N/A
Un nuevo capítulo.
Espero les guste.
Gracias por leer.
Disclaimer:
Naruto no me pertenece.
The Broken Angel
Capítulo I
Abrio poco a poco los ojos encontrandose con el cuerpo cálido que reposaba a su lado, la rubia llamada Angel, la mujer que lo había hecho sentir como ninguna otra, inevitablemente sus dedos pasaron por su espalda desnuda puesto que la sábana solo cubría de su cintura hacía abajo, la sábana de satín roja hacía un hermoso contraste con su hermosa desnudez, las yemas de sus dedos se sintieron calientes de inmediato al sentir la cálidez de su piel, aparto la mano de golpe cuando la sintio removerse, esta solto un leve quejido, se maldijo por haber sido un rudo con ella.
Noto un leve moretón en su costado derecho, sabía que tenía más clientes así que no podía no esperar ver aquellos hematomas en su cuerpo, su mano se deslizo de nuevo por aquella herida y esta se levanto de golpe sobre la cama pero un quejido audible salio de sus labios al haberse levantando con esa brusquedad, tomo asiento en la cama dispuesto a ver como se encontraba, no quería que se lastimara o algo peor — ¿Te encuentras bien? —le pregunto notando que apretaba los ojos para ladear el cuerpo y quedar sentada sobre el borde de la cama, estaba temblando un poco y eso no le gustaba.
— S-Si, lamento haber importunado su sueño señor... —se disculpo levantandose de golpe mientras hacía una profunda reverencia, la sábana alrededor de su cuerpo parecía temblar, más bien era ella quien estaba temblando, su cabello rubio caía en ondas enmarcando su rostro, tenía leves ojeras que no había notado la noche anterior — No me llames señor, no te disculpes y vuelve a la cama —le pidio con voz pausada viendo como su mirada se conectaba con la suya, estaba al parecer confundida por como le estaba hablando, la idea de que no la trataran como una persona le helo los huesos un momento.
— No puedo, lo lamento pero no me esta permitido compartir la misma cama después de... terminar los asuntos —una ligera risa escapo de sus labios al escuchar aquello, ahora se les decía "asuntos" eso si que en parte era un poco divertido — Solo vuelve a la cama —volvio a pedir escuchando un leve suspiro, esta tomo asiento en la cama deslizandose con cuidado para acomodarse a su lado aunque estaba demasiado rígida, de verdad que no acostumbraba al parecer a hacer eso después de que se concluyera el acto por decirlo de una manera sútil.
— ¿Te duele algo? —le pregunto serio y recibio una negación de inmediato, aparto con cuidado la sábana escuchando un jadeo ahogado por aquello pero le dio lo mismo, miro la herida sintiendo como sus manos se apretaban contra la sábana — ¿Quién te hizo esto? —pregunto serio viendo una leve sonrisa en sus labios, aquella sonrisa le helo por momentos la piel, esa sonrisa le causo escalofríos por dos razones, era fingida y... lo hizo darse cuenta de que quería protegerla sin saber su nombre.
Su cabeza estaba conectando los puntos necesarios pero no podía hacerlo del todo, algo no encajaba, la mujer dormía a su lado, comenzo a removerse y gruño porque lo estaba desconcentrando, no podía creer que una Hyuuga estuviera trabajando en algo así, no sabía quien era, solo la conocía como Liar pero los ojos que poseía solo los tenían la familia de su prometida, dio un leve suspiro cuando esta abrio poco a poco los ojos, la miro con seriedad y noto que tenía una cicatriz en su cuello, algo leve, algo que el maquillaje tapaba, su mano tomo vida propia para acariciar aquello.
— ¿Quién te hizo esto? —pregunto dandose un golpe internamente por preguntar algo como aquello, noto sus ojos brillar y apostaba a que en cualquier momento comenzaría a llorar — ¿Cómo te llamas? —volvio a preguntarle con seriedad, esta intento levantarse pero sujeto su mano con fuerza para que no lo hiciera, no quería lastimarla pero necesitaba saber su nombre cuanto antes para poder investigar de que parte de la familia de su prometida venía, no sería para nada bienvenido un escándalo y él quería evitarlo a toda costa, así de sencillo.
