Hola, aquí va el segundo capítulo del fic. Que estén bien.
Cuidado con lo que deseas
Rin lentamente fue abriendo los ojos. Lo primero que vio al hacerlo fue un techo blanco y desconocido, parpadeó algunas veces confundido antes de que llegaran las memorias de su última batalla.
- ¡Yukio! – Se levantó de golpe, pero cuanto odió hacer aquello. Un horrible dolor se apoderó de todo su cuerpo cortándole la respiración por algunos segundos. – Qu… qué…
Quiso acostarse nuevamente, pero el dolor se lo impedía. ¿Qué estaba pasando aquí? Nunca antes había sentido tanto dolor en su vida ¿por qué había incrementado tanto?
- Yu… - Trató de llamar a su hermano, pero el dolor era tan insoportable que sólo podía emitir quejidos. Ni siquiera en los tiempos en que los poderes de demonios se encontraban sellados había sentido tal cosa.
Yukio lentamente apareció por una puerta y se detuvo al ver a su hermano sentado.
- ¡Nii-san! – Iba a correr a verlo, pero al percatarse de la expresión de dolor de Rin buscó una enfermera mientras se acercaba a su hermano para tratar de acostarlo en la cama.
Una joven, junto a Shura y Mephisto aparecieron para ver el estado de Rin. A los pocos segundos llegó el doctor, la enfermera habló con el profesional y este le inyecto algo al suero de Rin. Al pasar los minutos los quejidos de dolor fueron pasando lentamente y Rin pudo estar tranquilo en su cama.
- Yukio ¿estás bien? – El hermano menor no evitó sonreír al escuchar la pregunta. Rin era el único que podía preguntar por la salud de otra persona estando el en peores condiciones.
- Sí.
- ¿Los demás?
- También lo están. – Respondió Shura mientras le golpeaba con suavidad la cabeza oscura del hermano mayor. Rin ensanchó la sonrisa, pero con los medicamentos se encontraba un poco mareado y finalmente volvió a quedarse dormido.
El silencio envolvió el lugar por algunos minutos.
- Una vez más me sorprende Yukio-sensei. – Mephisto observaba con cierta sorpresa el cuerpo humano de Rin. – Me pregunto qué precio tienes que pagar por semejante barbaridad.
- No es una barbaridad y el precio ya fue pagado. – Yukio observó con seriedad al director.
- ¿En serio?
- Liberé al genio.
- ¿Qué? – Ahora fue el turno de Shura para hablar. - ¿Acaso estás demente? ¿cómo se te ocurre liberar a un genio, sobre todo de esa categoría?
Yukio miró a otro lado y apretó los puños. Mephisto observaba la escena sin mucho interés, en realidad se encontraba concentrado en el cuerpo dormido de Rin.
- Mmm… entiendo. – Mephisto suspiró con pesar. – Es una lástima, pero así es como lo ha deseado el hermano menor.
- ¿Qué quiere decir? – Yukio no parecía
comprender.
- Ya lo verás por tu cuenta. – Sin más el director dio media vuelta para retirarse. – Dile a Rin que puede seguir estudiando en mi escuela, pero no estoy muy seguro que pueda seguir preparándose para ser exorcista.
- ¿Por qué dices eso? – Shura no comprendía.
- Después podremos seguir hablando, cuida de tu hermano Yukio.
Y sin más palabras Mephisto se fue. Shura movió sus cabellos con notoria frustración.
- ¡Ahh! ¡Pero qué demonios! – Suspiró y luego miró a Yukio. – Sabes que debo comunicar esto a los de arriba.
- Sí.
- En caso de cualquier cosa me puedes llamar.
- … - Yukio la observó un momento y luego sonrió. – Gracias Shura.
- Gracias y una mierda.
La pelirroja también se retiró, dejando a los gemelos solos. Yukio se dedicó a observar a su hermano. Levantó su mano para tocar sus orejas, eran normales, luego bajó un poco las sabanas para buscar algún rastro de cola, pero no había nada y finalmente buscó alguna señal de los colmillos demoniacos que tenía, pero sólo se encontró con una dentadura perfectamente normal.
Tan normal como la de un simple humano.
Sonrió ante sus pensamientos. Lentamente llevó sus dedos hasta los labios de Rin y los acarició con suavidad. Muchas cosas cambiarían de ahora en adelante, pero estaba seguro que serían para mejor.
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Un mes ha pasado luego de aquel encuentro y Rin al fin tendría el alta.
Para el pobre hermano mayor aquello fue un infierno, nunca en su vida había pasado tanto tiempo encerrado en un hospital. Ni cuando sus poderes de demonios seguían sellados estuvo tantos días.
Era tan desesperante. Pero al menos pudo divertirse en las tardes cuando sus amigos venían a verlo. Yukio siempre estaba a su lado así que tampoco estaba solo.
- ¡Al fin! ¡Libertad! – No evitó gritar el mayor de los Okumura al sentir el viento del otoño en su rostro mientras salía del hospital. Yukio a su lado sonreía al ver el espectáculo.
