo de uno arrastrará a otro,_dijo Anna muy divertida viendo las caras desencajadas de su cuñado y su prometido.

-Estás de coña, ¿no?, no me da tiempo ha hacer todo esto, tengo cuatro horas duras en el entrenamiento, no me lo vas a descontar,_casi suplico Hao.

-No, pero si yo fuera vosotros desayunaría rápido y me pondría, vais a estar controlados en todo momento por los espíritus de la casa.

Sin más remedio los dos desayunaron con rapidez y ánimo decaído, para finalmente salir al jardín y comenzar con la larga lista de entrenamiento 300 abdominales, 300 flexiones, 400 lagartijas, 400 sentadillas y correr 30 km con pesas de 5k en piernas y brazos y eso tan solo era el calentamiento.

-Ahora toca levitación,_dijo Hao.

-Dice levitación en suspensión, ¿eso qué es?, no lo hemos hecho nunca.

-Un nuevo medio de tortura, creo que se trata de hacernos levitar a nosotros mismos y luego a esas pesas de ahí,_dijo Hao con cascadas en los ojos.

-Muy bien,_dijo Anna detrás de ellos,_pero tenéis que poneros esto, luego lo agradeceréis dijo lanzándoles pesas de 10 kilos esta vez.

-Creo que planea matarnos poco a poco,_le confesó Hao a su hermano.

-No lo creo, entonces la tortura sería peor,_dijo Yoh sonriente, pero con cascadas en los ojos.

Después de mover, levantar y volver a colocar pesas y rocas del jardín en su sitio entre los dos repitieron el calentamiento pero con el doble de ejercicios y unas pesas de 15 kilos en brazos y piernas.

-Ya hemos terminado,_dijo Hao,_date prisa Yoh, como llegues tarde caemos los dos,_le dijo a su hermano que estaba algo retrasado.

-Ya esta,_dijo llegando al fin a casa.

Keiko se quedo mirando a sus hijos mientras calentaban y los mandó al baño para que se alistaran mientras ella terminaba de hacer el almuerzo. El contacto con el agua relajó visiblemente a los chicos, las ondas de pensamiento ya no afectaban a Hao, lo que hacía que su concentración mejorase notablemente junto con su rendimiento.

-Estoy reventado,_dijo Yoh hundiéndose en el agua.

-Pues aún te queda esta tarde y parte de la noche, además al menos te libras del entrenamiento de atletismo, tienes más suerte que yo,_dijo Hao tratando de animarlo.

-¿Por qué tienes tanta energía?, yo apenas puedo moverme.

-Tú también la tienes y ahora sal de una vez y vístete, mamá cocina, ¿recuerdas?,_dijo animado Hao.

Yoh obedeció a su hermano y en menos de 5 minutos ambos estaban en el salón, ayudaron a poner la mesa y servir los platos, después de comer hicieron meditación para el control de la mente, luego Yoh continuó con una serie de ejercicios y Hao se fue a realizar su entrenamiento.

-Ya estoy,_dijo Hao nada más poner un pie en la pensión,_¿ahora que toca?,_le pregunto a Anna que lo esperaba.

-Toma,_dijo lanzándole pesas de 15 kilos para brazos y piernas,_te toca correr 45 kilómetros después te unes con Yoh a realizar un circuito que he preparado con la ayuda de tu padre.

Hao maldijo su suerte y volvió de nuevo a la calle para correr, tras una hora regresó, con un no está mal de Anna, era cierto Hao era muy rápido cuando le daba la gana, claro.

-Hola Nii-chan,_dijo un ya cansado Yoh,_¿qué tal en atletismo?

-Agotador como de costumbre, si ese hombre y Anna se juntasen sería nuestro fin, ¿te ha hecho sufrir mucho?, porque a mi me ha puesto a correr en cuanto he llegado.

-No mucho, pero lo que me da miedo es el circuito,_dijo Yoh con cascada en los ojos.

Y era digno de temer, Miki había hecho un gran trabajo creando un campo de entrenamiento con barro, agua y distintas pruebas mortales que habían sido aprobadas por la mismísima Keiko, mediante una barrera especial a los ojos de otros era sólo un hermoso jardín.

Cuerdas, obstáculos, había zonas en las que dependiendo de donde pisases podías acabar en el suelo, herido o atacado por algunos espíritus que Miki manejaba en el caso de perder el equilibrio.

-¡Hora de cenar!,_gritó una alegre Keiko que se asomaba al jardín.

Tanto Yoh como Hao terminaron cubiertos por barro, con algunos rasguños y tumbados en el césped del jardín intentando recuperar el aliento.

