Todos los personajes de Ranma ½ son propiedad de Rumiko Takahashi.

Blue Lagoon

Summary: Un accidente en alta mar deja como resultado a dos pequeños niños perdidos en una isla alejada de la civilización ¿Cómo lograran sobrevivir ellos solos? A medida que pase el tiempo lo descubrirán de a poco. Es una UA. Basado en una película.

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Capitulo II

Aprendiendo a sobrevivir

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"Dios nos ayude" dijo el anciano mirando el cielo como petición divina. Esperando que pronto pudiera salir de esa peligrosa situación, pues nunca había tenido con el a dos pequeños que en estos momentos dependían solo de él.

Luego la noche se hizo presente. Los niños abrazados se quedaron dormidos apoyados en uno de los bordes del bote. Ya al otro día el viejo Happosai sintió un golpe en el bote. Despertó viendo una maleta flotando en el mar. La tomo y empezó a revisar las pertenencias. Tomo todo lo que le servia, esto despertó al niño, por lo que se desprendió del abrazo para acercarse al viejo.

"¿Dónde esta mi Oyaji?" pregunto el pequeño, pues pensó que a pesar de no verlo el día anterior después del accidente en el barco estaría nuevamente con su papa.

"¡Hazte a un lado niño estoy ocupado!"

El niño apretó los dientes con rabia por la tosca respuesta, le estaba cayendo mal ese viejo, pero no quiso preguntarle nada más. Después de eso Happosai encontró una lata de comida que se engullo rápidamente sin siquiera ofrecerles a los dos hambrientos peques. Los niños resignados se quedaron viendo como el día pasaba.

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Después de días sin rumbo fijo la niña acostada en el bote al despertarse sintió un olor a flores. Luego de pasarse la mano por su rostro pues el sol le molestaba la vista a pesar de estar con su sombrero, ella se levanto viendo que no muy lejos había algo que llamo su atención. Apresurada por lo que veía se acerco al anciano y le toco el hombro despertándolo al instante. Este lo hizo algo molesto por ser interrumpido su sueño pero se fijo en lo que la pequeña le mostraba. Ensancho los ojos cuando lo vio.

"¡Mire señor!" apunto ella

"¡TIERRA! ¡Estamos salvados!" exclamo feliz logrando traspasarla a los pequeños.

Llegaron a una exuberante isla tropical. Happossai decidió asumir la responsabilidad de cuidar a los niños pequeños. Los tres quedaron maravillados por lo hermoso del lugar. Había muchas aves, plantas, palmeras enormes, mucha naturaleza verde.

Ya después de buen rato revisando el lugar llegaron a un río. El viejo subió hasta alcanzar un árbol que tenia plátanos, al sacarlos los lanzo al agua. Ranma se zambullo para tomar el alimento, ya estando dentro del río saco uno y comenzó a comerlo. Estaba muerto de hambre pues habían sido 3 días sin comer ni beber nada decente. La niña por su lado estaba viendo todo lo que había a su alrededor. Sus ropas estaban algo harapientas.

Los tres estaban descalzos, el día era soleado y era de mañana. Ranma se tiro de la pequeña cascada del río con una calavera en su mano muy entretenido.

"Mire lo que encontré señor" dijo el pequeño artista marcial ante la mirada espantada del hombre.

"¿De donde sacaste eso mocoso?" le pregunto con reproche, pues al ver la cabeza de un esqueleto le dio mala espina.

"estaba allá arriba, hay muchos ¿Por que?" le dijo, el era valiente y no le preocupaban ese tipo de cosas, además sentía que ahora debía actuar como un hombre, pues le había dicho a la pequeña Akane que la protegería.

"debemos irnos de aquí, no me discutan"

Los niños no objetaron nada y se dejaron llevar por las palabras del adulto mayor. Al salir de ese lugar caminaron hasta llegar a una cima de la isla. Estaban buscando donde poder quedarse.

"¿Cuando vendrá mi papa, no lo veo?" dijo Ranma con vista hacia el mar, no veía ningún otro bote.

"No lo se, puede que pronto"

Esa respuesta dejo algo molesto al pequeño. El sabia que su padre era fuerte, no por nada el lo era también, pero como su papa lo iba entrenar en China estaba frustrado de que eso no ocurriera en mucho tiempo por estar perdido en esa isla.

Yo quería que mi vejo me entrenara para ser aun mas bueno de lo que soy ¡Kuso!

Ya caminando un poco más Akane se separo de los dos, para acercarse a una planta que le llamo la atención. Ella vio unas bayas de color rojo, eran como pelotitas muy pequeñas de color vino, se tentó a probarlas por eso arrancó una. Esto lo hizo bajo la miraba del viejo Happosai que se espanto y corrió hasta ella.