— H-Hinata —susurro con miedo en la voz, no, no reconocía un nombre así además para nada recordaba en las historias de los Hyuuga que nombraran su nombre, algo no estaba bien — ¿Tu apellido? —pregunto sintiendola temblar, esta cerro los ojos luchando por no comenzar a llorar — N-No lo sé... —la puerta se abrio de golpe dejando ver a un hombre de unos treinta años que miraba la escena con rareza, noto el miedo en cada poro del cuerpo de la mujer que se levanto de golpe con la sábana que quería caerse de sus manos, el hombre le mando una mirada dura a la ojiluna que solo hizo una reverencia rápidamente.
— El tiempo termino... Liar aquí —esta camino de prisa hacía donde estaba el hombre que tomo su brazo con brusquedad y la abofeteo de lleno provocando que cayera al suelo con la mejilla ladeada, estaba impactado por aquello, la chica llamada Hinata se arrodillo como si de una mascota se tratara, nunca había visto aquello en Exodus — Lamento la impertinencia de mi empleada Uchiha-sama —se disculpo este con una inclinación de cabeza dando media vuelta dejando ver a otro hombre que se acerco a la mujer peliazul con una correa... aquello debía ser una broma en todo el sentido de la palabra.
El collar paso por el cuello de la chica que se levanto siendo guíada fuera de la habitación dejandolo solo... no sabía su apellido, entonces eso quería decir que algo no andaba bien y ahora más que nunca quería saber que era ese algo.
Estar cerca de ese hombre no era bueno, lo sentía de esa manera, su cuerpo le gritaba en cada poro que debía alejarse del mismo, que solo problemas venían pero no lo hizo cuando comenzo a acariciar el moretón que Juugo le había causado hace tan solo dos noches, la puerta se abrio y miro a su jefe que la miraba con rabia por estar en la cama aún, se levanto de golpe caminando de prisa hacía donde se encontraba recibiendo una bofetada de lleno, sus pies la hicieron retroceder un poco pero no caer, por nada del mundo caería ante el golpe, claro que no, antes muerta que hacerlo.
— Creí haberte dicho que tu lugar estaba en el suelo Angel —sentencio este mirandola con altiveza, odiaba a ese hombre justo como odiaba a su padre, los dos eran tan para cual, coloco una sonrisa altanera mirandolo con seriedad — Me lo has dicho miles de veces pero nunca obedezco, ahorra saliva —le sentencio con calma aunque sabía que después vendría su castigo, sin embargo, otra bofetada llegaría en ese momento por eso se mantuvo firme cuando su mano se alzo pero esta no impacto en lo absoluto contra su mejilla sino que había sido detenida por el rubio que parecía furioso.
— Intenta volver a tocarla y te arranco la mano —siseo en un tono por completo frío apretando más la mano de su jefe que no podía contestarle o al menos eso veía — Mis disculpas Namikaze-sama pero Angel sabe que no debe estar en la cama de los clientes, su deber es dormir en el suelo —se mordio el labio para no maldecirlo a él y toda su descendencia, odiaba a ese tipo no solo porque la trataba como un objeto, como la más cara de sus poseciones porque le daba mucho dinero sino porque la había violado de la peor manera a penas llego a Exodus.
— Yo le órdene que estuviera en la cama y sino lo hubiera hecho, ¿cuál es el problema? —pregunto demasiado furioso el hombre rubio a su jefe que tan solo la miro como sino valiera nada pero en su mundo así era en definitiva — Ella conoce su lugar, sabe las reglas de Exodus, sin embargo, frente a usted no le alzare la mano Namikaze-sama —fue en ese preciso momento que su cerebro hizo click y recordo en donde había escuchado ese nombre, era el hombre que manejaba el Namikaze Group, una empresa que dominaba diferentes ramas en el mundo, sin duda alguna alguien adinerado.
— No, no le volveras a alzar la mano porque donde yo me entere vendre personalmente a arrancarte la cabeza, tengo ojos en todas partes y lo sabes —le explico con voz calmada el ojiazul a su jefe que temblo asintiendo con la cabeza pero daba igual, la lastimaría como siempre — Lo hare, si me disculpa —y lo vio salir sin colocarle la correa, suponía que era un avance de momento, el rubio la volvio a mirar y temblo como siempre — Debo irme, si te toca dímelo —lo vio vestirse a toda prisa y solo rodo los ojos, esposa seguramente, salio de ahí sin mirar atrás, nunca debía de ilusionarse con alguien porque todos los que iban eran casados o tenían parejas.