-¿Qué os ha pasado?, pobrecitos míos, la próxima vez lo haréis mejor, venga, venga, niños levantaros e id directamente al baño, después cenáis, ¿vale?,_dijo Keiko mientras observaba con pena a sus hijos.

Los gemelos obedecieron sin quejas, se ducharon, cenaron a duras penas y se quedaron dormidos nada más tumbarse en la cama. Los días pasaron y sólo faltaba un día para la competición, el entrenamiento se iba endureciendo, Yoh iba aguantando bien, pero Hao era otra historia, apenas llegaba a cenar algo por la noche porque le podía más el sueño, pero se negaba en rotundo a saltarse alguna parte.

-Ya estoy,_dijo Hao dejando algunas cosas en la puerta y dirigiéndose al jardín, donde Anna y Yoh lo esperaban,_¿qué toca ahora?

-Ya has terminado por hoy, mañana tienes competición y tienes que descansar bien,_le indicó Anna,_Yoh también ha terminado, estábamos esperando a que llegases, anda ir a ducharos.

Hao se fijo en que Anna no lo miraba y en que su hermano estaba algo sonrojado, seguro que los había interrumpido, se sintió un poco culpable, por ello obedeció a Anna sin rechistar mientras los observaba a los dos con una pícara sonrisa en su rostro.

-¿No preferís que me duche yo solo y quedaros los dos aquí un rato?,_pregunto entre risas mientras Yoh y Anna se ponían rojos a más no poder, no se pudo resistir.

Anna juro vengarse por aquello, Hao Asakura, iba a llorar más que lágrimas de sangre se iba a enterar de lo que era un entrenamiento duro o una "tortura" como él prefería llamarlo.

-Nii-chan, eres tonto, ¿por qué has dicho eso?,_le regaño Yoh totalmente rojo.

-Venga, hermanito no te pongas así, si el rojo te sienta muy bien,_dijo riéndose aún de su querido hermano pequeño.

Yoh lo miro con enojo pero no dijo nada, ambos se ducharon y salieron del baño, hablando animadamente sobre la competición de atletismo.

-Entonces, ¿compites con Marco?

-Si, le pienso meter una paliza de las buenas, ese cretino se cree superior al resto necesita que alguien le baje los humos.

-Intenta controlarte, sabes que te tiene rabia porque esa chica está loca por ti y no le hace ningún caso.

-Eso para mi es un castigo, se la regalo encantado.

-No seas tan cruel con ella, la culpa es tuya y lo sabes,_le recordó Yoh mientras lo miraba con cierta desaprobación.

-No fue para tanto, se tropezó y la cogí antes de que tocase el suelo, lo habría hecho cualquiera,_se defendió Hao rápidamente, esa cría se le iba a caer encima, mejor cogerla que caer los dos y ella sobre él.

-Pues a ella le impresionó, es muy inocente, viene de un colegio solo de chicas y el primer día le pasa eso y con el chico más solicitado de todo Funbari, ¿qué te esperabas?

-Que pillase las indirectas, además, no tiene nada de inocente, es la reina de las torturas, es una shaman, Jeanne, la doncella de hierro.

Yoh rió antes los gestos exagerados de la versión teatral de su hermano, se pasaron la tarde hablando de tonterías, nada especial, luego Anna se les unió y continuaron con la alegre charla hasta la hora de cenar.

-Hao, tesoro, ¿a qué hora tenemos que estar para la competición?,_preguntó una muy animada Keiko mientras cocinaba con el mayor de sus hijos.

-Pues yo tengo que estar ahí a las siete, pero empieza a las ocho y media.

-Hao, pase lo que pase mañana, quiero que sepas que estoy muy orgullosa de ti y tu padre y tu hermano también.

-Mamá, pienso ganar, sino gano Anna me matará o me triplicara el entrenamiento, además, lo quiera o no soy el capitán, me toca dar ejemplo y tiene que ser bueno para variar.

Keiko rodó los ojos mientras veía como su hijo hacía trampas con unas cuantas bolas de fuego para calentar una olla de agua.

Continuaron cocinando en silencio, mientras Anna y Yoh que ya habían puesto la mesa se dedicaban a "hablar" en el jardín y "revisar" el campo de entrenamiento, mientras que Miki terminaba de bañarse.

-Bueno la comida ya está, ve a avisar a tu hermano, a tu padre y a Anna.

Hao salió corriendo al jardín para avisar a su querido hermano y cuñada, que estaban haciendo algo más que hablar, y por supuesto fue al baño a regañar a su padre por no estar en la mesa aún.

-Mamá, ¿no crees que te has pasado un poco?,_pregunto Yoh al ver la mesa repleta de comida.