"¡NO TE COMAS ESO NIÑA, BOTALO, BOTALO!" Ranma se extraño de la actitud del viejo tan agresiva hacia la niña.

"¡Oiga que le pasa!" pregunta molesto el pequeño al ver como le grito a su amiga. Se puso a su lado.

"Escúpelo, ahora ¡Hazlo!" el viejo metió los dedo en la boca de la niña y esta por fin saco la baya de su boca.

La niña que se asusto por su reacción comenzó a llorar buscando refugio en el pelinegro, este la abrazo consolándola pues no le gustaba verla llorar y ella al recibir ese gesto por parte del pequeño se desahogo con mucha fuerza. Nunca le habían gritado tan feo en su corta existencia.

"¡¿Ve lo que hizo?! Akane esta llorando por su Culpa!" le recrimino muy enojado el pequeño Saotome con la niña en brazos. Ante las palabras del jovencito el anciano se sintió mal por su acción tan brusca con una niña tan chica como la peli-azul.

"Oe Akane…no quise ser duro contigo, es que entiéndeme, me asuste. Si comes de esas bayas te dormirás y no te despertaras nunca, son venenosas ¿Entiendes?"

"Hum…aja…" dijo aun llorando la pequeña pero siendo protegida por su amigo para que el viejo no se le acercara.

Luego de unos momentos ella se calmo.

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Ya en la noche Happossai hizo una fogata, con una tela de la maleta y varias frazadas que encontraron atándolas a los extremos en dos árboles de palmeras para hacer de techo. También hicieron con muchas hojas una especie de colchón.

Pasan varios días en donde el viejo Happossai iba enseñándoles, cómo conseguir comida, ellos buscaban frutos de mangos, guayabas, plátanos, cocos. Estos los que usaron como platos para comer el pescado que era conseguido por el viejo con la ayuda de Ranma, estos le sacaban las entrañas a los peces. El niño aprendía rápido pues al ser un artista marcial tenia la agilidad y complexión para pescar muy bien. Había creado una lanza para matar a los peces grandes y pequeños. También el viejo les enseño como aprender a construir una casa con la madera que estaba a su alcance. Juntaron varias ramas, y madera de las palmeras, Ranma corto la mayoría con sus habilidades, eso le ayudaba a estar en forma y entrenar a su manera. Les enseño a hacer nudos para sujetar las ramas. Ya al pasar semanas que se convirtieron en meses los niños estaban vestidos con la ropa interior.

Akane usaba una delgada enagua blanca, Ranma unos pantaloncillos amarillos y una playera sin mangas. Sus cuerpos a pesar de ser el de niños se estaban desarrollando, pues el joven al entrenar y trabajar como un hombre adulto consiguiendo comida y armando su choza tenía unos pequeños músculos, en cambio la niña solo tenia mas delineado el cuerpo pero a pesar de su corta edad tenia un trasero bastante bien formado que el anciano miraba sin que la niña se diera cuenta, pues para el era muy chica y se sentía un poco pedofilo al hacerlo, pero se sabia libidinoso solo que con chicas mas grandes por lo menos de 14 hacia arriba, aunque imaginaba que al crecer la niña se convertiría en una muy linda jovencita, si ya era muy bonita, debería ser hermosa cuando creciera mas.

Por otro lado Akane le había insistido tanto a Ranma en que la entrenara porque ahora tenia un motivo mas fuerte, el que ella también era una artista marcial y tenia que saber defenderse de todos los peligros que podrían haber en la isla, que eso fue suficiente para que el comprendiera y termino accediendo a su pedido. No sabia porque, pero le costaba negarse cuando ella lo miraba con esos hermosos ojos de color marrón que a el tanto le gustaban. Hacían katas, el se las perfeccionaba, corregía sus errores y se encontró con una grata sorpresa pues ella era una muy buena alumna que a pesar de tener su temperamento obedecía a sus sugerencias. De broma ella lo llamaba sensei aunque en el fondo eso lo hacia sentir orgulloso de el mismo. De cualquier forma el tenia su propio entrenamiento para adquirir mas habilidades, eso hacia que su cuerpo estuviera firme y mas duro, los dos seguían descalzos al igual que el anciano. Los niños aprendieron muchas cosas gracias a él. Sobretodo el pelinegro en cuanto a construir.

Aprovechaban el mar, nadaban juntos, Akane en un principio le confeso a Ranma que no sabía pero él le enseño logrado que ella lo hiciera muy bien al cabo de unas semanas. Tenían una choza donde se refugiaban, además de que las telas de ropa las rompían para usarlas como mantas de cama. Los niños dormían juntos. Akane al acostarse solo usaba sus bragas pues los dos eran pequeños y no sentía pudor, además aun no se desarrollaba mucho.

