Línea
Descripción:
Dos sociedades biológicamente distintas coexistiendo en el mismo lugar solo significa una cosa: muerte. Tenían prohibido cruzarse debido a inconvenientes pasados, ya no habían muchos con esperanzas de que cambie la situación. Iba empeorando con el tiempo, el odio de los humanos hacia esa raza era entendible pero sin dejar de ser abominable. Hasta que la espada del destino unió dos personas distintas, o tal vez con algo en común.
Disclaimer: Bleach y sus personajes no me pertenecen son propiedad de Tite Kubo.
Capítulo II:
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Nueva
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—Ya está todo preparado Señor —uno de sus subordinados interrumpió el silencio solo opacado por el sonido de las teclas que el hombre estaba tocando de forma casi monótona.
El otro hombre solo le hizo señas para que aguarde silencio y luego de unos minutos se levantó y lo miró con una sonrisa sádica de oreja a oreja, los presentes sintieron un escalofrío bajar por sus espaldas, ya sabían que nada bueno estaba maquinando.
—Ya era hora.
• • •
Hace doscientos años aproximadamente se conoció una nueva especie en el mundo, eran humanos diferentes, más evolucionados. Nadie sabía la causa exacta de su condición y vivían entre los comunes como si nada, comiendo, trabajando, durmiendo, paseando... Hasta que un día ocurrió algo sorpresivo. En una fábrica un hombre evitó haber muerto con el uso de la tele-transportación o como ellos le dicen actualmente Shumpoo. Cuando le hicieron las declaraciones dijo que no tenía idea de lo que había pasado, era como si no entendiera ni él mismo lo ocurrido. Así todos fueron conociendo de esa especie nueva, incluso sus propios portadores.
De a poco fueron surgiendo más hasta que actualmente abarcan el octavo por ciento de la población mundial. La respuesta ante éste inminente ataque de parte de los normales fue de diversos tipos, pero predominó en el senado el aislamiento de los Shinigamis —así nombrados—. Hubieron marchas y huelgas de los opositores aunque tenían algún que otro apoyo.
El gobierno decidió dejar que sigan entre los normales mientras no hagan daño, pero lo cierto es que temían que lo hicieran. Era miedo a lo desconocido.
Hasta que sucedió algo repentino. Según rumores un shinigami había atacado a una mujer normal hasta dejarla casi agonizando, eso dejó a los pocos que los apoyaban sin defensa y optaron por apartarlos en una parte de la ciudad de Karakura, Japón llamado Rukongai. Nadie podía entrar ahí y ellos no podían relacionarse con los de afuera. Los únicos aptos eran los que cuidaban a los ciudadanos.
Sé lo que piensan, pero el nivel de pobreza era relativamente bajo así que para sobrevivir enviaban a los escuadrones para cuidar diversos lugares con la autorización del responsable de esa ciudad o zona, pero sólo se aparecían de noche sin hacer ruido ni interaccionar con sus iguales. O eso creían.
Con el tiempo fueron llegando diversas historias de sus aventuras hasta que se fue trastornando el mensaje y muchas familias creían que eran criaturas detestables e incluso que merecían morir. Los trataban como a esclavos, los veían con odio e incluso una vez un grupo que se escabulló hacia sus zonas llegaron a robarles sus pertenencias. Pusieron una fortaleza rodeándolos desde entonces.
Eso ocurría y nadie se atrevía a ponerle fin, hasta que con el tiempo se fueron acostumbrando y era natural verlos como escoria sabiendo que podrían matarlos a todos si se lo proponían. La situación estaba cada vez peor y sus habitantes no cooperaban en mucho.
El capitán de los shinigamis —del cual pocos conocían su nombre— había hecho un trato con el líder de Japón hace muchos años —luego de presenciar varios saqueos y muertes— para mantener la paz entre ambos. A pesar de nunca haberlo visto, muchos aseguran que era muy pacifista y no quería que corriera más sangre inocente, amaba a los suyos pero también a los humanos. Algunos dudaban de ese hombre pero hasta ahora había mantenido su acuerdo a pesar de las pequeñas disputas que conllevaron a peleas. Pero conociendo la gran brecha que había entre ambos, eran muy buenos resultados, cabe decir mejores de los esperados.