-Por supuesto que no, mañana tenemos que tener todos energía para animar a tu hermano y tu hermano tiene que tener energía para ganar,_dijo Keiko mientras sus ojos brillaban.

-Es cierto, compites con Marco, ¿no?,_pregunto la joven Itako.

-Si, pero con el entrenamiento que me ha puesto el entrenador y el tuyo no le tengo ningún miedo a ese engreído que se cree superior a todo y a todos, le pienso hacer morder el polvo,_dijo Hao animado.

-Vaya, si que se la tienes jugada a ese chico, ¿te has peleado con él antes?,_preguntó Keiko interesada.

-No, mamá lo que pasa que la chica a la que Marco quiere esta loca por Nii-chan,_respondió Yoh por su hermano.

-No tenías que ser tan específico Yoh,_le regañó Hao.

-Vaya, si que eres popular entre las chicas,_dijo Miki divertido.

-No podéis buscaros otro tema de conversación,_dijo Hao mientras su cabreo aumentaba.

-No,_respondieron todos al unísono.

Hao se hundió en su plato mientras los demás se rieron para luego empezar a hablar de cosas triviales para pasar el rato, después de eso recogieron la mesa fregaron los platos y se alistaron para dormir.

-¿Estás nervioso?,_preguntó Yoh a su hermano, mientras los dos miraban al techo de la habitación del mayor de los gemelos tumbados en su cama.

-No, la verdad es que no, estoy cansado y no te da la gana de irte a tu cuarto a dormir.

-Es que yo estoy nervioso por ti y no me puedo dormir,_confesó Yoh entre risas consiguiendo un golpe en el hombro de parte de su hermano mayor.

-Vete a dormir,_lo regaño por segunda vez su hermano.

-Eres un arisco,_respondió Yoh,_encima que quiero estar contigo.

Yoh se quedó esperando una respuesta de su hermano pero a Hao ya lo había vencido el sueño, lo observó divertido, después lo tapo con la sábana para que no pasara frío y se fue a su habitación a dormir, el día siguiente iba a ser una locura y lo sabía muy bien.

Eran las seis y media de la mañana, Hao revisaba por segunda vez que todo lo que necesitaba para la competición estuviera en orden en su bolsa, ya habían desayunado todos y Keiko estaba haciendo que todos salieran de la casa lo antes posible y se montasen en el coche.

-Mucha suerte, ya verás como vas a ganar, confiamos en ti,_dijo una muy animada Keiko mientras asfixiaba al mayor de los gemelos,_Miki, amor, vamos date prisa, tenemos que conseguir asientos en primera fila, quiero ver a mi niño lo mejor posible,_dijo Keiko mientras arrastraba a Miki en dirección a las gradas que estaban vacías en su mayor parte.

-Mucha suerte Nii-chan, voy a controlar un poco a mamá para que no se pase,_dijo Yoh divertido mientras iba detrás de su madre.

-Gracias por eso baka,_le dijo Hao mientras lo despedía con la mano.

-Cuñadito, sino quieres conocer un verdadero infierno, será mejor que ganes, te he entrenado bien, no dejes mis entrenamientos en ridículo,_le amenazó Anna con una mirada asesina,_mucha suerte,_dijo dándose la vuelta para reunirse con Yoh y los demás.

Hao fue directamente a los vestuarios donde se reunió con el resto de los chicos, Len lo recibió con una sonrisa confiada, al final Hao se haría cargo del salto de pértiga mientras que Len se encargaría del de longitud.

-¿Ya estamos todos?,_preguntó el entrenador a lo que los chicos asintieron,_muy bien, ya podéis ir a calentar, Hao empiezas tú con 100 metros lisos, después va Len con salto de longitud,…

El entrenador siguió con lo que Hao considero un rollo de grandes proporciones, se quedó con la lista de orden por ser el capitán, por lo que no le prestó mucha atención, el competía en primer lugar, en quinto y en último, Len que era con el que mejor se llevaba era segundo, sexto con lanzamiento de peso y décimo con el de jabalina, el resto del equipo competía en otras posiciones y otras modalidades.

Por fin llegó la hora, Hao y el resto del equipo llevaban el uniforme, que constaba de unos pantalones cortos negros que llevaban el escudo de la escuela en la parte superior del muslo derecho y una camiseta de manga corta de color rojo que llevaba el escudo en el pecho en la parte derecha, en la espalda llevaba arriba el nombre del miembro del equipo y en el centro el número, el de Hao era el 13 y el de Len el 23.

