La gran mayoría de las ciudades se dividían por distritos, de los cuales cada uno de dedicaba a cierta actividad. En la ciudad de Kumamoto cerca del distrito 20, una joven pareja de betas se hizo bastante conocida al traer al mundo a unos sextillizos.

Desde un principio, Matsuyo sabía que tendría un embarazo complicado, considerando desde que le habían notificado que se encontraba esperando sextillizos, junto con su pareja Matsuzo, visitaron a tantos médicos como pudieron, pero todos le decían exactamente lo mismo. lo recomendable es que aborte, o su salud peligrara.

Tantas veces escuchando la misma frase, que ya comenzaba a fastidiarles…. Comenzaban a creer que los médicos tenían razón, pero no le podían hacer esos a sus hijos, por dios eran sus pequeños, ni siquiera habían conocido el exterior, pero ya sabían de la crueldad del mundo en que vivían.

Fue hasta que cierto día al distrito llego un médico proveniente de la capital, se rumoreaba que pertenecía al grupo de betas que iniciaron con los experimentos, los causantes del problema. Más para la joven pareja este era su última oportunidad, en caso de que el doctor dijera lo mismo que sus colegas, le pedirían que realizara el aborto.

Después de un tiempo el doctor Dekapan se había interesado en el caso de los sextillizos, ver casos como esos eran muy extraños en sus tiempos, junto con su asistente Chibita se encargarían de que los bebes conocieran el mundo. En cierto modo sentía que era su deber, al ser uno de los principales causantes del dilema actual.

Con el paso del tiempo y después de muchas complicaciones, los sextillizos habían nacido, todos se encontraban en perfectas condiciones, una hazaña digna de admirar. Pero la que no corrió con tanta suerte fue su madre, el parto de por si fue complicado, dejándola muy débil de salud.


Tanto Dekapan como Chibita le habían tomado cariño a la pareja, misma razón por la que le habían ofrecido que vivieran con ellos, en lo que la madre se mejorara. Además, aún tenían que realizar una prueba más, debían de averiguar a qué raza pertenecía cada uno.

Mientras los ahora padre esperaban los resultados, decidieron nombrar a sus pequeños, - dime…. ¿Qué nombre crees que le vendrá mejor? - preguntaba Matsuyo, a pesar de estar cansada, nada evitaría en darle nombre a sus hijos.

-No lo sé…. Me gustaría algo que no fueran tan complicado, además de que rimara con nuestros nombres, ya sabes algo que nos identificara-

-Mmm… ¿Qué te parece Matsu?, es muy bonito, además es el inicio de nuestros nombres, pero debemos adecuarlos para ellos, mmm-

De repente Matsuzo toma a uno de los bebes, específicamente al primero en nacer, alzándolo con una gran sonrisa dice, - entonces… que te parece Osomatsu…. Es un lindo nombre. -

A Matsuyo le agrado el nombre y entre ambos decidieron los nombres restantes.


A pesar de tener los resultados enfrente suyo no podia creerlo…. era la cuarta prueba que realizaban y todas daban el mismo resultado. Tanto Chibita y Dekapan se miraron desconcertados, simplemente no podían creerlo, por miedo decidieron ocultar la información, querían estar completamente seguros de aquello.

Así que se dirigieron donde se encontraba la familia, pudieron apreciar como cada uno de los padres sostenían un par de ellos, mientras que los dos que faltaban yacían en la cuna completamente dormidos, cierta escena enterneció al doctor al percatarse que estos bebes se encontraban tomados de la mano, y no se veían que se quisieran soltar.

Estuvo un buen rato observando la imagen, fue hasta que Matsuyo lo saco de sus pensamientos para darse cuenta que debía de avisar los resultados de las pruebas.

-Doctor Dekapan, ¿está todo bien?, dígame…. ¿A qué raza pertenecen nuestros pequeños? -

A pesar de tener la respuesta no fue capaz de decirla, quería estar 100% seguro de que fueran verdaderas, más fue Chibita quien respondió a la pregunta, - descuide Matsuyo-san posee unos lindos betas, no hay de qué preocuparse. -

Esas simple palabras fueron suficientes para que la joven pareja pudiera relajarse, ya sabían la respuesta, por lo general todos eran betas, pero tan solo querían corroborarlo.

En cambio, Dekapan mantenía un debate interno, decidió que una vez seguro de los resultados, ya encontraría el momento indicado de contarles la verdad.


Con el paso del tiempo, dicho momento fue quedando en el olvido… de por si los sextillizos se comportaban como cualquier beta, pensó que quizás no era necesario revelar la verdad.

Cuando habían cumplido la edad de quince años, la salud de Matsuyo se fue agravando, además los hermanos habían perdido a su padre producto de las revueltas que había en el distrito. Hace no más de dos años, un grupo de rebeldes se habían alzado antes las autoridades.

Tan solo eran un grupo de betas que creían firmemente que ya no tenía solución alguna, que la extinción estaba cerca. Y no era para menos, los nacimientos de omegas habían cesado, y cada vez los embarazos de las betas era cada vez más riesgosos.

Fue en ese momento en que Dekapan decidió de que ya era momento de hablar, reuniéndose con la madre en la habitación de ella, de por sí ya no tenía las fuerzas suficientes para mantenerse de pie, - Matsuyo-san…hay algo que debo decirle…me hubiera gustado que estuviera su esposo vivo, pero…-, por más que intentara hablar, simplemente las palabras no salían de su boca.

-Intenta decirme que no son todos betas- esta vez fue la mujer quien hablo, dejando a un sorprendido doctor.

-¿C-como es que lo s-supo? - decía aun asombrado, se suponían que solo él y Chibita sabían de las verdaderas razas a las que pertenecían cada uno de los hermanos.