- Ahora que eres humano tus heridas no sanan tan rápido como antes.
- Sí, sí. – Rin lo observó con molestia, pero luego sonrió. – Ya quiero llegar a la casa y comer algo de verdad. ¡En el hospital no había nada bueno!
- ¿Quieres que vayamos de compras?
- ¡Eso sería genial! De seguro todas las cosas que estaban en el refrigerador se pudrieron.
- Bueno. – Yukio miró a otro lado con seriedad. – Sólo iba a casa para cambiarme de ropa.
- Sí. – Rin giró su cabeza hacía otro lado para no toparse con el rostro de Yukio. – Me alegra que no me dejaras sólo Yukio.
- ¿Eh? – Rápidamente Yukio miró a Rin, pero este se encontraba riendo y parloteando de otras tonterías. Sin más los gemelos continuaron su camino.
Ya con toda la mercadería lista ambos hermanos entraron, Rin rápidamente llevó las bolsas a la cocina para saludar a Ukobach y a Kuro. Yukio por su parte fue a la habitación para cambiarse de ropa.
- ¡Ukobach, Kuro! ¡Ya estoy aquí! – Gritó con una sonrisa, realmente los había extrañado.
Ambos familiares corrieron a su encuentro con una gran sonrisa. Rin sonrió en respuesta al ver a Kuro y lo levantó feliz.
- ¡¿Cómo has estado Kuro?!
- ¡Rin! – Maulló el gato demonio feliz.
- ¿Qué me cuentas? ¿Qué hay de bueno? – Rin seguía sonriendo mientras dejaba a Kuro en el suelo y comenzaba a guardar las cosas. – Por cierto ¿dónde está Ukobach?
Kuro miró confuso a Rin, Ukobach estaba al frente de Rin moviendo sus manos para ser visto por el joven.
- ¿Rin no puedes ver a Ukobach?
- ¿Eh? – Rin se concentró en ver a Kuro. – Kuro ¿por qué sólo maullas?
Kuro se sorprendió por ese comentario.
- ¡Rin no juegues conmigo!
- Kuro… - Rin siguió viendo a su familiar y sin quererlo botó la bolsa que sostenía. - ¿Me estás hablando verdad?
- ¡Claro que sí!
Y Kuro hablaba y hablaba, pero Rin sólo escuchabas maullido tras maullido sin entender. Su expresión alegre lentamente fue borrándose de su rostro, su cuerpo tembló en ansiedad y confusión.
- Kuro, mueve la cabeza si Ukobach está aquí. – Vio como el felino movía la cabeza rápidamente. – Los temblores de Rin lentamente aumentaron. – Indícame con la cola en donde está ubicado.
Kuro rápidamente indicó una dirección, justo al frente de Rin. Este abrió los ojos en sorpresa, no veía ni rastro del familiar de Mephisto. Levantó la mano tratando de sentir algo, pero nada.
- Ukobach, lo siento pero ya no puedo verte. – Rin trató de sonreír, pero su expresión mostraba la tristeza que sentía. – Lo siento Ukobach.
El familiar tomo con sus manos la mano de Rin, tratando de que el ahora humano pudiera sentir su calor. Kuro observaba la escena con tristeza, ya no podría ser escuchado por Rin y por lo tanto ya no conversarían como antes, aunque Ukobach era el que se llevaba la peor parte al no ser visto por Rin. Maulló con dolor por lo que le sucedía a su amigo, a Rin y a él.
- Lo siento… - Rin ocultó el rostro con su cabello, no sentía las manos del familiar en la suya, tampoco podía verlo. La imagen de Yukio vino a su cabeza y una pequeña esperanza creció en su interior.
- Yukio… Yukio puede que sepa de algo para poder verlos nuevamente.
Sin esperar respuesta, aunque sabía que ya no la tendría, corrió hasta el dormitorio.
- ¡Yukio!
El menor de los Okumura saltó ante la repentina aparición. Iba a retarlo cuando vio el rostro serio de Rin.
- ¿Qué sucede nii-san?
Rin le contó la situación, Yukio lo escuchaba con seriedad, pero por dentro se quería golpear. Era obvio que Rin ya no podría ver a Ukobach u a otras cosas paranormales, después de todo ya no tenía la visión de mitad demonio, lo mismo que con Kuro, ahora Rin era un humano cualquiera, no escucharía al demonio nuevamente… o quizás.
- Nii-san puede que haya una forma de que los veas y escuches otra vez.
- ¿En serio? – Los ojos de Rin brillaron de emoción. Yukio sintió su pecho contraerse por la culpa, nunca se había puesto a pensar en lo que Rin sentía respecto al ver y hablar con los espíritus y demonios. Le sonrió con cariño.
- Si ¿recuerdas el primer día de clases?
- Ahm… si es de materia, lo más seguro es que no.
Rin miró a otro lado avergonzado, Yukio suspiró.
