La lluvia caía con fuerza sobre los tejados de las casas, las calles estaban repletas de agua, sin autos a la vista
La lluvia es tu gran y fiel compañera
Eso era lo que ella siempre decía, por eso ahora se encontraba caminando bajo la lluvia por las desiertas calles, dejando que sus pies la guiaran bajo la lluvia cristalina que se cernía sobre ella, con el viento ondeando su cabellera dorada
A ella le encantaba disfrutar de la lluvia. Pero como siempre hay alguien que huye de ella y busca un refugio para no mojarse, como también hay alguien que la disfruta en su llegada, que la admira por la ventana y que la siente en cuerpo y alma.
El tamboreo de la lluvia en el techo como uno de los mejores somníferos. O el frescor de ella en la piel, algo que revitaliza. Eso sin duda era maravilloso y era una de las muchas razones por las que le gustaba la lluvia
Además de que la lluvia siempre la había cautivado. La creía romántica; simple. La simpleza de la lluvia. Que para ella era una poesía. La lluvia es como la novia; que muchos pueden ver pero pocos describir
Pero claro no muchos la ven así; la mayoría de la gente corre de la lluvia como si esta mordiera o fuera una de las peores plagas
Sin razón alguna comenzó a dar vueltas y saltos, su cabello estaba completamente empapado, por lo que se pegaba a su rostro dificultando su vista. Además de en el lugar en donde estaba había mucho barro y era demasiado resbaloso; más eso para ella no era importante
Quería disfrutar de la belleza de la naturaleza
Un mal pasó y fue a parar al barro; el golpe no fue duro ni nada; ella estaba perfecta, rio y se levantó con cuidado
-¿CUAL ES TU PROBLEMA?- la chica lo miro como si recién se hubiese dado cuenta de su presencia y le sonrió.
-no tengo ningún problema, gracias... es solo que esto es lo más maravilloso del mundo- dijo girando con los brazos extendidos y riendo
-¡ESTAS LOCA!- le grito el chico; era rubio, de ojos azules y tez blanca, su rostro mostraba enojo
Una idea cruzo por su cabeza
-vamos ven a bailar conmigo- le invito, él joven acepto.
Así se la pasaron un gran rato, entre bailes bajo la lluvia, risas y miradas dulces; olvidándose de todo y de todos; parecía que se conocieran de años, pero esta era la primera vez que ambos se veían, pero; pero eso ahora parecía no importarles.
Él coloco un mechón de cabello que caía en su rostro, la miro a los ojos con una mirada dulce y agradecida; ella le dio una sonrisa que fue correspondida; luego de un gran rato de estar bailando se tiraron en el barro mirándose a los ojos
-¿por qué estabas tan enojado?- le pregunto algo curioso
-es que he tenido un mal día-
-"Puede estar tormentoso hoy, pero no puede llover por siempre. Todo estará bien"- dijo dándole una sonrisa- ¿sabes lo que me gusta de la lluvia?-
Él solo nego
-Nada como arrojar el paraguas y sentir las gotas de lluvia acariciar tus mejillas, sentir la lluvia caer sobre tu piel al salir a la calle cuando tienes un mal día, sentir que las miles y miles de gotas de agua golpean tu piel y por sobre todo sentirte viva-
Miro directamente a los ojos de él y la sonrisa que le dio hizo latir su corazón muy rapido
Ese era un hermoso recuerdo que atesoraría por siempre sin duda alguna porque eran momentos así los que se grababa en sus recuerdos y causaban felicidad en ella.