— ¡¿Cómo diablos te atreviste a azarle la mano?! —escucho el grito de Ino mientras enfrentaba rabiosa al jefe que tan solo parecía exasperado por sus gritos, la mejilla aún le dolía además de que su labio había sangrado por unos minutos, no quería que le hiciera nada a su amiga — No te atrevas a alzarme la voz Ino, te lo permití enfrente de tu cliente pero aquí las cosas son diferentes, guarda silencio y aprende a conocer tu lugar, no me des cávida para enseñartelo —le contesto este con seriedad y la ruba solo solto una risa irónica, eso solo eran problemas.
—Vuelve a alzarle la mano y te arranco la cabeza, que no se te olvide que yo no te tengo miedo maldito cerdo —todo paso demasiado rápido, la persona que siempre seguía a su jefe se lanzo sobre la rubia estampandola de lleno contra la pared más cerca mientras su mano se cernía sobre su cuello, un grito salio de sus labios, no sabía que hacer, Ino pataleaba pero era obvio que no se quitaría al sujeto de encima con tanta facilidad — ¡Suigetsu! ¡S-Suigetsu! —llamo a la única persona que podía ayudarlas en ese momento cuando más estaban solas.
No, este no aparecía, seguro aún estaba con una de las clientas, se apresuro a intentar detener al sujeto al comenzar a golpearlo en la espalda pero no cedia — ¡S-Sueltala, la estas lastimando! —su jefe veía la escena pero no hacía nada y sabía que no haría nada, sintio sus sucias manos en su cintura para que se quedara quieta pero no lo haría para nada, comenzo a forcejear y escucho las groserías de su jefe que no podía lastimarlas, el tipo tomo a Ino con más fuerza del cuello, la estaba dejando pálida, tenía que hacer algo, cualquier cosa estaría bien.
— Sueltala ya pero antes enseñale a quien debe obedecer —temblo al escuchar aquellas palabras y aún más al ver como el tipo la soltaba para en un movimiento rápido estrellarla contra la mesa de vidrio provocando un corte en su espalda, Ino grito de dolor sin poder evitarlo, pedazos de vidrio estaban incrustados en la misma, la sangre no se hizo de esperar, eso no estaba bien para nada, se solto del agarre corriendo donde ella para intentar moverla pero no podía, no quería lastimarla más de lo que ya estaba, lágrimas de impotencia salieron al verla llena de dolor.
—Eso te enseñara a no morder la mano que te da de comer pequeña ramera —escupio su jefe para salir de ahí dejandolas solas, miro la sangre que salía de su espalda y solo pudo sollozar, era demasiado débil, escucho pasos, gritos y demás cosas — Hina, Hina vamos —las suaves manos de Suigetsu se enredaron en su cintura pero no podía moverse así que este la cargo para sacarla de ahí mientras algunas de sus compañeras ayudaban a Ino como podían... tenía que dejar de ser débil si quería proteger a las personas que amaba.
La ira se acumulo en su cuerpo, Hinata lloraba, los gritos de Ino se escuchaban por todos lados, sin poder evitarlo volco los pocos muebles que tenía en su habitación sintiendose tan desgraciado, tan impotente por no haberlas protegido, desde la llegada de las dos se juro protegerlas pero había fallado más que miserablemente en su encomienda — ¡S-Suigetsu! —lo llamo la ojiluna intentando que se detuviera pero no lo haría, no podía, era un imbécil, una poca cosa que nunca podría proteger a las personas que amaba, no servía para nada.
Las cosas de las paredes comenzaron a caer, sino hubiera estado con una maldita señora que no quería dejarlo ir hubiera llegado a tiempo para protegerlas a las dos, por su culpa Ino estaba herida — ¡P-Para! ¡D-Detente! ¡S-Suigetsu! —ladeo la cabeza viendo a Hinata que con manos temblorosas intentaba detenerlo pero no lo haría, no quería detenerse, era un estúpido por completo, eso es lo que era, tomo aire intentando calmarse, a su pequeña amiga no le hacía bien en lo absoluto verlo de esa manera, intento tranquilizar su respiración pero los gritos de Ino no lo dejaban del todo.
— E-Es mi culpa como siempre, e-ella me defendio de nuevo —la miro con una leve sonrisa pero sabía que no era una buena sonrisa, no era culpa de Hinata que el jefe la tomara con ella solo porque era su "favorita" y aún no se acostumbraba a venderla a los tipos que frecuentaban el lugar, sin embargo, eso no quitaba que el infeliz cada que podía la violaba, algunas veces se preguntaba si cuando se hicieran viejos los dejarían ir, lo dudaba porque muchos habían muerto después de no soportar más esa vida, él la verdad se estaba encaminando hacía aquello.
