Hola...

He decidido subir rápidamente el capitulo 2.

Probablemente muy pocas personas han leído en fanfic por ahora, aun así tengo fe en que los lectores aumentaran y me dejaran comentarios.

Ustedes saben, yo escribo, ustedes comentan.

Solo así funciona

Lady Samiriam


Capitulo 2: El Hijo de Harry Potter

Oh, maldición…

Ahí estaba de nuevo James. ¿Acaso no se aburre de molestarme? ¿Realmente piensa que no tengo nada mejor que hacer que escuchar sus estupideces y sus bromas sobre Hogwarts y los Thestral?

Admito que mi entrada a Hogwarts es todo un acontecimiento. No es por hacerme el importante, sino más bien porque están ocurriendo cosas poco usuales.

En primer lugar estoy nervioso. No tengo idea que va a pasar conmigo en ese lugar. ¿Qué pasara si el sombrero perteneciente al gran Godric Gryffindor decide que no soy digno de ir a la casa de su dueño y me envía a Slytherin?

Quisiera creer que mi padre se sentirá orgulloso de mi, sea cual sea mi casa, pero algo en mi interior dice que si voy a Slytherin mi padre se asustará y creerá todas las tonterías que le dice mi madre sobre mi supuesta "diferencia" con los demás niños de mi edad.

Por favor, quisiera que James dejara de burlarse de mí y repetir una y otra vez que iré a la casa de las serpientes. Rose me miraba entre curiosa y divertida. Se que esta igual de nerviosa que yo, pero aun así parece estar aliviada que James se burle de mi y no de ella. En la estación estaba tan nervioso que ni siquiera fui capaz de mirar a mí alrededor. Creo que mis tíos y mis padres estuvieron hablándole a Rose sobre con quien debía casarse. Que absurdo, como si una niña de 11 años este interesada en contraer matrimonio a su edad. Debo admitir que Rose es una chica muy inteligente, pero dudo que sepa el verdadero significado de la palabra sexo, aparte de el típico "aparato reproductor masculino que entra en el aparato reproductor femenino y produce que el ovulo y el espermio se unan creando bebes"

James y Fred parecían estar planeando travesuras. No se porque aquello no me sorprende. Mis padres recibieron muchas lechuzas de parte de la profesora McGonagall diciendo que son un verdadero desastre y que no son capaces de entender ninguna definición que se desprenda de la palabra "normas".

Creo que una parte de mi siente terror de ir a Hogwarts. He estado toda mi vida bajo la atenta mirada de mis padres, mis primos, mis tíos, mis abuelos, y a pesar de que no soy tan expresivo y apegado a mi familia (con excepción de mi padre y Teddy), me he sentido protegido todo este tiempo. Ir a la escuela supone un nuevo reto para mí, la soledad…

Intente convencer a mi padre que Hogwarts no podía enseñarme más de lo que ya he aprendido solo, entre mis libros y mi habitación, pero no lo entendió. Todos dicen que soy muy inteligente, incluso más que mi tía Hermione. Se muchos idiomas, muchas pociones, mucha historia e incluso, estoy absolutamente seguro de que, a pesar de no tener varita hace unos pocos días, se mucha mas magia de la que sabría un alumno de quinto año de Hogwarts. Aun así, tengo que admitir que las demostraciones no son lo mío, odio que la gente me mire como si esperaran que el "Gran" hijo del "Gran" Harry Potter fuera el próximo en solucionar sus vidas. Esa sensación es muy cansadora…

- Hey, Albus, ¿podrías prestarme atención? - Rose movía su mano frente a mis ojos como tratando de asegurarse de que no hubiese sufrido un ataque de ceguera temporal.

- Si, dime – dije rápidamente, saliendo de mis pensamientos – lo siento, mi mente estaba en otro sitio.

- Como siempre, enano – se burlo James

Dios, como odio que me digan enano. ¡No soy tan pequeño! Soy de tamaño normal. Si no fuera porque no soy una persona que pierde la compostura frente a los demás, le habría respondido "¿acaso no has chequeado el tamaño de tu cerebro?". Me limite a poner los ojos en blanco y lo ignore.

