Disclaimer: El mundo y los personajes le pertenecen a J.K Rowling.
Hola queridos lectores:
Quiero enviar salidos especiales para Cristine Malfoy y Lailliet. Gracias por comentar, espero que sigan disfrutando de este fic. ¡Besos!
Una sombra en las calles de Dijon
Habían pasado aproximadamente tres años desde el día en que la guerra termino, las heridas físicas y emocionales de los magos y brujas londinenses estaban apenas cicatrizando, pero Francia no había cambiado en absoluto. En la Rue Du Petit Potet se mostraba un hermoso atardecer, el cielo estaba pintado de vivos colores rojos, naranjas y violetas que servían de fondo para la amplia calle donde se reunían los magos y brujas parisinos quienes enfundados en elegantes túnicas, capas y sobreros puntiagudos dedicaban su tarde a comprar todo tipo de cosas, a comer en restaurantes, beber café o simplemente pasear por los alrededores. Este era el caso de una pareja en particular.
Desde la terraza de la cafetería Le Petit Roi de la Lune, Gabrielle Delacour y Harry Potter mantenían una charla ligera mientras bebían un café expresso, el sabor de este era aún demasiado fuerte para el gusto del pelinegro pero como su estancia en la ciudad de Dijon se había alargado ya por dos meses comenzaba a acostumbrarse.
—Ahora haces menos muecas —comentó la rubia divertida señalando la diminuta taza de porcelana.
—Es verdad pero sigo prefiriendo el té —contesto Harry.
Gabrielle suspiro.
—¿Extrañas Inglaterra? —preguntó la jovencita.
—A veces…
—¿Y a tus amigos y familia?
Los ojos verdes se centraron en su acompañante quien se sonrojo y desvió la mirada. Gabrielle se había dado cuenta de que a Harry no le gustaba hablar mucho sobre su vida personal pero como la rubia sentía una fuerte atracción por el salvador del mundo mágico quería saber todo sobre él.
—Sí, extraño mucho a Hermione y a Ron además de la familia Weasley pero ahora creo que es mejor estar alejado en especial de Teddy —respondió el hombre con aire nostálgico.
—¿Y a tu novia?
Harry salió de sus pensamientos, a veces la pequeña Gabrielle le ponía tan nervioso con toda su insistencia.
—Rompimos hace poco por Red Flu —respondió.
—Pero eso es terrible —exclamo la rubia aunque no parecía en absoluto angustiada.
—No, está bien. No debíamos estar juntos. Ginny es muy independiente, no necesita de una relación y yo…
La rubia escuchaba al pelinegro con interés y entonces noto como sus ojos verdes se abrieron con alarma y segundos más tarde soltó la taza de porcelana derramando el líquido negro en la mesa.
—¿Te encuentras bien Harry? —pregunto Gabrielle.
—No, esto no puede pasar aquí también… yo no, yo… ya basta por favor —balbuceaba el hombre aturdido.
La muchacha se acercó con cautela al lado de Harry para ver si podía averiguar el porqué de su extraño comportamiento pero no encontró nada inusual sin embargo Harry veía la sombra y más allá de su vista su mente le trajo recuerdos.
oOo
Las llamas de la chimenea crepitaron y de un momento a otro se volvieron verdes y feroces, Andrómeda Tonks esperaba sentada en el sillón de la sala de estar, ese día Teddy se veía con un cabello de color morado y jugaba con un hipogrifo de peluche que sacaba vapor tibio de la nariz y podía volar.
—Llegas tarde —le recrimino Andrómeda en tono cariñoso.
—Lo lamento, el entrenamiento se alargó —se disculpó el hombre.
Harry tomo en brazos a su ahijado quien parloteo alegremente, los tres se dirigieron al comedor donde los esperaba una deliciosa cena: pastel de carne y riñones, la especialidad de la abuela.
—Me alegro de verte Harry, hace mucho tiempo que no te pasabas por aquí. Teddy te ha extrañado —cometo Andrómeda cuando ambos se sentaron.
Harry miro a la señora con gesto avergonzado, la mujer sonrió. Desde que la guerra había terminado el salvador del mundo mágico venía con frecuencia a ver a Teddy pero desde que comenzó su entrenamiento para ser Auror lo veían con menos frecuencia. La preparación para convertirse en un miembro del departamento de justicia del Ministerio de Magia se estaba haciendo notable en el cuerpo de Potter, se le veía más fuerte y musculoso, sus movimientos parecían más rápidos y gráciles sin embargo si observabas más de cerca se podía notar cierta infelicidad en los rasgos de su cara.
