MAGIC
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En el primer cumpleaños de Itachi que asistió, ¿habrá sido cuando cumplía trece? Los recuerdos eran muy vagos en ese entonces y unas fugaces imágenes pasaban por su mente. Un tiempo que creyó que nunca participaría en ese tipo de fiestas infantiles y se encontró frente a la puerta de la casa de los tíos de Itachi, donde este vivía junto con su hermano.
"¡Hey, tú debes ser amigo de Itachi-kun! ¿No es así?"
Le saludó esa vez una mujer castaña de agradable ver, que pronto supo se llamaba Rin, a la que solo saludó con una leve reverencia antes de ser ingresado sin saber cómo mientras le hablaba, o contaba, sobre lo feliz de saber que su sobrino tuviera amigos y que se relajara, porque sería la única adulta presente.
Realmente le había aturdido, pero volviendo en sí, pronto se vio frente a unos pocos niños. Un chico con cara de pez que se miraba corpulento para su edad y con una sonrisa se presentó. Kisame se llamaba, el vecino, viviendo al frente de la casa de Itachi. El otro era un pequeño moreno que le recordaba al festejado, negando a una chica de cabellera castaña los dulces que le ofrecía y pronto supo que era el tan nombrado Sasuke, el hermano pequeño, que apenas intercambiaron un "hola". Eso, sí no es porque este comentó que odiaba los dulces, muy a diferencia de los tomates que le encantaban y no sabe qué le hizo decir, se lo piensa, prometerle una torta de tomates para su cumpleaños. Después, Izumi Uchiha, prima consanguínea lejana de los hermanos Uchiha y cercana a Itachi, la que no dudaba en empatizar con una amplia sonrisa junto a su forma dulce de ser. Tan encantadora, que hasta él no evitó sentirse contagiado por su cariño y amabilidad.
"Itachi-kun se ve siempre taaan solitario. Me alegra que tenga amigos como tú, Dei-chan"
Ríe y no sabe qué decir, pues le ha abochornado además de molestado por el apodo, prefiriendo empujar la cara de Itachi a la torta, una vez sopló las velas. Mala idea la de su tía el colocarlo a su lado para la foto.
"¡Soy Deidara, hn! ¡No Dei-chan!" Le había chillado y quejado, en ello que le cae un trozo de torta en la cara por parte de Itachi en venganza, sacarle la lengua en respuesta, usando lo que tiene de torta cerca para tirarle a la chica omega. Una linda forma de arruinar la torta y empezar una guerra, donde el más motivado era Kisame junto a él.
"¡Los mataré a todos a tortazos wuajajaja!" Gritaba Kisame emocionado.
Al final, todos terminaron entre risas y limpiando lo ensuciado, siendo severamente regañados. No obstante, a ninguno les podía quitar la sonrisa del rostro luego de haber jugado.
Cuando dejó de limpiar una pared o lo que podía, volteo a ver a Itachi que limpiaba a su pequeño hermano y que una vez terminado lo atrapó viendo, dedicándole un "gracias" solo modulado por los labios en complicidad. Iba a responder, pero Izumi se acercó a limpiar el rostro del moreno con esmero, volviendo él en lo que estaba.
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"Así que… ¿son novios?"
Actualmente, Izumi le contó con todo lujo y detalles, para confirmar su nuevo estado de relación, sin saber realmente cómo sentirse. Creyendo que le daría el pésame para bromear, se vio diciéndole que le deseaba lo mejor y despidiéndose de ella junto a sus amigas, ir por el bolso a la sala casi en automático, procesando lo vivido en un final de jornada escolar que le parecía agotador. Al no encontrar la mochila en la sala, se preocupó, más el revisar el móvil y tener unos tres mensajes de Itachi, supo que este le esperaba en la entrada del instituto con la mochila, pidiendo que no demorara. ¿Ya no andaría de mal humor?
El rubio no tenía deseos de verlo y debía ir por su mochila. Maldito Uchiha.
Una sonrisa se le escapó al verlo ahí parado frente a la puerta, tan él, que no se contuvo como otras veces y se acercó para molestarlo, quitándole la mochila de las manos. Haciendo como si no pasara nada, aunque le costaba asimilar lo del día de hoy.
Salieron del edificio en silencio y, ya a unas cuadras de completo silencio, decidió decir algo.