—... y así fue hasta la actualidad.
—Mi hermana dijo que vio a uno que le chupaba la sangre a su propio hermano —exageró un chico pelicastaño.
—Eso no es cierto Asano, fue de la película que vimos ayer... me parece —meditó un chico de estatura baja y cabello negro.
—¡Si! Mientras tú estabas ligando con tú cita y la mía... ¡Yo sí miré la película! —le reprochó con un puchero a su amigo.
El timbre anunciando el fin de la jornada sonó opacando las risas burlonas dirigidas a Asano.
—Otra vez —suspiró un chico de lentes—. Kurosaki.
Lo movió un poco pero el chico solo gruñó en respuesta. Cada día que tenían historia el chico se dormía y a nadie parecía importarle realmente que nunca escuchara al profesor y luego aprobara los exámenes.
Lo miró con enojo y salió de allí sin darse la vuelta. Sonrió con sorna al imaginar a su compañero levantándose en el aula vacía sabiendo que lo habían dejado ahí.
Que le den.
Siguió su rumbo.
Había conocido a su amienemigo en una de las tantas luchas que se vio involucrado el chico de llamativa cabellera por obvias razones, una vez le había salvado el pellejo de haber acabado muy mal aunque no podía recordarle con burla el suceso porque también lo había ayudado en otras ocasiones aunque le costará admitirlo.
• • •
—Creemos que estás apta para realizar ésta tarea, sin errores —aclaró la voz frente suyo.
Ella estaba viendo el sobre con el movimiento del hollow hasta que escuchó lo último y levantó firme la vista sin dejarse rebajar por el hombre frente suyo haciendo una reverencia.
—Sí.
Abandonó el lugar con paso firme y seguro saludando a quien se cruzara en su camino a la salida aunque la mayoría solo lo hacía por su título. Cuando hubo llegado a un callejón solitario esbozó una imperceptible sonrisa. Por fin iba a realizar su primera misión en la ciudad, le hablaron muchas cosas de los humanos y ella se instruyó leyendo todos los libros de la academia relacionados. Por fin conocería a esa gente pero debía ser precavida no vaya a sucederle lo mismo que a ese suboficial.
Se corrió el rumor que un humano lo reconoció y le tiró una hoya con agua caliente en el cuerpo. El shinigami llegó totalmente quemado con burbujas en toda la piel, muchos se enbroncaron y quisieron matar al que había hecho semejante atrocidad, pero el Capitán Comandante mandó aprisionar a esos shinigamis rebeldes y a través del pacto realizado con el líder buscaron al responsable y lo encerraron por poco tiempo. El capitán no podía darse el lujo de mucha fiereza porque estrecho era el acuerdo al que habían llegado y muchos —humanos y shinigamis— esperaban el tiempo indicado para lanzar armas contra el otro.
No conocía mucho de ellos, al parecer en la academia no les agradaba hablar de los humanos, encontró pocos libros en una pequeña y poco concurrida biblioteca por ello no podía negar que observarlos más de cerca sería emocionante. De apariencia eran iguales la única discrepancia era que ellos portaban un kimono negro y usaban sus zanpakutō en caso de emergencia además obviamente sus poderes especiales.
Preparó todo y salió de allí.
• • •
Un muchacho de cabello color naranja brillante que se asemejaba con el atardecer que se extendía en su espalda caminaba refunfuñando por la calle, era alto y portaba un ceño fruncido que había ganado alguna que otra admiradora pero más que nada, un montón de enemigos.
—Ese imbécil se fue sin despertarme —hablaba solo con un humor de perros —más del que siempre tenía— el Kurosaki mirando el suelo de la calle casi oscura.
Su hermana estaría muy preocupada si no llegaba cuanto antes. Estaba por doblar la esquina de su casa cuando un grito de niña lo sobresaltó y se volteó rápido.