- Escucha, en el primer día pregunté por cierto rito de iniciación* ¿recuerdas que no todos podían ver los demonios u espíritus, pero que había una forma rápida de poder cambiar eso?
- ¡Oh! Lo recuerdo, justo en ese momento tuvimos una pelea con esas cosas.
- Exacto, puede que si tienes contacto directo con uno de ellos puedas verlos y escucharlos nuevamente.
- Waaa ¡Intentémoslo!
Sin perder tiempo ambos hermanos fueron hasta las salas en donde estudiaban los exorcistas con ayuda de la llave de Yukio.
Yukio condujo a Rin a un lugar en donde se solían colocar demonios de clase baja y esperaron. Muchos demonios fueron reuniéndose lentamente, Yukio los tomó y se acercó a Rin.
- ¿Listo nii-san?
- Cuando quieras.
Yukio lanzó a los demonios sobre Rin, pero el mayor de los Okumura no hizo nada. Los demonios volaban de un lado a otro en el cuerpo de Rin, otros se encontraban en su cabeza y piernas, pero Rin no podía sentirlo.
- ¿Ya lo hiciste Yukio?
- Si… pero…
Rin miró a todos lados con emoción, pero la sala se mantenía como siempre, su alegría lentamente se fue apagando.
- No funciona.
- No lo entiendo nii-san, se supone que esto debería funcionar.
- Oh y claro que funciona. –Ambos hermanos saltaron al ver a Mephisto frente a ellos. – El problema es otro.
- ¿A qué te refieres? – Rin comenzaba a ponerse nervioso.
- Dime algo hermano menor ¿cuál fue exactamente el deseo que le pediste al genio?
- ¿Eh? – Ambos hermanos no parecieron entender la pregunta.
- Pues eso, quiero las palabras exactas de tu deseo.
- Pues… - Yukio trató de hacer memoria. - Deseo que mi hermano sea un simple humano, eso fue lo que dije.
- Ya veo. – Mephisto observó de Rin a Yukio. – Y eso es lo que Rin es ahora, sólo un simple humano.
- ¡Explícate! – Rin no entendía nada, pero no le gustaba el tono con el que hablaba ese director.
- Un humano cualquiera tiene muchas limitaciones, en cambio los humanos "especiales" – Mephisto levantó las manos para hacer unas comillas con los dedos para remarcar aquella palabra. – Pueden hacer otras cosas.
- Eso quieres decir que nii-san no… - Yukio no quería terminar la idea.
- Así es, Rin nunca será un humano especial, fuera de lo común, genio u otra cosa, porque tu deseo, Yukio-sensei, especificó que Rin debía ser un simple humano. – Mephisto sonrió. – Y un simple humano será Rin hasta el día de su muerte.
- ¡No entiendo nada! ¡Yukio qué diablos dice este payaso! – Rin no quería preguntar, pero necesitaba respuesta y la verdad.
- Nii-san… - Yukio se veía derrotado y eso sólo empeoraba la situación para Rin.
- Significa que nunca podrás verlos o escucharlos Rin. – Mephisto miró directamente a los ojos de Rin. – Que no podrás mejorar tu condición física, que no serás un genio, que no resaltarás en nada… que no serás un exorcista porque eres únicamente un simple humano y esa clase de persona no superan nada.
- ¿Qué? – Rin miró a Yukio con una sonrisa rota. - ¿Esta bromeando verdad?
- Lo siento nii-san. – Yukio no pudo enfrentar la mirada de Rin y la ocultó. El corazón de Rin se rompió ante esa respuesta y su expresión reflejó el dolor que sentía en estos momentos.
- Ellos… eran mis amigos… al fin tenía amigos. – Susurró con pesar el mayor de los Okumura. – Al fin tenía… amigos…
- Nii-san. – Yukio trató de tocar a su hermano, pero este lo rechazó con fuerza.
- Yo… - Rin no podía pensar en estos momentos. – Necesito estar solo.
Sin más se retiró de la habitación. Yukio se quedó en la sala y Mephisto desapareció con la misma rapidez con la que se mostró al principio.
Yukio apretó los puños con fuerza y se mordió el labio con rabia. Si, Rin no vería de nuevo a esas cosas, pero era humano. Era normal y ya nada lo perseguiría. Sabía que con el tiempo Rin lo superaría, después de todo, aquello era un pequeño sacrificio por tener a Rin seguro y Yukio siempre se mantendría al lado de su hermano.
Aquello sólo era una pequeña consecuencia de su deseo, pero sabía que podrían salir adelante.
Continuará...
* Nii-san: preferí dejar este término. Significa hermano mayor.
* Yukio-Sensei : lo mismo de arriba. Es una forma de decir que es profesor.
* Rito de iniciación: bien, esto no lo recuerdo muy bien xD pero aparece en los primeros capítulos del manga y de la serie.
¿Les gustó?
¿Lo odiaron?
Cualquier cosa me escriben.
Hasta el siguiente capítulo.