"Así que… ¿tienes novia antes que yo, eh?" Burlón, evita mirarle a los ojos "Antes que preguntes, Izumi-chan me lo dijo todo, hn~"
Sí antes no se habían hablado, volver a conversar como si nada pasara los volvía a unir. Tan común ellos, sin ánimos de encarar al otro. Al menos no hoy.
"¿Ella?" Atinó a decir el moreno, adquiriendo un leve sonrojo y no saber qué más decir, seguro. Inhalando y exhalando, suavemente, mirando al frente otra vez.
"Ajá, hn." Asiente, formando lento los pasos. "Era hora que tuvieras novia o algo, que ya me parecías asexual, idiota, hn"
"No soy asexual" Se defiende, suspirando nada más y percatándose que el contrario tiene los ojos rojos. "¿Te pasó algo?"
"¿Uh? Nada, estoy bien." Miente, logrando que el mayor frunza el ceño en molestia.
"Dime."
"No pienso decirte nada porque nada pasó, hn" Insiste, llegando a un paradero de autobús, quedando ambos a la espera. Odiaba los interrogatorios del Uchiha.
"¿Crees que te voy a creer?"
"¿Crees que me importa?" Le ataca, cruzando de brazos y mirando de reojo a Itachi."Debiste acompañar a tu novia a casa, no pensé que serías poco caballero, hn"
"Deberías…" Se le oye algo fastidiado." Y no necesita que la acompañe, ella sabe defenderse sola y tiene dos alfas como amigas."
"Ba~ pues yo también sé defenderme solo, pero no, te tengo a mi lado jodiéndome con preguntas, hn"
"Te propongo algo; me cuentas qué te pasó y no me tendrás cerca por un buen tiempo."
"¿En serio lo harías?" Interesado y divertido.
"Claro." Confirma.
"Fuck you~ no te pienso decir nada, hn." Le sonríe, parándose después para detener el bus que le corresponde. "Itachi…"
"¿Sí?" Le mira, percibiendo en los ojos del rubio algo de desconcierto hasta que el bus se detiene frente a ellos.
"No le hagas daño a la loca de Izumi-chan o te patearé el trasero, hn. ¡Bye!" Le saca la lengua, pasando dentro del bus e ignorando la mirada que tendría su amigo al darle la espalda.
Después de esa despedida, los estudios y el noviazgo de Itachi, ya no lo veía con la misma frecuencia. Ni las horas de almuerzo, porque Izumi llegaba con el obento para Itachi y aunque a veces le preparaba uno a él con tal que se uniera a ellos, inventaba excusas para no compartir con tal de no hacer mal tercio. Eran sus amigos, necesitaban privacidad y él, él no tenía por qué ver que el tiempo pasaba y las cosas cambiaban; que habían gestos, palabras y el no cuadraba en la fórmula que ellos dos formaban. Ellos son sus amigos, tiene que estar felices por ellos y siente solo el sabor amargo en la boca, más aun así sonríe, por ellos. ¿No?
Por ende, juntando todo el optimismo del mundo, empezó a buscar otros lugares donde estar y hacer nuevos amigos, conociendo a un tipo loco y fuera de serie de nombre Hidan, demasiado religioso para su gusto, pero divertido. El que atrapó fumando hierva detrás del instituto, cerca de los pequeños huertos. Lo malo es que no le quitaba lo atractivo.
"¿Qué miras?"
Le dijo una vez lo hubo atrapado y una vez tosido tanto, acercándose con una mirada dispuesta en golpearlo o algo, logrando tragara en grueso. Ese tipo era de dos cursos mayor que él y un alfa, cosa que notó con solo sentir su presencia con la chaqueta diferente a la que debía portar.
"Ah… yo, ¿qué te importa, hn?" Le suelta, sin evitar ser bocaza y contestador, negándose a creer que temblaba bajo su presencia.
"¡Vaya rubia, ¿eh?!" La mano ajena cae sobre su cabeza y le desordena el cabello, sintiendo por unos segundos alivio, para luego darle un golpe en el estómago. "¡¿Por qué me golpeas?!" Grita este.
"¡Nadie toca mi cabello, hn!" Le replica y el albino en vez de quejarse, se ríe. Está demasiado "feliz" para molestarse.