Nada. No veía nada noto solo una nube de polvo, iba a seguir su camino si no fuera que una pequeña muchachita pasó corriendo sin siquiera verlo en dirección al grito. Eso era inseguro.
—¡Hey tú! ¡Es peligroso ir hacia esa dirección! —gritó quieto en su lugar pero ella no volteó ni una sola vez, es más, notó que aumentó la velocidad de su corrida. ¿Será estúpida?
La siguió lo más rápido que pudo pero al girar la calle no vio absolutamente nada, silencio era lo único que reinaba en aquel lugar y eso lo desconcertó.
Giró su rostro, podía ver la silueta de su casa, dudó que hacer en ese instante pero luego lo pensó mejor y caminó con paso firme a su morada. No sería tan estúpido de ir directo a una trampa o intentar salvar a una desconocida.
Pero esa noche no pudo conciliar tan rápido el sueño por pensar que dejó a una niña a la deriva.
• • •
Se levantó en cuanto sonó la alarma, se sentía extraño por alguna razón y no sabía cual. Bajó hacia el comedor donde lo esperaba su familia pero casi no prestó atención a los gritos de reproche de su padre y su hermana tratando de callarlo.
Sentía que se había olvidado algo pero no lograba recordarlo.
Antes salir de su casa y dirigirse al instituto la voz de la periodista lo frenó en seco, hablaba de una persecución hacia una niña y que había sido salvada por un shinigami, la fachada del lugar eran iguales a donde escuchó el grito y estaba cerca de su casa, la niña —que por su silueta dedujo que no era la que había visto correr— estaba hablando a las cámaras sin temor; pero no vio a la otra que no quiso escucharlo.
Temió lo peor pero lo supo disfrazar. A lo que entendió no quiso hablar el shinigami pero la niña sí y decía que no le vio la cara pero que fue su salvador. El reportero preguntaba qué había sido lo que la atacó, la niña no supo responder. Le alegró que estuviera bien, solo un poco. No olvidaba a la otra.
Camino al colegio se encontró con Inoue y Tatsuki quienes no paraban de hablar sobre la gran hazaña del shinigami, a él no le molestaría si no fuera porque no defendió a la otra niña y quien-sabe-donde esté ahora.
Ambas chicas eran muy buenas amigas, el chico había conocido primero a Tatsuki en el dojo, actualmente era alta y peli negra, por algo ocurrido se habían distanciado. En la preparatoria volvieron a encontrarse y ella le había presentado a su amiga Inoue Orihime, eran muy opuestas. Mientras que Tatsuki Arisawa era más mandona, enojona y golpeaba a cualquiera que la insulte a ella u Orihime su mejor amiga era más callada, dulce y trataba de calmar las aguas en diversas situaciones. Aunque eran muy bellas ambas Orihime tenía unos grandes pechos sumado su llamativo cabello anaranjado que captaban mucho la atención del sexo opuesto y provocó varias golpizas de parte de la morena.
—¿Vieron en las noticias si se perdió una niña?
Ambas lo vieron con sorpresa y negaron al mismo tiempo. Él no dijo más en todo el camino. Tampoco es que tuviera mucha conversación con ambas féminas.
• • •
Otra vez.
Otra vez se le volvió a escapar. Se sentía furiosa consigo misma por no hacer bien su trabajo, sabía que era fuerte el monstruo pero pensaba que con su agilidad lograría atraparlo rápido. Y otra vez se le fue de las manos. Casi logra matarlo. No pensó que sería muy difícil pero lo había estado subestimando.
La niña de la noche pasada casi fue devorada sin piedad si no hubiera intervenido justo a tiempo para evitar el inminente ataque. Recordaba como quiso abrazarla pero se lo impidió yéndose de allí cuanto antes para que nadie la reconozca. Sería muy revelador si contara lo ocurrido, desde hacía varios años habían empezado aparecer hollows por los alrededores y si lo confirmaran los humanos entrarían en pánico, suficiente tenían con quienes creían que ellos eran los causantes; además no quería que nadie la reconozca porque sino no podría hacer lo que quisiese sin que la miren despectivamente.