Hao se había recogido el pelo en una cola alta, dejando su flequillo largo suelto como de costumbre, Marco se le acercó, Hao iba en la segunda calle y Marco se situaba en la primera a su lado, Len estaba cerca por si el rubio intentaba algo, desde las gradas se podía oír claramente el nombre de Hao, mientras el de Marco apenas se escuchaba, lo que hacía que el rubio se molestase.

-Hao Asakura, el número 13, ¿no crees en la mala suerte?,_preguntó burlón Marco.

-Marco, el número 1, ¿escogiste ese número porque era la única opción de tener algo que ver con esa posición?,_contestó un sarcástico Hao.

-No, lo escogí el número por el mismo motivo que ha ti te ha tocado la segunda calle y a mi la primera, porque tú irás detrás de mi,_dijo Marco algo enfadado.

-No te adelantes a los acontecimientos, "número 1", te puedes llevar una sorpresa,_contestó Len antes de que Hao entrase en su juego.

Una voz sonó en el megáfono, anunciando que la competición iba a comenzar, después de una aburrida introducción por el director, sonó el disparo, Hao era veloz, y aunque Marco también lo era no tuvo absolutamente nada que hacer, Hao le sacó 3 segundos.

-EN PRIMERA POSICIÓN HAO ASADURA CON UN TIEMPO DE 9,59 SEGUNDOS, A TAN SOLO UN SEGUNDO DE IGUALAR EL RÉCORD OLÍMPICO MUNDIAL Y A DOS DE SUPERARLO,_anunció el hombre del megáfono con gran emoción.

El publico aplaudía, pero se podía escuchar a una histérica Keiko gritando como una loca, "¡ESE ES MI HIJO, MI PEQUEÑO, MI BEBE, ESTÁ EN PRIMERA POSICIÓN!" Hao la miró en las gradas con una gota en la cabeza.

Los chicos se acercaban orgullosos a su capitán, mientras que Hao los calmaba y les pedía que se centrasen en las pruebas que quedaban, que ese era tan sólo el principio.

La jornada transcurrió tranquilamente, no hubo ningún gran altercado, Marco miraba con profundo odio a Hao que llevaba en su cuello tres medallas doradas, a su lado Len lucía otras tres medallas doradas, estaban en un pequeño escenario para la entrega de la copa, Hao era el encargado de recogerla, tarea que no le hacía gracia, pues todas las chicas estaban como locas a los pies del escenario, mientras Keiko las miraba amenazante desde su posición, pobre de alguna si se le ocurría subir al escenario.

-Muy bien chicos, estoy muy orgulloso de todos vosotros, 15 medallas de oro, 4 de plata y 1 de bronce, habéis hecho un muy buen trabajo,_les dijo el entrenador mientras prestaba gran atención a todas las chicas que gritaban como una locas.

-CON TODOS VOSOTROS LOS GANADORES DE ESTA COMPETICIÓN,_empezó el hombre del megáfono,_EL EQUIPO ESTRELLA DEL INSTITUTO DE FUNBARI.

El publico, o más bien las locas estallaron en gritos mientras Hao alzaba una copa dorada para pasársela a Len quien lo miro con cierta diversión, después se lo pasaron entre ellos mientras Hao se dedicaba a desaparecer, haciendo que miembros del público femenino se desanimaran.

-Enhorabuena Nii-chan,_dijo un alegre Yoh.

-Si, si, ahora sácame de aquí, antes de que vengan esas locas,_dijo divertido mientras le colgaba las medallas a Yoh en el cuello con una sonrisa.

-Qué orgullosa estoy de ti,_dijo Keiko mientras estrujaba a Hao, Len que se acercaba en ese momento lo miró divertido,_ahora tenemos que darnos prisa, antes de que esas locas vengan a por ti, tienen cara de psicópatas, no las pienso dejar tocarte, hola Len, enhorabuena, lo has hecho muy bien,_dijo una alegre Keiko alegremente, mientras casi todos la observaban con una gota en la cabeza.

-Buenas tardes señora y señor Asakura,_los saludó con respeto,_muchas gracias por la enhorabuena y perdón por la interrupción, Hao, tienes visita, será mejor que la atiendas,_le dijo divertido mientras señalaba el lugar en la que una chica de ojos carmesí y largo cabello blanco lo esperaba.

-Esta te la pienso cobrar,_dijo Hao entredientes mientras que se alejaba dejando a Len conversar con sus familiares.

-Enhorabuena Hao,_dijo una muy nerviosa y roja Jeanne,_lo has hecho muy bien, eres el mejor de tu equipo,_le dijo con una sonrisa.