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Había pasado ya casi un año desde que estaban en aquella isla. A la niña le creció el cabello hasta los hombros, a Ranma un poco.

Un día el anciano se adentro al lugar en el que estuvieron la primera vez cuando llegaron. Este llego pisando fuerte pues había muchas hojas en el camino, trato de ver cualquier cosa distinta. Llego al lugar en cuestión, se acerco, pero al hacerlo queda horrorizado al ver sangre y carne encima de una gran roca. Se imagino que debió ser de alguien.

Asustado llego ya en la tarde donde estaban los dos pequeños. Ellos estaban felices jugando con ropa de la maleta aparentando ser adultos. Ella traía puesta ropa de mujer adulta, Ranma la misma pero de hombre grande.

Al verlos se acerco a ellos muy agitado por la larga carrera de venir del otro lado de la isla que es muy lejos de donde estaban.

"Ranma, Akane quiero que me prometan algo"

"jajajajajja ¿Eh….?" Dijo Ranma saliendo del estado de risa

"Quiero que me prometan que jamás irán al otro lado de la Isla ¿De acuerdo?" les dijo muy seriamente "ahí pasan cosas espantosas ¡Oyeron!"

"¿que cosas señor Happossai?" pregunto el niño

"si ¿que cosas?" secunda la niña

"Ahí vive el hombre malo"

"¿El hombre malo?" pregunto curioso Ranma, pues el no era temeroso de los cuentos de terror que solía escuchar de los adultos.

"Si, ¿No sabes lo que pasa cuando el hombre malo se encuentra niños pequeños como ustedes Eh…?" los niños lo vieron con cara de interrogación para que les diera la respuesta.

"Se los come, se los mete en su gran boca y los mastica comiéndoselos con huesos y todo" Akane se asusto por tal revelación, así el viejo continuo ante la asustada mirada de ella, aunque Ranma no sabia si creerle o no.

"¿Saben lo que es una ley?" pregunta, ellos entendiendo asintieron "Pues esa es una ley, queda prohibido ir hacia el otro lado de la Isla" demando.

Los niños solo asintieron otra vez dejándoles en claro que harían lo que les ordeno el anciano, pues ellos eran pequeños y creían en lo que les decía. Solo que Ranma estaba un poco reacio a hacerle caso pero prefirió hacerlo solo porque Akane le dijo.

Bueno si ella le cree, por algo será ¿No?

Ya en una noche de fogata Happossai estaba borracho. Como muchas en los cuales los niños veían como cantaba haciéndolos reír pues el anciano estando embriagado solo se comportaba como un tonto sin inhibiciones. Eso paso varias noches. El viejo tenía su propio barril de licor del cual no se despegaba.

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Una mañana.

Ranma se despertó. A su lado estaba Akane durmiendo teniendo su cabeza apoyada en el brazo derecho del niño, ella al sentir movimiento le dio la espalda. Al levantarse el jovencito se dio cuenta de que el anciano no estaba, comenzó a buscarlo adentro y fuera de la playa pero no lo vio por ningún lado. Volvió a la choza.

La niña también despertó por la claridad de la mañana.

"Ranma ¿Vamos entrenar hoy?" pregunto interesada, pues quería hacer una kata que no ha podido lograr.

"después, ahora vamos a buscar al viejo, debe estar todo borracho" el salio a la playa y saca un binocular, también estaba dentro de la maleta, lo usaba viendo una parte de la isla que estaba alejada y separada por el mar así que junto con Akane se subieron a la balsa para buscarlo "Oe ¿Para que llevas eso?" pregunto el niño al ver un collar de flores hecho por la niña. Ella también había aprendido a hacer cosas con sus manos y en este caso con ramas de hojas especiales muy delgadas.

"es que cuando lo encontremos se lo pondré en su cuello, apuesto que no le gustara jajajaja cuando despierte con esto puesto" el también rió ante su idea.

Al llegar se bajaron del bote tomados de la mano feliz por la travesura que harían con el anciano. A la distancia lo vieron tirado boca abajo en la playa con el barril de licor a su lado abrazándolo. Amaba el licor. La niña se agacho poniéndole su creación en la cabeza, aun riendo por su ocurrencia.

"Señor Happossai despierte" dijo riendo la niña

"Somos nosotros" dijo Ranma pero no hubo respuesta alguna por parte del hombre mayor.

"¡Despierta, despierta, despierta!" exclamo risueña la peli-azul.