Caminaba por la ciudad algo desilusionada, no era la gran cosa aunque algún que otro lugar lucía mejor que en esas fotos desgastadas que tenían en la academia.
Suspiró.
—¡Oye tú! ¡Vuelve aquí!
Detuvo sus pasos y fijó su mirada hacia el hombre que le gritaba a alguien que no lograba ver por la cantidad de gente a su alrededor. Avanzó lentamente y esquivando a la gente pudo observar a un pequeño niño corriendo del comerciante, suponía.
—¡Alguien deténgalo es un ladrón!
El niño se hizo paso entre la gente y chocó contra sus piernas cayendo al suelo, el niño se asustó en cuanto la vió pero relajo su semblante al verla a los ojos, trató de formar una sonrisa y le dijo: —Tranquilo niño, yo te ayudo.
—Déjemelo a mi yo me encargaré que nunca más vuelva a robar en su vida —soltó el comerciante acercándose decidido.
El hombre robusto y de mal semblante trató de tomarlo pero ella lo escondió tras sus piernas y lo desafió con la mirada.
—Señor, entiendo que le robó algo pero fue para comer. No justifico que haya robado pero tenia hambre. Yo le pago —le dio unos pocos yenes y se dio media vuelta pero el pequeño ya no estaba.
—De igual forma le enseñaré a no meterse conmigo —rió fuerte mientras lo zarandeaba mientras el niño lloraba. La chica no sabía sin sentirse más rabiosa con la gente que miraba y pasaba como si nada o con el hombre que se creía la justicia.
—Creo que no escuchó lo que dije, es solo un niño. Suéltalo ahora —habló tajante.
—Vete niña, ya no tienes nada que hacer aquí —exclamó entre dientes.
Ella no lo escuchó y fue hacia él y cuando tomó la mano del niño un empujón la dejó aturdida. Ese hombre la tumbó dejándola en el suelo, ya empezaba a resultar un problema.
—Vaya eso es caer muy bajo, tomar un niño a la fuerza y empujar a una mujer —le picó sonriendo.
—¡Largo enana! —se exaltó.
Un aura comenzó a emanar de la pequeña e inmediatamente el hombre se arrepintió de haberlo dicho. La chica se levantó y de un rápido movimiento ya estaba frente al comerciante, le lanzó un puño en el abdomen dejándolo sin aire.
—Eso te enseñará a no meterte conmigo, imbécil —mientras volteaba hacia el pequeño que la miraba asustado.
Corrección, todos a su alrededor la estaban viendo mientras susurraban entre si.
Y allí lo entendió.
Le dio una mirada al niño quien le volteó la cara al instante. Suspiró triste y abandonó el lugar mientras oía —sin quererlo— las palabras de su alrededor:
"¡Era una shinigami!"
"Qué asco estaba a mi lado"
"¿Vieron lo arrogante que era?"
No. Al parecer no podría estar tan cerca de los humanos salvo que aprenda a controlarse.
• • •
Notas de autora:
¡Buenas! Quería agradecer a alejandra barrosbossio por su comentario ¡Me alegra que te haya gustado! Espero que éste también. Y también a Natsumivat por su observación pero como puedes leer no se trataba de Ichigo, nunca dí ninguna pista de quién podría ser así que es compresible la comparación, como vemos es otro personaje pero no se diferencia mucho de la historia original con nuestro personaje anaranjado, ¿verdad? ¿Quién será?
Si quieren pueden dejarme review que con gusto los leo. Como es el primer fanfic* que subo y obviamente que lo haría con Bleach y sus personajes porque me encantan, se van a ir dando cuenta que hay similitudes con la serie/manga pero cambié unas bastantes cosas, aviso para que no se sorprendan a medida que vayan leyendo, sin más...
¡Hasta la próxima!
*PD: Si quedó alguien de mi antigua historia(Incluso si no te alcanzo), la elimine porque habían ocurrido cosas que no me permitieron seguirla y había dejado de gustarme, pido mil disculpas.
