-Si de verdad quieres gustarle a Tsurugi lo primero que tienes que saber es que por su
personalidad no es el tipo de persona que muestre su cariño, por lo tanto San Valentín no es una fecha que le guste.-dijo Manabe colocándose las gafas con su dedo.
-Con lo cual debes actuar de la forma mas fría que puedas con todo lo referido a la fiesta y no mencionar nada sobre los regalos.-continuó Minaho con su barbilla apoyada sobre el hueco que se situaba entre su pulgar y su indice.
-Y nosotras que pintamos en todo esto- dijo Midori frotándose el ojo con el puño.
-Vosotras la ayudareis en nuestra ausencia, mientras analizamos al próximo rival, a que cumpla los requisitos dados.-finalizó Manabe.
Poco a poco fueron llegando los integrantes del club de fútbol para el entrenamiento matutino. Antes de que empezaran el entrenamiento, el entrenador Endou les anunció que su rival en las semifinales del Holy Road sería el Teikoku en el estadio Terror. Manabe y Minaho observaban concentrados cada reacción de cada uno de los sospechosos por si algún movimiento en falso les daba alguna pista. Todo sucedió con normalidad para desgracia de los analistas. Pero no podían detenerse encontrarían al admirador y ayudar al Raimon a ganar el siguiente partido. Mientras Kinako seguía con su misión de cambiar de actitud. No era nada fácil pues iba en contra de su forma de ser pero si era el precio que había que pagar por estar con Tsurugi lo haría, lo amaba demasiado como para perderle por cualquiera.
Al acabar las clases todos se dirigieron al entrenamiento. Todo iba con normalidad hasta que Kariya se tropezó y se daño el tobillo derecho. Todos fueron hacía Kariya que por suerte solo se había torcido el tobillo pero le dejaría en el banquillo el día de hoy. Al acabar, Kinako se encontró en su bolsa una caja en forma de corazón con bombones de chocolate y una nota que ponía: Lo único más dulce que estos bombones eres tú.
-¿Qué es eso?- preguntó una persona. Kinako se dió la vuelta rápidamente, escondiendo la caja detrás de su espalda al reconocer aquella voz que le correspondía a Tsurugi.
-¿Qué es el qué?- dijo Kinako nerviosa, pues no le podía decir nada según le habían informado.
-La caja de bombones que escondes tras la espalda- respondió Tsurugi como si fuese lo más obvio del mundo.
-Nada una caja de bombones de un admirador nada en especial- dijo Kinako restándole importancia.
-Ah...- añadió Tsurugi marchándose del lugar.
Kinako se dirigió a Manabe y Minaho para comunicarles lo ocurrido.
-Muy bien has sabido reprimirte- la felicitó Manabe.
-Según los hechos te han tenido que haber regalado eso durante la lesión de Kariya- dijo Minaho.
-Ya te puedes ir, mañana antes del entrenamiento matutino interrogaremos a Kariya para sacarle la información- finalizó Manabe.
Cada uno se fue a su casa cuando Manabe y Minaho escucharon a dos personas discutir.
-Es mía y yo soy quien se la merece- dijo Shindou enfadado.
-Pero el que la quiere soy yo- rebatió Kirino.
Manabe y Minaho ya tenían a sus primera pista de quien podía ser el admirador, pero aún así tenían que preguntar a Kariya.