De algún modo le agrada por más raro que le parezca y pocas veces lo haya visto. Le escudriña con la mirada, más este se presenta y hace lo mismo, llegando después de un buen tiempo no sentirse tan solo.
Ese tipo lo atrapa, capaz por las historias que le cuenta y sabe que menos de la mitad son ciertas, pero es tan divertido que no le importa hacer que le cree. Tiene un peor humor explosivo qué él cuando no está "subido" y tras del colegio pasa a ser un nuevo lugar favorito que comparten, aunque sea para hablar o… probar un poco. Hidan lo hace sentir bien, le hace reír, ya no siente tanto la ausencia o la falta de algo. Su parte racional le dice que no todo es bueno, que es tan superficial que las palabras atropelladas del mayor en un intento de decir que "le gusta", su caricia por debajo de la camisa cuando no sabe en qué momento lo tiene sentado en sus piernas y le habla al oído, le hace cosquillas. Ha fumado demasiado, seguro el aroma no pasará inadvertido, pero él está feliz y no le importa nada, menos las miradas preocupadas del Uchiha cuando lo ve entrando por la puerta de la sala de clases. Ya no. Da igual si se pierde si puede olvidar y ser feliz.
"Me siento tan extraño, hn"
"¿Es malo?" Le susurra el otro, siempre demasiado cerca para su gusto, pero es lo de menos si le deja fumar o probar otras cosas, omitiendo el hecho de qué quieren sus manos.
"No… no lo sé." Se ríe, una risa cortada por un jadeo al percibir sus manos intrusas dentro del pantalón y tocando por encima del bóxer. "¡Hidan, quita, hn!"
"Te sentirás bien, lo prometo." Lame su oreja y se siente incómodo, además aturdido. Su lado omega no se siente a gusto, pero el cuerpo no responde del mismo modo y menos cuando le roba el aliento con un beso. Responder a ello, luego de mucho tiempo y lo ido, lo hace ser torpe. Tal vez reacio, suponiendo que se debe a que Hidan es brusco y muerde demasiado al besar, invade con la lengua casi en desesperación como su mano, empeñada en excitarlo, más consigue lo contrario.
"Duele…" es lo último que puede decir o recordar bien luego de desmayarse en algún momento, empuñando las manos en el suelo y apretar los dientes por el dolor, con la mejilla frotando la tierra, sintiendo que apaga algo en él, tan confuso y frustrante. El chico está tras de él, entrando y saliendo de su cuerpo, escociendo su intromisión, sin su permiso y lo está tomando como cualquier cosa, así se siente. Aprieta los dientes, oyendo que lo disfruta, que lo adora y él solo lo odia, pero no puede hacer nada. Deidara no sabe cómo sentirse, lo único que sabe fue la eternidad que se le hizo estar con Hidan, que a pesar de las suplicas, las malditas suplicas, no se detuvo. Y se detesta, porque no soporta sentirse inferior, que su maldita primera vez sea de ese modo y no tener fuerza para golpear al rostro albino cuando le da un beso en la mejilla antes de irse, para luego reír, para hacerlo sentir más humillado de lo que se siente.
Una vez este se va, queda solo sin ánimos de moverse, pues el dolor se expande en el cuerpo como una plaga y llorar de rabia es lo mejor que puede hacer. Se odia por lo ocurrido y una vez logra vestirse, decide no ir a clases. No tiene ánimos.
Apesta y por primera vez descubre qué es oler a un alfa, ser bañado en algo que no es, pero te ha marcado por ser un idiota descuidado, y niega que el estar en ese lugar hasta que anochece es por el miedo de lo que todos digan de él, de que huelan más que hiervas, que huele a humillación o a puta.
"¡No quiero ver a nadie, hn!"
El móvil suena mucho, pero lo deja a un lado sin ver siquiera y solo alguien entra en sus pensamientos sin que lo quiera admitir. Quiere ver a Itachi, pero él solo se ha alejado, lo admite.
Una vez está en oscuras, casi dormido abrazado hacia sí mismo, cree escuchar al Uchiha y alzar los ojos, apreciar la preocupación reflejada en su rostro junto a la de alguien más.
A él solo se le ocurre decir "Idiotas, ¿qué hacen acá, hn?" antes que todo se apague.