—Está delicioso —dijo entonces el moreno sacando a Andrómeda de sus cavilaciones.
—Gracias Harry, dime ¿va todo bien en la academia? —pregunto la mujer.
El tenedor se quedó a medio camino entre el plato y la boca de Harry, luego el hombre sonrió o mejor dicho hizo una mueca.
—Sí, todo va excelente.
"No deberías mentir Harry, estoy segura de que mi madre te comprendería" dijo Nymphadora negando con la cabeza, desde hace un rato había aparecido para sentarse a la mesa para comer con ellos, solo que ella no podía comer porque para empezar era solo una ilusión en la mente de Potter, aun así el moreno le hizo caso.
—En realidad desde que entre a la academia parece que los fantasmas de los muertos en la guerra me persiguen —dio Harry dejando de lado el plato y mirando a la mujer frente a él.
—Oh querido, ¿dices literalmente? —pregunto Andrómeda preocupada.
—No, son una especie de ilusión —explico el pelinegro.
—Entiendo, ¿has hablado con alguien al respecto?
—Usted es la primera persona a la que se lo comento.
Teddy pataleo inquieto en el silencio que se formó a continuación.
—Mi consejo Harry es que hables de esto con tus amigos además pienso que puede ser debido al estrés al que te someten en la academia.
"Tal vez un cambio de carrera" sugirió Remus quien se había sentado junto a su esposa.
Andrómeda se levantó la varita e hizo levitar una tarta de melaza desde la cocina junto con dos platos y tenedores, le sirvió un gran trozo a Harry pues sabía que era su favorita. El pelinegro la comió con gusto pues ya había tomado una decisión, tal vez un cambio de carrera era lo que necesitaba, de todos modos solo había elegido ser auror porque era lo que se esperaba de él y no lo que realmente quería.
El salvador del mundo mágico le dedico una sonrisa radiante a su ahijado pensando en que cuando Teddy entrara a Hogwarts él podía ser su profesor. Más tranquilo desapareció entre las llamas de la chimenea con una sola idea en mente.
oOo
Todo eso sucedió cuando comenzó el mes de octubre y desde su viaje a Francia las visiones habían desaparecido pero entonces ¿Por qué...? ¿Porque ahora podía ver con claridad al hombre que murió desangrado en el sucio suelo de la casa de los gritos? Estaba ahí caminando como si tal cosa en las calles de Dijon con su inconfundible capa negra que le hacía parecer un murciélago.
—¡Harry! —chillo Gabrielle sorprendiéndolo, no se había dado cuanta en que momento la hermosa jovencita se había puesto a su lado.
—¿Ves a ese hombre? —pregunto el moreno señalando en dirección a donde se hallaba la sombra que lo atormentaba.
—¿Te refieres al único mago que lleva una capa negra? —dijo la rubia frunciendo el ceño.
El hombre parpadeo y se levantó de un salto, corrió escaleras abajo y salió del local para interceptar a la sombra, empujando a todo mago o bruja que se interpusiera en su camino. Lo alcanzo justo antes de que atravesara una puerta de cristal aferrando la muñeca del hombre y pronunciando su nombre.
—Severus Snape —dijo sin aliento cuando este se volvió sorprendido ante la voz conocida.
Los ojos verdes y los ojos negros se encontraron con un montón de preguntas no formuladas en ellos.
—¿Potter? —pregunto un hombre rubio que salía de la puerta de vidrio.
—¿Malfoy? —respondió Harry confundido. En su carrera hasta ahí no había notado que Snape iba acompañado.
—Harry ¿Qué haces? —pregunto agitada Gabrielle rompiendo el ambiente.
—Lo siento —dijo el moreno soltando su agarre del brazo de Severus y miro a la rubia— es que me pareció ver a alguien familiar.
—No tenías por qué correr de esa manera —le regaño la joven.
—Tu francés es una burla, lastimas mis oídos —dijo Malfoy interrumpiendo la conversación diciendo esto en tono socarrón. Sobra decir que su pronunciación y acento francés eran perfectos.
—Cállate, tu… ¿Qué demonios está pasando aquí? —dijo de mal humor Harry esta vez en ingles mirando de nuevo a Severus quien se mantenía impasible.
—No es de tu incumbencia —contesto Malfoy entrando en el local seguido de Snape.
Harry se quedó ahí parado decidiendo que podía hacer.
Gracias por leer. Un beso.