Incluso si podían irse nadie los querría porque tendrían un maldito letrero de lo que habían sido, apreto los puños rabiosos, cada persona tenía su historia en esa casa que vendía a las personas cada noche para satisfacer las necesidades de gente que era adinerada, altanera, odiosa, maldita porque veían lo que hacían y no decían nada, tomo las manos de Hinata con una de las suyas y con la otra limpio las lágrimas que había derramado, aún después de tantos años le sorprendía que su mirada fuera pura después de todo lo que había visto y vivido en esa maldita casa.
Aún recordaba cuando Ino llego, una niña asustada, llena de miedos e inseguridades, llamando a su padre para que la sacara de ahí pero nadie la salvo, nadiel el dijo que el jefe la tenía que probar primero, podía asegurar que cada vez que cerraba los ojos escuchaba sus gritos desgarradores para que se detuviera, llamando a su padre, para que parara porque le hacía daño, tomo aire alejando aquellas épocas que aún hacían daño — No es tu culpa Hina, no lo es, no pienses eso —le susurro con voz calmada, los gritos de la rubia habían bajado un poco de volumen pero sabía que estaría llorando mucho.
— S-Suigetsu... ¿p-podrías llevarme a casa? —pregunto la ojiluna comenzando a llorar desgarradoramente, él también lloraba porque no podía cumplir esa promesa, no podía hacerlo y dudaba que lo hiciera alguna vez, cuando Hinata había llegado le prometio aquello, le dijo que conocería a sus padres y no podía hacerlo, no podía cumplirle solo eso... no podía cuidarlas como quería y eso lo hacía sentirse como una completa basura, las dos sufrían y él solo podía verlo... no servía para nada como alguna vez dijo su padre.
Apreto las manos sobre el volante hasta que sus nudillos estuvieran blancos, estaba furiosa, mucho más que eso, quería su cabeza, ¿cómo había podido hacer eso?, nunca había creído que Naruto fuera capaz de engañarla, bajo del auto azotando la puerta caminando directamente hacía aquel lugar tan nefasto, alzo la cabeza, por nada del mundo iba a permitir que él la engañara, era su prometida y debía tenerle respeto, la puerta fue abierta y bajo los lentes un poco encontrandose con una mujer demasiado perfumada para su gusto que le sonrió con calma y con interés.
— ¿Compañía de una noche señorita? —ya quisiera la mujer que accediera a acostarse con un tipo de esos, antes muerta que hacerlo, tomo su bolso de donde extrajo un sobre lleno de dinero — El nombre de la mujer con la que se acosto Namikaze Naruto, cinco minutos con ella y el silencio total de este asunto —se dirigio con calma a la mujer que estaba al parecer procesando su requerimiento pero para su desgracia no esperaba un no por respuesta, quería a esa mujer que arrancarle la cabeza personalmente, una sonrisa se extendio sus labios cuando la tipa tomo el sobre.
— Sigame —comenzo a seguirla intentando por todos los medios no salir corriendo al notar la asquerosa decoración, bajaron unos escalones y entonces un tipo salio de una habitación chocando con ella, se veía demasiado agitado — Lo siento —se disculpo el tipo de una pequeña coleta con mirada cansada, se le hacía conocido de un lugar pero no sabía de donde, el castaño la miro con los ojos ligeramente abiertos al parecer pensando en decirle algo pero lo ignoro por completo al seguir con su camino cuando el teléfono sonó, maldijo en voz baja deteniendose al ver el número en pantalla.
— Moegi, ¿dónde estás?, acabo de llegar al departamento —miro su reloj, había sido demasiado rápido en llegar, seguro para que no pensara cosas malas pero sabía la verdad, la estaba engañando con una tipa cualquiera, miro a la mujer que esperaba a que siguiera — Salí unos momentos, no tardo en llegar, nos vemos en unos momentos Naru —aseguro colgando para suspirar frustrada, todo su trabajo se había ido de momento pero no le quedaba de otra más que esperar a arrancarle la cabeza a esa mujerzuela porque claro que lo haría en definitiva.
— Quedate con el dinero pero volvere después —aseguro dando media vuelta para caminar con prisas... se encargaría de que Naruto no volviera ahí costara lo que costara.
N/A
Espero les haya gustado.
Gracias por leer.
Gracias por los comentarios.