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Está tan cómodo que no quiere despertar y la luz molesta al dar en la cara, abriendo lentamente los ojos para sentir un dolor que parece lo va a partir en dos, más calla la queja al llegarle imágenes de lo ocurrido. El pánico se apodera de él e intenta levantarse, lo que más pudiera, pero una réplica ajena lo desconcierta y al mirar en dirección a las piernas, parpadea sorprendido al descubrir quién duerme o dormía, topándose con sus ojos adormilados.
"Por fin despiertas." Su voz se oye como un susurro, no evita apenarse antes de tenerle más cerca, su rostro, ese aspecto cansado y preocupado, tan severo que no evita sentirse pequeño por segundos. "¿Cómo te sientes?"
"Itachi, yo…" No puede responder y baja el rostro, empuñando las manos ante la silenciosa molestia que siente en su interior. "¿Estoy en tu casa, hn?" Desvía la respuesta.
"Lo estás. Ayer, tus padres me llamaron preocupados porque no volvías y era ya media noche…" El moreno parecía incomodo hablar de ello, lo percibía en su modo de hablar. "Izumi, Kisame y yo fuimos a buscarte…"Pausa, tomando su voz un tono severo al decir su nombre. "Deidara, tú porqué…"
"¡No quiero hablar de ello, hn! ¡Cállate!" Grita y se cubre las orejas con ambas manos, cerrando los ojos con fuerza para no ver su rostro más, porque… ahora todo duele.
"¡Deidara, te estabas desangrando! No pidas que me calle."
"¡Dije que te calles, hn! ¡Cállate!" Replica, hasta que la puerta se abre y suena, haciendo que mire. Rin entra y con una mano en el hombro de Itachi pide que salga, no sabe qué expresión colocó este, pero agradece no hacerlo y queda ella dentro, tratando de sonreírle.
"Deidara-kun…" Le habla con cariño, quitándole las manos con un cuidado ínfimo muy en ella y no sabe cómo, él devuelve poco a poco el abrazo que le da, terminando de desahogarse en llanto. "Deidara-kun, ya…"
"Estoy… sucio, hn" Dice con el rostro hundido en su hombro. "A-apesto, maldi… ción." Repite una y otra vez hasta que se cansa, quedándose dormido por segunda vez.
El segundo despertar se siente más tranquilo y detesta solo el aroma que aún tiene en el cuerpo, la almohada que huele a Itachi, sin poder hallar el propio a gusto. Rin es la única que lo viene a ver, tratando de atenderle sin provocarle explotar y la verdad se siente muy cansado para rabiar. Pasado el tiempo, aburrido de estar ahí encerrado y teniendo que comer, decide salir, al menos ir al baño. Camina lentamente sostenido por las paredes o los muebles, recordando vagamente el lugar que poco ha cambiado. No hay personas divisadas y le alivia, pero una vez da con el cuarto de baño llega a correr para encerrarse en él.
"Todo está muy silencioso, hn…" Evita mirar su reflejo en el espejo, buscando ayudarse con lo que hay ahí para estar frente al retrete y en ello que trata de desahogar la vejiga, quiere no pensar nuevamente. "La vida es una mierda." Suspira, suponiendo que algo debió decirles Itachi para que sus padres no estuviesen ahí y agradecido, se preguntaba qué dirían ellos si supieran que el hijo que tanto intentaban entender y querer, ya había dejado de ser un niño aún sin tener el celo. ¿Lo devolverían al orfanato o lo botarían a la calle?
Itachi… ¿o pondrían el mismo rostro? Eso de algún modo no le alentaba.
"¿Deidara-kun estás ahí?"
Su nombre y dos golpes en la puerta del baño lo sacaron de sus cavilaciones, demorando en responder a esa pregunta.
"Eh, sí. Quiero darme un baño, hn" Dijo lo último en un murmuro, avergonzado del efecto maternal que imponía Rin hacia él. "No haré nada loco, si eso es lo que piensa" Trata de reír.
"Eso es un alivio, ¿pero no quieres que te ayude?" Su voz es tan suave y dulce al otro lado." Mira que me has botado dos jarrones de camino al baño…" Sabe que bromea con esa verdad que le hace sentir incómodo y si fuese otra persona replicaría, pero no con ella. "¿Deidara-kun?"