Ranma al no ver reacción otra vez su instinto de Artista marcial le dijo que algo andaba mal. Por lo mismo se inclino y lo volteo. El chico sintió como su cuerpo tembló al ver el cuadro ante sus azules ojos. El hombre estaba tieso, morado con los ojos abiertos al igual que su boca de la cual salió una araña.

"¡AHHHH!" grito la niña, esto impacto tanto a la pequeña Akane que se desmayo siendo tomada por Ranma en brazos.

"¡Akane!" dijo asustado por verla inconciente, pero se obligo a tomar las cosas con calma. La dejo en el suelo y se acerco a revisar al viejo. Noto que al costado de su espalda había una herida muy fea, era morada con salpullidos amarillos, con sangre, pensó que a lo mejor lo había mordido un animal venenoso. Su cuerpo tenía varias manchas rojas. Espantado por ver el estado del cuerpo lo dejo ahí. Luego volteo y se dirigió a tomar otra vez a la niña en sus brazos, esta no pesaba nada por eso se le hizo fácil cargarla. El niño entendió lo que había pasado. Se llevo a Akane de vuelta al bote, la dejo ahí para luego remar de regreso a su choza. El aun estaba impactado pero logro controlar su sorpresa por el hallazgo del cadáver. Su papa le había enseñado en sus duros entrenamientos a ser valiente, pero era la primera vez que veía algo así.

¡Oh…no! el anciano murió…El era bueno con nosotros…Ahora…ahora yo cuidare de los dos Akane, lo juro y cumpliré la promesa que le hice a ella de cuidarla, la protegeré, sobretodo ahora….y también aunque no me caía muy bien el viejo libidinoso cumpliré con la promesa que le hicimos al señor Happossai…lo haremos

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En la noche…

"No llores…no tengas miedo Akane" le decía el menor de los Saotome a la niña que estaba en frente de el apoyada en la pared de bambú de la choza, ella estaba muy triste.

"¿Que…que será de….no…no…nosotros ahora…Ranma?" sollozaba la niña

"Yo te cuidare Akane, no te preocupes"

"¡Ranma!" exclama llorando fuerte, ella le había tomado cariño al anciano, por eso era doloroso que el ya no estuviera con ellos. Ranma la consoló y abrazo por un largo rato.

"llévame de aquí Ranma, no quiero estar aquí"

"Pero…"

"¡p-por favor!" le dijo suplicante, ante esa mirada el niño no pudo evitar ceder.

"De…de acuerdo"

Al otro día…

Cumpliendo la petición de la niña Ranma comenzó a recoger todo lo que podía. Tomaron todas sus pertenencias, las pusieron en el bote y buscaron un nuevo lugar donde vivir. El pequeño de ahora 9 años remó hasta encontrar otro lugar de la isla para que fura su nuevo hogar.

"¡Mira Akane!"

"¡Ranma ese lugar esta perfecto!" dijo viendo una hermosa playa

"Será un buen sitio para quedarnos" apoyo el pelinegro

Ya instalados los dos pusieron en practica todo lo aprendido con el anciano, buscaron comida reuniendo mucha, usaban las hojas para poner algunos alimentos, también buscaron muchos cocos, obtenían leche exprimiendo la pulpa de este, porque se encontraba en su cavidad interior cosa que el anciano les enseño muy bien, pues el les dijo que era vital para ellos que eran niños. Luego utilizaban la cáscara de coco como plato o recipiente para el agua o comida.

Después de haber tomado la leche hicieron una fogata para asar a los peces que cazaron, en realidad era Ranma el que lo hacia con su lanza. Hicieron su hogar con las ramas, madera de palmeras, bambúes, que lijaba el pelinegro usando todo su ingenio. Sacaban las grandes hojas de las palmeras, las abrían para así usar varias como techo de su choza atándolas firmemente. Hasta que de a poco lograron tener una mejor de la que tuvieron cuando estaban con Happossai.

Nadaban desnudos los dos en el mar adentrándose mas a las profundidades, ellos se miraban sus cuerpos, viendo que eran diferentes en la parte de sus caderas pero se sentían tranquilos sin ninguna vergüenza porque aun eran muy niños. Preferían seguir maravillándose con lo bello del panorama al llegar hasta el fondo del mar.

Pasaron días…

Semanas…

Meses…

El tiempo…

…comenzó a avanzar.

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つづく...

¡Hola!

Bien, aquí va la segunda entrega de este fic.

No creo que sea muy largo. Pero espero me apoyen.

Espero comentarios de todo tipo, la honestidad siempre es muy buena, les mando un saludo y nos vemos en el siguiente que no será tarde, en estos días lo subo.

n.n

Bye.

Atte.

Akane Tsukino de Kou.