-digamos que instinto de madre, no lo sé realmente. Pero dígame, ¿acaso alguno es un omega? - el dolor en el pecho crecía, debía de existir algún motivo por el que haya escondido la verdad, más no podría imaginar lo que le pasaría a su pequeño si es que resultase ser verdad, no sabría cómo reaccionaría la gente al enterarse de que existía un omega entre ellos.

- Osomatsu- fue lo único que soltó Dekapan, sentía que había traicionado la confianza de sus amigos, ya que con el tiempo les tomo cierto cariño, llegando a considerarla como su familia.

- en realidad tres de ellos son betas, como sabes Osomatsu es un omega, y esto te sorprenderá, pero dos de tus hijos son Alphas, aunque no han demostrado sus dotes aun- decía entre risas, talvez no fue tan buena idea ocultar la identidad de los Alphas.

-descuida… me alegro que por lo menos tendrán alguien quien los cuide cuando ya no estemos jeje- trato de reírse, pero una fuerte tos comenzó a atacarla acompañada de pequeñas manchas de sangre, era normal verla en esas condiciones, indican que ya no le quedaban tanto tiempo.

-no tienes de que preocuparte…. Prometo cuidar de ellos, en especial de Osomatsu…. Me encargare de que nadie se entere de su condición. No permitiré que sea un sujeto de experimentos de la capital - dicho esto, pudo ver como Matsuyo dejaba escapar un último suspiro junto con una gran sonrisa, a pesar de haber hecho lo imposible por tratar de mejorar la salud, nada funciono, el parto había dejado consecuencias irreparables en su salud, y su cuerpo ya no lo soporto más.

Su cabeza era un revoltijo de ideas, como decirle a un grupo de niños que su madre acababa de fallecer mientras ellos se encontraban realizando las rondas junto a Chibita, ni siquiera pudieron despedirse. Deseo nunca haber propuesto el experimento, talvez así, la familia hubiera tenido una mejor vida.

….

Con el paso de los años los sextillizos fueron formando sus propias personalidades, teniendo un cambio completamente diferente. Todomatsu opto por una actitud despreocupada además de poseer toques afeminados, en ocasiones podia llegar a ser muy manipulador. Por lo general era llamado Totty, pero solo por su familia.

Jyushimatsu era el más imperativo de todos, algunos incluso llegaban a dudar de que realmente fuera un beta por el comportamiento enloquecido que poseía. Además de tener siempre una gran sonrisa en su rostro.

Ichimatsu poseía una actitud depresiva, se consideraba un amante de los gatos, en ocasiones mostraba actitudes masoquistas. Tenían una muy buena relación con los dos menores.

Choromatsu fue el que tuvo el cambio más radical, a pesar de ser considerado como la voz de la razón entre los hermanos, poseía un ego bastante grande, además de poseer una gran inteligencia. Esto hizo que comenzara a ver a los demás como seres inferiores, a excepción de sus tres hermanos menores y su hermano mayor, por alguna razón sentía una gran rivalidad con el segundo de ellos.

Karamatsu era considerado como el guardián de cada uno de ellos, era capaz de hacer cualquier cosa con tal de verlos felices. Era muy sobreprotector con cada uno de ellos, en especial con su hermano mayor, algo dentro le decía que debía de protegerlo a toda costa.

Y por último estaba Osomatsu, el mayor de todos, al igual que Totty, poseía una actitud despreocupada además de ser a veces un inmaduro y egocéntrico. Dekapan aún no podia creer que el fuera el omega de los sextillizos, si los recordaba bien, estos eran más sensibles y débiles en comparación a las otras dos razas, sin contar que poseían instintos maternos innatos. Pero pareciera que el fuera la excepción.

Prefirió no darle mayor importancia al asunto de las personalidades, en lo que tenía de que preocuparse realmente era en los supresores para Osomatsu, en cualquier momento podría entrar en celo, si eso ocurriese estarían en serios problemas.

Mando a llamar Chibita, mientras recordaba el asunto de los supresores, se acordó que hoy era el cumpleaños número dieciocho de los sextillizos. Recordó que hace tiempo, cuando sus padres aún seguían con vida hablaban de una forma de diferenciarlos, más fue Matsuzo quien sugirió que usaran los colores.

Una vez reunidos todos, Dekapan hizo entrega de los que serían su color característico a cada uno, si los pensaban bien cada color los identificaba perfectamente, Totty era el color rosa, de inmediato se le vino las actitudes femeninas que tenía. Jyushimatsu le correspondía el amarillo, era como ver un sol resplandeciente andante.

A Ichimatsu le toco el morado, talvez sea por la extravagante personalidad que tenía, a Choromatsu le toco el verde, muchos asociaban este color a la armonía, cosa que difiere un poco de la personalidad del chico.

Para Karamatsu fue el azul, el implicaba la confianza algo digno de destacar del segundo Matsuno, además de también representar autoridad, un rol que tomaba perfectamente el segundo, pero por alguna razón con sus hermanos no podia hacerlo.

Y por último estaba el color de Osomatsu, el rojo, un color de por si pasional, el rojo simboliza el amor, algo en que Osomatsu no era muy destacado. Aun así, recibió el regalo sin rechistar, estos habían sido elegidos por sus fallecidos padres, por ende, nadie tenía el derecho a reclamar.

Tratando de olvidar los sentimientos tristes, se dispusieron a celebrar, se encontraban en familia, no tenían motivo para estar tristes, sus padres siempre estarían con ellos después de todo.

Para los hermanos Matsuno la familia era un tema sagrado para ellos, algo sumamente importante para ellos…. O eso creían antes de haberse enterado de la verdad.


N/A: Puede que ahora parezca latero y fomeque, pero es necesario para la historia... Si les gusta bien por ustedes, nos leemos.