"Va-vale…" Dudando y suspirando, al final le da el gusto, le abre la puerta para que entre, pues tiene claro que ni en su estado puede siquiera tocarse. Ella besa su frente con cariño y le ayuda a quitarle el pijama que no es de él, quedando al cabo desnudo bajo el agua de la tina, sonrojado, con Rin tallando su espalda y hombros.
"Gracias" Murmura por lo bajo.
"No es nada. "Ella le sonríe, creándose un silencio y él no es bueno en mantenerse callado tanto tiempo, aunque su ánimo no es para hablar como comúnmente hace. "¿Sabes? Ayer nos diste un susto, lo bueno es que Ita-kun no desistió y te encontró."
"No debieron" Murmuró. No le gustaba el tema a tratar, pero algo le decía que sería el único que ella o Itachi intentarían con él para saber.
"Hm, no digas eso…"Suspira la joven." A todo esto, Ita-kun avisó a tus padres para decirles que estabas con nosotros haciendo una tarea para no preocuparlos."
"Hn, ya veo…" Suspira ahora él. "Debo volver hoy entonces."
"¿Eh? No, aún no. Ya hablaré con ellos para que puedas descansar" Le lava ahora el cabello, frunciendo él el ceño ante el shampoo que cae y no desea tenerlo entre a los ojos.
"Quiero hacerlo, acá es incómodo, hn"
"Deidara-kun… dime, como omega a otro omega. ¿Ese… eh… era tu novio?" Desvió la pregunta, sintiendo la castaña la tensión del rubio por la pregunta, dudando si había hecho bien o no. "Porque lo que te hizo…"
"No lo es" Responde y continúa, mostrándose serio ante ella. No iba a evitar un tema, porque no era algo que deseara hablar después. "Es un alfa que conocí un día, llevando un mes de encuentros tras el edificio y no éramos nada. Él decía fumar marihuana, pero siempre metía otras cosas, hn…" Le mira de reojo" Yo… yo le seguí, me empezó a gustar lo que fumaba o aspiraba, luego… luego todo se fue a la mierda, hn." Escupe y Rin alarga un suspiro, pausando el lavado de cabello. "¿Patético, no?" Intenta reír y no puede, solo una mueca en los labios.
"No, no lo eres…" Susurra y lo abraza, atinando en ocultar el rostro en la curvatura de su cuello. Odia sentirse tan desvalido y se odia por hacerla llorar.
Suspira y moja sin querer su espalda al estar dentro del agua. "Si te consuela, hablaré con Itachi, hn. ¿Ok?"
"Sí." Rin se aparta y asiente, regalándole una sonrisa. "Muy bien, a terminar de bañarte, moverte de ahí y vestirte."
"Hn" Asiente, percibiendo el agua cayendo por su cabeza. "Etto… Rin-san, hn"
"¿Dime?"
"¿No huelo mal?" Musita por lo bajo, pero ella logra escucharlo.
"Tú nunca hueles mal, Deidara-kun~" Le dice con una encantadora sonrisa, mirando hacia otro lado con vergüenza… y alivio.
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Continuará.
Nota de la autora: Hola, ¿qué tal? Quiero agradecer una lectora que siempre me da sus ánimos y odio que sea tan anónima, pues no puedo responder sus reviews en mis historias.
Como leyeron esto se está poniendo crudo, pero leyendo info sobre el mundo "omegaverse" tiene muchos contra. Primero, es la facilidad de los alfas en dominar a los que son categoría más baja y segundo, que más que sexo o violación, el efecto incómodo es el cruce si no es con la persona deseada. De ahí tuve la idea del aroma, con eso que el instinto animal tiene un efecto en este tipo de "personas" y el olfato juega mucho en ello como un tipo de marca. Digamos que es un mundo muy brusco o bruto, je~
Sí, soy una mardita, aunque para mí Deidara es el tipo de chico "mete problemas" que no piensa en sus acciones y le cuesta arrepentirse una vez está muy hundido. Pero así le quiero, jeje.
He pensado que hay poca interacción entre Itachi y Deidara, pero es que así los necesito, tenedme paciencia. Ya debieron darse cuenta como el entorno y las decisiones que tomen les afecta. Por otro lado, no odien a algunos personajes, solo es la pubertad ¿?
Siguiente capítulo, el punto de vista de Itachi.