-Gracias,_respondió el en tono neutro,_hasta luego,_se despidió, rezando porque no lo detuviera, se dio cuenta de que Marco los observaba desde lejos.

-Espera Hao, quiero decirte algo importante,_dijo muy muy nerviosa.

Mierda, se dijo Hao internamente, que no le dijera que lo quería, por todo lo más sagrado, eso no, no se atrevía ni a utilizar su Reishi para leerle la mente, ya que de todos modos iba a decírselo de un momento a otro.

-Pues dilo,_contestó Hao con impaciencia.

-Hao, me gustas, me gustas mucho, ¿por qué no sales conmigo?,_pregunto Jeanne desesperada.

Hao la miró sus ojos suplicantes, Yoh y Len miraban con disimulo en su dirección, sabían lo que estaba pasando a la perfección.

-Espero que se sepa comportar,_dijo con cierta preocupación Anna, pues sabía a la perfección lo brusco que Hao llegaba a ser.

-Más le vale, como haga llorar a esa mocosa se puede liar,_dijo seriamente Len.

-No seáis tan duros con Nii-chan, sé que lo hará bien, ya le di una charla por si algo de esto pasaba,_dijo Yoh confiado, ya le había dicho a su hermano que debía ser delicado para esas cosas.

Mientras Yoh defendía a su hermano Jeanne ya le había dicho a éste todo lo que sentía por él y empezó a soltar algunas lágrimas cuando Hao rechazó la invitación.

-Jeanne, escucha, mírame,_dijo Hao mientras la tomaba con cuidado de la barbilla y le secaba las lágrimas,_estás simplemente encaprichada de mi, en realidad no estás enamorada, si abrieras los ojos, quizás, verías a alguien que te corresponde,_dijo mientras señalaba a Marco que los observaba desde un árbol,_dale una oportunidad, a mi me odia, pero a ti te quiere, se enamoró de ti desde que empezó a hablar contigo.

-Creo que puedes tener razón,_dijo con una sonrisa la chica de ojos escarlata,_Hao, si todas las chicas vieran lo dulce que llegas a ser, seguramente se enamorarían más de ti incluso, te recomiendo seguir siendo un borde, aunque, me alegra saber que eres más que una cara bonita o un "príncipe azul",_dijo Jeanne complacida.

Jeanne abrazó a Hao como despedida, él correspondió a medias y la vio alejarse en dirección a Marco que miraba al moreno de la cabellera castaña con duda a lo que él contestó con un guiño de ojos, para darse la vuelta y volver a casa, quizás había perdido, pero le dio a Marco el mayor premio que cualquiera querría una oportunidad con el que era el amor de su vida.

-¿Nos vamos ya?,_preguntó Hao mirando a todas partes en busca de locas desquiciadas.

-Si, están a punto de terminar de poner repeticiones, en cuanto se den cuenta de que no vuelves a subir al escenario van a ir a buscarte, yo te cubro capitán,_dijo Len divertido.

-Oye, Len, ¿no has visto a Pili o a Horo?,_preguntó con duda, era raro que no fueran a verlos.

-Se fueron en cuanto terminastes, ¿no los vistes en las gradas?,_preguntó divertido Len.

-No me fije, intentaba no mirar a las gradas,_dijo algo sonrojado recordando las escenas de ánimo de su madre.

Len y Yoh soltaron una risita mientras que Anna rodó los ojos, Hao era un auténtico exagerado.

-Hao, sino quieres que tus admiradoras te acosen, será mejor que nos demos prisa, tus padres nos esperan en el coche,_dijo Anna mientras tironeaba de Yoh que se despedía con la mano de Len.

-Toma,_dijo Len mientras le lanzaba a Hao su bolsa,_ya te cubro yo capitán, tenemos que quedar antes de que os vayáis.

-Claro que si,_dijo animado Hao,_gracias Len, nos vemos luego.

Hao salió corriendo hacia su hermano y cuñada, seguramente su madre les dejaría pedir algo para comer y después volvería al entrenamiento, pero al menos ya tenía comprobado que daba resultado, ahora sólo quedaba continuar y tanto él como Yoh y Anna estaban deseando de saber exactamente a qué se enfrentarían.

Como costumbre quiero agradecer a Clau Asakura K por su apoyo, espero que te vaya gustando n.n

Hasta aquí el segundo cap, ya he empezado el tercero y creo que tiene mucho más salseo y más acción, pero os toca esperar sepa dios cuanto hasta que lo suba pero prometo ser más rápida, podéis dejar un review y decirme fallos, consejos si os gusta como va la historia, ya sabéis podéis escribirme toooodo lo que queráis.

MUCHAS GRACIAS POR LEER ^^