- ¿Me decías, Rose?

- Te preguntaba si me acompañabas a comprar algo a la señora del carrito, porque ya tengo hambre y además quiero aprovechar de mirar un poco el tren.

- Para que quieres mirar el tren, tontita – dijo Roxanne – es largo, tiene vagones y muchos pendejos corriendo por todos lados.

- Yo no te veo corriendo, Hermanita – dijo Fred con una sonrisita.

Roxanne fulmino a su hermano con la mirada.

- Sobre las cosas que tu ves o no ves podríamos escribir muchos libros, Fred. Al parecer tu cerebro no te deja procesar más información que las tonterías que haces con J-si.

- Hey, no me metas a mi, yo no te he dicho nada – dijo enojado James

Rose bufo y volvió a mirarme.

- ¿Y bien? ¿Me acompañas? – rogo mi prima.

- Esta bien

Me puse de pie y camine con ella afuera del vagón.

La mayoría de los alumnos estaban dentro de un vagón, pero había unos pocos que conversaban por los pasillos. Mire con curiosidad a los demás alumnos de Hogwarts. Todos parecen ser como mis hermanos o mis primos, chicos bromistas, felices y despreocupados. A veces anhelaba ser así también, pero mi madre, aunque duele admitirlo, tiene razón. No me siento tan lleno de emoción como los demás. No me atrae mucho el quidditch a pesar de que lo juego bastante bien, pero si me gusta mucho leer, por lo que mis primos suelen decirme "sabelotodo" o "traga-libros". ¿Por qué la gente es tan reacia a aceptar que hay personas distintas? ¿Por qué los humanos suelen llenar sus vacías vidas criticando la de los demás? ¿Quién tiene derecho a decir lo que en esta vida es correcto o no?

Prejuicios, intolerancia, miedo a lo desconocido…

Mucha gente me miraba al pasar. Algunas chicas me dedicaron sonrisitas y los chicos me miraban con curiosidad. Escuche el apellido Potter muchas veces mientras atravesaba los vagones al lado de mi prima.

- Todos nos están mirando – me susurro

Yo ya lo sabía. Quisiera poder tener una capa invisible. No me gusta que me miren, porque realmente es lo único que hacen…mirar pero no observar.

Un chico con cabello color arena se acerco y tendió su brazo, diciendo:

- Hola Potter, soy Andrew Thompson, también estoy en primer año de Hogwarts. Supongo que tu serás una Weasley, mucho gusto en conocerlos a ambos. Soy un fans de sus padres, realmente son unos héroes. Creo que también iré a Gryffindor, estoy completamente seguro de ello, ¿les parece si somos amigos?

Dijo todo eso demasiado rápido y con una sonrisa patéticamente falsa.

Y ahí estaba, la primera prueba que necesitaba para confirmar mi teoría de futura soledad avecinándose. La prueba de que todo alumno que se me acercara lo haría por ser amigo del hijo de Harry Potter. Porque espera verse a si mismo paseando por los terrenos de Hogwarts caminando a mi lado o espera que yo haga algo heroico y lo una en una aventura arriesgada contra magos tenebrosos, asegurándoles fama a ellos y a su familia en un futuro.

Me quede mirándolo con rostro serio. Vi como Rose le sonreía al chico como si fuera una experta saludando fans y tomaba la mano que yo me negaba a estrechar. No necesitaba ver este espectáculo tan patético.

Me voltee lentamente para abandonar el lugar y el mundo se detuvo.

Sentí su mirada sobre mí, como si sus ojos grises fueran una potente maldición que volvía a mis piernas de gelatina. Mechones de pelo rubio caían sobre sus ojos dándole un aspecto elegante y aristocrático. Los finos y puntiagudos rasgos de su cara le daban un aire angelical, casi perfecto.

Mi corazón peso el doble y mi respiración se detuvo. El alzo una ceja y me miro con arrogancia.

- ¿Qué me ves? – me espeto casi con violencia – No esperaras que yo también te bese el culo o te pida un autógrafo, ¿no es así, Potter?

Y su voz definitivamente era mil veces mejor que la de Francis Rousseau.